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12.08.2012

LAS PELÍCULAS QUE OLVIDAMOS: Las Cosas Cambian (1988)

En uno de aquellos cientos rotativos triples y hasta cuádruples que me tocó presenciar en el desaparecido Cine Gran Vía de Antofagasta (esos que uno terminaba muerto de hambre, con los ojos irritados y el culo acalambrado), me topé con esta pequeña obra maestra dirigida y co-escrita por el gran David Mamet. Y fíjense que la poca gente que conozco que ha visto esta cinta "menor", si se le puede llamar así, han quedado igual de encandilados que yo. Les voy a explicar por qué.

La historia es sencilla a más no poder, pero oculta ternura, emoción y humor a raudales: Gino (Don Ameche), es un zapatero ítalo-americano de rutinaria y tranquila vida. Un día cualquiera, se le acerca un capo de la mafia para pedirle pedazo de favor: que lo reemplace en un juicio por homicidio y pase un tiempo en la cárcel en su lugar. El premio, será cumplir el sueño más grande de Gino, tener un yate para recorrer el mundo. El zapatero acepta el trato y para asegurarse que no escape o se arrepienta, le destinan a un matón de poca monta llamado Jerry (Joe Mantegna) para que lo vigile durante el fin de semana previo al juicio.

Jerry es un delincuentillo con muchas aspiraciones, pero lamentablemente ni la inteligencia ni el valor lo acompañan demasiado. Es por eso que este "encargo" lo toma en un comienzo, de muy mala gana, pero a poco andar y en contraste con su personalidad, comienza a conocer a Gino, un viejo que parece no preocuparse por nada de lo que ocurre a su alrededor y cuya sabiduría popular supera cualquier paradigma científico y filosófico. Es así que, una vez encariñado con Gino, decide que en vez de estar encerrados en la zapatería oculta en pleno Nueva York, ambos pasen un fin de semana de ensueño en Las Vegas antes del día en que Gino deba ir a presentarse ante la justicia...

Lo que pasa de ahí en adelante, se los dejo a ustedes. Mantegna y Ameche forman una pareja actoral perfecta, una dupla que funciona como reloj suizo y era que no, dado que el film se sostiene sobre su interacción joven/viejo, instinto/razón, audacia/observación... Todo ello, por supuesto, aderezado por medidas dosis de inteligente humor al que Mamet nos ha acostumbrado en su filmografía e incluso, desde que se dedicaba exclusivamente al teatro. Los secundarios no se quedan atrás, y ofrecen un panorama delicioso de gringos mafiosos y por otra parte, de personajes humildes con los que uno, de una u ora forma, se encariña de inmediato.

A veces, da bastante bronca que no muchos recuerden películas como esta, sobre todo, cuando el Séptimo Arte, al menos el que adhiere al mainstream, se ha plagado de efectos especiales y humor escatológico. Es por eso que en ocasiones, se hace necesario un breve viaje en reversa para recordar films menores, pero no menos atractivos, como este, en donde personajes sencillos pero bien construidos y un guión sólido y coherente, logran dar forma a una comedia que después de verla, se te queda grabada para siempre en la retina... Personajes y guión, dos elementos tan básicos en la cinematografía , pero que tanto escasean hoy por hoy en nuestra cartelera comercial...

Things Change
1988
100 minutos
Dirigió David Mamet
Escribieron David Mamet y  Shel Silverstein
Música de Alaric Jans
Fotografía de Juan Ruiz-Anchia
Actuaron Joe Mantegna, Don Ameche, Robert Prosky y un reparto plagados de actores de la vieja guardia y otros que a partir de los 90, se hicieron bien famosillos.

De regalo, les dejo una secuencia de la película en donde aparece una aún joven y hasta ese momento desconocida Felicity Huffmann (Desperate Housewives)



10.20.2009

Felicidad (1998)... Más allá del baile de las máscaras


Hablar de Todd Solondz es hablar de un director cuya obra (escasa en cantidad pero contudente en calidad) es raramente conocida por estos lares. Ni su premiada Welcome to the Dollhouse (1995) ni Storytelling (2001), quizás su obra más "conocida", ni Palindromes (2004), su más reciente producción, han alcanzado el gran público y con cierta razón, pues no es fácil ver el cine de Solondz, cargado de todas las complejidades, vicios y confictos del ser humano.

Quizás es por eso que se hace difícil ver a Solondz. Claro, no cualquiera está acostumbrado a enfrentarse a personajes que pueden mostrar lo peor de nosotros, donde no hay héroes ni momentos delicados y épicos; donde cada uno esconde secretos tan terribles como la vida misma. Y es ahí donde destaca el magistral talento de este director gringo que saca ronchas con guiones que exploran la soledad, la falta de amor y compromiso, el temor a un mundo que se hace cada vez más inclemente e impiadoso y que, en fin, también atisba con seriedad y crudeza, nuestros peores defectos y vicios.

Todas estas temáticas se aprecian claramente en Felicidad, el tercer filme de Solondz que reúne a un reparto espectacular en torno a un drama coral cuyo trasfondo no es sólo develar qué se oculta tras el irónico título de la peli, que no es más que una careta de las realidades que vamos conociendo minuto a minuto, si no que ahonda en la problemática de las relaciones de pareja, la inestabilidad emocional y la necesidad de ser aceptados tal y como somos. Todo esto, en base a tres tramas principales intercaladas, tratadas con sobriedad y en base a un guión contundente.

A poco andar de la peli, ya conocemos a las hermanas Jordan. Joy (Jane Adams), la mayor, de profesión músico, pero que reparte sus días entre un trabajo serio y estable vendiendo teléfonos y clases para inmigrantes, ocupación que cubre todas sus necesidades espirituales. Es la soñadora del trío y la que aún cree en los príncipes azules. Trish (Cynthia Stevenson), la del medio, abnegada ama de casa, tiene una vida perfecta junto a su marido Bill (Dylan Baker) y su hijo. Una casa hermosa, muebles impecables, no le falta dinero, mantiene todo en orden... en fin, lo que toda mujer de clase media y educación católica sueña desde chiquita. Helen (Lara Flynn Boyle), la menor, es una exitosa y bellísima escritora, adorada y envidiada por todos. Quizás por eso mira al resto del mundo de los hombros para abajo. También parece tener una vida de los más happy... Pero nada es lo que parece...

Joy no tarda en embarcarse en una sórdida aventura amorosa con uno de sus estudiantes llamado Vladimir (Jared Harris), que resulta ser un taxista estafador y manipulador. Trish intenta mantener una realidad que se cae a pedazos cuando el espectador descubre que Bill es un impulsivo pedófilo y Helen que en la intimidad, no es más que una mujer solitaria en busca de amor, que se excita con las llamadas obscenas de Allen (Philip Seymour Hoffman), un vecino tímido que no encuentra mejor manera para demostrar sus sentimientos...

Así, se van sumando sucesivos hechos, algunas otras anécdotas y un par de sabrosas historias paralelas (incluyendo la de un cadáver en un refrigerador), las que redondean uno de los mejores productos fílmicos de los 90, por lo menos, en lo que al ambiente gringo se refiere. Una película llena de elementos que en ves de atropellarse y opacarse, se potencian de la mano de excelentes actuaciones, diálogos sencillos pero contundentes y la firme dirección de Solondz que es capaz, con Felicidad, de ponernos un espejo bastante realista en frente y provocarnos la más variada gama de sensaciones en poco más de dos horas...

Totalmente recomendable, tanto para re-verla, como para deleitarse por vez primera...

LA PELICULA
Felicidad
(Happiness)
1998
134 minutos
Dirigió y escribió Todd Solondz
Produjeron David Lynde y James Schamus
Fotografía de Maryse Alberti
Editó Alan Oxman
Música de Robbie Kondor
Actuaron Lara Flynn Boyle, Jane Adams, Cynthia Stevenson, Dylan Baker, Philip Seymour Hoffman, Jared Harris, Camryn Manheim, Ben Gazzara, Louise Lasser, Jon Lovitz, Molly Shannon y un largo etcétera...

10.14.2009

El Chacal de Nahueltoro (1969)... o cómo Miguel Littín cambió el cine chileno para siempre...


No me atrevía a hablar de esta peli, pero tengo que correr el riesgo. Es un monumento del cine chileno y latinoamericano, una de esas escasa obras maestras que ahora se usan para las clases de los jóvenes estudiantes de cine empapados en MTV y Tarantino y/o por otra parte, Haneke, Dogma o Park Chan-Wook. Con El Chacal, con esta obra primigenia de Littín, de verdad se aprende cine.

¿Por qué? Bueno, está hecha con recursos escasos, pero mucho talento. Primero, el guión aprovecha inteligentemente hechos reales. Segundo, Nelson Villagra se manda una actuación de esas que dan escalofríos. Tercero, por el trabajo de fotografía de Héctor Ríos, en un blanco/negro deprimente, cautivante y acusativo. Un perfecto ejemplo de jóvenes creativos en una situación política, social y económica exacta, que hicieron de las suyas.

No sé si El Chacal es una obra maestra, eso deberán juzgarlo ustedes, al historia, hasta los críticos o comentaristas de cine. Para mí, lo cierto es que se demuestra empíricamente que con pocos recursos, un buen guión y un equipo comprometido, se pueden lograr grandes cosas. Y Miguel Littín, a la cabeza, pudo hacerlo. Una historia sencilla, pero cruenta. Jorge Valenzuela (Nelson Villagra), un tipo alcohólico e iletrado, asesina a su pareja y a sus cinco hijos. Va en cana, pasa por juicio, se dicta la condena. Entre medio, el socio en cuestión aprende a leer, de religión, números y otras minucias que le despiertan la conciencia. Cuando se dicta la sentencia final, el asesino brutal ya es otra persona... ¿Tiene derecho esa nueva persona a un juicio justo?...

El Chacal deja abiertas muchas interrogantes respecto a la pena de muerte, el desarraigo social, la pobreza intelectual más que material, del mundo rural. La redención y la reconciliación, con uno mismo y los demás. A través de un tratamiento escrito y en imágenes que parten el alma, El Chacal se convierte en uno de los puntos altos del cine sudamericano de los 60, una obra cuya trascendencia es indiscutible y que, a pesar de paso de los años, marcará pauta en todos los que de alguna u otra manera, estamos relacionados con el cine...

Me daba miedo hacer este comentario, pues sé que a muchos por ahí, no les gusta Littín. Puede ser por su discurso político o por la debilidad patente de sus últimas obras. Pero El Chacal, así como Las Actas de Marusia, bastan para que Don Miguel sea uno de los cineastas chilenos por excelencia. Y lo digo sin ningún asco ni arrepentimiento...

LA PELICULA
El Chacal de Nahueltoro
1969
90 minutos
Dirigió y escribió Miguel Littín
Produjo el Centro de Cine Experimental de la Universidad de Chile
Fotografía de Héctor Ríos
Editó Pedro Chaskel (Grande!!!)
Música de Sergio Ortega
Actuaron Nelson Villagra, Shenda Román, Luis Alarcón, Héctor Noguera, Marcelo Romo y varios actores hippies chilensis...

10.02.2009

La Nana (2009)... El mestizaje del cine chileno...


Luego de dos meses de receso, creo necesario volver a las andadas, para ser felicitado, comentado y muchas veces, vilipendiado por todos los asiduos lectores de estos humildes pero francos comentarios de cine.

Muchas cosas pasan en dos meses y de hecho, jamás había dejado botado por tanto tiempo a mi regalón. Aunque no les interese o ya lo sepan, debo contarles que pasamos por la cirugía de nuestro hijo, por la cirugía de mi pareja y por la cirugía de mi viejo. Entre medio también, una semana de Fiestas Patrias bien bebida y bien comida; otras tantas obligaciones anexas y convexas y nuevos horarios de trabajo. Entre todas esas cosas se me fue pasando el tiempo y ahora recién puedo comenzar a recuperar el tiempo perdido. Y qué mejor que retomar este asunto con el gran estreno nacional del mes de agosto, La Nana, que PRIMERO se vio aquí, en Antofagasta, en el marco del Festival de Cine del Norte de Chile, para luego irse a Santiago... De paso, agradecer Sebastián Silva (su director) que en cada aparición poste Festival, se encargó de dejar en claro que el estreno nacional había sido aquí, en la misma región en donde un grupo de boludos están haciendo mierda los Geisers de El Tatio... Pero eso es otro tema...

La Nana era esperada con ansias por cultos y profanos. Claro, no es para menos ser tan bien catalogado y premiado en Sundance, sin desmerecer la labor de otros festivales dond ela peli estuvo y en los cuales se llevo varios otros galardones. Pero Sundance es Sundance, para qué estamos con cosas. Precedida del cartel ganado en Gringolandia, es que Silva la sometió al juicio del público chileno con gran éxito, por lo menos en cuanto a crítica. No sé cómo le fue en la taquilla, pero espero por el bien de Silva que le alcance para invertir en otra cinta...

Raquel (Catalina Saavedra) es una nana o empleada puertas adentro que ha vivido gran parte de su vida con la misma familia. Todas sus acciones tienen directa relación con el acontecer de una casa que no es suya, pero que ella siente como propia. Pero sus empleadores (Alejandro Goic y Claudia Celedón) insisten en la idea de contratar otra nana que la ayude, considerando algunos problemas de salud que Raquel presenta. Así, van sucediéndose las invasoras, que Raquel combate con sus escasas armas, pero siempre obteniendo lo que quiere: echarlas de su espacio. Hasta la aparición de Lucy (Mariana Loyola), una mujer sencilla, medio pueblerina, que logra rimper las defensas de Raquel y abrirle las puertas a un mundo olvidado tras el peso del trabajo diario.

Debo reconocer que la primera media hora de película me pareció casi una lata. Digo casi, porque gracias al talento de la Cata Saavedra (tristemente encasillada en roles similares) ese pedazo de metraje se sostiene, aunque de todas maneras debemos considerar el tratamiento visual que logra con creces meter al espectador en el claustrofóbico y asumido mundo de Raquel, con mucha vcámara en mano, planos cerrados, imágenes algo grumosas... La aparición de Ana Reeves (genial!) en el rol de una nana fogueada y llena de artimañas levanta la acción cuando esta está a punto de perderse y de ahí en adelante, el film funciona de maravillas, con personajes bien esbozados, situaciones hilarantes o muy dramáticas bien logradas y sobre todo, por el lenta pero irremediable cambio de Raquel que verá florecer su vida nuevamente.

No creo que sea recomendable para todo público. Más de alguna vieja del barrio alto se va a sentir o muy compasiva o muy ofendida. Más de una vieja de la galucha va a soltar sus lagrimones al ver partes de su vida representadas en pantalla. A otros les dará lo mismo pues la acción de La Nana es escasa e irregular. Lo cierto es que en base a elementos muy cercanos al cine de Cassavettes y que rozan Dogma, Silva construye una historia interesante, muy cargada a lo femenino, que aunque por momentos está a punto de caerse, logra salir otra vez a flote con dignidad y sin efecticismos baratos ni lágrimas ni risas fáciles. Y eso, de verdad se aplaude, porque con sus defectos y virtudes, La Nana exuda una sinceridad escasa en el cine nacional...

LA PELICULA
La Nana
2009
96 minutos
Dirigió Sebastián Silva
Produjo Gregorio González
Escribieron Sebastián Silva y Pedro Peirano
Fotografía de Sergio Armstrong
Editó Danielle Fillios (para variar en un film chileno, jejejeje)
Música Ruy García
Actuaron Catalina Saavedra, Claudia Celedón, Mariana Loyola, Alejandro Goic, Ana Reeves y otros tantos actores chilenos...

7.23.2009

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: Andrei Rublev (1966)


Me costó decidirme no sólo por cuál película de Andrei Tarkovsky incluir primero en este blog, si no que también por empezar a hablar del mismo Tarkovsky, un tipo que a pesar de la censura soviética en tiempos de la Guerra Fría y de la falta de recursos para producir sus películas, se las arregló para crear algunas de las cintas más memorables de la historia del cine.

Su carrera la empezó con La Infancia de Iván (1962) que dejó la tendalá en Cannes y que lo puso bajo la férrea y tiránica mirada de las autoridades soviéticas que, en cierta forma, le hicieron la vida imposible desde ese entonces, cortándole fondos, obigando nuevos cortes más ad-hoc a lo que el Kremlin quería mostrar al resto del mundo. De hecho, Andrei Rublev, la cinta que nos convoca en esta ocasión, fue exhibida en Cannes el año 67, pero a la hora del níspero para que el jurado no pudiera verla y así, pasar inadvertida, aunque a pesar de estas medidas, la peli se ganó el Premio de Crítica ese año. Sólo el 71 tuvo distribución internacional después que el gobierno le metió mano y obligó una nueva edición, ganando otros tantos premios en varios festivales europeos.

Tarkovsky es un poeta de las imágenes, un simbolista etéreo que instauró escuela. Si se hace un listado de los mejores cineastas de todos los tiempos, de seguro Tarkovsky estaría siempre entre los primeros diez. Amigo de los planos secuencia de larga duración, de oscuros juegos fotográficos, de guiones enrollados y extremadamente cuidadoso al momento de hacer cada cuadro, sus obras resultan un deleite para el paladar cinéfilo de inicio a fin, tanto por el tratamiento visual como por la poética inherente a cada uno de sus diálogos, elementos que mantuvo con firmeza a lo largo de toda su obra en la que destacan JOYAS (sí, con mayúsculas) como Solaris (1972), Stalker (1979) y El Sacrificio (1986), estrenada el mismo año de su deceso.

En Andrei Rublev relata de forma bastante particular y personal, los momentos culminantes de la vida de este poco conocido monje-artista del siglo XIV. Desde su infancia hasta su muerte, Tarkovsky nos sumerge con mucho cuidado en la vida de este genio de los vitrales que recorrió gran parte de Rusia no sólo desarrollando su arte, si no que también compartiendo e incrementando sus conocimientos religiosos. Pero no es una biografía a secas. Tarkovsky rescata sólo los momentos más relevantes: la turbia relación con su maestro, su relación con la gente, su contribución a la decoración de la catedral de la Asunción y otros momentos más íntimos y místicos. Filmada en cuidadoso blanco y negro, el espectador se llevará una agradable sorpresa al momento de develar en color el trabajo vitralístico de Rublev...

A través de estos pasajes, conocemos a Rublev, su pasión, su trabajo, sus dudas. También conocemos el mundo oscurantista que lo rodea y el paisaje rural de todo un país. Las pinceladas de Tarkovsky son fuertes y a la vez tenues, y cada escena rodea a Rublev con misericordia u opresión de acuerdo a cada etapa de su vida, convirtiendo el metraje de la peli en una alucinante muestra de buen cine y envidiable tratamiento de la imagen, el tiempo y el espacio fílmico.

Un manjar. Lástima que no sea tan fácil de conseguir, pero vale la pena hacer el esfuerzo. Les dejo un pedacito de la peli aquí para que se tienten...

LA PELICULA
Andrei Rublev
(Андрей Рублёв)
1966
186 minutos (el corte original era de 205 minutos)
Dirigió Andrei Tarkovsky
Produjo Tamara Ogorodnikova
Escribieron Andrei Tarkovsky y Andrei Konchalovsky
Fotografía de Vadim Yusov
Música de Svyatcheslav Ovchinnikov
Actuaron Anatoli Solonitsyn, Ivan Lapikov, Nikolai Grinko, Irma Rausch, Nikolai Burlyayev y un montón de extras rusos...

7.04.2009

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: El Rey de Nueva York (1990)

Para muchos, puede que Woody Allen sea el cineasta neoyorkino por excelencia. Quizás lo es, pero del lado de Manhattan, porque Ferrara es el cineasta neoyorkino por excelencia, pero del lado del Bronx.

Ferrara se ha convertido en un director de culto con el paso de los años y a pesar de sus altibajos, la verdad es que sus obras mayores son tan contundentes que uno se olvida fácilmente de sus fiascos, que generalmente han sido aquellos en los que ha contado con más presupuesto. Cuando hace de las suyas junto a su equipo regular (donde destaca el guionista Nicholas St. John) y con pocos dólares en el bolsillo, es cuando Ferrara la rompe.

Para eso, tenemos como ejemplo la turbia The Driller Killer (1979), su debut como largometrajista. Más adaelante, asombraría al contado público que disfruta de sus obras con monumentos como Ms. 45 (1981), China Girl (1987), Bad Lieutenant (1992), The Funeral (1996), New Rose Hotel (1998) y Go Go Tales (2007), además de otras joyitas por ahí y un par de programas de televisión, incluso en colaboración con Michael Mann, siempre acopañado por algunos de sus actores fetiche (Christopher Walken, Willam Dafoe, Forest Withaker y Matthew Modine, entre otros) y tocando los temas con los que se siente más cómodo. la mafia, el juego, la venganza, el poder del dinero, la traición, la lealtad, la redención y la muerte.

El Rey de Nueva York es el mejor y más logrado ejemplo de lo que pasa por la mente de Ferrara. Hasta hoy, aún de culto y alabada por la crítica y el público que se enamoró del cine del viejo Abel. Aquí, nos encontramos con Frankie White (Christopher Walken en una performance memorable), un mafioso que viene saliendo de la cana para rehacer su vida, incluso con intenciones de dejar atrás su pasado delictual y dedicarse a la política. Entre reencuentros con sus compinches, abogados y media docena de amantes, el bueno de Frankie esboza un plan para acabar con la competencia, hacerse unos buenos morlacos y convertirse en un hombre de bien, aunque eso requiera cometer una serie de violentos y brutales crímenes, al mismo tiempo que dos policías a los que les gusta jugar fuera de la ley (David Caruso y Wesley Snipes), le siguen muy de cerca cada paso.

No voy a ahondar más en la trama que, por supuesto, es más oscuro y turbia que la mente retorcida de Spiniak. Se trata de un film atrapante, muy cercano a los parámetros de los mejores films noir de la época dorada, con personajes brillantemente interpretados, entre otros, por Laurence Fishburne y Steve Buscemi. Una puesta en escena decadente que nos devela una ciudad tan grande como grotesca, siempre mal iluminada y en donde la traición está instalada en cada esquina. Walken se muestra perfecto como un mafioso que busca la redención de una manera bastante particular, pero redención al fin y al cabo, un camino del que conocemos el final desde los primeros minutos de la cinta, pero que esperamos ocurra algo que cambie el destino nefasto de un protagonista cruel, salvaje y calculador, pero aún así entrañable. Un film mayor que no hace concesiones con la pureza del alma ni con las buenas intenciones y que despliega una serie de personajes ambiguos, llenos de rabia y codicia, en medio de una atmósfera decadente y gélidamente infernal.

De verdad, una tremeda película que todo fanático del cine debe ver en algún momento de su vida. La obra cumbre de Abel Ferrara que lamentablemente, no es conocida por muchos. Por eso los invito a conseguírsela de alguna manera y disfrutar y sufrir de una de las mejores películas de mafia que puedan encontrar y por supuesto, de una de las mejores actuaciones del gran Christopher Walken que, en la secuencia final de El Rey de Nueva York, se luce al punto de sacar lágrimas... Un manjar...

LA PELICULA
El Rey de Nueva York
(King of New York)
1990
106 minutos
Dirigió Abel Ferrara
Produjeron Augusto Caminito y Mary Kane
Escribió Nicholas St. John
Fotografía de Bojan Bazelli
Editó Anthony Redman
Música de Joe Della
Actuaron (y cómo actuaron!) Christopher Walken, Victor Argo, Janet Julian, Laurence Fishburne, Steve Buscemi, David Caruso, Wesley Snipes, Paul Calderon, Harold Perrineau, Giancarlo Esposito, Theresa Randle, entre otros...

6.19.2009

Tiro de Gracia (1990)... Otra vez, los mafiosos irlandeses las llevan...


Hay ciertas películas que uno recuerda con bastante cariño y hasta respeto. En general, son pelis que pocos recuerdan, de esas que pasan casi inadvertidas pero que en ciertos grupillos llegan a ser de culto. El problema es que no son "cine arte", encasillamiento de algunos pretenciosos crearon para calificar películas de escaso gusto masivo. Tampoco le agradan mucho a los críticos que votan en los festivales. Y tampoco llegan a ser de gusto masivo. O sea, están casi condenadas al olvido y al fracaso, pero aún así, tienen un público fiel que a caso veinte años del estreno, aún siguen viéndola una y otra vez. Como yo.

En Chile, se le llamó equivocadamente, Tiro de Gracia. Me quedo con su traducción directa del inglés: Estado de Gracia. Es una película amarga de comienzo a fin, una especie de western mezclado con una historia de mafiosos. Es una película oscura en forma y contenido, donde la redención es el peor camino, donde el amor está condenado al fracaso, donde la lealtad es una condena de muerte. Un film cuyo final está prescrito desde los primeros quince minutos, cual tragedia griega, pero que aún así, se hace interesante de ver y descubrir, con el solo y masoquista fin de saber si el pobre de Terry Noonan (Sean Penn) le podrá torcer la mano al destino.

Y cómo no, si el pobre de Terry ha dejado atrás su pasado en la célebremente triste "Cocina del Infierno" y se ha convertido en un buen policía hasta que junto a su amigote Nick (John Tuturro) son enviados como agentes encubiertos, de vuelta al centro mismo de la mafia irlandesa. Terry es el indicado para infiltrarse. Cuando joven fue yunta de los hermanos Flannery, Frankie (Ed Harris) y Jackie (Gary Oldman). El primero, ahora convertido en el frío y calculador líder de la banda. El segundo, un soldado drogadicto e impulsivo. Con el dolor de su alma, Terry regresa, contando haber estado preso. Le creen. Lentamente, lo acogen como al hijo pródigo, mientras va generando una doble vida, una doble fidelidad que no durará para siempre pues debe decidir entre los chicos buenos o los chicos malos, además de recuperar a su viejo amor, Kathleen (Robin Wright), la hermana chica de los Flannery.

Así, vamos conociendo a estos personajes, sus fortalezas y debilidades. El malo de Frankie, dispuesto a vender el alma y hasta a su hermano por mantener su liderazgo y no ceder territorio a la mafia italiana. El bonachón de Jackie, desconectándose de la realidad mientras pasan los minutos, ajeno a la turbia trama que se cierne en torno a él. La incrédula Kathleen buscando amor en el lugar menos indicado. El indeciso de Terry tratando inútilmente de equilibrar una balanza que, más temprano que tarde, caerá a uno de los dos lados de su corazón herido, cavilante y resignado.

Y si a todo esto, sumamos un tiroteo final de antología, en ralenti, en medio del Día de San Patricio, tenemos una película de mafiosos de esas que dan envidia, absolutamente bien lograda, aunque no sea "cine arte", profunda, con monstruosas actuaciones que dejan al espectador boquiabierto. La mano de Phil Joanou (que un par de años antes había realizado U2: Rattle and Hum) no tiembla y eso se nota en cada plano y secuencia de este film que debe ser la envidia de todo fanático del cine negro, de acción y de mafia. Porque para lograr que uno se encariñe con todos los personajes, por muy malos que estos sean, hay que tener un guión contundente (y eso se le agradece a Dennis McIntyre) y una mano precisa para lograr que cada detalle visto en pantalla tenga un real valor. Y Joanou lo logra de sobra.

En suma, una de esas películas desconocidas imperdibles, plena, oscura, algo sanguinolenta, con giros que aunque esperados, son todavía sorprendentes y dolorosos. Actuaciones notables y un ritmo pausado pero alucinante. De todas maneras, un manjar para disfrutar de principio a fin.

LA PELICULA
Tiro de Gracia
(State of Grace)
1990
134 minutos
Dirigió Phil Joanou
Produjeron Ned Dowd, Randy Ostrow y Ron Rotholz
Escribió Dennis McIntyre
Fotografía de Jordan Cronenweth
Música de Ennio Morricone
Editó Claire Simpson
Actuaron Sean Penn, Ed Harris, Gary Oldman, Robin Wright (después de esta película, sería Wright-Penn), John Turturro, John C. Reilly, R.D. Call, Joe Viterelli y un montón de extras en el desfile de San Patricio...

6.04.2009

Secretos (2007)... Cuando da gusto ver películas femeninas...


Es muy agradable enfrentarse a las películas del Festival de Cine Europeo que por once años ha organizado la UC y la Comunidad Europea, porque uno como espectador, se puede dar el lujo de ver una tremenda cantidad de filmes que de otra manera, no llegarían a Chile. Y no sólo por la novedad, si no que porque por lo general, las películas que llegan a Santiago y a regiones son realmente buenas, en todo sentido.

Pero hay algunas que superan la media, por lo menos desde mi particular perspectiva. Ya saben, uno como perro viejo se pone un poco exquisito, medio mañoso, harto exigente. Y Secretos supera con creces esa media de excelentes filmes, convirtiéndose en una pequeña joyita del Séptimo Arte, una obra sincera, atrapante aunque sencilla, directa, bien hecha, entretenida y recordable.

Julia (Iva Bittova) es una traductora que junto a su marido Richard (Karel Roden, al que recordarán de Hellboy y 15 Minutos) y su hija adolescente Cecilie (Martha Issova), acaban de cambairse a un nuevo y lujoso departamento, producto de los años de esforzado trabajo de ambos, lo que práctricamente los coloca en la cima de sus vidas. Todo bien, hasta que Julia comienza a sentirse un poco incómoda. El espectador no sabe por qué. Para ella, esa incomodidad comienza a derivar en un sólido viaje personal cuando se entera por televisión de la muerte de la cantante y pianista Nina Simone. De inmediato, se da la misión de comprar un piano y retomar las lecciones que dejó hace más de 25 años. Todavía no sabemos por qué.

Desde que toma esa decisión, a media mañana, y hasta muy tarde en la noche, Julia iniciará un viaje exterior e interior que la llevará por la calles de Praga en busca del piano, del amor, de los recuerdos, de sus virtudes y errores, de la confianza perdida... Descubriremos que tanto ella como Richard tienen amantes. Seremos testigos de mágicas escenas en las que Julia convierte todo su entorno en maravillosas secuencias de danza que expresan todas sus emociones. También buscará descubrir si la confianza depositada en su hija ha sido bien retribuida. Y sobre todo, Julia aprenderá a reconocerse como mujer en medio de un drama que tiene contados y preciosos momentos de comedia, en el frágil equilibrio que nos presenta la directora en la vida de esta mujer a punto de sufrir un cambio radical.

La Nellis tiene un filmografía no muy extensa pero interesante. Secretos constituye una muestra de su talento al momento de retratar las emocinones femeninas sin caer en el absurdo ni en la caricatura o la autocompasión. Julia no quienes la rodean son perfectos. Todos tienen tejado de vidrio y Julia no hace otra cosa que romper el suyo y tratar de reconstruirlo, pedazo por pedazo, con todo lo bueno y también doloroso que aquello le puede resultar. En su viaje, encuentra luces, sombras y claroscuros que enfrenta con orgullosa resignación, luchando por sacar enseñanzas de cada golpe y porrazo.

No me gustan las películas feministas, pero sí me agradan las películas femeninas, esas que son capaces de mostrar a la mujer tal cual es, sin elevarla a la categoría de mártir ni de heroína, si no que simplemente mostrar a la mujer con sus defectos y virtudes, sus sueños y pesadillas, sus desilusiones y esperanzas y aún así, salir bien paradas en una pantalla que en este caso, se hace chica para tanta experiencia agradable y emocionante en este recorrido de un día por las calles de Praga y el corazón de una mujer... Por supuesto, que todo esto potenciado por diálogos precisos, actuaciones más que decentes, una entrañable banda sonora aderezada por varios temas de Nina Simone y una correctísima puesta en escena... Imperdible...

LA PELICULA
Secretos
(Tajnosti)
2007
93 minutos
Dirigió y escribió Alice Nellis
Produjo Jan Sverak
Fotografía de Ramunas Greicius
Editó Adam Dvorak
Música de Buty
Actuaron Iva Bittova, Ivan Franek, Karel Roden, Martha Issova, Miloslav Konig y un montón de checos bailarines

6.01.2009

La Duquesa (2008)... Los buenos elementos no siempre dan un buen resultado...


Hacía tiempo que la Cindy andaba con ganas de ver esta peli. Yo también. Siempre me han gustado las películas de época. No puedo negar que he sido encandilado por la brillante filmografía de un experto en el género como es James Ivory y obras superiores como Un Amor en Florencia (1985), Howard's End (1991) y Lo que Queda del Día (1993), además de otras obras sagradas como Vatel (Ronald Joffé, 2000), The End of the Affair (Neil Jordan, 1999), la magnífica Dangerous Liaisons (Stephen Frears, 1988), Sense & Sensibility (Ang Lee, 1995) y por supuesto, Todas las Mañanas del Mundo (Alain Corneau, 1991), entre muchas otras de gran factura.

Pero La Duquesa me desilusionó totalmente. El gancho es que se trata de una historia real, un retrato de una antecesora de la ya legendaria Diana Spencer, un mujer llamada Georgiana Cavendish que en el siglo XVIII ostentó el título de Duquesa de Devonshire y que durante los primeros momentos de la cinta se dibuja como una mujer inteligente, apasionada y luchadora, características que son anuladas luego de su matrimonio con William Cavendish, Duque de Devonshire (Ralph Fiennes, en un rol que le vino como anillo al dedo), personaje más preocupado por sus perros y tener un descendiente varón que por su esposa, a la que trata como uno de los muebles de la casa. G (como llaman los más cercanos a la Duquesa), demuestra saber de política, filosofía y economía en algunos diálogos, pero luego es la reina de la moda londinense. Sin quedar muy claro cómo, está enamorada de Earl Grey (Dominic Cooper), un vulgar plebeyo que más tarde se transformaría en Primer Ministro y con el que tiene un romance, no se sabe muy bien por qué, aunque entre medio hay algo de venganza, despecho y ganas de sentirse mujer.

También aparece en escena Lady Bess Foster (Hayley Atwell), una mujer que ha sido abandonada por su marido y que no demora en hacerse amiga de G, con algunas insinuaciones lésbicas de por medio que no llegan a ningún lado, pues Bess se convierte a la larga en amante de Williamy al mismo tiempo, en la mejor amiga de G (?)... A estas alturas, la protagonista se ha convertido en una entregada madre y de sus intereses políticos y sociales... bien, gracias. Nunca más se supo.

Claro, muchas de estas cosas ocurren porque se trata de una época machista, clasista, en donde la nobleza hacía lo que se le venía en gana. Ah! Eso explica muchas cosas... pero si no queda relativamente claro en el guión, la verdad es que el espectador promedio poco y nada entiende de lo que le ocurre a esta mujer que, la verdad, no sabe para dónde va en las casi dos horas que dura la película. Por lo tanto, al no existir una voluntad de lucha clara, el metraje se convierte en un pegoteo de momentos cúlmines en la vida de Georgiana que poco y nada llegan a interesar al espectador puesto que no tienen mayor asidero en una historia que se diluye irremediablemente y que las decentes actuaciones de Fiennes y la aún elegante Charlotte Rampling, no pueden salvar.

La suma de una perfecta fotografía, gloriosos escenarios y vestuarios y una digna banda sonora, no sirve para levantar una buena película. En el cine, la suma de los factores si puede alterar el resultado, en muchos casos para bien, En este caso, para mal, por que luego de dos horas frente a la pantalla, la verdad no se sabe bien por qué tomarse la molestia de retratar la vida de la quinta duquesa de Devonshire en de la vida de la primera, la tercera o la décima... Ah! Claro, es pariente de Diana Spencer ¿Eso basta para explicar el desastre?...

LA PELICULA
La Duquesa
(The Duchess)
2008
110 minutos
Dirigió Saul Dibb
Produjeron Gabrielle Tana y Michael Kuhn
Escribieron Jeffrey Hatcher, Anders Thomas Jensen y Saul Dibb, en base al libro de Amanda Foreman
Fotografía de Gyula Pados
Editó Masahiro Hirakubo
Música de Rachel Portman
Actuaron Keira Knightley, Ralph Fiennes, Charlotte Rampling, Hayley Atwell, Dominic Cooper y un montón de extras con pelucas cuáticas...

3.23.2009

Watchmen (2009)... Los superhéroes también se mueren...


Debo reconocer que, hace años, cuando me enteré que algunos desequilibrados mentales pretendían llevar el comic book Watchmen al cine, me emocioné como un cabro chico. Y cómo no. Gracias a mi compadre Pupo había tenido la posibilidad de acercarme al oscuro mundo de Los Vigilantes y saber que por fin se convertirían en personajes tridimensionales, era algo que me sobrecogió.

Después pasé a la etapa del miedo. Era una locura. Una ridiculez ¿A quién se le ocurrió semejante brutalidad? Bueno, entre otros a Terry Gilliam y Darren Aronofsky, quienes formaron parte de proyectos anteriores que no llegaron a buen puerto, hasta que el cacho cayó en manos de Zack Snyder, la mano negra detrás de 300... Un tipo relativamente joven que, a legua, se le nota el gusto por la estética de las viñetas, pero al que consideraba falto de mayor experiencia. Y sépanlo, había que tener cojones para hacerse cargo de Watchemen, especialmente después que el mismísimo y legendario Alan Moore (uno de los cerebros del comic), declaró que no creía que su creación fuera filmable.

En fin, después de más de una década de partidas de caballo inglés, abandonos, dimes y diretes y muchas dudas, Mr. Snyder se hizo cargo de esta guagua no muy deseada. Y el producto, desde mi punto de vista, fue más de lo que esperaba, pero menos de lo que podría haber sido.

Dejemos de lado el comic para centrarnos en lo que se ve en pantalla. Los créditos de la peli nos dan a conocer parte del pasado de los Watchmen y de sus antecesores, los Minutemen. Sabemos que estamos en 1985 y que la existencia de superhéroes (algunos de ellos con verdaderos poderes, otros simplemente seres muy hábiles e inteligentes) ha alterado algunos hechos históricos. Estados Unidos triunfó en Vietnam gracias a la participación del Dr. Manhattan (Billy Crudup), antes conocido como Jon Osterman, y el presidente Nixon va para su cuarta reelección. En este ambiente, el agente secreto Edward Blake (Jeffrey Dean Morgan) es brutalmente asesinado en una secuencia de antología. El misterioso Rorschach (Jackie Earle Haley) llega hasta el lugar del crimen pues sabe que la identidad secreta de Blake era la de El Comediante, un miembro más de los Watchmen. Sospechando una vendetta en contra de sus compinches, comienza a contactarlos para darles a conocer sus temores, aún sabiendo que reunirse con ellos puede acarrearle graves consecuecias pues desde hace años, sus actividades han sido prohibidas y en cierta forma, están fuera de la ley. Es así como contacta a Night Owl (Patrick Wilson) que más parece un conformista veterano de guerra; Silk Spectre (Malin Akerman), la única mujer del grupo que está viva y que aunque está junto a Manhattan, no tiene una vida sentimental nada de agradable; y a Adrian Veidt, antes conocido como Ozmandyas (Matthew Goode), el único que dio a conocer su verdader personalidad al público y que se ha convertido en un potentado y reconocido empresario gracias a que también es "el hombre más inteligente del mundo".

Al mismo tiempo, un inminente enfrentamiento con la Unión Soviética desata otra línea de acción, que también se entrelaza con los flashbacks que nos muestran antecedentes de la evolución no sólo de estos equipos de heroicos defensores, si no que también de las personalidades particulares de cada uno, abriendo los ojos del espectador a las virtudes pero por sobre todo a los defectos de cada uno de ellos, sus psicopatologías y sociopatías desarrolladas tras décadas de ser testigos de lo más bajo de la raza humana.

Es en estas líneas que se desarrolla Watchmen. La estética es alucinante y de verdad se agradece el trabajo de fotografía que logra acercarse bastante al comic book. Pero hay ciertos importantísimos puntos de la traslación a la pantalla grande que se pierden, especialmente los flashbacks con que conocemos el pasado de cada uno de los personajes principales. Y si bien la historia "actual" se desarrolla correctamente, los ripios que se encuentran son producto de la débil exploración de la historia de estos humanos superhéroes.

Los que vayan en busca de una película de acción, perderán el tiempo. De que la hay, la hay, per en dosis medidas. El guión se centra más en los conflictos internos de cada uno de los personajes, ahondando en sus filosofías de vida, el peso de sus máscaras, el desprecio por la vida humana, sus no siempre heroicas motivaciones... Los mejores momentos de la película están justamente en las elucubraciones espúreas de Rorschach, los discursos volátiles del Dr. Manhattan y las palabras frías y desencantadas de Ozmandyas y El Comediante. Pero sí, las secuencias de acción igual están de chuparse los dedos por si quieren saberlo.

Mención a parte merece la selección de casting. El parecido entre los actores y los dibujos del comic es notable y bien logrado, además de una banda sonora y música incidental que acmpañan y elevan ciertas escenas a niveles de emoción insospechados.

En parte, Moore tenía razón. Era casi imposible llevar Watchmen a la pantalla grande. Pero el esfuerzo de Snyder y compañía bien valió la pena. No es una película redonda y para quienes leímos el comic, cojea en varias partes, pero el intento se agradece... y funciona. No perfectamente, pero funciona y se levanta como una película relativamente memorable, con una visual más que interesante, personajes bien estructurados aunque imcompletos, y llevdera aún con sus casi tres horas de duración. Con algunas reticencias, recomendable, pero sólo para cierto público...

LA PELICULA
Los Vigilantes
(Watchmen)
2009
162 minutos
Dirigió Zack Snyder
Produjeron Lawrence Gordon, Lloyd Levin y Deborah Snyder
Escribieron David Hayter y Alex Tse, basados en la novela gráfica homónima de Alan Moore y Dave Gibbons
Fotografía de Larry Fong
Editó William Hoy
Música de Tyler Bates
Actuaron Billy Crudup, Malin Akerman, Jackie Earle Haley, Patrick Wilson, Jeffrey Dean Morgan, Matthew Goode, Carla Gugino, Matt Frewer y un montón de secundarios que nadie conoce...

2.10.2009

Un Niño de Otro Mundo (2007)… Los marcianos llegaron ya!!!


Si hay algo que me gusta de John Cusack es que, salvo escasas excepciones, no hace películas cuáticas. Tampoco tiene muchas memorables, pero se salva con Say Anything (1989, todo un símbolo de la juventud ochentena), la genial The Grifters (1990), la oscurita Grosse Point Blank (1996, de la que también fue guionista), Pushing Tin (1998), la incomparable Being John Malkovich (1998), High Fidelity (2000) y esa entrañable comedia que es America’s Sweethearts (2001). En fin, es un tipo que a pesar de sus ticks, expresiones repetitivas y no muchos recursos actorales, se la ha jugado por cosas que difieren bastante de lo común que se hace en Hollywood o del cine netamente comercial en general, por lo menos, en lo que a temáticas se refiere. Y claro, con un currículum envidiable en loq ue se refiere a producir y apoyar cine independiente y teatro.

Con Un Niño de Otro Mundo la cosa funciona como en gran parte de su filmografía: una temática interesante, con actores conocidos pero buenos en sus papeles y uno que otro mensaje sonre el cual pensar después de ver la peli. Cusack hace el rol de David Gordon, un escritor de ciencia ficción al que le ha ido bastante bien con su más reciente novela, pero que ha sufrido la muerte de su esposa. Uno de sus proyectos inconclusos como familia, había sido el adoptar un hijo, así es que David decide concretar aquel sueño, aún no muy seguro de poder dar ese paso. Con el apoyo de Sophie (la hermosa Sophie Okonedo), una bonachona asistente social, logra dar con Dennis (Bobby Coleman), un chico que aún no llega a los diez años, pero sumamente desadaptado e introvertido, al punto de pasar el día dentro de una caja de cartón, convencido de venir de Marte.

La primera en oponerse a la decisión de (intentar) adoptar un hijo es su propia hermana, Liz (Joan Cusack, siempre en el punto justo), que se despacha algunos de los mejores diálogos de la peli pues, aunque es madre de dos diablillos, tiene la película muy clara en lo que se refiere a deberes y responsabilidades paternas. Aún así, David corre el riesgo y comienza a convivir con este muchacho que, por momentos, realmente hace pensar en su verdadera y espacial procedencia. Ayudado por su paisajista Harlee (Amanda Peet), David comienza a aprender a ser padre y Dennis, a ser un chico normal… bueno, no normal, pero si a adaptarse un poco al mundo que lo rodea y que por cierto, no le agrada mucho...

Como ven, la premisa es sencilla. De marciano, el muchacho tiene sólo momentos, algunos muy buenos por lo demás (como cuando le habla a David de los deseos marcianos), pero se trata simplemente de un viaje de descubrimiento que en el guión, tiene algunos baches. No es una mala película, para nada. Sus casi dos horas se dejan ver con cierto agrado, en especial por el deseo que se genera en el espectador por descubrir el origen del dolor de Dennis que provoca la inestabilidad emocional que David lucha por equilibrar usando herramientas distintas y lejanas a las de la psicología o psicopedagogía establecida, al sentirse identificado con el pequeño que usa cinturones con plomo para no irse “volando” a su planeta de origen. En medio, una historia de amor no resuelta, la visión un tanto demonizada de los servicios sociales, algunas frases para el bronce… poco humor y por suerte, poca cebolla (eso sí que se agradece)… Nada del otro mundo…

Deja la sensación que pudo haber sido una película mejor. Que el tratamiento del mundo interno del niño pudo haber sido mayor, quizás cercano a Hombre Mirando al Sudeste o su remake gringo K-Pax, pero la película se queda en la anécdota. El hecho que el cabro chico venga de Marte es una excusa para explorar las dificultades al momento de enfrentar la paternidad y también, la oportunidad de adaptarse a una familia que, en este caso, por suerte no es la típica familia gringa que quiere hacer el bien de todas las maneras posibles. Pero algo falta. Quizás un poco más de sinceridad, a lo mejor no haberla presentado como una comedia sino como el drama que es. Quizás un John Cusack más comprometido con un papel que por momentos parece no calzarle. Quizás un poco más de ciencia ficción, sembrar la real duda del origen del niño que detesta el sol, que no cree en los lazos afectivos y que vive en medio de un mundo que lo ha desilusionado… ¿Les suena conocido eso?...

De todas maneras y a pesar de mis críticas, es una película recomendable. Se pierde más cosas no viéndola que disfrutándola un domingo en la tarde, ojalá junto a la familia…

LA PELICULA
Un Niño de Otro Mundo
(Martian Child)
2007
110 minutos
Dirigió Menno Meyjes
Produjeron Ed Elbert, David Kirschner y Toby Emmerich
Escribió David Gerrold basado en su novela homónima
Fotografía de Robert D. Yeoman
Música de Aaron Zigman
Editó Bruce GreenActuaron John Cusack, Bobby Coleman, Amanda Peet, Joan Cusack, Sophie Okonedo, Oliver Platt, Richard Schiff, Howard Hesseman y Anjelica Huston en un papel cortito pero contundente...

1.20.2009

TARDES EN EL REX: Delito en la Playa del Vicio (1977)


Esta es un clásico del cine Z. No hubiese podido verla y aprender de esta película si en Antofagasta, así como en cada ciudad de Chile, no hubiese existido una sala de cine como la del Rex. Es que se los juro, me acuerdo de esta película y todavía me parece un logro casi olímpico el haberla visto y aún retenerla en la memoria.

Su director, Hubert Frank, jamás será recordado. De hecho, no existe una sola biografía de este personaje en internet, aunque se nota por los pocos datos disponibles, que siempre se dedicó a hacer películas de baja estofa, consagradas al desnudo gratuito y carentes de roda originalidad. Información de la película, poca. Apenas algunas menciones en ciertos blogs (como este) que se dedican a rescatar lo más freak y oscuro del cine. Delito en la Playa del Vicio es una de esas extrañas bellezas feas, una película execrable, con un guión malísimo, actuaciones horrendas, fotografía de principiantes, cero dirección, muchos desnudos… Una perfecta película Z de esas que da gusto ver en una sala de cine chanta, un jueves por la tarde, entre 2001 y algún western setentero.

Porque de repente, a eso íbamos al Rex, simplemente a ver minas en pelota y Delito... tiene de sobra. Conocida también como El Ángel y las Bestias o Triángulo de Lujuria, narra (?) la historia de Susan (Patricia Adriani), una chica bastante casquivana que es amante de Tom, un tipo con pinta de gángster italiano con tisis que corre el riego de ser asesinado por su esposa si continúa con el adulterio. Un paseo en avioneta casi termina en catástrofe, lo que obliga a Susan a tirarse en paracaídas a una isla que parece desierta, pero que es habitada por un montón de motoqueros con pinta de pandilleros que cazan a Susan y la convierten en un juguete sexual. Y si ahí la historia ya era confusa, de aquí en adelante se convierte en una sucesión de encuentros sexuales algo violentos, mientras no sabemos qué diablos pensaba Tom realmente ni porque uno de los pandilleros se engancha de Susan ni porque ella, a pesar de toda la violencia y sumisión en que vive, de todas maneras parece disfrutarlo.

Mala, mala, mala… Por donde se la mire. Pero es un clásico. Es de la época aquella en que ver una pechuga era suficiente para masturbarse. Aquella era en que las minas no se hacían cortes ridículos en el vello púbico ni tenían que usar silicona para verse bellas. Esa época en que los cines también servían como nidos de palomas y podías ver los guarenes corriendo frente a la pantalla; esos años nostálgicos en los que salías picado por una docena de pulgas de la sala que podía derrumbarse sobre tu cabeza en cualquier momento, mientras disfrutabas de un rotativo triple por 500 pesos. Esa época en cada película podía convertirse en un clásico, incluso Delito en la Playa del Vicio, una cinta que todos aquellos que se quejan por la explotación femenina deberían tener como caballito de batalla si lograran encontrarla aunque sea en VHS porque es tan mala y cutre que hasta los más fanáticos del cine en sus más deleznables expresiones la han borrado de su disco duro. Insisto, es un film que no posee un guión, plagado de malas actuaciones, sin ningún sentido medianamente perceptible, pero aún así, un gran y maravilloso recuerdo de aquellas tardes en el Rex, cuando todo era sorprendente y novedoso, cuando no importaba el sonido tarriento de parlantes decadentes ni ver las quemadas de cigarro en la cinta antes de acabar el rollo que, por cierto, a veces demoraba minutos en ser repuesto por el carrete siguiente…

Buenos tiempo aquellos… Irrecuperables por lo demás. Pura nostalgia concentrada en la pésima seguidilla de desastres que Delito en la Playa del Vicio, una de esas películas que ni siquiera se han vendido al cable, que valdría la pena sepultar y olvidar, pero que con el tiempo se ha convertido, por lo menos para mí, en un nostálgico paradigma de los buenos tiempo del cine, aquellos en que incluso en los afiches subidos de tono, las partes íntimas de los actores eran cubiertas por nada hábiles manos de pintores que dibujaban calzoncillos, tangas y sostenes de colores chillones…

LA PELICULA
Delito en la Playa del Vicio
(Teufelscamp Der Verlorenen Frauen)
1977
82 minutos
Dirigió Hubert Frank
Produjeron José Maesso y Dieter Rauh
Escribieron Hubert Frank y José Maesso
Música de Gerhard Heinz y Adolfo Waitzman
Fotografía de Paco Joan

Actuaron Patricia Adriani, Bárbara Rey, José Antonio Ceinos, Miguel Ángel Godó, Eric Wedekind, José Luis Alexandre, Florentino Alonso, Brigitte Stein, Alexander Alleson, Andrés Santana y un montón de tipos y tipas semidesnudos…

1.12.2009

Empire Records (1995)… Aunque usted no lo crea, hay películas adolescentes dignas…


Verano. Flojera. No muy buenas películas ni en el cine ni en el cable. De vez en cuando, un trasnoche más o menos entretenido. En una de esas, te topas con películas que te traen recuerdos de tiempos mejores. Y una de esas es Empire Records.

Con el paso del tiempo, esta humilde película para adolescentes rockeros, se convirtió en un film de culto, a tal punto de tener una edición especial con casi veinte minutos que quedaron fuera del film originalmente estrenado en 1995, fecha en la que no mucha gente le dio pelota.

Empire Records no es una gran película, aunque no por eso deja de ser interesante. Basada en algunas de las experiencias de Carol Heikkinen (su guionista) como dependiente de una de las sucursales de Tower Records, demoró bastante tiempo en despertar el interés de algún productor. Su director, Allan Moyle, es un tipo más bien dedicado al cine independiente y a los documentales relativos al tema musical. Sus dos mayores éxitos de taquilla podrían ser Times Square (1980), que no alcanzó a terminar totalmente al ser despedido por el productor, y otra de adolescentes pero mucho más mamona, Suban el Volumen (1990) con John Cusack. Empire Records, va por el mismo lado, es una película destinada a jóvenes un tanto rockeros, que retrata un complicado día en una tienda musical independiente, que está a punto de ser vendida a una cadena comercial que la convertirá, bueno, ya saben, en una más de consumo masivo y pop. Lucas (Rory Cochrane) toma la recaudación del día anterior con la intención de apostar y multiplicar el dinero para así, evitar la venta, pero lo pierde. Es así que al día siguiente, en el que se desarrolla la acción, Joe (Anthony La Paglia) le ordena recuperar lo perdido, mientras de muy mala gana se prepara para el “Día de Rex Manning”, pues recibirán la visita de este cantante (que bien podría ser una parodia del líder de T-Rex, Tommy Bolan) que resulta ser un tipo ególatra, despectivo y autocomplaciente. La única persona emocionada con la visita es Corey (Liv Tyler) una joven con algunos problemas de bulimia y baja autoestima que espera perder la virginidad con Manning, mientras AJ (Johnny Withworth), busca la manera de declararle su amor. Paralelo a eso, se desarrolla la trama del posible suicidio de Deb, una joven entre punkie y gótica, bastante ácida y amargada, que terminará fingiendo su propio funeral para comprobar si realmente vale la pena vivir. A eso se agrega la irrupción de un ladronzuelo menor de edad que se hace llamar Warren Beatty (Brendan Sexton III) y múltiples situaciones cómicas a cargo de Mark (Ethan Embry), otro de los dispares dependientes de esta tienda que, sin embargo, es capaz de unirlos a todos en torno a un objetivo común: salvarse de la venta.

Ya lo dije. No es una gran película, pero si tiene un tremendo atractivo en base a las características de sus personajes que se convierten en deliciosos retratos de la juventud de comienzo de los 90 y eso es suficiente para explicar el apego que los fans tienen por este film menor, pero aún así entrañable y con algunas secuencias muy interesantes, como la discusión entre Corey y Gina, en la que ambas se acusan mutuamente entre lágrimas y gritos para terminar, otra vez, de los más amiguis luego del desahogo. Y ya que hablamos de estas dos chicas, es un hecho que este film fue el que proyectó sus carreras artísticas, convirtiéndolas en estrellas internacionales, protagonistas de películas taquilleras y ganadoras de premios. Y aunque no llegaron al nivel de Tyler y Zellweger, otros actores de la cinta también proyectaron sus imágenes gracias a esta cinta, como Ethan Embry, Robin Tunney y Rory Cochrane.

Una película menor, pero con muchas gracias, llena de nostalgia, bien interpretada, con una banda sonora más que decente (y en la que destacan Toad The Wet Sprocket, Edwin Collins, Better Tha Ezra, The Cranberries y Gin Blossoms, entre otros) y cargada de recuerdos de una época que para muchos puede haber sido mejor, por lo menos, musicalmente hablando. No me encuentro dentro de ese lote, pero sí debo reconocer que es una de las películas con las que me quedo pegado en el cable, no sólo por lo ágil y divertido de su guión, si no que también por la banda sonora y porque, mal que mal, Liv Tyler se ve tan dulce y angelical que es imposible cambiar el canal, esperando que aparezca de nuevo en pantalla…

LA PELICULA
Empire Records
(Empire Records)
1995
90 minutos
Dirigió Allan Moyle
Escribió Carol Heikkinen
Produjeron Tony Ludwig, Arnon Milchan, Michael G. Nathanson y Alan Riche
Editó Michael Chandler
Música de Mitchell Leib
Fotografía de Walt Lloyd

Actuaron Anthony La Paglia, Rory Cochrane, Liv Tyler, Renee Zellweger, Debi Mazar, Maxwell Cauldfield, Robin Tunney, Ethan Embry, Brendan Sexton III, Johnny Withworth, Coyote Shivers y Tobey Maguire, claro que su papel fue eliminado de la edición final…

12.23.2008

Tommy (1975)… La madre de las Operas Rock en el Cine


No es muy fácil hablar de Tommy, la obra que su mismo director, Ken Russell, ha llamado “la única ópera rock de la historia del cine”. Cierto o no, la película es un manjar, un deleite audiovisual como pocos y señera en muchos sentidos, algo así como El Acorazado Potemkin de las óperas rock o de la generación del LSD, junto con el monumental documento musical y sensorial que es Woodstock.

Uniéndose a la andanada progresiva y conceptual de la época, los muchachos de The Who, liderados por el guitarrista Pete Townsend, se despacharon un discazo doble titulado Tommy en 1969, en el que a través de una serie de canciones pobladas por diversos personajes y situaciones, cuentan la historia de Tommy (la voz de Roger Daltrey), un muchacho que luego de presenciar el asesinato del amante de su madre en manos de su padre, se vuelve a si mismo ciego, sordo y mudo, convirtiendo su interior en un complejo mundo sensaciones y expresándose externamente sólo a través del pinball o flipper, como es más conocido por estos lares. Una serie de acontecimientos, lo llevan a recuperar milagrosamente sus sentidos y a convertirse en una especie de mesías seguido por miles de seres humanos que juran que el cerrarse al mundo exterior es la pomada de la nueva era.

Esa es la base del disco y de la película. Pero Russell hizo algunos cambios al momento de hacer el guión, para darle un giro más dramático a las acciones y por supuesto, acompañado por los muchachos de The Who, creó un mundo estrafalario y desbordante para rodear las avanzadas composiciones de la banda. Usando al mismo Daltrey como protagonista, el film sigue el camino de este muchacho que se niega a sentir, sus paseos por diferentes iglesias paganas en busca de una cura, la codicia de su madre y padrastro quienes descubren en su talento para el pinball una veta de oro; las alucinaciones de Nora Walker (Ann Margret), la madre de Tommy y la conversión del muchacho en una especie de profeta lisérgico y un gran final en donde la música, así como en toda la película, ocupa un lugar de privilegio, convirtiéndose en la varita mágica que da sentido y vida a la desbordante imaginería de Russell y de los chicos de The Who que, por esos años, estaban en la cima de su creatividad.

Entre los personajes, destaca Elton John como el Local Lad, rey del pinball antes de la llegada de Tommy; Oliver Reed como el aprovechador padrastro y Tina Turner como la Reina del Ácido, uno de los personajes que intenta sacar a Tommy de su mutismo. Entre las secuencias, el surgimiento de la iglesia de Tommy, la visita al seudo profeta (Eric Clapton) que propicia el culto a Marilyn Monroe y por supuesto, las volátiles secuencias de Tommy frente a los espejos, en los cuales parece reconocer su reflejo a pesar de la ceguera de desconocidas causas que lo afecta. No hay mucho que criticarle a Russell respecto de la adaptación que hizo del álbum. Si bien el orden original de las canciones es alterado para darle mayor dinamismo a la historia, no hay un diálogo o palabra que no sea cantado, respetando así el concepto original. Bueno, no sorprende tanto, considerando que gran parte de la filmografía de Russell está consagrada a grandes músicos (incluyendo la alocada Lisztomania, con Daltrey como protagonista y musicalizada por Rick Wakeman, el teclero más famoso de Yes), pero que quizás es más reconocido por los freakies del cine por haber dirigido la extravagante película de sci fi Estados Alterados, un alucinante viaje en reversa al original, instintivo y violento ser humano de comienzo de los tiempos.

Criticada y alabada por partes iguales, lo cierto es que Tommy es un ícono en la historia del cine y la música. Quizás las palabras de Russell que mencioné en el primer párrafo suenen soberbias, pero con la perspectiva de este tiempo, si no es la única sí tiene el honor de ser la primera ópera rock de la historia de cine, antecedente directo de The Wall y un hito para todos aquellos fanáticos del cine y la música por partes iguales.

No sería la única obra de The Who llevada al cine. Años después, sería el turno de Quadrophenia, aunque no con el éxito de Tommy, una de esas obras que marcaron con fuego la historia de la música rock y gracias al talento de Ken Russell en combinación con el de Townsend y compañía, también la historia del cine.

Me voy a ahorrar los datos del disco y de la película porque son enormes y cada edición de los discos en diversos formatos incluye o excluye temas, así es que si quieren saber detalles del disco pinchen acá y para la ficha técnica completa de la película, aquí.

Saludos a todos y Feliz Navidad y Año Nuevo!!!

LA PELICULA
Tommy
(Tommy)
1975
111 minutos
Dirigió Ken Russell
Escribieron Ken Rusell y Pete Townsend, basado en el disco homónimo de la banda The Who
Produjo Robert Spottiswoode Organization
Editó Stuart Baird
Música de Pete Townsend
Fotografía de Rick Bush y Ronnie Taylor
Actuaron Roger Daltrey, Ann Margret, Oliver Reed, Elton John, Tina Turner, Jack Nicholson, Eric Clapton, Pete Townsend, John Entwisttle, Keith Moon y un montón de extras en ácido...

11.17.2008

Ceguera (2008)… En tierra de ciegos, el tuerto no siempre es el rey…


Un tipo de rasgos orientales se queda ciego en medio del tráfico. Así, sin más, de un momento a otro. Otro tipo se ofrece a ayudarlo, lo deja en su departamento, pero le roba el auto. Ela esposa del japonés lo lleva al oftalmólogo. El ladrón se queda ciego también. Así, sin más, de un momento a otro. De pronto, todo el mundo comienza a quedarse ciego, hasta el oftalmólogo. El gobierno decide encerrar a todos quienes sufren la enfermedad por considerarla contagiosa. La esposa del oftalmólogo, que no se ha quedado ciega, finge estarlo para acompañar a su marido, suponiendo que se trata de algo temporal. Arriban a una especie de sanatorio abandonado. Ellos y un montón de gente más que de pronto, ve todo blanco, como cegados de una vez y para siempre por un rayo.

Con esta premisa sencilla, basada en la brillante novela Ensayo sobre la Ceguera del portugués José Saramago, el guionista canadiense Don McKellar (que nos ha sorprendido con varias películas, entre ellas la notable El Violín Rojo) y el director brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios), apabullan con una notable cinta acerca del débil equilibrio de la condición humana. La ceguera repentina no es si no la excusa utilizada por McKellar y Meirelles, así como también lo hizo Saramago, para escarbar brutalmente en lo peor del ser humano y explorar la voluntad de lucha inherente a cada uno de nosotros, sin contar con un frío, a veces detestable, pero develador análisis de la locura, la frustración y la paranoia que genera la falta de uno de nuestros más preciados sentidos.

Con un solvente elenco multinacional, encabezado por Julianne Moore, Mark Ruffalo y Gael García Bernal, la película (filmada en Sao Paulo y Montevideo) destaca también por una fotografía soberbia, que juega concientemente con planos desenfocados y expuestos para dar la sensación al espectador de sufrir por momentos, el mismo mal de los desesperados protagonistas que pugnan por superar no sólo la carencia de visión, si no que un encierro obligatorio que lentamente los conduce a enfrentarse a sus miedos y a la bestialidad ancestral escondida en sus almas. A través de secuencias que ahondan a cada minuto en la degradación de los protagonistas y de su entorno, nos dejamos guiar por el personaje de Julianne Moore que, a modo de ángel accidental, se convierte lentamente en una especie de líder que, sin embargo, se siente aún más ciega que quienes la rodean al ser la única persona que no ha perdido la vista, debiendo tomar decisiones y realizar acciones que van en contra de su naturaleza, pero que la ayudarán a sobrevivir en medio del caos salvaje que se ha desatado a su alrededor.

Si bien, hay ciertas debilidades en algunos momentos, la película se sostiene bastante bien en torno al sólido guión de McKellar y las actuaciones de sus protagonistas, y también de los secundarios, todos capaces de traspasar la angustia de tan anormal situación que los convierte, primero, en seres desvalidos y luego, casi en animales capaces de hacer cualquier cosa con tal de mantener la vida, sin importar en muchas ocasiones la dignidad ni el orgullo.

En suma, un film digno, recomendable, asfixiante y apocalíptico sin extraterrestres ni guerras a escala mundial, si no que simplemente enfrentando al ser humano con sus propios miedos. Ojo con las notables recreaciones de este mundo ciego y destruido realizadas en Sao Paulo y Montevideo. Realmente notables y apetitosas, perfectas para una película que da pocos respiros y que nos sume en constantes preguntas acerca de nuestra propia condición pues, dada la misma situación en la vida real, ¿cómo reaccionaremos? ¿Seremos capaces de abrazarnos a nuestra rara vez bien ponderada humanidad o nos dejaremos llevar por nuestras bajezas?... Por lo menos, son algunas de las observaciones que Ceguera deja abiertas en el espectador.

Si bien hay algunas referencias o similitudes con 28 Días Después o El Señor de las Moscas (inevitables por lo demás), la película se sostiene por si misma creando un nuevo y oscuro mundo en donde el tuerto no siempre es el rey… Vaya a verla y luego, trate de caminar por las calles con los ojos cerrados a ver cómo le va…

LA PELICULA
Ceguera
(Blindness)
2008
120 minutos
Dirigió Fernando Meirelles
Escrita por Don McKellar, basada en la novela “Ensayo sobre la Ceguera” de José Saramago
Produjeron Niv Fichman, Sonoro Sakai y Andrea Barata Ribeiro
Editó Joshu de Cartier
Música de Marco Antonio Guimaraes
Fotografía de César Charlone
Actuaron Julianne Moore, Mark Ruffalo, Gael García Bernal, Danny Glover, Alice Braga, Don McKellar, Maury Chaykin, Yusuke Iseya, Yoshino Kimura, Mitchell Nye y varios secundarios y extras haciéndose los ciegos…

10.15.2008

Pudor (2007)… El cine español se puso latero…


Domingo por la tarde. Cindy y yo buscamos algo qué ver en medio de una marea de canales en el cable, todos con una programación más que mediocre. Nos encontramos de pronto en Cinemax con Pudor, una película española con muy buenas referencias y que Cindy había visto por pedazos unos días antes, así es que como estaba empezando, decidimos seguirle el hilo.

Voy a tratar de ser breve y conciso. Siento que en España al igual que en Argentina e incluso aquí en Chilito, existe la costumbre de aplaudir e inflar filmes que si bien son buenos y hasta interesantes, no aportan nada más que un buen rato de entretención o cebolla fina. Y eso fue lo que me pasó con Pudor que si bien engancha y cuenta con actuaciones notables (en especial de la pareja protagónica), no es más que otra película para pasar el rato, con ingredientes tomados de muchas cintas anteriores y con historias que no trascienden más allá de un rato después de terminados lo créditos y que ha sido demasiado inflada por la crítica y la prensa, en especial en su país de origen.

Varias historias se mezclan en la cinta, todas ellas relacionadas al temor que tenemos de contar ciertas cosas a nuestros amigos y familiares más cercanos, aquel pudor un tanto inexplicable que nos lleva a cortar la comunicación con el mundo exterior y guardarnos lo que realmente sentimos. Alfredo (Nacho Novo) se entera que tiene cáncer y que su tiempo de vida es limitado. Quizás por esta razón decide echarse una canita al aire y tirarle los corridos a su secretaria, Gloria (Carolina Román), mientras que Julia (Elvira Mínquez), su esposa, insatisfecha sexualmente y aburrida de su vida familiar, comienza a recibir mensajes subidos de tono de un admirador secreto. Por otra parte, la libido de su hija comienza a despertar, signada por la atracción que siente por una compañera de curso, mientras que el hijo menor asegura ver y conversar con fantasmas que deambulan por el barrio de clase media donde viven. Por último, el abuelo (Celso Bugallo) sufre la pérdida de su esposa (hecho con que comienza la película) y busca una nueva y quizás última oportunidad de disfrutar y rehacer su vida.

Con estos elementos, los hermanos Ulloa narran en forma bastante dispareja las historias que caminan paralelas y que se entrelazan en algunos momentos, dejando algunas lagunas en el espectador que sólo la tremenda capacidad actoral de sus protagonistas logra borrar. Digo dispareja, porque hay muchos cabos sueltos en cada una de las historias (a excepción de la narración de la pareja protagónica), situaciones que no resuelven completamente y cuyo origen también es débil y sin sentido. Que el niño vea fantasmas no tiene mayor ingerencia en la historia global, menos su inocente enamoramiento de la pequeña hija de una pareja de amigos de Alfredo y Julia. El despertar sexual de Marisa es igual que tantos otros cientos vistos y revistos en pantalla, mientras que la historia del abuelo se diluye en pocas escenas sin mucha profundidad y que no logran abarcar el inmenso y solitario mundo de un anciano que busca seguir con su vida, aunque ya tiene el tiempo en contra.

A eso, hay que sumar la estética a lo Amores Perros de la película: mucha cámara en mano, filtros, algunos colores recargados y musiquita instrumental medio ambient que no aportan nada a la historia. Es más, las mejores y más deliciosas escenas ocurren cuando los Ulloa se atreven a colocar la cámara sobre un trípode y hacer planos decentes, significantes y llenos de intención… Se le agradece al señor González Iñarritú su increíble aporte al cine latinoamericano, pero a decir verdad, ya estoy chato de los realizadores posteriores que han asumido la estética del mexicano casi como una forma dogmática de hacer cine. En serio, cabrea…

De todas maneras, a pesar de mis críticas y comentarios, debo reconocer que la cinta se sostiene y uno llega hasta a encariñarse con algunos de los personajes. Debo insistir en que el trabajo de todos los actores es sensacional y que sobre sus hombros reposa el valor de una película que no sorprende y que a pesar de sus buenas intenciones, no fue capaz de sacarse el pudor de encima.

LA PELICULA
Pudor
(Pudor)
2007
100 (?) minutos
Dirigieron David y Tristán Ulloa
Produjo José Antonio Félez
Guión de Tristán Ulloa, basado en la novela Abril Rojo de Santiago Roncagliolo
Editó Nacho Ruiz Capillas
Música de David Crespo
Fotografía de David Omedes
Actuaron Nacho Novo, Elvira Mínguez, Celso Bugallo, Joaquín Climent, Nuria González, Natalia Rodríguez, Carolina Román, Marcos Ruiz, Lorena Mateo, Manolo Solo, entre otros…

10.01.2008

LAS PELICULAS QUE DETESTO: La Vida es Bella (1997)


Lo sé. Me voy a echar un montón de gente encima, como cada vez que en conversaciones informales de cine se me ocurre mencionar que esta película no me gusta, que no le encuentro ninguna gracia a Benigni y que, en definitiva, este producto ganador del Oscar (lo que en general no representa mucho), no es más que uno de tantos otros sosos, lambiscones y febles proyectos cinematográficos destinados a emocionar a la galucha…

Claro está que es mi personal y no tan humilde opinión. A pesar de mis críticas, respeto a quienes encuentran este film una maravilla. Por lo mismo espero que los lectores respeten mi punto de vista, basado en varios visionados de este film, en diferentes épocas. Obvio. La primera impresión no es la que vale y muchas veces el revisionado de las películas te hace cambiar de opinión para bien o para mal. Sin embargo, desde el comienzo, La Vida es Bella me desagradó. Probablemente se deba a la hiperkinesia molesta de Benigni (qué controlado luce cuando trabaja con Jarmusch! Parece que fuera otra persona), o quizás sea la excesiva simpleza de la historia. A lo mejor se trata de una cuestión personal, pues nunca me han gustado mucho las películas del holocausto, salvo honorables excepciones. Quizás sea que desde el comienzo, el juego de Guido (Benigni) y su hijo Josué (Giorgio Cantarini) en medio de la guerra me pareció absolutamente no creíble. Está bien, los niños son inocentes, pero hay que ser un retrasado mental para no darse cuenta de lo que está ocurriendo en el ghetto.

En fin, esos detalles son los que me llevan a detestar esta película. Hay otros más. Tampoco me encaja la unión de las dos historias, lo que prácticamente obliga a dividir la película en dos partes: la primera, en que se cuenta la historia de amor de Guido y Dora (Nicoletta Braschi). La segunda, en cambio, se sumerge en la vida de la pareja cuando ya están casados y con su hijo, justo antes de empezar el holocausto en Italia. Ojo. Ese si es un hecho rescatable pues del genocidio europeo y a pesar de la gran cantidad de películas hechas, es poco lo que se ha mostrado de las aberraciones nazis en otros puntos de Europa a parte de Alemania y Polonia. En fin, el asunto es que a mi parecer, ambas partes no pegan ni juntan y perfectamente se podrían haber hecho dos películas por separado.

¿Por qué ganó tantos premios? Me late que se debe al gusto tierno de muchos críticos y jurados de festivales que ven cualquier película un tanto trágica, llena de buenas intenciones y medio cebollera, una mina de oro, un hit de taquilla. Por lo menos eso paso con la sobrevalorada Vida es Bella, una de esas cintas que deja bastante que desear porque, desde mi punto de vista, no aporta nada al género ni formal ni temáticamente. En general, son muchas las películas que no lo hacen (incluso muchas que yo mismo he comentado), pero creo que en este caso particular, se trata de una cinta alabada excesivamente, elogiada en sobremanera, aplaudida por un público que gusta de las cosas simples y el lagrimeo forzoso. Y eso, definitivamente, no la convierte en una buena película.

Por supuesto, si quiere llorar a raudales, si antes de verla realmente usted se cree el cuento de un niño que gracias al histrionismo paterno no es capaz de darse cuenta que está al borde de la muerte, si lo suyo son las películas del holocausto, donde el sufrimiento extendido por secuencias masoquistas es lo suyo, véala. Seguro se convertirá en una de sus favoritas. Yo prefiero ser honesto y decirle a usted, que no gusta de nada de lo mencionado anteriormente, que no se pierde de nada. Que Benigni no es buen actor, aunque sí es un tipo cuyos movimientos y gesticulación excesiva pueden cansar y volver loco a cualquiera en quince minutos. Prefiero decirle que el guión es menos que regular, que probablemente la foto y la música se salvan del desastre. Que si no le gustó la cursilería de Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988), menos le gustará esta mezcla nada refrescante y poco original de romance con tintes sociales, algunos retazos del género bélico, otros tantos elementos del género infantil, pero por sobre todo, una especie de apología que el mismo Benigni se hace y que alcanzó su mayor nivel de autoadmiración en aquel fracaso de taquilla que fue Pinocchio (2002).

Quizás si derechamente, Benigni se hubiese arriesgado a hacer una comedia del tema, las cosas hubiesen resultado mucho mejor, aunque dudo que hubiera obtenido el favor del público que si consiguió con esta mezcla fallidamente tragicómica que no se define, que no tienta, que no luce, que no calienta ni emociona por su facilismo, excesivas buenas intenciones, lucimiento exacerbado de su protagonista-guionista-director y porque, qué más da, no es el tipo de películas en que recomiendo perder tiempo, ojos y energía…

LA PELICULA
La Vida es Bella
(La Vita é Bella)
1997
117 minutos
Dirigió Roberto Benigni
Produjeron Elda Ferri y Gianluigi Braschi
Guión de Roberto Benigni, basado en la obra Un Testimonio del Holocausto de Vicenio Cerami
Editó Simona Paggi
Música de Incola Piovani
Fotografía de Tonino Delli Colli
Actuaron Roberto Benigni, Nicoletta Braschi, Marisa Paredes, Giorgio Cantarini y varios secundarios que no parecían nazis…

8.08.2008

Satanás (2007)… Quién esté libre de pecado, que dispare la primera bala…


Segunda noche del Festival. 21.30 horas. Ya no quedan muchas butacas disponibles, así es que con Cindy nos aseguramos dos que están demasiado cerca de la pantalla, pero no importa, total no hay que leer subtítulos. A ninguno de los dos nos gustan mucho las películas latinas. Una cuestión de prejuicios, supongo. O la terrible, insana y persuasiva influencia del mainstream gringo que nos ha lavado el cerebro. Quién sabe. A lo mejor es hasta la ridícula idea de encontrarse con una especie de telenovela donde todos hablan cantadito… O quizás sea esa sensación de ver historias repetidas, donde los latinoamericanos tendemos a mirarnos el ombligo, a tocar los mismos temas de siempre: la marginalidad, nuestros traumas relacionados con múltiples y cruentas dictaduras militares, las drogas y la violencia que siempre se desarrolla en calles oscuras y barrios de baja estofa, con garabatos, coa ininteligible y mujeres desnudándose hasta por si las moscas…

Comienza la película y me doy cuenta que el estado de la copia es menos que regular, pero a poco andar, no importa. Es verdad, la violencia, el sexo, los excesos morbosos del cine latinoamericano en general están presentes. Los barrios bajos, las calles oscuras, la desesperanza y la desilusión se palpan, se huelen, se sienten, engrifan la piel en cada escena y secuencia. Pero Satanás se deja ver con interés, con furia, con cierta pasión. Satanás está presente en cada segundo del metraje, en la condena predestinada de cada uno de los personajes, en sus actos, omisiones, venganzas y emociones. Desde la primera notable secuencia de la iglesia, cuando el padre Ernesto (Blas Jaramillo) intenta consolar a la acongojada Alicia, madre de tres hijos hambrientos que luego de los consejos del padre, decide asesinarlos y regresar a la iglesia, embadurnando de sangre la imagen de un santo. De ahí en adelante, se desencadenará una vorágine de hechos que se desarrollarán tres líneas paralelas. Por una parte, Eliseo (Damián Alcázar), un profesor de inglés con un oscuro pasado como militar en los Estados Unidos, que vive con su madre y es un obsesivo por la limpieza. La negativa a colaborar con una colecta del edificio donde vive y el enamorarse puerilmente de una de sus alumnas, serán los detonantes de una espiral en mortal descenso. Por otra parte, el padre Ernesto que comienza a dudar de su fe y buenas intenciones luego del crimen de Alicia y por último, Paola (Marcela Mar) una joven que seducida por el dinero, acepta trabajar con un par de estafadores, conquistando tipos con dinero para luego drogarlos y robarles.

Si bien las historias de Eliseo y Ernesto tienen ciertos puntos en común, lo que hace bastante interesante la trama, la aventura de Paola corre en solitario paralelo, convirtiéndose casi en otra película hasta que casi forzosamente se une con las otras dos historias casi al final de los 90 minutos de esta película que sorprende por sus excelentes actuaciones, especialmente la de Damián Alcázar que nos da una brillante interpretación de Eliseo, quien lentamente va convirtiéndose en un monstruo con todas sus letras. Una magnífica performance de este actor mexicano que logra imprimir al principal personaje de la cinta el peso que requiere. Esto, sin desmerecer el trabajo de Blas Jaramillo (recientemente fallecido a los 39 años) y de Marcela Mar, además de algunos secundarios que logran hacer creíble estas historias atravesadas por la desilusión y la violencia, representada en secuencias que logran sensibilizar al público, aunque no sé hasta qué punto eran tan necesarias.

Ahora, que el título no asuste a los ateos ni adherentes de otras religiones menos represivas que la católica. Se trata simplemente de una representación de la suma de nuestras decisiones, de cómo nuestro destino puede cambiar con simples cambios en el camino, los que a veces no tomamos, dejándonos llevar por el instinto puro que muchas veces, nos traiciona, en medio de una vorágine llamada vida en la que en general no hay redención ni vuelta atrás; sólo nos queda avanzar hasta el final y aceptar nuestro destino, por cruel, oscuro y triste que este sea, como en una buena tragedia griega.

No es una película para tener en un panteón, pero si vale la pena verla. Por lo menos, sales del cine con un nudo en el estómago y la sensación certera de haber visto algo que te conmovió, que logró hacerte pensar un poquito acerca del bien y el mal, sin importar cuál sea nuestra ética o moral ni de qué lados nos pongamos de acuerdo a conveniencias momentáneas.

Bien por el cine colombiano. Una interesante película que a pesar de seguir los mismos parámetros de sus contemporáneas, logra aportar algunos interesantes y prometedores detalles en un film que de seguro, no deja a nadie indiferente.

LA PELICULA
Satanás
(Satanás)
2007
95 minutos
Dirigió y escribió Andrés Báiz (basado en la novela homónima de Mario Mendoza)
Produjo Rodrigo Guerrero
Música de Ángel Milli
Fotografía de Mauricio Vidal
Editó Alberto del Toro
Actuaron Damián Alcázar, Blas Jaramillo, Marcela Mar, Teresa Gutiérrez, Martina García, Marcela Valencia, Andrés Parra, Isabel Gaona y varios extras colombianos haciendo de vagabundos infelices…