6.25.2008

CINEMA INFERNO: Trauma


De como el Giallo llega a norteamérica.

Título Original: Trauma
Director: Darío Argento
Escrita por: Franco Ferrini, Gianni Romoli y Darío Argento
Reparto: Asia Argento, Piper Laurie, Brad Douriff y un lolito poco recordable...

Si dentro de los lectores hay algún fan acérrimo de Argento de seguro le hierve la sangre porque esta es una de sus películas menos exitosas en cuanto a crítica y público, además es su debut dirigiendo en inglés después de un notable currículum en Italia, pero la verdad a mi me importa poco porque es una de las primeras películas que vi en la novedosa novedad que era por los inicios de los 90, el llamado Cable.
Corría 1994 y yo estaba en 4to medio y pasaba la casualidad que yo vivía más o menos lejos de mi colegio y la mayoría de mis compañeros de colegio vivían más cerca así que cuando se organizaba un carrete o algo por el estilo yo iba pero en vez de atravesar medio Santiago para volver a mi casa a altas horas de la noche, prefería quedarme en la casa de mis abuelos que vivían muy cerca de mi colegio. Y bueno, como mi abuelo tenía cable y yo no, y la casa era grande y no molestaba a nadie, me quedaba en la galería de la casa , sentado en el comodísimo sillón de mi abuelo, al lado de una salamandra (antecesora de fierro forjado de las actuales estufas de doble combustión) ya que normalmente los carretes escolares son en invierno, así que tiraba un leño, prendía la tele y me quedaba tooda la noche viendo algo.
Una noche de particular frío agarré esta película y al minuto ya estaba de cabeza metido en la historia, de por si muy retorcida y sangrienta, con unos espectaculares usos de cámara que no había visto antes y que pocas veces vi después. Como toda película de Argento, la trama es bastante enredada, un lolito ayuda a una chica suicida, la lleva a la casa y justo cuando llegan la madre de esta estaba haciendo una sesión de espiritismo y zuácatela, terminan todos decapitados. De pronto empiezan a morir enfermeras, doctores y similares miembros del cuerpo médico, todos decapitados y todos de alguna forma relacionados con un incidente del pasado. Se repite la fórmula que Argento patentó, crímenes visualmente grotescos, tramas enredadísimas, una fotografía muy inusual plagada de colores básicos y ajenos a lo usualmente usados en la fotografía tradicional y una sangre demasiado roja. De más está decir que la trama se llena de muchos giros golpes de guión...l escena imprescindible, cuando la pareja protagónica entra a departamento de una enfermera y llegan justo cuando la cabeza decapitada con solo los borbotones de sangre que quedan en la garganta dice las últimas sílabas del nombre de su asesino...operáticamente notable.
Bueno, a veces en esas frías noches de cine, el insomnio vencía a mi abuelo y me acompañaba a ver alguna película, claro que yo le dejaba el sillón y me sentaba en una silla a su lado, la verdad no hablábamos mucho, nunca lo hicimos, era un viejo parco, enchapado a la antigua, en donde la mejor forma de criar a un hijo o un nieto era demostrar entereza y una coraza impenetrable peor, yo disfrutaba muchos esas noches de insomnio cinematográfico. Ojo, en un post anterior hablé de mi abuelo y Rocky IV, bueno, éste es el otro, pero entre los dos forjaron mi amor por el cine.
El dato freak, se prepara un remake de Suspiria, una de las mejores de Argento, para el 2010

6.21.2008

Kontroll (2003)... o cómo conocí las oscuras estaciones del metro de Budapest


Hay películas que te quedan dando vueltas por algun tiempo, que regresan a tu memoria prendidas por pequeños hechos de la vida diaria. Una de esas es, para mí, Kontroll, una oscura película húngara que tuve la suerte de ver hace algunos años, gracias a la extensión del Cine Europeo en Antofa.

Kontroll no es una obra maestra, aunque sí es una muy buena película, un híbrido que mezcla instantes de profunda introspección, acción, asesinatos en serie, personajes freak, algunos casi lynchianos, y una puesta en escena, por decir lo menos, atractiva y seductora.

La historia se desarrolla completamente en las venas de cemento que corren bajo la ciudad de Budapest. Se trata de uno de los trenes subterráneos más viejos del mundo, un mundo fantástico e independiente que se rige por sus propias reglas y con sus particulares códigos de honor. Es aquí donde el espectador encuentra a Bulcsú (Sándor Csányi), un joven cobrador de boletos con un pasado oscuro que le ha obligado a pasar su vida en el metro, sin jamás querer o atreverse a salir a la superficie. Bulcsú es un tipo extraño, aunque no más que sus compañeros, todos ellos parias, que sólo se sienten a gusto en las profundidades. Así, vamos conociendo no sólo a Bulcsú, que recorre compulsivamente túneles y pasillos y que duerme en estaciones frías y silencionsas, si no que a toda la fauna que lo rodea y con la que convive: sus jefes, grupos de cobradores rivales, un misterioso asesino en serie que empuja pasajeros hacia los rieles y por supuesto, la sorpresiva y cálida aparición de Sofi (Eszter Balla) una joven de carácter fuerte, que al igual que Bulcsú, recorre el metro de Budapest, aunque ella se protege tras un disfraz de oso rosado, mientras acompaña a su padre en los recorridos que hace a lo largo y ancho del subterráneo como chofer de una de las máquinas.

Todas estas historias son perfectamente unidas por la oscura pero bella puesta en escena a cargo del director Nimrod Antal, que luego de esta película fue tentado por Hollywood para realizar Habitación sin Salida (2007) con Luke Wilson y Kate Beckinsale, una regular película de suspenso en la que no salió muy bien parado. Por eso quizás es aún más recomendable darle una mirada a Kontroll y descubrir una película hecha con creatividad, que mantiene al espectador pegado a la butaca aunque todo el film se desarrolla entre estaciones, rieles y pasillos; una peli interesante desde todo punto de vista, muy bien construida en torno a sus personajes (el amigo narcoléptico es brillante) y a la desilusionada vida de Bulcsú que, sin embargo, llegando el final encuentra algo de redención.

Trate de verla. La mezcla de géneros que recorre la hora y cuarenta de la peli es bastante atractiva y le aseguro que no se aburrirá. Al contrario, pasará un muy buen rato y le apuesto que así como a mí, le pasará que no podrá olvidarla tan fácilmente.

FICHA TECNICA
Kontroll
(Kontroll)
2003
105 minutos
Dirigió y escribió Nimród Antal
Produjo Tamás Hutlassa
Música de Neo
Fotografía de Gyula Pados
Editó István Király
Actuaron Sándor Csányi, Sándor Badár, Csaba Pindroch, Eszter Balla, Zoltán Mucsi, Zsolt Nagy, György Cserhalmi, Enikö Eszenyi, Lajos Kovács y muchos extras húngaros

6.17.2008

Cuando Los Dinosaurios Gobernaban la Tierra IV


Grobschnitt – Solar Music Live (1978)

He aquí una joya, una de verdad, de esas escasas obras maestras que encantan, apasionan y elevan a doctos y principiantes, uno de esos discos alucinantes de comienzo a fin, un viaje por la sicodelia setentera, lo más poderoso del krautrock germano de la época y por supuesto, pasajes que serán el deleite de todo amante del rock sinfónico.
Luego de cuatro medianamente exitosos álbumes en estudio, entre 1972 y 1977, los chicos de Grobschnitt se embarcaron en la teatral realización de Solar Music, disco que tiene como base la mayor parte de los temas de Ballermann (1974) su segundo LP, con bastantes cambios, progresiones e innovaciones, lo que concede a esta obra singulares características musicales, sin dejar de lado una puesta en escena que en la época era de los más atractiva, con todo un show de actores, bailarines, pirotecnia, fuego, malabaristas y demás transitando sobre el escenario, mientras los chicos de Grobschnitt daban forma y vida a este impresionante fresco musical de poco más de una hora.
Entonces, un disco de este calibre no puede ser menos que sorprendente, partiendo por las letras, que en general rozan el humor negro, desprendiéndose de la seriedad y aquellas ínfulas religiosas de algunas bandas de la época. En segundo lugar, el encadenado de los temas que hace sentir al auditor como si se tratara de una sola gran y larga pieza en constante crescendo, con una contundente entrada a cargo de la brillante y alegre Solar Music I, para introducir al oyente en un mundo generoso en consistentes solos de guitarra, ritmos cadenciosos, sicodelia desatada y un gran final épico y liberador a cargo de las magníficas Golden Mist y Solar Music III.
No hay puntos bajos en esta monumental obra y por lo mismo no escatimaré elogios hacia la banda ni este álbum. La mayor parte del tiempo, trato de ser bastante cauto y no tomar partido para ser lo más parcial posible, pero con Solar Music es inevitable dejar de lado toda esa sarta de precauciones e inseguridades y dejarse llevar por las excelentes interpretaciones y mejor concepto contenido en esa joyita de fines de los 70, un disco y una banda relativamente olvidados, aplastados por otras bandas que alcanzaron mayor fama en la época, aunque no está demás recordar que la crítica y los fanáticos coinciden en destacar sus cinco primeros discos entre los mejores del prog sinfónico.
No está demás añadir que además de Ballermann y Solar Music, debo recomendar abiertamente su disco Rockpommel’s Land (1977) otra maravilla progresiva que gustará a grandes y chicos y que por momentos, los dejará boquiabiertos. Pero no tanto como Solar Music, esta verdadera obra maestra del prog, una exquisitez fuera de época, un deleite tan grotesco por su planteamiento a veces brutal, a veces tribal, místico y casi primitivo, y otras veces poseedor de una belleza preclara, mágica y catártica.
No se lo pierdan, es una pieza como pocas, que llenará sus oídos de increíbles sonidos y sensaciones…

EL DISCO
1. Solar Music I (4:38)
2. Food Sicore (3:52)
3. Solar Music II (6:03)
4. Mühlheim Special (10:43)
5. Otto Pankrock (6:26)
6. Golden Mist (10:56)
7. Solar Music III (12:26)
Bonus tracks on 1998 release:
8. The Missing 13 Minutes (13:08)
9. Vanishing Towards The East (0:35)

Total Time: 68:47

Los músicos
Stefan Danielak (Wildschwein) / guitarra, voz
Joachim H. Ehrig (Eroc) / sintetizadores, batería, voz
Wolfgang Jäger / bajo
Volker Kahrs / teclados, voces
Gerd Kühn (Lupo) / guitarra, voces

Info del CD
CD Repertoire PMS 7096WP (1998)

6.09.2008

TARDES EN EL REX: La Naranja Mecánica (1972)


Comencé a ir al cine con frecuencia el año ‘87, simplemente porque había una chica que me atraía y ella tenía la costumbre de ver películas los jueves, cuando la entrada estaba rebajada. Yo, tratando de engrupir, quise aprovechar la instancia para estar cerca de ella y ver si saltaba la liebre, pero nunca pasó nada. Lo que sí le agradezco a esta chiquilla es que su belleza y mi calentura gatillaron este agradable vicio por el séptimo arte.

Claro está que en esa época yo era un niño de pecho y me interesaban más las comedias y las películas de acción. Como aprovechábamos todas las baratas que había en las tres salas que había en Antofagasta en aquella época, mis amigos y yo fuimos a parar al Cine Rex a disfrutar de sus famosos rotativos triples, esos que te dejaban con le poto acalambrado y los ojos cuadrados de tanto ver películas. Y fue en una de esas tardes mañosas que me encontré por primera vez en mi vida frente al hermético cine de Stanley Kubrick. Como muchos, fui víctima del síndrome Naranja Mecánica, desde aquel momento en que Malcom McDowell en el rol del perverso Alex DeLarge abre la cinta con la célebre frase “Estábamos yo, Alex y mis tres drogos, Pete, Georgia y Dim…”.

No sé si es la mejor película de Kubrick, pero sí la más efectiva, cruda y política. Para los doctos, 2001, Barry Lindon o Full Metal Jacket pueden ser las obras cumbre de este extraordinario realizador y en cierta medida, estoy de acuerdo, pero la Naranja tiene sus gracias y por supuesto, sus fans incondicionales, todo ello también en gran medida propiciado por el excelente libro de Anthony Burgess, que años después tuve la suerte de leer en inglés.

Los ingredientes son interesantes. Kubrick, que también fue el guionista, tuvo la facultad de traspasar el libro de Burgess a la pantalla sin dejar de lado el trasfondo político y la ácida crítica social, convirtiendo al pervertido y violento Alex en casi un ejemplo a seguir, un sucio delincuente adicto a la leche con drogas, violador, asaltante y ególatra maniaco que de todas maneras tiene la oportunidad de redimirse y más aún, al final, de convertir la violencia en una apología al ser humano común y corriente.

En el fondo, es inevitable sentirse atraído por la magnética figura de DeLarge, correctamente interpretado por McDowell. Un observador feroz de la realidad atroz que lo rodea, pero a diferencia del héroe del caso, Alex no quiere cambiar el mundo ni convertirlo en un lugar mejor. Despiadado y sin ningún control sobre sus actos, instintivo y feroz, se regocija en la misma mierda que ha heredado de la sociedad toda, transformándose en un producto concreto de sus tendencias amorales y del entorno, mutando en un ser escasamente redimido, abrumado y castigado por el mismo sistema que lo ha creado, cual moderno Frankenstein lanzado otra vez al frío exterior, esta vez armado con arrepentimiento y represión, con falsa modestia y la sin razón de ser una persona normal. Y es el mismo sistema el que otra vez lo redime, el que libera una vez la mariposa de su pupa, nuevamente bella y quizás hasta más despiadada y feroz que antes.
Un personaje brillante para un film brillante, plagado de secuencias antológicas, como la pelea de Alex y sus amigos en un teatro abandonado, contra una pandilla rival, violencia explícita y desaforada coreografiada por el bueno de Beethoven; la escena de sexo con dos chicas en la habitación de Alex, esta vez con el William Tell de Rossini acompañado el ritmo desenfrenado de una diminuta porno en cámara rápida; la desagradable golpiza al anciano bajo en un túnel, a contra luz… la humillación de Alex frente a policías y médicos luego de pavloviano tratamiento al que es sometido para “curarlo” y por supuesto, la genial secuencia de la violación en la casa kitsch del escritor, con McDowell dándole un sentido totalmente distinto y perverso a Singin’ in the Rain, canción que fue propuesta e improvisada por el mismo actor dado que era la única que se sabía de memoria…

A veces, hasta me parece una película educativa, una de esas que deberías mostrarle a los cabros chicos para que sepan lo que es violencia y sus consecuencias, aunque claro está, no habría que mostrarles el final… De todas maneras, un film legendario, iniciático, Kubrick en una faceta que quizás sólo repitió en Full Metal Jacket, esa mirada tan especial que tuvo para enfocar la violencia hasta lograr que de verdad nos provoque asco y no agrado como ocurre con la mayor parte de las pelis gringas. Se nota la mano del maestro y su gusto exquisito por la degradación humana, pero sobre todo, por atreverse a indagar dentro de la psiquis de la juventud de la época que perfectamente puede ser la juventud de la nuestra, esa enceguecida por el regatón, los programas de farándula, la pasta base, las zapatillas caras y la necesidad suplicante de una guía real y no de palabritas sacadas de la biblia. Una delicia para los verdaderos amantes del cine y un recuerdo más que grato de mis primeros encuentros con el cine de verdad, ese que aún me deja boquiabierto y hasta esperanzado…

Repítasela. La puede encontrar en DVD y hasta en el cable de repente. Un clásico con todas sus letras y de esos inolvidables…
FICHA TECNICA
La Naranja Mecánica
(Clockwork Orange)
1972
131 minutos
Dirigió, produjo y escribió Stanley Kubrick, sobre la novela homónima de Anthony Burgess
Fotografía de John Alcott
Editó Hill Butler
Música de Walter Carlos (bueno… ahora es Wendy Carlos)
Actuaron Malcom McDowell, Patrick Magee, John Marcus, Michael Tarn, Warren Clark, Adrienne Corri, Michael Bates, entre otros...