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11.11.2014

Robocop (1987) vs. Robocop (2014): No sigan arruinando los clásicos del cine "B" por favor...

Es difícil hacer una buena película de acción, aunque los más puristas y fans del cine independiente no lo crean. Son pocos los clásicos que se disfrutan sin importar el paso de los años y el Robocop de Paul Verhoeven es, al menos para mí, una de esas cintas sagradas el género.

La cinta del holandés, un experto en el género, está construida sobre conceptos que parecen muy sencillos, aunque ocultan interesantes segundas lecturas, enhebrados en torno a un guión sencillo, pero claro, directo y sólido: En un distópico Detroit, el crimen es pan de cada día. Ahí llega Murphy (Peter Weller) un policía incorruptible que en una de sus primeras misiones es emboscado junto a su compañera Lewis (Nancy Allen) por la banda de narcos mercenarios liderados por Clarence Boddicker (Kurtwood Smith). Mutilado y agonizando, se convierte en el conejillo de indias perfecto para el plan de Bob Morton (José Ferrer), el ambicioso ejecutivo de la todopoderosa OCP que lo convierte en un especimen mitad hombre - mitad máquina que basándose en unas pocas directivas (un guiño a las leyes de la robótica de Asimov), sale a hacer justicia a las corruptas calles llenas de delincuentes a punta de pistola, en medio de constantes huelgas de policías y desafiando el establishment moralmente decadente de la ciudad.

Las devastadoras críticas de cultos y profanos son las que hacen del cine de Verhoeven y de esta película en particular, una pieza deliciosa y muy característica del holandés: violencia a destajo, misoginia, un desprecio absoluto por la doble moral de una sociedad consumida por el capitalismo, en donde una máquina casi carente de sentimientos es la única herramienta capaz de traer algo de justicia y equilibrio.

Y si éstas eran algunas de las características del Robocop de Verhoeven, las mismas que la convirtieron en un clásico del cine futurista, dejándonos secuencias de violenta acción inolvidables -cómo no alucinar hasta hoy con Emil (Paul McCrane) bañado en ácido caminando por la fábrica abandonada hasta su macabro atropello-, la versión dirigida por el brasileño José Padilha (2014) deja mucho que desear, en primer lugar, por la pérdida absoluta de esa atmósfera futurista decadente, ausente de toda belleza, poblada por personajes bizarros y sin ningún atisbo de moral. Da pena ver como roles como los interpretados por Gary Oldman y Michael Keaton se pierden en una maraña de baratas observaciones sobre lo ético o no que fue mantener vivo a un Murphy (Joel Kinnaman) desabrido que luce quizás mucho más genial en cuanto a su armadura que el original, pero que entre tanta fritanga que le hacen el cerebro no parece tener muy claro para dónde va, en una de las más claras intenciones del guionista Joshua Zetumer de profundizar, sin ningún éxito, en las motivaciones más profundas de Murphy...

No era necesario. Una película de acción redonda como el Robocop de Verhoeven no debiera ser tocada. No es que sea una obra maestra del Séptimo Arte ni mucho menos, pero es un film digno, retorcido, deliciosamente imperfecto, abierta y hasta sarcásticamente violento, con un presupuesto risible a estas alturas de la vida, características que la remozada versión de Padilha perdió en algún momento, entre una danza de millones de dólares mal invertidos, quizás con la intención de abarcar a un público que el Robocop de Verhoeven no pudo tocar en su momento, quizás con la intención de profundizar en una historia bien hecha para el género tratando de convertirla en algo superior y claro, si de cine de acción se trata, no es muy conveniente darle esos toques de inteligencia e intelectualidad ya que el hijo bastardo suele nacer medio tonto, a medio camino entre una correcta cinta de pura acción y una intentona de drama que, a este género, no le hace nada de bien...

Al menos yo echo de menos el tipo de cintas paridas por la dura mano de Paul Verhoeven. Sé que no son de gusto de todos/as, pero al menos se aprecia una sinceridad casi infantil de retratar un mundo vacuo y violento tal como podría ser si seguimos cuesta abajo en la rodada, el tipo de películas hasta sin sentido como Hobo with a Shotgun (2011, Jason Eisener) o hasta la negrísima Sin City (2005, Rodríguez/Miller) en vez de cintas que caen en una vergonzosa pretensión como este Robocop de Padilha que hace desesperadamente a un fan del cine de acción como este viejo perro que les escribe, ver la a estas alturas jubilada versión de un verdadero clásico ochentero de acción y hasta una de esas apologías a la violencia que tanto molestan a ciertos sectores de nuestra sociedad...

Robocop (1987)
Dirigió Paul Verhoeven
Produjo Arne Schmidt
Escribieron Edward Neumeier y Michael Miner
Editó Frank J. Urioste
Fotografía de Sol Negrin y Jost Vacano
Música de Basil Poledouris
Actuaron Peter Weller, Nancy Allen, Ronny Cox, Kurtwood Smith, José Ferrer, Ray Wise, Paul McCrane y un montón de cabros y cabras más malos que el natre...

Robocop (2014)
Dirigió José Padilha
Produjeron Marc Abraham y David Newman
Escribió Joshua Zetumer
Editaron Daniel Rezende y Peter McNulty
Fotografía de Lula Carvalho
Música de Pedro Bronfman
Actuaron Joel Kinnaman, Gary Oldman, Michael Keaton, Abbie Cornish, Jackie Earle Haley, Michael Kenneth Willimas, entre otros, además de otras de las olvidablea apariciones de Samuel L. Jackson.

12.04.2012

LAS PELÍCULAS QUE DETESTO: Rápido y Furioso (2001)

Recuerdo una época más gloriosa en el mundillo de las películas del subgénero de las tuercas y los motores. Por ahí me viene a la mente Calles de Fuego (1984), también la jocosa Cannonball (1981) y hasta las apocalípticas máquinas que nos heredó la siempre notable Mad Max (1979)... Llámenme nostálgico, pero la verdad es que Rápido y Furioso no tiene ningún elemento que me permita ver alguna de sus secuencias por más de tres minutos y menos, de sus secuelas.

No puedo negar que es un film hecho a medida y de total gusto de los fanáticos del tunning, porque más allá de su escasa trama, es un constante desfile de autos enchulados y secuelas de acción en donde lo único que destaca es el cuerpo y la mirada despectiva de Michelle Rodríguez, que aunque muy marimacha, todavía provoca escalofríos con cada aparición. Lo demás, es una trama simple a más no poder que sirve como excusa para un despliegue visual bien hecho, pero sumamente absurdo y aburrido: un joven policía llamado Brian O’Conner (Chris Walker) tiene como misión sumergirse en el mundo de Dominic Toretto (Vin Diesel, que sirve de gancho para que muchas féminas soporten la película), un ladrón profesional que participa de carreras ilegales a la vez que junto a un grupo de corredores bandidos, se dedica a los robos en carreteras y autopistas.

Con esa sencilla premisa, se desencadena una serie de competencias y persecuciones sin sentido, con un final más que predecible, en un film que sirvió de excusa para poner de moda el tuneo de vehículos... No sé ustedes, pero yo soy enchapado a la antigua, así es que creo que un auto no es más que medio de transporte y no una discoteque, al igual que los teléfonos sirven para hacer y recibir llamadas y nada más... Ahí, les aguanto cualquier crítica, porque en gustos no hay nada escrito, pero de ahí a comparar Rápido y Furioso con aquella gloriosa película de acción llamada Punto de Quiebre, hay un trecho largo, insalvable e imperdonable para quienes osen comparar ambas cintas.

RyF no es más que un producto en serie sin sabor, ni contenido, destinado a un público específico en esta y todos sus otros capítulos; un bodrio que en ocasiones más parece una larga secuencia del juego Need for Speed más que un film, plagado de frases cliché, actitudes machistas y "actrices" de adorno; un desperdicio de dinero que si bien es un gran distractor para el público ahíto de acción descerebrada, no es más que una suma de lo más selecto de lo pero del cine gringo reunido en 90 minutos de incoherencias que no suman ningún aporte al vapuleado séptimo arte del gran hermano del norte que cada vez, parece dar más pasos para atrás que para adelante al menos en cuanto a la gran industria de Los Ángeles se refiere... Eso, sin contar con una externalidad negativa al menos en Chilito: la aparición de centenares de "rápidos y jugosos" que malamente inspirados en la película han enchulado sus autitos de formas bastante tercermundistas... Horror de horrores...

LA PELÍCULA
The Fast and The Furious
Dirigió Rob Cohen
Escribieron (?) David Ayer, Eric Bergquist y Gary Scott Thompson
Fotografía de Ericson Core
Editó Peter Honess
Música de BT
Actuaron Mitsubishi Eclipse, Mazda RX-7, Nissan Skyline, Honda S2000, Volkswagen Jetta y algunos humanos como Vin Diesel, Chris Walker, Michelle Rodríguez, Jordana Brewster, Chad Lindberg y Johnny Strong...


7.04.2009

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: El Rey de Nueva York (1990)

Para muchos, puede que Woody Allen sea el cineasta neoyorkino por excelencia. Quizás lo es, pero del lado de Manhattan, porque Ferrara es el cineasta neoyorkino por excelencia, pero del lado del Bronx.

Ferrara se ha convertido en un director de culto con el paso de los años y a pesar de sus altibajos, la verdad es que sus obras mayores son tan contundentes que uno se olvida fácilmente de sus fiascos, que generalmente han sido aquellos en los que ha contado con más presupuesto. Cuando hace de las suyas junto a su equipo regular (donde destaca el guionista Nicholas St. John) y con pocos dólares en el bolsillo, es cuando Ferrara la rompe.

Para eso, tenemos como ejemplo la turbia The Driller Killer (1979), su debut como largometrajista. Más adaelante, asombraría al contado público que disfruta de sus obras con monumentos como Ms. 45 (1981), China Girl (1987), Bad Lieutenant (1992), The Funeral (1996), New Rose Hotel (1998) y Go Go Tales (2007), además de otras joyitas por ahí y un par de programas de televisión, incluso en colaboración con Michael Mann, siempre acopañado por algunos de sus actores fetiche (Christopher Walken, Willam Dafoe, Forest Withaker y Matthew Modine, entre otros) y tocando los temas con los que se siente más cómodo. la mafia, el juego, la venganza, el poder del dinero, la traición, la lealtad, la redención y la muerte.

El Rey de Nueva York es el mejor y más logrado ejemplo de lo que pasa por la mente de Ferrara. Hasta hoy, aún de culto y alabada por la crítica y el público que se enamoró del cine del viejo Abel. Aquí, nos encontramos con Frankie White (Christopher Walken en una performance memorable), un mafioso que viene saliendo de la cana para rehacer su vida, incluso con intenciones de dejar atrás su pasado delictual y dedicarse a la política. Entre reencuentros con sus compinches, abogados y media docena de amantes, el bueno de Frankie esboza un plan para acabar con la competencia, hacerse unos buenos morlacos y convertirse en un hombre de bien, aunque eso requiera cometer una serie de violentos y brutales crímenes, al mismo tiempo que dos policías a los que les gusta jugar fuera de la ley (David Caruso y Wesley Snipes), le siguen muy de cerca cada paso.

No voy a ahondar más en la trama que, por supuesto, es más oscuro y turbia que la mente retorcida de Spiniak. Se trata de un film atrapante, muy cercano a los parámetros de los mejores films noir de la época dorada, con personajes brillantemente interpretados, entre otros, por Laurence Fishburne y Steve Buscemi. Una puesta en escena decadente que nos devela una ciudad tan grande como grotesca, siempre mal iluminada y en donde la traición está instalada en cada esquina. Walken se muestra perfecto como un mafioso que busca la redención de una manera bastante particular, pero redención al fin y al cabo, un camino del que conocemos el final desde los primeros minutos de la cinta, pero que esperamos ocurra algo que cambie el destino nefasto de un protagonista cruel, salvaje y calculador, pero aún así entrañable. Un film mayor que no hace concesiones con la pureza del alma ni con las buenas intenciones y que despliega una serie de personajes ambiguos, llenos de rabia y codicia, en medio de una atmósfera decadente y gélidamente infernal.

De verdad, una tremeda película que todo fanático del cine debe ver en algún momento de su vida. La obra cumbre de Abel Ferrara que lamentablemente, no es conocida por muchos. Por eso los invito a conseguírsela de alguna manera y disfrutar y sufrir de una de las mejores películas de mafia que puedan encontrar y por supuesto, de una de las mejores actuaciones del gran Christopher Walken que, en la secuencia final de El Rey de Nueva York, se luce al punto de sacar lágrimas... Un manjar...

LA PELICULA
El Rey de Nueva York
(King of New York)
1990
106 minutos
Dirigió Abel Ferrara
Produjeron Augusto Caminito y Mary Kane
Escribió Nicholas St. John
Fotografía de Bojan Bazelli
Editó Anthony Redman
Música de Joe Della
Actuaron (y cómo actuaron!) Christopher Walken, Victor Argo, Janet Julian, Laurence Fishburne, Steve Buscemi, David Caruso, Wesley Snipes, Paul Calderon, Harold Perrineau, Giancarlo Esposito, Theresa Randle, entre otros...

7.03.2009

Transformers: La Venganza de los Caídos (2009)... El nuevo reino de los efectos especiales...

De partida, no le tenía mucha fe a esta peli. Si bien la primera entrega del año 2007 me resultó tragable y hasta agradable, lo cierto es que comentarios previos al estreno y los mismos trailers exhibidos de manera repetitiva y casi hipnótica me predispusieron a enfrentarme a una película que estaría llena de los más modernos efectos especiales y sin mucho contenido.

Me equivoqué. Transformers 2 no éstá llena de efectos especiales, está saturada de ellos. Y no tiene poco contenido, la verdad es que no tiene ninguno. Es sorprendente saber que Michael Bay, su director, tomó la historia escrita por tres bellacos que, la verdad, no alcanzan para uno. Se trata de un guión tan incocente y sencillo que linda con la estupidez, entre explicaciones sumamente absurdas y chistes un tanto subidos de tono, con un desenlace a lo menos obvio y personajes que no alcanzan si no a ser carticaturas entre robots generados por computadora y secuencias de acción extensas y aburridas.

Una de las gracias de Transformers 1 era la endeble aunque justificada búsqueda del joven Sam Witwicky (Shia LeBeouf) de su personalidad, de afirmarse en el paso de la adolescencia a la juventud y encontrarse repentinamente en medio de una guerra intergaláctica, como único medio y llave para resolver el entuerto. En esta ocasión, aquel heroísmo forzado se vuelve a repetir (era qué no), otra vez en compañía de su polola Mikaela (la regia pero inexpresiva Megan Fox) cuando encuentra entre su ropa un trozo del Cubo que da vida a cualquier objeto electrónico, convirtiéndolo en un Transformer. Ahora, se trata simplemente del regreso de Fallen (voz de Tony Todd), quien en un comienzo busca esta pieza, pero que después devía su atención hacia el hallazgo de una poderosa arma de destrucción total, cuyo mapa se halla en la mente de Sam luego de haber tocado la astilla del Cubo. Así, Autobots y Decepticons se ensalzan nuevamente en una lucha sin cuartel por encontrar esta arma, recorriendo no sólo Gringolandia si no que también Francia y Egipto, en donde se produce la latera batalla final.

Se repiten algunos personajes de la primera entrega, como Lennox (Josh Duhamel) y los padres de Sam (Kevin Dunn y Julie White), quienes protagonizan algunas de las secuencias realmente divertidas de la película. Pero al final todos parecen desechables, incluso la estupenda Megan Fox que parece estar de adorno y siempre posando como para calendario, bajo la atenta mirada de Bay que cuida hasta el más mínimo detalle de foto al momento de ponerla en pantalla, tratando de convertirla en un producto sexy, pero despreocupándose completamente de su actuación porque, digámoslo, la chica tiene menos carácter que Optimus Prime (voz de Peter Cullen) y el odioso Megatron (voz de Hugo Weaving), los eternos enemigos que llegan a ser insufribles de tan bueno-bueno que es uno y malo-malo que es el otro... Ok, se trata de una película destinada a público infantil y adolescente, pero que no por eso es menos pensante y precisamente ahí radica el error de Transformers 2, en creer que el público es estúpido...

A lo mejor lo es. En un par de semanas la cinta ha recaudado más de 400 millones de dólares. Me imagino que se debe al ansia irrefrenable de las nuevas generaciones de ver la pantalla grande llena de efectos especiales que, en lo personales, me provocaron mareos y náuseas. Quizás estoy enchapado a la antigua, pero la verdad es que me resulta preocupante que tipos como Michael Bay, que si bien ha realizado películas de acción relativamente dignas, intente tapar un guión horroroso con toda la maquinaria tecnólogica que está a su alcance y que puede pagar sacándole plata al "Midas" Jerry Bruckheimer de los bolsillos. Y cómo lo que parece interesarles es superar constantemente la barrera de lo increíble en materia de generar imágenes por computador, la verdad les interesa un carajo armar una historia coherente y digna si el espectador bobalicón promedio asistirá en masa a las salas de cinea ser testigo de un desperdicio mundial de dinero y codiciosas intenciones.

Bien, si les gustan los efectos especiales hasta que las pupilas se les pongan cuadradas, Transformers 2 es su tipo de película. Si no, evítense perder dos horas de sus vidas en el cine. Si quieren ver a una mina rica sucia, bronceada y transpirada, por supuesto que gozarán con esta peli. Si para usted un buen film va más allá de ver cada tres minutos un par de pechugas adorables y un trasero nice, no le recomiendo este bodrio de 200 millones de dólares que al parecer, está destinado simplemente a la entretención más básica y sin sentido...

Antes de despedir esta nota, creo que válido acotar algo muy destacable: la edición de sonido de la peli es fantástica... De todas formas, hay que reconocer que entre tanta porquería, hay algo que reconocerle a este espantoso ejemplo de película...

LA PELICULA
Tranformers: La Venganza de los Caídos
(Transformers: The Revenge of the Fallen)
Dirigió Michael Bay
Produjeron Lorenzo Di Bonaventura, Ian Bryce, Tom De Santo y Don Murphy
Escribieron (?) Robert Orci, Alex Kurtzmann y Ehren Kruger
Fotografía de Ben Seresin
Editaron Roger Barton, Paul Rubell, Joe Negron y Thomas Muldoon
Música de Steve Jablonsky y Linkin Park
Actuaron Shia LeBeouf, Megan Fox, Josh Duhamel, Kevin Dunn, Tyrese Gibson, John Turturro, Ramón Rodríguez y Matthew Marsden, entre otros que no aportan nada a la trama. Voces de Peter Cullen, Hugo Weaving, Tony Todd, Jess Harnell, Robert Foxworth, Charlie Adler y Frank Welker, entre otros que si hicieron una pega decente...

6.26.2009

LAS PELICULAS QUE DETESTO: Avión Presidencial (1997)


Si hay algo de lo que pecan muchas megaproducciones gringas, es de chauvinismo. Uno sin límites, desenfadado y sin ninguna vergüenza. Por supuesto que no se debe meter a todos los filmes del hermano mayor del norte en este saco, pero ya es casi una insana costumbre de muchos productores autoensalzar su no tan funcional democracia representativa, sus símbolos de poder fáctico y las incansables y poco útiles cruzadas que implantan a cuanto país del tercer mundo se les ponga en la mira.

Avión Presidencial es uno de los mejores (?) ejemplos de esta autocomplacencia ciega. Y si bien estoy seguro que sus cototudas ganancias se debieron a las fanáticas de Harrison Ford y a los imbéciles que encuentran cualquier película de acción "buena", este bodrio, a mi humilde parecer, es menos que una película de matiné que ni el más insulso escritor de los años 50 se hubiese atrevido a narrar. La historia es patrioteramente absurda y nos vuelve a mostrar un presidente gringo ideal, bastante distante de los últimos 8 o 9 gobernantes estadounidenses... He ahí otra pista: quizás a través de estos productos de gran costo pero escaso contenido, mis pobres hemanos del norte buscan idealizar las imágenes poco dignas de algunos de sus más recientes presidentes, amigos ellos de decisiones más que erróneas, escándalos sexuales y vidas poco rectas en su juventud... En fin, el asunto es que nos encontramos frente a James Marshall (Harrison Ford, insufrible), el flamate presidente de USA que ha comenzado una nueva guerra contra el terrorismo, esta vez capturando al presidente de Kazajastán Iván Radek (Jürgen Prochnow, que por el bien de su carrera, aparece poco). Sin embargo, poco tiempo después, un grupo de terroristas nacionalistas de esa nación toma represalias y ayudados por Gibbs (Xander Berkeley), un agente del Servicio Secreto, se toman el avión presidencial, con la esposa de Marshall, su hija y un montón de asesores en su interior. Ayudado por sus guardaespaldas, Marshall está a punto de huir, pero se ilumina y por amor a la patria y a la familia, activa la cápsula de escape, pero se queda en el avión.

A pesar de este percance, el grupo, encabezado por Iván Korshunov (Gary Oldman, en uno de sus peores roles junto al de La Letra Escarlata), da a conocer de inmediato sus exigencias: intercambiar a sus rehenes por Radek. Al mismo tiempo, sus secuaces dirigen el avión presidencial hacia Kazajastán, mientras la Vicepresidenta Bennett (Glenn Close, sobreactuada) y el Secretario de Defensa Dean (Dean Stockwell) hacen lo posible desde tierra para resolver el impasse político, en tanto el valentón de Marshall comienza a hacerle la vida imposible a los rusos en el avión, tomando en cuenta que, oh, sorpresa, en su juventud fue miembro de la Fuerza Aérea, infante de marina y quizás qué más, por lo que sabe manejar armas y aviones... Qué conveniente, no? Porque si algo así le hubiera pasado a George W. Bush, de seguro no hubiera tenido la más mínima idea de qué hacer...

Me imagino que ya sabrán cómo termina. Claro, no hay mayores sorpresas en una trama bastante infantil, destinada a público masivo que gusta de la comida masticada antes de que entre a sus bocas. Llena de clichés, diálogos sacados de la peor película hecha durante la Guerra Fría y actuaciones por decir lo menos, exageradas, la cinta es una completa y total propaganda pro conservadora, que defiende los principios impuestos por Reagan y Bush padre y que refocila en su propio y vulgar chauvinismo.

Da lata ver el talento de un director como Wolfgang Petersen desperdiciado en una cinta de esta calaña, y más aún, el talento de actores como Glenn Close, Dean Stockwell, Gary Oldman, William H. Macy y Paul Guilfoyle, entre otros, tirado por la borda en una película fallida y desabrida... No menciono a Mr. Ford entre los actores de talento porque nunca lo ha tenido. Si se fijan bien, sus dos mejores roles (en Star Wars e Indiana Jones), son casi lo mismo. Probablemente sólo valga la pena rescatar su contenida interpretación de Deckard en Blade Runner, pero además de eso, no le recuerdo nada memorable...

Ya, me desahogué. Me hacía falta un poquito de crítica negra para desperezar los sentidos y prepaarame para los bodrios que se vienen en invierno en los cines, patriendo por Transformers 2, que deja bastante que desear. Pero eso es harina de otro costal. Usted, por el momento, evítese de ver o rever Avión Presidencial, una verdadera porquería propagandística sin sentido...

LA PELICULA
Avión Presidencial
(Air Force One)
1997
127 minutos
Dirigió Wolfgang Petersen
Produjeron Armyan Bernstein, Gail Katz, Wolfgang Petersen y Jonathan Schestack
Escribió Andrew W. Marlowe
Fotografía de Michael Ballhaus
Editó Richard Francis-Bruce
Música de Jerry Goldsmith
Actuaron (?) Harrison Ford, Gary Oldman, Glenn Close, Wendy Crewson, Liesel Matthews, Elya Baskin, Levan Ushaneishvili, William H. Macy, Dean Stockwell, Paul Guilfoyle, Xander Berkeley, Jürgen Prochnow y varios extras rusos con cara de terroristas...

6.23.2009

The Warriors (1979)... Estos eran los ejércitos de la noche...


Esta es una de esas películas que constantemente están dando vueltas por mi cabeza la momento de pensar en escribir un comentario, pero una noticia me impulsa a hacerlo ahora. The Warriors, la legendaria película de pandilleros de fines de los 70, tendrá un remake que se estrenará en 2010, dirigido por nada menos que un maestro de las cintas de acción, Mr. Tony Scott (Top Gun, Days of Thunder, Enemy of the State, The Taking of Pelham 123, entre otras del mismo calado).

Lo que nos convoca en esta ocasión es la versión original, dirigida por otro que se hizo famoso y fue criticado muchas veces por realizar apologías sin concesiones a la violencia, el señor Walter Hill ¿Quién Walter Hill? Bueno, fue el tipo que confió en un proyecto de terror y ciencia ficción llamado Alien, que colaboró con el guión de su segunda entrega, que hizo algunas de susprimeras armas como director asistente junto a Steve McQueen y Woosy Allen. Dirigió una extraña película llamada The Driver (1978), donde ningún personaje tenía nombre pero se dedicaban a persegurise eternamente por las carreteras de Gringolandia. El mismo que le pegó un par de batacazos a la taquilla con 48 Horas y Otras 48 Horas; el amigote de John Milius, otro que no se cansó de hacer películas violentas, mientras también hacía de las suyas con otros filmes de culto como Encrucijada (1986), un homenaje al rock y el blues, se caía con Schwarzenegger y John Belushi en la aburrida Red Heat (1988), para volver a levantarse con obras revisionistas y mayores como Johnny Handsome (1989) junto a Mickey Rourke, Geronimo (1993) y la violentísima Last Man Standing (1996), esta vez con Bruce Willis como protagonista en una historia ambientada en la época de la Ley Seca, aunque también será recordado por su aporte a dos de las más extrañas series de televisión de las últimas décadas: Tales from the Crypt y Deadwood, que ostenta el dudoso record de ser la serie en donde más veces se ha dicho la famosa y denostada "F word".

A los 37 años, Hill dirigió y coescribió The Warriors, una pelio que imagina un mundo de pandilleros juveniles no muy lejano de la realidad, con sus propias reglas y lealtades. Los Warriors son una pandilla menor que, como tantas otras, asisten a la convicatoria de Cyrus (Roger Hill), el líder de los Gramercy Riffs, la patota más power de Nueva York. Cyrus tiene la idea de acordar una tregua entre pandillas para que éstas se unan y así, tomarse las calles de la ciudad. En medio del mitín, Luther (David Patrick Kelly), líder de los Rogues, asesina a Cyrus. El único testigo del disparo es Fox (Thomas G. Waites), miembro de los Warriors, por lo que antes que el caos se disperse, Luther hace correrel rumor que los autores del disparo son los Warriors. Comienza así, una loca carrera por regresar a su territorio, lo que implica recorrer media ciudad, perseguidos por la policía y todas las otras pandillas de Nueva York.

En medio del caos, muere Cleon (Dorsey Wright), por lo que el poco experimentado Swan (Michael Beck) debe tomar las riendas de los Warriors, luchando sobre todo por regresar a casa sanos y salvos, anteponiéndose al impulsivo y violento carácter de Ajax (James Remar) y rodeado por la desconfianza de sus demás compañeros. En le viaje, a ellos se sumará una joven prostituta llamda Mercy (Deborah Van Valkenburgh) que también será pieza fundamental en el violento viaje de retorno.

The Warriors es una película oscura desde que comienza. Retrata una juventus ficticia, pero tan desilusionada y desinteresada como la de la vida real. El viaje iniciático se convierte en huida desesperada y es poco lo que los chicos aprenden en aquel recorrido feroz que los enfrenta a diversas pandillas, a la muerte, a más violencia dentro de la misma violencia, mientras la noche parace no terminar nunca, las fuerzas se agotan y parece que el mundo entero está en contra de ellos. No hay muchas salidas y por momentos, la idea del escape no es más que una utopía ues realmente, no tienen dónde llegar.

Claro que está mal actuada. Claro que tiene fisuras innegables en su guión. Claro que no es una obra maestra, pero se sostiene por las mismas miserias que muestras con sencillez y sin prejuicios. Quizás por eso con el paso de los años, se ha convertido en una película de culto, pues a pesar de sus mútliples fallas, cumple con el objetivo de mostrar personajes y parajes desmoralizados y sin esperanza alguna. Y ahí radica el valor de esta cinta que no pretende ser más de lo que es y que se levanta como una de las mejores claves del sub género del cine pandillero... Ojo con la pandilla en sí, que luce como la única multiracial en la cinta y con la cancioncita de The Eagles en la última secuencia, otro detallito que convierte a esta cinta en una perla perdida...

Esperemos que el remake le haga justicia. Pero mientras tanto, si no la ha visto, hágase un favor y échele una miradita porque vale la pena...

LA PELICULA
The Warriors
1979
93 minutos
Dirigió Walter Hill
Escribieron Walter Hill y David Shaber, basado en la novela de Sol Yurick
Produjo Lawrence Gordon
Fotografía de Andrew Lazslo
Editó David Holden
Música de Barry De Vorzon y Joe Walsh
Actuaron Michael Beck, James Remar, Deborah Van Valkenburgh, Thomas G. Waites, Terry Michos, David Harris, Marcelino Sánchez, David Patrick Kelly, Lynne Thigpen y un montón de lolitos con disfraces de pandilleros...

6.19.2009

Tiro de Gracia (1990)... Otra vez, los mafiosos irlandeses las llevan...


Hay ciertas películas que uno recuerda con bastante cariño y hasta respeto. En general, son pelis que pocos recuerdan, de esas que pasan casi inadvertidas pero que en ciertos grupillos llegan a ser de culto. El problema es que no son "cine arte", encasillamiento de algunos pretenciosos crearon para calificar películas de escaso gusto masivo. Tampoco le agradan mucho a los críticos que votan en los festivales. Y tampoco llegan a ser de gusto masivo. O sea, están casi condenadas al olvido y al fracaso, pero aún así, tienen un público fiel que a caso veinte años del estreno, aún siguen viéndola una y otra vez. Como yo.

En Chile, se le llamó equivocadamente, Tiro de Gracia. Me quedo con su traducción directa del inglés: Estado de Gracia. Es una película amarga de comienzo a fin, una especie de western mezclado con una historia de mafiosos. Es una película oscura en forma y contenido, donde la redención es el peor camino, donde el amor está condenado al fracaso, donde la lealtad es una condena de muerte. Un film cuyo final está prescrito desde los primeros quince minutos, cual tragedia griega, pero que aún así, se hace interesante de ver y descubrir, con el solo y masoquista fin de saber si el pobre de Terry Noonan (Sean Penn) le podrá torcer la mano al destino.

Y cómo no, si el pobre de Terry ha dejado atrás su pasado en la célebremente triste "Cocina del Infierno" y se ha convertido en un buen policía hasta que junto a su amigote Nick (John Tuturro) son enviados como agentes encubiertos, de vuelta al centro mismo de la mafia irlandesa. Terry es el indicado para infiltrarse. Cuando joven fue yunta de los hermanos Flannery, Frankie (Ed Harris) y Jackie (Gary Oldman). El primero, ahora convertido en el frío y calculador líder de la banda. El segundo, un soldado drogadicto e impulsivo. Con el dolor de su alma, Terry regresa, contando haber estado preso. Le creen. Lentamente, lo acogen como al hijo pródigo, mientras va generando una doble vida, una doble fidelidad que no durará para siempre pues debe decidir entre los chicos buenos o los chicos malos, además de recuperar a su viejo amor, Kathleen (Robin Wright), la hermana chica de los Flannery.

Así, vamos conociendo a estos personajes, sus fortalezas y debilidades. El malo de Frankie, dispuesto a vender el alma y hasta a su hermano por mantener su liderazgo y no ceder territorio a la mafia italiana. El bonachón de Jackie, desconectándose de la realidad mientras pasan los minutos, ajeno a la turbia trama que se cierne en torno a él. La incrédula Kathleen buscando amor en el lugar menos indicado. El indeciso de Terry tratando inútilmente de equilibrar una balanza que, más temprano que tarde, caerá a uno de los dos lados de su corazón herido, cavilante y resignado.

Y si a todo esto, sumamos un tiroteo final de antología, en ralenti, en medio del Día de San Patricio, tenemos una película de mafiosos de esas que dan envidia, absolutamente bien lograda, aunque no sea "cine arte", profunda, con monstruosas actuaciones que dejan al espectador boquiabierto. La mano de Phil Joanou (que un par de años antes había realizado U2: Rattle and Hum) no tiembla y eso se nota en cada plano y secuencia de este film que debe ser la envidia de todo fanático del cine negro, de acción y de mafia. Porque para lograr que uno se encariñe con todos los personajes, por muy malos que estos sean, hay que tener un guión contundente (y eso se le agradece a Dennis McIntyre) y una mano precisa para lograr que cada detalle visto en pantalla tenga un real valor. Y Joanou lo logra de sobra.

En suma, una de esas películas desconocidas imperdibles, plena, oscura, algo sanguinolenta, con giros que aunque esperados, son todavía sorprendentes y dolorosos. Actuaciones notables y un ritmo pausado pero alucinante. De todas maneras, un manjar para disfrutar de principio a fin.

LA PELICULA
Tiro de Gracia
(State of Grace)
1990
134 minutos
Dirigió Phil Joanou
Produjeron Ned Dowd, Randy Ostrow y Ron Rotholz
Escribió Dennis McIntyre
Fotografía de Jordan Cronenweth
Música de Ennio Morricone
Editó Claire Simpson
Actuaron Sean Penn, Ed Harris, Gary Oldman, Robin Wright (después de esta película, sería Wright-Penn), John Turturro, John C. Reilly, R.D. Call, Joe Viterelli y un montón de extras en el desfile de San Patricio...

6.17.2009

TARDES EN EL REX: Superchica (1984)


Fantasías de nerd con Helen...

Cuando estrenaron la película, caía de cajón que iba a ser una bosta. No había salvación ni profeta que salvara esta película del desastre. Ya las últimas dos entregas de Superman con Christopher Reeve habían sido una reverenda porquería. Ergo, esta primera versión cinematográfica de Superchica iba a ser un bodrio de aquellos.

Faye Dunaway en su peor papel, el de Selena, una mujer medio bruja, mala-mala sin motivo aparente, que casi por casualidad encuentra en Omegaedrón, un aparato de inimaginable poder que mantiene con vida energía la ciudad de origen de Kara Zor-El (Helen Slater) que bajo la tutela de Zaltar (Peter O'Toole, otro que aquí cayó muy bajo) algo conoce y maneja el aparato antes que luego de una pequeña catástrofe, éste se vaya a vagar por el espacio y caer en poder de Selena. Kara deberá llegar a la Tierra y recuperar el Omegaedrón para salvar a su planeta.

Claro, entre medio también está el asunto de la doble personalidad, la aparición sin motivo justificable de Jimmy Olsen (Marc McClure), el fotógrafo de Clark Kent, el encuentro con una tal Lucy Lane (papel que una lolita Demi Moore rechazó) y una trama naif y burda que también lleva a manos de Kara (también conocida por su alter ego terrícola de Linda Lee) a un joven encachado pero bobalicón que también terminará siendo objeto del deseo de Selena.

En suma, una porquería de película "dirigida" por Jeannot Szwarc, que pretendió aprovecharse de la franquicia de Superman y que por suerte, resultó ser un fracaso. Dudo mucho haber soportado secuelas de esta joyita que costó 35 millones de dólares que se fue a pique en la taquilla.

Quizás lo único rescatable... No, quizás no. LO UNICO RESCATABLE es el disfraz de Helen Slater. Ella se ve más encachada en El Secreto de mi Éxito (1989), pero el pelo rucio largo y esponjoso, el traje azul ceñido y la "minifarda" sugerente eran razones más que suficientes para quedarse mirando la pantalla grande y olvidar un guión tan malo y las situaciones ridículas de la peli. Uno se quedaba pegado con la carita de niña buena y los ojazos verdes de la Slater, esperando que un milagro ocurriera y tanto movimiento brusco y vuelo rasante dejara algo más al descubierto que las piernas de esta chica que además es cantautora y que aparece de vez en cuando en TV, como invitada en varias series.

En fin... Otra de mis tantas fantasías de nerd, esta vez con una rubia de verdad que usaba minifalda y que tenía superpoderes... Mejor ni contarles qué cosas imaginaba mi pervertida mente al pensar en todo lo que se podría hacer mientras "volábamos" o qué fuerza debería tener esa chica en la intimidad... Para eso estaba el Cine Rex para cobijar todas esas fantasías infantiles y púberes, sin importar la calidad de la película en cuestión que, en este caso, es más que aborrecible y desechable... A excepción de su bonachona pero sugerente protagonista... Rica ella...

LA PELICULA
Superchica
(Supergirl)
1984
105 minutos
Dirigió Jeannot Szwarc
Produjeron Ilya Salkind y Timothy Burrell
Escribió David Odell
Fotografía de Alan Hume
Editó Malcolm Cooke
Música de Jerry Goldsmith
Actuaron Helen Slater, Faye Dunaway, Brenda Vaccaro, Peter O'Toole, Mia Farrow, Maureen Teefy, Marc McClure, Hart Bochner y un montón de actores sin gusto a nada...

5.19.2009

Ciudad Oscura (1998)... Cuando Alex Proyas aprendió a caminar...


Ante el inminente estreno de Cuenta Regresiva (Knowing), su más reciente cinta, no me queda otra que recordar la que quizás es la más lograda película del realizador australiano Alex Proyas, de quien además disfrutamos de cintas como Yo, Robot (2004) y El Cuervo (1994).

No es que su filmografía sea un asco, pero desde una perspectiva muy personal, me parece que Ciudad Oscura es un digno producto de ciencia ficción, a pesar de su bajo presupuesto (no más de 30 millones de dólares, una porquería). Tampoco es posible comprarlo con sus otras obras, aunque si quizás valga la pena hacer referencia la influencia estética de La Ciudad de los Niños Perdidos (Jean Pierre Jeunet), aparecida un año antes, pero anterior a la sobrevalorada Matrix (Hermanos Wachosky, 1999) que seguramente algo sustrajo de la iconografía propuesta por Proyas en esta cinta que se desarrolla a oscuras, siguiendo los pasos del atribulado John Murdoch (Rufus Sewell) que, una noche, despierta junto a un cadáver salvajemente mutilado. Al parecer, es una asesino en serie, pero él no está muy convencido de eso. Tan perdido como el espectador durante los primeros minutos de la cinta, se lanza en la búsqueda de la verdad, seguido por un aburrido detective (William Hurt), ayudado por su esposa (Jennifer Connelly, regia y estupenda como de costumbre) y por el doctor Schreber (Kiefer Sutherland en plan de científico loco y tullido) que le irá explicando con cuentagotas que toda la ciudad no es más que un complejo terrario experimental a través del cual los misteriosos Extraños buscan conocer el alma y la mente humana. Son estos Extraños los que persiguen a Murdoch a lo largo de toda la película pues al parecer él es el único que posee similares poderes psicokinéticos y por lo tanto, el que está destinado a joderles el plan.

La gracia de Proyas es que no se hace zancadillas. Con un guión sencillo pero sólido, sin vueltas de tuerca innecesarias, logra que el espectador se haga cómplice del calvario y la búsqueda de Murdoch en una ciudad que vive a oscuras, en donde los humanos-conejillos-de-indias no tienen idea de lo que ocurre ni se preguntan jamás por la ausencia del sol. Quizás por eso, los aterradores descubrimientos que Murdoch va haciendo se hacen tan sorpresivos y terribles tanto para él como para el observador.

Mención aparte merece la sólida puesta en escena de Proyas y las monumentales transformaciones de la ciudad insomne, en secuencias que no dejan de recordar a la legendaria Metrópolis de Fritz Lang. En medio de este paisaje y al límite de la paranoia, nuestro personaje principal huye, se esconde y busca las claves del misterio que lo rodea, desembocando en un final épico y de proporciones dantescas.

Ya lo dije e insisto: se agradece la simpleza sólida del guión, caractéristica primordial en el cine de Proyas. Lo repito porque a veces me aburren los escritores que se las dan de inteligentes y en medio de profundas, absurdas e innecesarias observaciones metafísicas y filosóficas, terminan matando con su pretensión las mejores ideas. Por lo menos Proyas se da el lujo de escribir y dirigir una historia que si bien no quedará en los anales del cine, es efectiva y logra su cometido...

Traten de verla antes de arriesgarse con Cuenta Regresiva. Si bien no tienen nada que ver, es bueno echarle una mirada a este interesante realizador que hasta ahora, no me ha desilusionado... Y espero que esta no sea la ocasión...

LA PELICULA
Ciudad Oscura
(Dark City)
Dirigió Alex Proyas
Produjeron Alex Proyas, Andrew Mason, Michael De Luca y Brian Witten
Escribieron Alex Proyas, David S. Goyer y Lem Dobbs, basados en una historia original de Proyas
Fotografía de Dariusz Wolski
Editó Dov Hoenig
Música de Trevor Jones
Actuaron Rufus Sewell, Jennifer Connelly, Kiefer Sutherland, William Hurt, Richard O'Brien y un montón de secundarios narcolépticos...

3.30.2009

El Quinto Infierno (2000)... o el síndrome de los hermanos gatillo loco...


Fue mi queridísimo amigo Pepe Ossandón quien me recomendó esta peli, hace varios años ya. Aquí en Chile, había pasado inadvertida. No es raro. Ni la crítica ni el público acompañaron esta interesante cinta de vigilantes, asesinos, venganza, tradición católica, reencuentros... En fin, por lo menos a su director parece haberle tincado el tema porque se rumorea que está preparando una secuela. Hay que ver qué pasa.

No hay mucha info de Duffy desperdigada en la red. Es músico más que cineasta. Por ahí hizo un documental, por allá algunas cosas para TV. Nada del otro mundo. Y sinceramente, El Quinto Infierno o The Boondock Saints (un título original mucho más acertado que esa incorrecta versión en español), a simple vista no tiene muchas gracias. Hay que verla con un poquito de calma, algo de humor y estar preparado para encontrar muchas referencias y similitudes con otros filmes de mafia y acción. En primera, un estilo un tanto tarantinesco para narrar la historia. Los saltos temporales contribuyen a involucrarse en la historia, mostrando dos principales líneas paralelas: por un lado, la trama de dos hermanos gemelos, Conner y Murphy McManus (Sean Patrick Flanery y Norman Reedus), de ascendencia irlandesa y católicos fervientes. Trabajan en un carnicería de Boston y a los pocos minutos sabemos que su madre fue salvajemente asesinada hace algunos años. Los muchachos son buena gente y muy amigueros. Es durante la realización del Día de San Patricio que junto a otro piño de borrachos irlandeses, descrestan a un par de prepotentes mafiosos rusos quienes poco más tarde, buscarán venganza. Pero van por lana y salen trasquilados y luego de una interesante secuencia de acción (que incluye el lanzamiento dea taza de baño desde un sexto piso, para aplastarle la cabeza a uno de los rusos), los hermanitos McManus se ven envueltos en una serie de hechos que los llevan a decidir tomar la justicia en sus propias manos.

La otra historia: Las brutales muertes de los mafiosos rusos comienzan a ser investigadas por el agente especial del FBI, Paul Smecker (Willem Dafoe), un tipo amanerado, muy inteligente y bastante sarcástico. Él, junto a la policía de Boston comenzarán la búsqueda de los asesinos de los rusos. Nuevos crímenes se suceden, todos ellos involucrando la muerte de delincuentes de diversa calaña. Así, Smecker y compañía deducen que nada es coincidencia si no que todas aquellas muertes corresponden a un mismo asesino.

Además, se suma la aparición de Papa Joe Yakavetta (Carlo Rota), el capo mafioso de la ciudad que también hará lo posible por dar con el paradero de los misteriosos y casuales justicieros.

A través de una estructura narrativa basada en el media res, Duffy alterna pequeños saltos en el tiempo para dar mayor efectividad a la acción. En medio, algunas secuencias de antología, como el carrete en el departamento de Roc (David Della Roco), el amigo fiel de los McManus, luego de una espectacular matanza en el interior de un hotel, y por supuesto, el tiroteo en el que se enfrentan a un temible exterminador. Nada más. Tienen que ver el resto.

Sin ser una película descoyante, cumple con el siempre necesario objetivo de entretener, de sostenerse por casi dos horas en base a personajes queribles, interesantes secuencias de acción, algunos estrereotipos que no encajan mucho con la historia, pero que de todas maneras funcionan y aportan. Nada mal para un debut de bajo presupuesto, que se la juega por el tema de la justicia fuera y hasta en contra del sistema, atreviéndose a opinar (aunque tenuemente) en torno a la posibilidad y facultad que todo ser humano podría tener, de tomar el toro por las astas y dejar de esperar que jueces y policías funcionen de una buena vez. Y ahí, tenemos para discutir hasta que nos de hipo...

Ah! Y además, para los más freaks, un dato. En un papel secundario, como un mafioso y italiano con aspecto de proxeneta, nuestro querido y recordado actor porno Ron Jeremy... Un rareza de aquellas para una película que, a estas alturas, tendría bien merecido el rótulo de "de culto"...

LA PELICULA
El Quinto Infierno
(The Boondock Saints)
2000
110 minutos
Dirigió y escribió Troy Duffy
Produjeron Elie Samaha, Lloyd Segan, Robert Fried y Chris Brinker
Fotografía de Adam Kane
Editó Bill DeRonde
Música de Jeff Dana
Actuaron Sean Patrick Flanery, Norman Reedus, Willem Dafoe, Carlo Rota, BIlly Connolly, David Della Roco, David Ferry, Brian Mahoney, Bob Marley, Ron Jeremy y caleta de locos con cara de irish men...

3.23.2009

Watchmen (2009)... Los superhéroes también se mueren...


Debo reconocer que, hace años, cuando me enteré que algunos desequilibrados mentales pretendían llevar el comic book Watchmen al cine, me emocioné como un cabro chico. Y cómo no. Gracias a mi compadre Pupo había tenido la posibilidad de acercarme al oscuro mundo de Los Vigilantes y saber que por fin se convertirían en personajes tridimensionales, era algo que me sobrecogió.

Después pasé a la etapa del miedo. Era una locura. Una ridiculez ¿A quién se le ocurrió semejante brutalidad? Bueno, entre otros a Terry Gilliam y Darren Aronofsky, quienes formaron parte de proyectos anteriores que no llegaron a buen puerto, hasta que el cacho cayó en manos de Zack Snyder, la mano negra detrás de 300... Un tipo relativamente joven que, a legua, se le nota el gusto por la estética de las viñetas, pero al que consideraba falto de mayor experiencia. Y sépanlo, había que tener cojones para hacerse cargo de Watchemen, especialmente después que el mismísimo y legendario Alan Moore (uno de los cerebros del comic), declaró que no creía que su creación fuera filmable.

En fin, después de más de una década de partidas de caballo inglés, abandonos, dimes y diretes y muchas dudas, Mr. Snyder se hizo cargo de esta guagua no muy deseada. Y el producto, desde mi punto de vista, fue más de lo que esperaba, pero menos de lo que podría haber sido.

Dejemos de lado el comic para centrarnos en lo que se ve en pantalla. Los créditos de la peli nos dan a conocer parte del pasado de los Watchmen y de sus antecesores, los Minutemen. Sabemos que estamos en 1985 y que la existencia de superhéroes (algunos de ellos con verdaderos poderes, otros simplemente seres muy hábiles e inteligentes) ha alterado algunos hechos históricos. Estados Unidos triunfó en Vietnam gracias a la participación del Dr. Manhattan (Billy Crudup), antes conocido como Jon Osterman, y el presidente Nixon va para su cuarta reelección. En este ambiente, el agente secreto Edward Blake (Jeffrey Dean Morgan) es brutalmente asesinado en una secuencia de antología. El misterioso Rorschach (Jackie Earle Haley) llega hasta el lugar del crimen pues sabe que la identidad secreta de Blake era la de El Comediante, un miembro más de los Watchmen. Sospechando una vendetta en contra de sus compinches, comienza a contactarlos para darles a conocer sus temores, aún sabiendo que reunirse con ellos puede acarrearle graves consecuecias pues desde hace años, sus actividades han sido prohibidas y en cierta forma, están fuera de la ley. Es así como contacta a Night Owl (Patrick Wilson) que más parece un conformista veterano de guerra; Silk Spectre (Malin Akerman), la única mujer del grupo que está viva y que aunque está junto a Manhattan, no tiene una vida sentimental nada de agradable; y a Adrian Veidt, antes conocido como Ozmandyas (Matthew Goode), el único que dio a conocer su verdader personalidad al público y que se ha convertido en un potentado y reconocido empresario gracias a que también es "el hombre más inteligente del mundo".

Al mismo tiempo, un inminente enfrentamiento con la Unión Soviética desata otra línea de acción, que también se entrelaza con los flashbacks que nos muestran antecedentes de la evolución no sólo de estos equipos de heroicos defensores, si no que también de las personalidades particulares de cada uno, abriendo los ojos del espectador a las virtudes pero por sobre todo a los defectos de cada uno de ellos, sus psicopatologías y sociopatías desarrolladas tras décadas de ser testigos de lo más bajo de la raza humana.

Es en estas líneas que se desarrolla Watchmen. La estética es alucinante y de verdad se agradece el trabajo de fotografía que logra acercarse bastante al comic book. Pero hay ciertos importantísimos puntos de la traslación a la pantalla grande que se pierden, especialmente los flashbacks con que conocemos el pasado de cada uno de los personajes principales. Y si bien la historia "actual" se desarrolla correctamente, los ripios que se encuentran son producto de la débil exploración de la historia de estos humanos superhéroes.

Los que vayan en busca de una película de acción, perderán el tiempo. De que la hay, la hay, per en dosis medidas. El guión se centra más en los conflictos internos de cada uno de los personajes, ahondando en sus filosofías de vida, el peso de sus máscaras, el desprecio por la vida humana, sus no siempre heroicas motivaciones... Los mejores momentos de la película están justamente en las elucubraciones espúreas de Rorschach, los discursos volátiles del Dr. Manhattan y las palabras frías y desencantadas de Ozmandyas y El Comediante. Pero sí, las secuencias de acción igual están de chuparse los dedos por si quieren saberlo.

Mención a parte merece la selección de casting. El parecido entre los actores y los dibujos del comic es notable y bien logrado, además de una banda sonora y música incidental que acmpañan y elevan ciertas escenas a niveles de emoción insospechados.

En parte, Moore tenía razón. Era casi imposible llevar Watchmen a la pantalla grande. Pero el esfuerzo de Snyder y compañía bien valió la pena. No es una película redonda y para quienes leímos el comic, cojea en varias partes, pero el intento se agradece... y funciona. No perfectamente, pero funciona y se levanta como una película relativamente memorable, con una visual más que interesante, personajes bien estructurados aunque imcompletos, y llevdera aún con sus casi tres horas de duración. Con algunas reticencias, recomendable, pero sólo para cierto público...

LA PELICULA
Los Vigilantes
(Watchmen)
2009
162 minutos
Dirigió Zack Snyder
Produjeron Lawrence Gordon, Lloyd Levin y Deborah Snyder
Escribieron David Hayter y Alex Tse, basados en la novela gráfica homónima de Alan Moore y Dave Gibbons
Fotografía de Larry Fong
Editó William Hoy
Música de Tyler Bates
Actuaron Billy Crudup, Malin Akerman, Jackie Earle Haley, Patrick Wilson, Jeffrey Dean Morgan, Matthew Goode, Carla Gugino, Matt Frewer y un montón de secundarios que nadie conoce...

2.19.2009

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: Krull (1983)


No es otra tonta película de príncipes heroicos...

Ya sé que muchos me dirán que el título no corresponde, que se acuerdan perfectamente de Krull, de cuando eran muy pendejos y la vieron en uno de esos cine que parecían catacumbas o después, en la tele, en una de esas tardes de cine llenas de tandas comerciales. A mí sí me parece una película que se olvido, sobre todo porque ahora los más cabritillos alucinan con la saga de Harry Potter, Eragon, Corazón de Tinta y otras por el estilo, sin saber que hace más de dos décadas, el Ken Marshall en el rol del Príncipe Colwyn las llevaba y a nosotros, los más mayorcitos, nos hacía soñar despiertos.

Krull tenía de todo. Un príncipe un tanto inocentón que se hace adulto, valiente y fuerte en el viaje que lo llevará a rescatar a la princesa Lyssa (Lyssette Anthony); un cíclope cuyo destino es más que oscuro (Bernard Bresslaw), un mago torpe y cobarde (David Battley), una pandilla de rufianes que se redimen con esta aventura, caballos que corren a asombrosa velocidad, una misteriosa y tétrica fortaleza, regida por la Bestia, que cambia de ubicación geográfica cada amanecer (lo que dificulta dar con el paradero de Lyssa), un anciano sabio, brujas, batallas y un arma fantástica, el Glaive, una estrella de cinco afiladas puntas que sólo Colwyn sabe utilizar.

Con esos elementos, el guionista Stanford Sherman y el director Peter Yates arman una película llena de ripios, pero aún así deliciosa, quizás por su candidez y simpleza. No hay grandes actuaciones ni muchas sorpresas, pero las andanzas de Colwyn divierten y enganchan. Los estereotipos sobran: un príncipe jovencito, audaz y enamorado; una princesa en constante peligro, malosos que se redimen, fieles animales y seres mitológicos, anatgonistas feos, hediondos y diabólicos... Pero todos funcionan de maravilla para darle a esta historia un gustito de matiné como pocas tienen en la actualidad, sin pretenciones ni ambiciones mayores que ofrecer casi dos horas de entretención sana y atrapante.

En fin, una de esas películas menores que cumple cabalmente con sus objetivos. Si la ve por ahí, en el cable o DVD, no se la pierda. Más de un recuerdo le va a traer. Y si es de aquella generación de los veinticinco para abajo, véala y aprenda de donde viene tanta idea "brillante" y sepa que, con mucho ingenio y pocos recursos, también se puede hacer una película digna... Ah! Y como plus, además puede ver a Robbie Coltrane y Liam Neeson en una de sus primeras apariciones en pantalla grande...

LA PELICULA
Krull
(Krull)
1983
117 minutos
Dirigió Peter Yates
Produjo Ron Silverman
Escribió Stanford Sherman
Música de James Horner
Fotografía de Peter Suschitzky
Editó Ray Lovejoy
Actuaron Ken Marshall, Lyssette Anthony, Bernard Bresslaw, David Battley, Alun Armstrong, John Welsh, Graham McGrath, Francesca Annis, Liam Neeson, Robbie Coltrane, Todd Carty y varias bestias mitológicas...

1.14.2009

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: Equilibrium (2002)


Otras distopía perturbadora

Luego del estreno de Matrix, salió una chorrada de películas que decían tener los mismos o mejores efectos que la cinta de los hermanos Wachosky. No me parece muy buena publicidad promocionarse comparándose con otra cinta, más encima si esta ha sido un bombazo de taquilla. La cuestión es que entre esa majamama de cintas de escaso valor y fácilmente desechables, apareció Equilibrium.

Nadie la pescó mucho. También se promocionó refiriéndose a Matrix. Con ese antecedente, era lógico que no iba a prender mucho y me parece que ni aún a seis años de su estreno es muy cotizada, aunque tiene como estrella al actual Batman, Christian Bale en el rol del Clérigo John Preston. Nada. Ni aún así es mucha la gente que la ha visto lo ha pescado, siendo que a pesar de los obvios paralelos con Matrix, es quizás una de las cintas más rescatables del género híbrido que mezcla sci fi con acrobacias sobrehumanas, cableado invisible, patadas, combos y balazos.

Pero las secuencias de acción no son lo más rescatable de Equilibrium. Más llama la atención la tremenda mezcolanza de referencias a 1984 de Orwell, Un Mundo Feliz de Huxley y Fahrenheit 451 de Bradbury, generando un guión que si bien no es original, es sencillo y sale bien parado, por lo menos para justificar los enfrentamientos que envuelven al Clérigo Preston.

Pero vamos a la historia. Luego de la Tercera Guerra Mundial, las cabezas pensantes se dan cuenta que la única forma de evitar otra catástrofe es suprimir las emociones humanas que son las que llevan a la gente a exacerbar las pasiones. Es así que toda la humanidad termina sometida al Prozium, una poderosa droga supresora que evita que las personas tengan emociones. Esta sociedad distópica es gobernada por el Padre (Sean Pertwee) y un directorio que mantienen férreo control a través de contante y enfermiza propaganda sobre la sociedad. Sin embargo, como siempre, hay un grupo disidente que se conoce como los “Subterráneos”, quienes se niegan a tomar la droga y viven prófugos en las profundidades de Libria, la ciudad donde se desarrolla la acción. El aquí donde entran los Clérigos del Tetragrámaton, oficiales encargados de perseguir, apresar y hasta asesinar a todos aquellos disidentes y a cualquier persona que se atreva a tener un rastro de sentimientos. Preston es el más bacán de todos, pero dos hechos lo hacen cambiar: la muerte de su esposa y la decisión de uno de sus compañeros de no tomar el Prozium. Preston comienza a sentir y así, a contactarse con la resistencia hasta tomar la decisión de acabar con el orden social imperante, sin saber que es sólo un peón en una inmensa maraña de mentiras que concluirán en un medianamente predecible final.

Su director destaca más como guionista. Algunas de las obras de su autoría como escritor son Ultraviolet (2006) de la que además fue director y que no deja de tener similitudes con Equilibrium; El Recluta (2003) y Esfera (1998). Así es que no espera mucho del guión, pero si de la foto y las coreografías. Están bastante buenas, sobre todo si se tiene en consideración que las acrobacias están hechas en base al Gun Kata, técnica que permite a sus practicantes adivinar el movimiento de sus contrincantes para saber dónde estarán, y así disparar sus armas sin mirar su objetivo. La técnica también permite a quien practica esta técnica adivinar la dirección que tomarán las balas dependiendo de la posición de quien dispara y así, evitar los tiros. Por supuesto, todo esto en el plano de la teoría, pero se muy bien y bonito en las coreografías, en especial la del mismo Wimmer en los créditos iniciales de la película.

En suma, entretenida. No más que eso. Sí, opacada por el síndrome Matrix, pero muy interesante de ver un domingo en la tarde o en un aburrido trasnoche de fin de semana. No se encontrarán con ninguna sorpresa, pero de seguro pasarán un buen rato…

LA PELICULA
Equilibrium
(Equilibrium)
2002
107 minutos
Dirigió y escribió Kurt Wimmer
Produjeron Jan de Bont y Lucas Foster
Editaron Tom Rolf y William Yeh
Música de Klaus Badelt
Fotografía de Dion BeebeActuaron Christian Bale, Emily Watson, Taye Diggs, Sean Bean, Angus McFayden, Christian Kahrmann, John Keogh, Sean Pertwee, William Fichtner y un lote de giles con cascos oscuros...

12.30.2008

Los Doce del Patíbulo (1967)… ¡Esas eran películas de guerra!


Aunque en una época un tanto snob de mi vida, desprecié y rechacé el cine de acción, el tiempo me hizo madurar y darme cuenta que hay películas buenas, excelentes y soberbias en cada género. Y Los Doce del Patíbulo es una de esas películas de acción, guerra y balazos que aún sorprende.

Pero vamos por partes. La maquinaria gringa ha sido la única capaz de convertir al género bélico en una apología que incluso, por muchos años, les sirvió como propaganda pro capitalista, por lo tanto, la mayor parte de sus productos, hasta promediar los 70, era de bastante baja y dudosa calidad con algunas honrosas excepciones. Los Doce del Patíbulo es una de esas excepciones, aunque no por los motivos por los que generalmente una película de guerra lo es, es decir, no es una cinta antibélica, muy por el contrario, en la época fue criticada por su extremada violencia. Tampoco se trata de una película que filosofe sobre los efectos sicológicos de un conflicto armado. No es una cinta que aborrezca a los comandantes, generales, presidentes que por intereses políticos sacrifican la vida de millones de personas y ni siquiera tiene el contenido sarcástico de aquella obra maestra que es Dr. Strangelove. No. Los Doce del Patíbulo se pasa por el trasero todas aquellas observaciones y se dedica exclusivamente a la acción, pero de la buena, bien dosificada, explosiva, emocionante, con algunos toques de humor negro, buenas actuaciones y una edición salvajemente bien concebida.

No extraña, en todo caso. Dirigió Robert Aldrich, un tipo que durante toda su carrera, entre los 50 y los 70, se especializó en cine de corte comercial, en películas de acción, algunos pololeos con el terror y unos pocos dramones. Entre sus logros destacan cintas como Apache (1954), El Último Atardecer (1961), la famosísima ¿Qué Pasó con Baby Jane? (1962) de la que fue director y productor, y la primera versión gringa de The Longest Yard (1971) que ha tenido una infinidad de remakes, la mayoría de ellos bastante indignos. Es en la cúspide de su carrera, que Aldrich toma la dirección de Los Doce del Patíbulo, centrándose en la figura del Mayor Reisman (Marvin), un tipo duro y fogueado, experto en guerrillas, al que se le encarga liderar un comando que tiene como fin una misión suicida en el corazón de un asentamiento nazi. Como la misión es suicida, se le ordena escoger para su escuadrón sólo soldados que por diferentes motivos disciplinarios están pagando algún tipo de condena en a cárcel militar: un tipo que fue miembro de la mafia, un ex oficial con problemas disciplinarios, una fanático religioso, un negro activista… en fin, un lote variopinto del que Reisman se convierte en comandante y mentor, rescatando lo mejor de las cualidades de cada uno de sus impetuosos subalternos y cuando él y la audiencia ya se han encariñado bastante con el dispar equipo, éstos deben partir a cumplir con su misión que, cosa rara en el cine mainstream, tendrá algunos giros bastante sorprendentes.

A pesar de su superficial sencillez, la película igual toca temas como el patriotismo, el racismo, el individualismo y la redención. Ya dije que no filosofa demasiado sobre estos tópicos, pero le da cierto peso al guión y contribuye a justificar la misión final y el tiroteo consecuente.

Hay que reconocer que esta maravilla de cinta bélica tuvo secuelas horribles, la primera de ellas de 1985 en la que, lamentablemente, Marvin fue otra vez protagonista. Mejor no hablar de ciertas cosas. Prefiero quedarme con el original, una película de guerra de aquellas, bien hecha, sin mayores pretensiones, ideal para ver a cualquier hora, cualquier día y que se ha convertido en toda una obra maestra del género, no sólo gracias a sus tres nominaciones al Oscar en esa época (Mejor Actor Secundario para Cassavetes, Mejor Edición y Mejor Sonido) y por un reparto que incluyó a los machos recios más cotizados de la época si no que, creo yo, por levantar la figura de Marvin como tipo rudo pero con corazoncito. Inolvidable.

LA PELICULA
Los Doce del Patíbulo
(The Dirty Dozen)
1967
145 minutos
Dirigió Robert Aldrich
Escribieron Nunally Jonson y Lukas Heller, basándose en la novela de E.M. Nathanson
Produjeron Raymond Anzarut y Kenneth Hyman
Editó Michael Luciano
Música de Frank De Vol
Fotografía de Edgard Scaife
Actuaron Lee Marvin, Charles Bronson, John Cassavetes, Telly Savalas, Donald Sutherland, Richard Jaeckel, Ernest Borgnine, Robert Ryan, George Kennedy, Trini López y una larga lista de extras con pinta de nazis...

12.12.2008

ESPECIAL ANIVERSARIO: Caracortada (1983)


25 años de balas, drogas y mal genio…

No son muchas las películas que tienen su celebración de aniversario, con ediciones especiales, fiestas, presentación festival en TV cerrada, notas de prensa y otras tantas minucias que conmemoran el estreno de uno de esos escasos filmes que marcan época, que se convierten en cine de culto, que se impregnan en retina y cerebro de los fanáticos; esas raras obras que por diversas razones merecen un espacio que las festeje, que recuerde su grandeza, sus secuencias eternas, sus actuaciones memorables… en fin, son excepciones, la mayor parte de ellas, provenientes de Hollywood. Era que no, si los gringos también aprovechan de mercadear con estas celebraciones y ponen a estos filmes en vitrina con ediciones remasterizadas, escenas nunca vistas, cortes del director, juegos de video, venta de tazones, poleras, cucharas, encendedores, loncheras, muñecos… lo que sea con tal de aprovecharse de las circunstancias y del fanatismo de los cinéfilos fundamentalistas.

Caracortada es una de esas escasas obras. Este mes celebra 25 años de su estreno y no han sido pocos los medios que han recordado, por una parte, la conflictiva imagen del matón y traficante cubano Tony Montana (Al Pacino), imagen aún vigente del nuevo mafioso pero que le cae en gracia al público a pesar de las brutalidades que comete para obtener sus nefastos objetivos. Y es en base a esto mismo que también se recuerda la soberbia actuación de Al Pacino, el icónico actor ítalo americano que se metió a estudiar teatro con Lee Strasberg para combatir la depresión. También se le recuerda por el impresionante tiroteo final y las famosas frases “say hello to my little friend” y “the world is yours” para representar en cuatro sencillas palabras las ansias de poder de Montana, y por la descarada utilización de la palabra “fuck” (y casi todas sus acepciones) más de doscientas veces en la cinta. Es decir, la depreciada “F word” es mencionada en promedio, más de una vez por minuto.

El auge y caída de Tony Montana en la pantalla grande sirvió y aún sirve para criticar la violencia excesiva en el cine. Es parte fundamental de la historia del celuloide y es uno de los platos obligados para cualquier fan de las películas de acción, de mafia, de las grandes actuaciones, de los momentos más épicos del Séptimo Arte. Si, de acuerdo, deja a los inmigrantes cubanos como chaleco de mono, la policía apenas forma parte de este mundo y es bastante corrupta; muchos personajes son infantiles caricaturas y no siempre la banda sonora acompaña bien la cinta. Pero qué importa si en el guión tienes a Oliver Stone haciendo sus primeras armas luego de Expreso de Medianoche, si como director está De Palma que, diablos, sabe jugar con los tiempos y el suspenso como pocos. Qué importan las críticas cartuchas y los pequeños detalles si casi no sientes las tres horas que dura la cinta, entre balazos, kilos de droga (notable la escena de Montana con la cara hundida en un cerro de coca), traiciones, celos, venganza… todos los ingredientes que bien manejados, pueden convertir una mierda de cinta en una obra maestra. Sí, porque en Caracortada nada es gratuito, cada splat, cada garabato, cada diálogo encaja de manera casi perfecta en el ascenso, decadencia y muerte de uno de los mafiosos inmortales de la historia del cine, eso sin contar con que por primera vez, se mostró a gran escala el submundo de las drogas manejadas por latinos, dejando de la lado la ya desteñida y de capa caída mafia ítalo americana…

No hay que olvidar que este Scarface se basó en la obra del mismo nombre realizada por Howard Hawks en 1932, otra obra maestra, protagonizada por Paul Muni en el rol del mafioso Tony Camonte, cinta también criticada por su violencia y por desprestigiar a los “honestos” hombres de negocios que llegaban en esa época, desde la vieja bota a Estados Unidos. Y aunque podríamos extender los paralelos entre ambas cintas, lo cierto es que Stone y De Palma se la jugaron por hacer una obra fresca, adaptada a los nuevos y violentos tiempos que los gringos vivían a comienzos de los 80, algo así como un Miami Vice pero mucho más cruel y hasta realista, sin desmerecer la serie de aquel geniecillo que es Michael Mann, pero hay que reconocer la desfachatez de De Palma y Stone para lazar en aquella época bastante conservadora (y con muchas trabas de por medio) una película del calibre de Caracortada, que bien merecida se tiene un celebración de bodas de plata a un cuarto de siglo de su estreno. Una peli imperdible por donde se le mire y muy necesaria para comprender y explicar la historia del Séptimo Arte. Nos guste o no…

LA PELICULA
Caracortada
(Scarface)
1983
170 minutos
Dirigió Brian De Palma
Escribió Oliver Stone
Produjeron Martin Bergman, Peter Saphier y Louis A. Stroller
Editaron Gerald B. Greenberg y David Ray
Música de Giorgio Moroder
Fotografía de John A. Alonzo
Actuaron Al Pacino, Michelle Pfeiffer, Robert Loggia, Mary Elizabeth Mastrantonio, Steven Bauer, F. Murray Abraham, Paul Shenar, Harris Yulin, Ángel Salazar, varios ítalo-gringos tratando de pasar por latino y uno que otro latino de verdad…

9.29.2008

13 Guerreros (1999)… o cómo hacer una película épica sin caer en estereotipos


He dicho en ocasiones anteriores que tengo una gran debilidad por las películas de acción, cuestión que a algunos fanáticos del cine más puristas, les puede caer como ají en el trasero, pero que a mí me importa un bledo, pues soy de la idea y más aún, tengo la certeza que sin importar su género, una película es buena o mala por sus propios méritos, dejando de lado todas esas consideraciones pseudo intelectuales de los que algunos cinéfilos se agarran tanto para comentar y criticar y en casos como este, destrozar un film simplemente porque no es “independiente” o no cabe en la categoría de “cine arte”…

El asunto es que dentro de mis realizadores predilectos en este menospreciado género, está el señor John McTiernan que, aunque posee una filmografía bastante irregular, ha dirigido algunos clásicos de las últimas décadas como Predator (1987), Die Hard (1988), The Hunt of the Red October (1990) y Die Hard with a Vengeance (1996), revitalizando el género a fines de los 80 y comienzos de los 90. Es un tipo que sabe manejar los tiempos, que mantiene el nervio y que es capaz de mantener al espectador boquiabierto por dos horas, haciendo creíbles las situaciones más fantásticas.

Si bien con 13 Guerreros se pego un porrazo comercial mayúsculo, no es menos cierto que esta película puede ser considerada un pequeño clásico. La cinta estuvo marcada por la mala suerte desde un comienzo, cuando las exhibiciones en focus groups resultaron tan desastrosas, que el mismo Michael Crichton (autor de la novela en que se basa el film) encabezó las sesiones de reedición hasta que quedo relativamente satisfecho con el producto final que fue promocionado como una película del “escritor de Parque Jurásico” y del “director de Duro de Matar”. A pesar de esto, la taquilla resultó bastante esquiva y apenas logró reunir poco más de 60 millones de dólares, cuando el costo total de la cinta llegó a los 160… Usted haga las matemáticas…

Sin embargo, con el correr del tiempo, la película se convirtió en un clásico de culto para todos aquellos fanáticos de la cultura y la mitología nórdica, pues es muy probable que el viaje iniciado por Ahmed Ibn Fahldan (Antonio Banderas), un emisario árabe bastante acomodado, es comparable con la sensación que el público puede sentir al momento de enfrentarse a una cultura nueva y desconocida, en donde las costumbres radicales de los guerreros nórdicos provocan, en un principio, rechazo y hasta asco, para luego hacerse absolutamente comprensibles y hasta admirables. Pero este viaje no es azaroso. Es más, a poco andar, Ahmed se dará cuenta que su presencia es parte de una profecía que se desencadena con la invasión de los temibles Wendol, una tribu salvaje y caníbal que asola los pueblos nórdicos. Un mensaje de auxilio obligará la elección de 13 valientes guerreros que harán frente a estos temibles invasores que visten pieles y cabezas de animales salvajes para provocar terror en sus enemigos. Es así como Ibn Fahldan se unirá a los guerreros encabezados por el rey Buliwyf (Beowulf?), interpretado por el actor Vladimir Kulich, en una campaña destinada a terminar con los ataques de los Wendol.

¿Por qué no le gustó al público? Me baso en la falta de un héroe tal como les gusta a los gringos, es decir, está Antonio Banderas, que debería haberse comportado como el salvador del pueblo, pero no lo hace y a pesar de participar directamente de las acciones de combate, es por sobre todo, un observador. A través de él somos testigos de las costumbres, carácter y reglas de estos vikingos que son personajes simples. En ellos tampoco hay un heroísmo desmedido ni sobrehumano, pues se trata simplemente de hombres en busca de vivir en paz y que deben enfrentarse a la terrible situación de sacrificar sus vidas, si es necesario, en pos del bien de su pueblo.

A lo mejor, el público de la galería hecho de menos un romance forzado. O tal vez está acostumbrado a ver las batallas de manera limpia y pura, con buena iluminación, cosa que aquí no ocurre. Al contrario, la sensación de estar enfrentando seres híbridos se mantiene por largos minutos, hasta que los mismos guerreros deben convencerse que enfrentan hombres y no fantasmas o bestias del infierno. Entre el humo de miles de antorchas, la niebla, en las entrañas de cavernas y bajo el cielo oscuro, los enfrentamientos se suceden, sin revelar nunca más de lo que se debe para mantener esa sensación de duda y terror que invade a los protagonistas al momentote tratar de descubrir a qué se enfrentan en realidad.

La banda sonora es bastante decente, aunque dan ganas de saber qué habían hecho Graeme Revell y Lisa Gerrard con la banda que fue desechada por los productores. A pesar de esto, me parece que 13 Guerreros es una película bastante interesante, aunque no es la típica película épica que a usted le guste ver en el cine o en la comodidad de su casa. Aquí, los héroes no son tan obvios y las acciones tienen aquel inevitable sesgo trágico que se elimina en otras producciones similares. Una fotografía brumosa y fría completa este film que si bien no es para nada una obra maestra, si es una muy buena película de vikingos, con elementos reales y legendarios, y sobre todo, una historia sin tanto estereotipo idiota y mal hecho… Aproveche de verla ahora que la están dando en Space. Le prometo que será una muy buena experiencia…

LA PELICULA
13 Guerreros
(The 13th Warrior)
1999
96 minutos
Dirigió John McTiernan (con alguna metida de pata de Michael Crichton)
Produjeron John McTiernan, Michael Crichton y Andrew Vajna
Guión de John McTiernan, William Wisher Jr., Warren Lewis, basado en la novela The Eaters of Dead de Michael Crichton
Editó John Wright
Música de Jerry Goldsmith
Fotografía de Peter Menzies Jr.
Actuaron Antonio Banderas, Vladimir Kulich, Dennis Storhoi, Daniel Southern, Neil Maffin, John DeSantis, Clive Russell, Richard Bremmer, Tony Curran, Omar Shariff, Mischa Haussermann, Oliver Sveinall, Diane Venora y un montón de secundarios vikingos...

8.18.2008

Batman, el Caballero de la Noche (2008)… Estamos medios oscuritos, o no?


Una vez fuera de la magia del Festival de Cine del Norte de Chile, era obvio que mi lado pop necesitaba volver a las salas de cine, pero esta vez con la poco sana intención de refocilarme con una película con tan cabezona ni densa… Algo un tanto más comercial, sencillo, suave y de consumo rápido y fácil. Por lo tanto, la opción lógica era sacarme una de las espinas que tenía clavadas desde hace algún tiempo y siguiendo las indicaciones de aquella parte de mi ser dominada por los instintos nerds infanto adolescentes, la opción lógica fue dejarme caer en la sala que proyectaba Batman, the Dark Knight…

Así fue que junto a Cindy partimos al cine, aunque primero calentamos motores con unos schopitos, mientras tratábamos de imaginar cómo sería la película, tratando de olvidar comentarios y prejuicios para enfrentar de buena forma esta película, secuela de Batman Begins, que se ha convertido en una especie de revisión del héroe gótico, bastante más oscura y pensante que la anterior mini saga de Tim Burton, pues prefiero no recordar lo que Joel Schumacher hizo con la imagen de Batman, convirtiéndolo en casi un modelo de calzoncillos, con el culo y los pezones demasiado remarcados… En fin, Christopher Nolan y sus secuaces nos entregaron en Batman Begins una imagen del Detective un tanto más oscura y cavilante, un héroe acosado por traumas y dramas personales, muchas veces inseguro y en constante pugna con su lado más turbio, imagen que se refuerza en The Dark Knight, asumiendo los manierismos y estilo del brutal Frank Miller, para entregarnos un Batman que sufre y reniega de su propia persona, que se cuestiona y busca iluminación y redención sonde ya escasamente existe algo de esperanza. Con breves retazos que conectan esta historia con la anterior cinta de la saga, incluyendo una breve aparición de Scarecrow (Cilian Murphy), el espectador continúa tras las andanzas de Bruce Wayne (Christian Bale), un excéntrico millonario que por las noches se convierte en un discutido justiciero enmascarado amado y odiado por partes iguales, incluso por le mismo Wayne. Con el apoyo del Capitán James Gordon (Gary Oldman, siempre sólido) y de su fiel mayordomo Alfred (Michael Caine, también en su punto), ha logrado concretar un plan que le permitirá terminar de una vez con todas con la mafia que ha sometido en el miedo a Gotham City. A esto se suma la aparición de un correcto e insobornable fiscal de distrito llamado Harvey Dent (Aaron Eckhart) que, supuestamente, llevará este plan a buen término, a pesar de las iniciales reticencias de Wayne. Sin embargo, nadie cuenta con la aparición del Joker (Heath Ledger), un sicótico asesino de rostro malamente pintarrajeado para ocultar horrendas cicatrices que le desfiguraron el rostro. Este villano de antología, sin ética ni conciencia ni asomo alguno de arrepentimiento por sus violentos actos, es quien logrará convencer a la mafia de apoyarlo para cumplir con el macabro plan de terminar con la vida de Batman y así, volver a dominar la ciudad. Pero como con el Joker nunca se sabe, este plan original se alterará de tal manera, que llevará al espectador a un final que si bien no resulta tan sorprendente, si es bastante crudo y escalofriante.

A estas alturas, prefiero no tomarme la molestia de analizar qué se tomó del cómic original y qué cosas se las han pasado por cierta parte, porque al fin y al cabo, por lo menos en este caso, no vale la pena. Sí merece una mención particular la notable influencia de una de las mejores historias del Murciélago en papel, titulada La Broma Asesina, y de la que estoy seguro los guionistas se nutrieron para perfilar tanto la detestable personalidad del Joker como su macabro plan.

Las dos horas y media de la película se pasan con una rapidez abismante, teniendo presente que no hay tantas secuencias de acción gratuita, como sería de esperar en películas de este tipo. Al contrario, las secuencias más contundentes corren por cuenta de los enfrentamientos verbales entre Batman y el Joker, en especial aquel interrogatorio en la estación de policía y por supuesto, el del enfrentamiento final. Hay que reconocer que Heath Ledger llevó al Joker a un nivel difícil de alcanzar. En sus manos, los gestos, postura, voz y actitud del Joker resultan tan creíbles como atemorizantes y los trazos del clásico humor negro de este aterrador personaje, resultan del todo agradables, si es que esa es la palabra adecuada. Porque hay que reconocer que Ledger le imprimió al Joker aquel estilo brutal que caracterizó al personaje en la mayor parte de sus apariciones en el papel.

A excepción del mismo Bale y de Maggie Gyllenhaal (que reemplazó a Katie Holmes en el papel de la atribulada Rachel Dawes), las actuaciones están de lujo, incluyendo a los ya mencionados Caine y Oldman, y sumando a ellos a Eric Roberts, Morgan Freeman y Aaron Eckhart que llegando el final de la película nos brinda una breve pero soberbia representación de Dos Caras.

Me gustó. No era el tipo específico de película comercial que esperaba ver. Por suerte. Es una cinta oscura desde la concepción de la fotografía y decorados hasta las constantes dudas de cada personaje respecto de su devenir en la historia, misma que se convierte en una tragedia de la que ninguno de sus personajes puede huir del destino triste o heroico que les espera. No me atrevería en ningún momento a comprar lo que Nolan tan brillantemente está haciendo con aquellas dos obras maestras de Tim Burton, pues me parece que si bien ambos han rescatado la esencia del personaje, supieron explotar vertientes distintas de su historia y hacer sólidos filmes adecuándose a las exigencias del público de cada época. Y este Batman, violento, conflictuado, depresivo y desilusionado es un resultado de nuestros tiempos. Y quizás ahí radica el mayor valor de esta cinta, el ponernos en el lugar de dos personajes como Batman y el Joker, que siendo muy parecidos, están en lados distintos de la línea de la cordura, aportando cada uno su propio y valedero discurso acerca del ser humano como héroe o villano y de cómo el límite que los separa es tan endeble y difuso… No es una película de Tarkovski ni de Fellini, y por supuesto el espectador avezado en las artes cinematográficas no encontrará el nivel artístico de Kurosawa o Truffaut, pero si es una película decente, que aprovecha bien el presupuesto y los efectos especiales, que logra momentos de real emoción y que no cae en la truculencia de otras cintas del género.

No sólo para los fanáticos de Batman, si no que para todo aquel interesado en conocer un poquito más acerca de los turbios rincones del alma humana…

LA PELICULA
El Caballero de la Noche
(Batman: The Dark Knight)
2008
152 minutos
Dirigió Christopher Nolan
Produjeron Emma Thomas, Charles Roven y Christopher Nolan
Guión de Christopher y Jonathan Nolan, de la historia original de David S. Goyer y Christopher Nolan y basado en el personaje creado por Bob Kane
Música de Hans Zimmer y James Newton Howard
Fotografía de Wally Pfister
Editó Lee Smith
Actuaron Christian Bale, Heath Ledger, Michael Caine, Aaron Eckhart, Gary Oldman, Maggie Gyllenhaal, Eric Roberts, Néstor Carbonell, William Fichtner, David Banner y una larga lista de extras vestidos de cuicos en las fiestas de Bruce Wayne o como matones del Joker…