4.28.2009

Programa Doble


LAS NIÑAS v/s EL LUCHADOR

Hace mucho tiempo atrás, tanto que ya no quiero acordarme, existían en Chile los llamados programas dobles, o incluso en algunos lados hasta programas triples...eso era en la época del cine rotativo en que uno llegaba y veía la película desde que la pilló y luego veía la colita que se había perdido al principio para entenderla bien, aunque igual uno la veía entera de nuevo. Pero llegaron las multisalas con sus palomitas con mantequilla y horarios definidos y se acabó el rotativo.
En fin, recreando esa vieja y nostálgica costumbre (en general soy un tipo muy nostálgico y romántico en el sentido de poder apreciar las pequeñas cosas que nos hacían felices...) voy a  reseñar dos películas juntitas recién salidas del horno y enfrentarlas en desigual combate.

Ayer Martes fui a la avant premiere de "Las Niñas", ópera prima de Rodrigo Marín, mismo muchacho que hace un tiempo se mandó unas declaraciones acerca de esta película que decía más o menos que esta película no estaba hecha para el público chileno porque no tenían la sensibilidad artística para entenderla y creo que tiene razón, porque como buen chileno que soy a mí la película me pareció una lata intragable, pomposa, pretenciosa y patéticamente mediocre. Si no me creen, les voy a contar toda la película; Antonia llega a la casa de Sofía que parece que está enferma de cáncer, porque nada es claro, parece que son lesbianas, parece que son amigas, parece que se quieren y parece que Sofía le miente a Antonia de su enfermedad y parece que se siguen queriendo y por suerte..parece que terminó la película.
Una trama insulsa que se sostiene en diálogos en teoría interesantes pero que no son más que manierismos autorales destinados a hacer que jueces festivaleros sacudan la cabeza y que digan "hmm, parece que el muchacho quiso decir algo acá" pero en el fondo no hay más que reiterar posturas visuales, estéticas, sociales y cinematográficas manoseadas hasta la saciedad con el fín de parecer cine de autor, como el citar libros en pantalla o la ya escena obligada de los protagonistas fumando marihuana. La película en si no genera más rechazo por que Antonia Santa María de verdad se manda una buena actuación llena de emotividad, tanto que le alcanza para prestarle un poco a Sofía Oportot, una carismática persona que más que actuar es ella misma en pantalla.
El autor no contento con latearnos con una historia con menos ritmo que una gotera, nos hace ver una película con una fotografía plana y sin gracia, matizada con un par de escenas de pelambres que poco aportan al resto de la trama, salvo sacarnos un poco de la única locación donde transcurre la "acción". En resumen, una muestra más del cine chileno actual que ha logrado hacer que el espectador se divorcie cada vez más de las salas nacionales. 
En su presentación un periodista amigo del director dijo que esta película había partido como un ejercicio del autor, a mi gusto..y a pesar de su presencia en varios festivales en calidad de muestra y un par de premios nacionales (que hacen cuestionar cada vez más el nivel de los mismos) es un ejercicio reprobado.
Lo único emocionante de haber ido a la premiere ayer fue el lamentable atropello que ocurrió frente al cine; pobre tipo, no quedó bien.

Por otro lado el domingo realicé otra nostálgica actividad de mi época de estudiante, gracias a la dinámica de los multicines, que es ir a ver una película y cambiarme de función para ver otra gratis. La beneficiaria de dicho fraude mínimo (si, lo reconozco, no soy un tipo con la moral de un santo) fue El Luchador de Darren Aronofsky. 
Una historia dura de tragar, tanto que en varias ocasiones algunas damas espectadoras hacían gestos de que lo que veían superaba su tolerancia, y no es que tenga una seguidilla de imágenes ultraviolentas o crudas (salvo un tipo corcheteándose billetes en la cara...) sino que muestra la destrucción de la dignidad humana a tal nivel que a uno no le queda más que sacudir la cabeza y de verdad rezar porque no le pase a algún conocido suyo.
La historia trata de la vida actual de un luchador de lucha libre extrema, Randy "the Ram" Robinson (El carnero, pa quien no cache mucho inglés) y sus esfuerzos por parar la olla con cierta dignidad tratando de aprovechar la escasa fama que le queda después de haber tenido un pasado glorioso en los 80´s. Es en verdad un triste canto de cisne de un hombre que entrega su cuerpo y alma a una actividad que lo ha destruído pero que él sigue amando, o sea, el que nace chicharra muere cantando. 
Hasta el más rudo de la sala de cine se emocionó cuando comienza a sonar "Sweet child o`mine" de Guns`n Roses en una de las escenas mejor construídas que he visto en mucho tiempo...de hecho bien se puede decir que toda la película no es más que el prefacio para la escena final.
Una fotografía naturalista pero no por eso descuidada, notables actuaciones de los actores principales (Marisa Tomei...guau!!) y una banda sonora cargada del hair metal ochentero, con frases notables como: "el rock de los 80 era lo mejor pero, llegó el mamón de Kurt Cobaín y lo cagó todo". Resumiendo una emotiva película que no solo nos trajo de vuelta a un buen actor como Mickey Rourke sino que emociona por la potencia de su historia.

El resultado de nuestro combate es: triunfo por paliza de El Luchador por sobre Las Niñas y solo con el esfuerzo de la cara destruída de Mickey Rourke

1 comentario:

Anónimo dijo...

uf..ojalá hubiese leído este blog antes de haber malgastado una hora y algo de mi tiempo en esta porquería de película llamada Las Niñas, de verdad no tiene nada bueno.