Mostrando entradas con la etiqueta las peliculas que olvidamos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta las peliculas que olvidamos. Mostrar todas las entradas

12.08.2012

LAS PELÍCULAS QUE OLVIDAMOS: Las Cosas Cambian (1988)

En uno de aquellos cientos rotativos triples y hasta cuádruples que me tocó presenciar en el desaparecido Cine Gran Vía de Antofagasta (esos que uno terminaba muerto de hambre, con los ojos irritados y el culo acalambrado), me topé con esta pequeña obra maestra dirigida y co-escrita por el gran David Mamet. Y fíjense que la poca gente que conozco que ha visto esta cinta "menor", si se le puede llamar así, han quedado igual de encandilados que yo. Les voy a explicar por qué.

La historia es sencilla a más no poder, pero oculta ternura, emoción y humor a raudales: Gino (Don Ameche), es un zapatero ítalo-americano de rutinaria y tranquila vida. Un día cualquiera, se le acerca un capo de la mafia para pedirle pedazo de favor: que lo reemplace en un juicio por homicidio y pase un tiempo en la cárcel en su lugar. El premio, será cumplir el sueño más grande de Gino, tener un yate para recorrer el mundo. El zapatero acepta el trato y para asegurarse que no escape o se arrepienta, le destinan a un matón de poca monta llamado Jerry (Joe Mantegna) para que lo vigile durante el fin de semana previo al juicio.

Jerry es un delincuentillo con muchas aspiraciones, pero lamentablemente ni la inteligencia ni el valor lo acompañan demasiado. Es por eso que este "encargo" lo toma en un comienzo, de muy mala gana, pero a poco andar y en contraste con su personalidad, comienza a conocer a Gino, un viejo que parece no preocuparse por nada de lo que ocurre a su alrededor y cuya sabiduría popular supera cualquier paradigma científico y filosófico. Es así que, una vez encariñado con Gino, decide que en vez de estar encerrados en la zapatería oculta en pleno Nueva York, ambos pasen un fin de semana de ensueño en Las Vegas antes del día en que Gino deba ir a presentarse ante la justicia...

Lo que pasa de ahí en adelante, se los dejo a ustedes. Mantegna y Ameche forman una pareja actoral perfecta, una dupla que funciona como reloj suizo y era que no, dado que el film se sostiene sobre su interacción joven/viejo, instinto/razón, audacia/observación... Todo ello, por supuesto, aderezado por medidas dosis de inteligente humor al que Mamet nos ha acostumbrado en su filmografía e incluso, desde que se dedicaba exclusivamente al teatro. Los secundarios no se quedan atrás, y ofrecen un panorama delicioso de gringos mafiosos y por otra parte, de personajes humildes con los que uno, de una u ora forma, se encariña de inmediato.

A veces, da bastante bronca que no muchos recuerden películas como esta, sobre todo, cuando el Séptimo Arte, al menos el que adhiere al mainstream, se ha plagado de efectos especiales y humor escatológico. Es por eso que en ocasiones, se hace necesario un breve viaje en reversa para recordar films menores, pero no menos atractivos, como este, en donde personajes sencillos pero bien construidos y un guión sólido y coherente, logran dar forma a una comedia que después de verla, se te queda grabada para siempre en la retina... Personajes y guión, dos elementos tan básicos en la cinematografía , pero que tanto escasean hoy por hoy en nuestra cartelera comercial...

Things Change
1988
100 minutos
Dirigió David Mamet
Escribieron David Mamet y  Shel Silverstein
Música de Alaric Jans
Fotografía de Juan Ruiz-Anchia
Actuaron Joe Mantegna, Don Ameche, Robert Prosky y un reparto plagados de actores de la vieja guardia y otros que a partir de los 90, se hicieron bien famosillos.

De regalo, les dejo una secuencia de la película en donde aparece una aún joven y hasta ese momento desconocida Felicity Huffmann (Desperate Housewives)



7.04.2009

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: El Rey de Nueva York (1990)

Para muchos, puede que Woody Allen sea el cineasta neoyorkino por excelencia. Quizás lo es, pero del lado de Manhattan, porque Ferrara es el cineasta neoyorkino por excelencia, pero del lado del Bronx.

Ferrara se ha convertido en un director de culto con el paso de los años y a pesar de sus altibajos, la verdad es que sus obras mayores son tan contundentes que uno se olvida fácilmente de sus fiascos, que generalmente han sido aquellos en los que ha contado con más presupuesto. Cuando hace de las suyas junto a su equipo regular (donde destaca el guionista Nicholas St. John) y con pocos dólares en el bolsillo, es cuando Ferrara la rompe.

Para eso, tenemos como ejemplo la turbia The Driller Killer (1979), su debut como largometrajista. Más adaelante, asombraría al contado público que disfruta de sus obras con monumentos como Ms. 45 (1981), China Girl (1987), Bad Lieutenant (1992), The Funeral (1996), New Rose Hotel (1998) y Go Go Tales (2007), además de otras joyitas por ahí y un par de programas de televisión, incluso en colaboración con Michael Mann, siempre acopañado por algunos de sus actores fetiche (Christopher Walken, Willam Dafoe, Forest Withaker y Matthew Modine, entre otros) y tocando los temas con los que se siente más cómodo. la mafia, el juego, la venganza, el poder del dinero, la traición, la lealtad, la redención y la muerte.

El Rey de Nueva York es el mejor y más logrado ejemplo de lo que pasa por la mente de Ferrara. Hasta hoy, aún de culto y alabada por la crítica y el público que se enamoró del cine del viejo Abel. Aquí, nos encontramos con Frankie White (Christopher Walken en una performance memorable), un mafioso que viene saliendo de la cana para rehacer su vida, incluso con intenciones de dejar atrás su pasado delictual y dedicarse a la política. Entre reencuentros con sus compinches, abogados y media docena de amantes, el bueno de Frankie esboza un plan para acabar con la competencia, hacerse unos buenos morlacos y convertirse en un hombre de bien, aunque eso requiera cometer una serie de violentos y brutales crímenes, al mismo tiempo que dos policías a los que les gusta jugar fuera de la ley (David Caruso y Wesley Snipes), le siguen muy de cerca cada paso.

No voy a ahondar más en la trama que, por supuesto, es más oscuro y turbia que la mente retorcida de Spiniak. Se trata de un film atrapante, muy cercano a los parámetros de los mejores films noir de la época dorada, con personajes brillantemente interpretados, entre otros, por Laurence Fishburne y Steve Buscemi. Una puesta en escena decadente que nos devela una ciudad tan grande como grotesca, siempre mal iluminada y en donde la traición está instalada en cada esquina. Walken se muestra perfecto como un mafioso que busca la redención de una manera bastante particular, pero redención al fin y al cabo, un camino del que conocemos el final desde los primeros minutos de la cinta, pero que esperamos ocurra algo que cambie el destino nefasto de un protagonista cruel, salvaje y calculador, pero aún así entrañable. Un film mayor que no hace concesiones con la pureza del alma ni con las buenas intenciones y que despliega una serie de personajes ambiguos, llenos de rabia y codicia, en medio de una atmósfera decadente y gélidamente infernal.

De verdad, una tremeda película que todo fanático del cine debe ver en algún momento de su vida. La obra cumbre de Abel Ferrara que lamentablemente, no es conocida por muchos. Por eso los invito a conseguírsela de alguna manera y disfrutar y sufrir de una de las mejores películas de mafia que puedan encontrar y por supuesto, de una de las mejores actuaciones del gran Christopher Walken que, en la secuencia final de El Rey de Nueva York, se luce al punto de sacar lágrimas... Un manjar...

LA PELICULA
El Rey de Nueva York
(King of New York)
1990
106 minutos
Dirigió Abel Ferrara
Produjeron Augusto Caminito y Mary Kane
Escribió Nicholas St. John
Fotografía de Bojan Bazelli
Editó Anthony Redman
Música de Joe Della
Actuaron (y cómo actuaron!) Christopher Walken, Victor Argo, Janet Julian, Laurence Fishburne, Steve Buscemi, David Caruso, Wesley Snipes, Paul Calderon, Harold Perrineau, Giancarlo Esposito, Theresa Randle, entre otros...

2.19.2009

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: Krull (1983)


No es otra tonta película de príncipes heroicos...

Ya sé que muchos me dirán que el título no corresponde, que se acuerdan perfectamente de Krull, de cuando eran muy pendejos y la vieron en uno de esos cine que parecían catacumbas o después, en la tele, en una de esas tardes de cine llenas de tandas comerciales. A mí sí me parece una película que se olvido, sobre todo porque ahora los más cabritillos alucinan con la saga de Harry Potter, Eragon, Corazón de Tinta y otras por el estilo, sin saber que hace más de dos décadas, el Ken Marshall en el rol del Príncipe Colwyn las llevaba y a nosotros, los más mayorcitos, nos hacía soñar despiertos.

Krull tenía de todo. Un príncipe un tanto inocentón que se hace adulto, valiente y fuerte en el viaje que lo llevará a rescatar a la princesa Lyssa (Lyssette Anthony); un cíclope cuyo destino es más que oscuro (Bernard Bresslaw), un mago torpe y cobarde (David Battley), una pandilla de rufianes que se redimen con esta aventura, caballos que corren a asombrosa velocidad, una misteriosa y tétrica fortaleza, regida por la Bestia, que cambia de ubicación geográfica cada amanecer (lo que dificulta dar con el paradero de Lyssa), un anciano sabio, brujas, batallas y un arma fantástica, el Glaive, una estrella de cinco afiladas puntas que sólo Colwyn sabe utilizar.

Con esos elementos, el guionista Stanford Sherman y el director Peter Yates arman una película llena de ripios, pero aún así deliciosa, quizás por su candidez y simpleza. No hay grandes actuaciones ni muchas sorpresas, pero las andanzas de Colwyn divierten y enganchan. Los estereotipos sobran: un príncipe jovencito, audaz y enamorado; una princesa en constante peligro, malosos que se redimen, fieles animales y seres mitológicos, anatgonistas feos, hediondos y diabólicos... Pero todos funcionan de maravilla para darle a esta historia un gustito de matiné como pocas tienen en la actualidad, sin pretenciones ni ambiciones mayores que ofrecer casi dos horas de entretención sana y atrapante.

En fin, una de esas películas menores que cumple cabalmente con sus objetivos. Si la ve por ahí, en el cable o DVD, no se la pierda. Más de un recuerdo le va a traer. Y si es de aquella generación de los veinticinco para abajo, véala y aprenda de donde viene tanta idea "brillante" y sepa que, con mucho ingenio y pocos recursos, también se puede hacer una película digna... Ah! Y como plus, además puede ver a Robbie Coltrane y Liam Neeson en una de sus primeras apariciones en pantalla grande...

LA PELICULA
Krull
(Krull)
1983
117 minutos
Dirigió Peter Yates
Produjo Ron Silverman
Escribió Stanford Sherman
Música de James Horner
Fotografía de Peter Suschitzky
Editó Ray Lovejoy
Actuaron Ken Marshall, Lyssette Anthony, Bernard Bresslaw, David Battley, Alun Armstrong, John Welsh, Graham McGrath, Francesca Annis, Liam Neeson, Robbie Coltrane, Todd Carty y varias bestias mitológicas...

9.04.2008

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: La Fortaleza (1983)


La ópera inconclusa de Michael Mann

Esta película si es una rareza, uno de esos filmes regulares o menos que eso, pero que con el tiempo toman un valor y una fuerza enorme, al punto de convertirse en piezas de culto… Quizás es así sólo porque el director es Michael Mann, el mismo tipo que creo Miami Vice o que logró reunir a Al Pacino y Robert De Niro en una misma escena. Sólo así se explica que La Fortaleza tenga tantos adeptos y seguidores fieles. No muchos, pero muy ortodoxos y comprometidos tanto con el film como con el historial de Mann como realizador.

A ojos cerrados, puedo decir que es una de las películas menores de este director que también nos ha brindado obras magistrales como Manhunter (1986), Heat (1995), Ali (2001) o Last of the Mohicans (1992), el mismo que comenzó escribiendo guiones para Starsky & Hutch, que dirigió una chorrera de películas y series de TV y que se consagró con la crítica y el público con The Insider (1999), protagonizada por Pacino y Russell Crowe, cuando nadie creía que el australiano fuese buen actor… En fin, su segundo intento como largometrajista, luego de la medianamente exitosa Thief (1981) fue The Keep o La Fortaleza (la verdad, en todos los países de Latinoamérica le dieron un nombre diferente) que no tuve la oportunidad de ver en su época, pero que en los primeros años del cable, era de exhibición segura promediando las 2 o 3 de la mañana.

La historia comienza con un grupo de soldados nazis en retirada que llegan a un pueblo casi abandonado en las montañas de Rumania. Ahí se encuentran con una misteriosa ciudadela en la que vive un temible demonio llamado Molasar, que es liberado por dos pelados en busca de algún tesoro que robar. Otras muertes ocurren entre medio, hasta que el Padre Fonescu (Robert Prosky) convence a los alemanes de solicitar ayuda al anciano Profesor Cuza (Ian McKellen) y su hija Eva (Alberta Watson). Más hechos extraños, frases enigmáticas y el enfrentamiento entre el Capitán Woerman (Jürgen Prochnow) y el oficial de la SS Kaempffer (Gabriel Byrne) ocurren hasta que aparece un misterioso personaje llamado Glaeken Trismegistus (Scott Glenn) que suponemos, será el tipo que terminará con los nazis malos y el demonio, volviendo a poner a los Cuza en orden luego que éstos cedieran a las tentaciones del misterioso, pétreo y silencioso Molasar.

Estoy muy de acuerdo con las críticas que apuntan hacia un guión débil y mal construido. Sin embargo, cabe recordar que de las tres horas y media de film que tenía Mann originalmente, la Paramount redujo el metraje a menos de la mitad, lo que por supuesto, es una burla. Sin embargo, lo más rescatable es el tratamiento visual del film que, con escenas bastante gore, se desenvuelve entre sombras y tinieblas, con algunos efectos de iluminación un tanto deslucidos para esta época, pero aún efectivos y atractivos. De todas maneras, ya se puede apreciar en este film el gusto de Mann por las secuencias bien planificadas y explicativas, por los diálogos justos y necesarios, por aquel sostenido placer doloroso de excavar en la suciedad del alma humana, por descubrir nuevos recursos dramáticos en base a elementos simples como la música, la edición y la construcción milimétrica de escenas que hasta en sus más mínimos detalles, signifiquen algo para el espectador.

De todas formas, es un film que hará agua el paladar de los fanáticos del cine B, con mucha neblina, frases para el bronce, mezcla indiscriminada de géneros (desde el bélico al suspenso y el terror) y un enfrentamiento final de aquellos que te paran los pelos… de todas partes del cuerpo.

Insisto, no una de las mejores de Michael Mann, pero sí una de las más raras, alucinógenas, extrañas y desconcertantes creadas por su talento. Algo leí por ahí acerca de una nueva edición en DVD de este film, con el ya famoso logo de “corte del director”. Ojalá así sea, porque cuando un film queda cojo porque le quitan dos horas de metraje, creo que vale la pena verlo completo para comprobar que realmente era una mierda o bien, si nos perdimos una verdadera obra maestra.

Mención a parte merece la música del film, hecha por Tangerine Dream, una de mis bandas favoritas y ciertamente inspiradores y pioneros en la creación de la música electrónica. La banda, liderada por Edgar Froese, se formó a fines de los 60 y desde esa época han sido catalogados como kraut, electrónicos y hasta new age. A mí me parece que los TD no caben en ningún concepto, aunque por ahí pueden tener influencias de todo. Sus composiciones, mayoritariamente, son de largo aliento, sin vocales, basadas en la constante progresión de secuenciadores que sirven como base a los arreglos, solos e intervenciones sucesivas que van generando notables atmósferas que llevan al auditor de un lado al otro del planeta y del universo.

Tangerine Dream produjo álbumes notables en los 70, su época más fructífera, de mano de la alineación más estable y quizás, la más creativa y rupturista, formada además de Froese por Christopher Franke y Peter Baumann. Aunque el grupo ha seguido produciendo (la suma total de sus obras es superior a 100), la verdad es que la calidad de sus obras en esa época es insuperable y en ella destacan los discos Phaedra (1974), Ricochet (1975), Stratosfear (1976), Force Majeure (1979) y Tangram (1980). Es quizás la genialidad de estas obras la que convocó a realizadores a llamarlos para aportar con la banda sonora completa o con partes de ella para diversas películas. No es una mala elección. Tangerine Dream posee un sonido único, pulsante, ambientalmente oscuro y sobrecogedor que va bien con una gran cantidad de películas… y es aquí donde vuelvo a The Keep, pues la banda sonora, formada por tres piezas de estos chicos alemanes, es de una exquisitez redonda y casi perfecta. Así también destacan sus aportes a The Park is Mine (1984), Canyon Dreams (1987), Legend (1985), Three O’Clock High (1987) y la notable Great Wall of China (1999).

Ya, perdí el hilo... Partí hablando de una película regular y terminé hablando de una tremenda banda sonora… Así son las cosas con The Keep, esta rareza freak del cine que, a pesar de sus puntos bajos, es totalmente recomendable para todos los fanáticos de buenas dosis de sangre, películas de guerra, el suspenso y los personajes tránsfugos…

LA PELICULA
La Fortaleza
(The Keep)
1983
96 minutos
Dirigió Michael Mann
Produjo Glen Kirkwood y Howard W. Koch
Guión de Michael Mann basado en la novela homónima de F. Paul Wilson
Editó Dov Hoenig
Música de Tangerine Dream
Fotografía de Alex Thompson
Actuaron Scott Glenn, Alberta Watson, Jürgen Prochnow, Gabriel Byrne, Ian McKellen, Robert Prosky y varios tipos haciendo de soldados nazis o guerrilleros rumanos...

8.04.2008

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: Doble de Cuerpo (1984)


Desde que comencé a navegar por el fantástico mundo del Séptimo Arte, creo que he conocido pocos directores tan alabados y al mismo tiempo vapuleados como Brian De Palma. Alabado y odiado por partes iguales y dependiendo de la película que haga, no cabe duda que el tipo maneja las películas de suspenso como pocos, aunque ha tenido sus caídas de vez en cuando. Sin embargo, es innegable que es un artesano capaz y arriesgado, artífice de algunas de los mejores thrillers de las últimas décadas, aunque criticado muchas veces por meterse en las patas de los caballos por tocar temas un tanto complicados parta la industria, incluyendo la violencia, la pornografía y la misoginia.

Dentro de sus highlights destacan las inolvidables Scarface (1983), Phantom of the Paradise (1974, una revisión bastante ácida de El Fantasma de la Ópera), Carrie (1977), Dressed to Kill (1980), Casualties of War (1989) y Carlito’s Way (1993). Entre sus desastres, me atrevería a nombrar las rara vez bien ponderadas Fury (1978), Blow Out (1981), The Bonfire of Vanities (1990, basada en el libro de Tom Wolfe), Raising Cain (1992) y la inexplicable e intrascendente Mission to Mars (2000) que motivó su partida a Francia en donde ha seguido produciendo. En fin, entre estas cintas y al año siguiente de Scarface, De Palma se mandó una de esas películas de factura barata, pero poseedora de todos los encantos, gracias y maravillas de una decente película de suspenso. Se trata de Body Double o Doble de Cuerpo, un film que es derechamente un homenaje al maestro Alfred Hitchcock, y que a diferencia de otros riesgosos experimentos similares, sale bastante bien parada tanto como apología al rey del suspenso y también como un digno film de suspenso por si mismo.

El actor Jake Scully (Craig Wasson) no lo ha pasado bien últimamente. Su esposa lo engaña con otro y en plena búsqueda de una nuevo lugar donde vivir, acepta el trato que le ofrece su amigo Sam Bouchard (Gregg Henry) y se queda cuidando su mansión con vista al valle. Es aquí que, para matar el aburrimiento, Scully utiliza un telescopio para espiar a los vecinos, en una obvia referencia a Hitchcock. Así, será testigo de la erótica forma de acostarse que tiene Gloria (Deborah Shelton), una de sus vecinas a la que terminará conociendo y hasta enamorándose. Pero esto es sólo el inicio de las tribulaciones de Scully que también será testigo de la muerte de la chica en manos de un desconocido de rostro desfigurado, convirtiéndolo a él en sospechoso y a la vez en investigador del caso, pues no tarda en descubrir que ha sido engañado y que la chica que veía bailar no era Gloria, si no que una doble de cuerpo famosa en la industria porno conocida como Holly Body (Melanie Griffith) quien también lo ayudará a desentrañar el misterio de la muerte de Gloria.

Con las clásicas vueltas de tuerca que caracterizan el estilo de De Palma, la película agrega al suspenso y la intriga directamente influidos por Hitchcock, sólidas dosis de erotismo y perversión, secuencias memorables generadas por la claustrofobia de Scully (en especial la de la persecución en la playa) y el juego tantas veces manoseado pero pocas veces bien logrado de no saber a ciencia cierta si no hasta el final, qué es lo que realmente está ocurriendo y que nada ocurre por azar. Y más aún, quizás un guiño a si mismo y al cine B que tantas alegrías nos ha dado, a través de la visión de un actor venido menos, la pornografía y los mismos homenajes que plagan la cinta.

La primera vez que vi esta película fue en VHS, hace una chorrera de años. Después la han repetido de tanto en tanto en el cable y aún es posible hallarla en Blockbuster. Si ya la vio, repítasela porque vale le pena y si no la ha visto, tómese la molestia de echarle una mirada porque se llevara varia sorpresas. Definitivamente una de las mejores de De Palma, precisa, bien contada, con un manejo notable de los tiempos, los tiros de cámara y el nervio. Y por supuesto, para lo que gustan de Melanie Griffith, de regalo, un espectacular bailecito erótico que los dejará boquiabiertos…

Ultimo detalle para completar esta nota: De Palma está a punto de estrenar una precuela de The Untouchables titulada Capone Raising… Veremos cómo se defiende de Palma en esta ocasión en un campo que de por sí, no es muy exitoso y creativo…

LA PELICULA
Doble de Cuerpo
(Body Double)
1984
114 minutos
Dirigió Brian De Palma
Produjeron Brian De Palma y Howard Gottfried
Guión de Brian De Palma y Robert Averech
Música de Pino Donaggio
Fotografía de Stephen H. Burum
Editaron Kristina Boden, Jerry Greenberg y Bill Pankow
Actuaron Craig Wasson, Melanie Griffith, Gregg Henry, Deborah Shelton, Dennis Franz y varios dobles de cuerpo.

5.21.2008

Las Películas que Olvidamos: Atando Cabos (2001)


¿Quién quiere ser Kevin Spacey?

Había visto esta película hace bastante tiempo y gracias a que los programadores del cable de repente tienen cerebro, me la encontré hace un par de días por ahí, a medianoche, como cada vez que tengo la suerte de encontrar una película medianamente decente y estoy a punto de quedarme dormido o con una tonelada de trabajo sobre la cabeza. El asunto es que no resistí la tentación y me quedé a oscuras en la sala, con el tele a bajo volumen, disfrutando de Atando Cabos o más bien dicho, The Shipping News, algo así como Noticias del Embarcadero… un título que me parece muy interesante pero que supongo no era muy atractivo para los “genios” de las distribuidoras.
En fin, la película tiene varias gracias. En primer lugar, la sobria dirección del sueco Lasse Hällstrom (My Life as a Dog, What’s Eating Gilbert Grape y Cider House Rules, entre otras), que luce con delicadeza y sumo significado cada paisaje, actuación, frase, plano y secuencia del film. En segundo lugar, algo que cae de maduro: las soberbias performances de Kevin Spacey y Judi Dench, ambos muy sobrios en sus roles, la mayor parte del tiempo muy contenidos hasta que acercándose el final, ambos explotan en magistrales interpretaciones, convirtiendo a sus personajes en inolvidables figuras de porcelana. En todo caso, los demás actores no lo hacen nada de mal, en especial Pete Postletwhaite en el rol de Tert Card, el quisquilloso editor del periódico al cual Quoyle, el personaje de Spacey, llega a trabajar después de una serie de desafortunados acontecimientos.
En tercer lugar, la fotografía, siempre etérea, fría y nebulosa, como la atmósfera misma de Terranova. Hay planos de landscapes que realmente me dejan boquiabierto, especialmente los de la casa de su tía Agnis (Judi Dench) la anciana matriarca sobreviviente de la familia de piratas sombríos a la que también pertenece Quoyle, un tipo que en los primeros minutos del metraje recalca que lo único que siempre quiso fue pasar inadvertido. Y es así como vive su vida hasta la adultez, momento en que aquella convicción de ser un a sombra es rota por Petal (Cate Blanchett), una mujer de oscuro pasado y peor presente con la termina casándose sin imaginar que años después, terminaría por secuestrar y vender a la hija de ambos. Luego de la muerte de Petal y de reencontrarse con la pequeña, es que Quoyle se deja llevar por Agnis a su tierra natal, la fría e inhóspita Terranova, en donde comienza a trabajar como reportero del singular periódico Gammy Bird, dirigido también singularmente por Jack Buggit (Scout Glenn), personaje que tendrá vital importancia en la reafirmación de Quoyle como ser humano. Es así que el personaje de Spacey comenzará a cubrir las noticias del embarcadero, siendo que le tiene pánico al mar luego de una aterradora experiencia infantil, y los accidentes automovilísticos del lugar, que indudablemente le provocan un asco tremendo.
Es esta nueva faceta de su vida la que llevará a Quoyle a descubrir el significado de la sangre, el destierro de su familia y hasta una fuerte y segura personalidad que pensó no tenía, una especie de redención interna en la que también se mezcla el hallazgo de un cuerpo sin cabeza en medio del océano y una casona bastarda trasladada a través del mar congelado y amarrada al suelo para evitar que el viento y el tiempo se la llevan. También redescubrirá el amor en la figura de la humilde maestra Wavey Prowse (Julianne Moore), mujer que también carga con sus propios demonios.
La verdad, la cinta es buena, plagada de momentos maravillosos y secuencias logradas, paisajes duros, interpretaciones envidiables y un sobrio sentido de descubrimiento interno logrado, desde mi punto por muy pocas cintas en las últimas décadas. Vale la pena revisionarla y comprobar que aún hay autores con algo de corazón y actores que son capaces de brillar aún en las heladas tierras de Terranova. Un manjar sólo para paladares exquisitos.

FICHA TECNICA
Atando Cabos
(The Shipping News)
2001
111 minutos
Dirigió Lasse Hällstrom
Escribió Roberte Nelson Jacobs, basado en la novela homónima de E. Annie Proulx
Fotografía de Oliver Stapleton
Produjeron Rob Cowan, Irwin Winkler, Linda Goldstein y Leslie Holleran
Editó Andrew Mondshein
Música de Christopher Young
Actuaron Kevin Spacey, Julianne Moore, Scott Glenn, Pete Postlewhaite, Cate Blanchett, Judi Dench, Rhys Ifans y muchas embarcaciones de diverso calado...

4.21.2008

Las Películas que Olvidamos: Celda de Castigo (1983)


Una buena película de pandilleros juveniles…

En general, me quedo pegado con las películas de pandilleros. Por algunos minutos, por lo menos, hasta que tanto estereotipo y situaciones ilógicas terminan por hacerme cambiar de canal o rechazar ir al cine, aunque desde hace años que las pandillas juveniles dejaron de ser tema atractivo para los realizadores. Quizás las últimas dos buenas que vi fueron Colors (Dennis Hopper, 1988) y Blood in Blood out (Taylor Hackford, 1993), dos logrados intentos por traspasar al espectador la ira, la desilusión y el desarraigo social de los jóvenes pandilleros gringos, productos no deseados de un país que avanza (si no es que retrocede) sin jamás pensar en quienes aplasta con sus enormes pies de barro.

Por eso es que rescatar del baúl del olvido una película como Celda de Castigo es lo que considero una necesidad revitalizante, no por la calidad técnica de la peli, pero si por varios otros factores: su crudeza brutal, su desapego a las fórmulas convencionales, la desesperanza impregnada en sus diálogos y una decena de actuaciones bastante decentes que convierten a este pastel en una delicia para todo buen cinéfilo.

Rick Rosenthal, su director, no tenía un currículum muy amplio cuando tomó las riendas de esta peli. Es más, en su filmografía destacaba apenas Halloween II (1981), algunas contribuciones para programas y series de televisión y nada más. En fin, quizás esa escasez de compromiso con la industria le ayudó a relatar tan descarnadamente la historia de Mick (Sean Penn), un loser pandillero que busca derrotar a su adversario Paco (Esai Morales) en lo que podríamos considerar un antecedente bastante adelantado de la cototuda penetración latina en USA. El asunto es que luego de una pelea, Mick debe huir a toda velocidad, acción en la que casualmente atropella y asesina al hermano menor de Paco. Así, es detenido y derivado a un penal juvenil en donde deberá enfrentarse a los “pesos pesados” locales para hacerse respetar. Ayudado por Horowitz (Eric Gurry), su compañero de celda, logra vencer a Viking (Clancy Brown… ¿Se acuerdan? ¿Kurgan en Highlander?) y Tweety (Robert L. Rush), en una brutal paliza que a pesar del paso de los años, todavía me provoca escalofríos. Pero una vez encaramado en la cúspide de la salvaje pirámide alimenticia de la cárcel, debe hacer frente una vez más a Paco que es condenado por la violación de JC (Ally Sheedy), la novia de Mick. Y por supuesto de debe cumplir su condena en el mismo penal del delincuente irlandés.

Ya lo dije, es una película cruda y oscura. No hay redención ni salida alguna. Todos los protagonistas están condenados a repetir el mismo círculo vicioso de crimen y sangre, de venganzas sin justificación más que el poder en un pequeño espacio de tierra que consideran su hogar, su tierra, su particular y descampado feudo en donde la lealtad se gana a golpes.
Penn, Reni Santoni (en el papel de un comprensivo guardia), Morales, Brown y Sheedy se lucen en sus roles, otorgándole realismo a cada una de las acciones de estos entes en constante conflicto y en donde las resoluciones, la dialéctica del poder, se resuelve sólo a través de la generación de un nuevo conflicto que inyecte latidos en las vidas de cada uno de estos pandilleros, los hijos no deseados del sistema gringo que se ha llenado de cárceles y castigos que no hacen si no acrecentar el odio y la disconformidad. Lo peor es que en Chilito estamos siguiendo el mismo esquema y no puedo dejar de pensar en cuántos Micks y Pacos hay en nuestra calles, en nuestras cárceles, en nuestros hogares de menores que están repitiendo y proyectando los mismos violentos patrones de comportamiento que abren las venas de nuestras calles, de nuestras poblaciones…

¿Le estoy poniendo mucho? No lo sé. Traten de ver la peli; es casi imposible encontrarla en el mercado legal, pero si se arriesgan pueden descargarla de alguna buena página que ofrezca películas. En este caso y por el tema de la peli, dele, juegue, rompa la ley y hágase de Celda de Castigo que, sinceramente, es una de esas pelis que no defrauda…

FICHA TECNICA
Celda de Castigo
(Bad Boys)
1983
141 minutos
Dirigió Rick Rosenthal
Escribió Robert DiLello
Fotografía de Bruce Surtees y Donald E. Thorin
Produjo Robert Solo, Graham Henderson y Martin Hornstein
Música de Bill Conti
Actuaron Sean Penn, Reni Santoni, Jim Moody II, Eric Gurry, Esai Morales, Ally Sheedy, Clancy Brown, Robert Lee Rush, Alan Ruck y un montón de pendejos con cara de malandra...

4.03.2008

Las Películas que Olvidamos: TUCKER, EL HOMBRE Y SU SUEÑO (1988)


En busca del sueño (roto) americano…

Hace algunas noches, Mega se despachó una peli que hacía muchos años había visto en el cine y quizás, una de las más subvaloradas de Francis Ford Coppola. Se trata de Tucker, el Hombre y su Sueño, un film un tanto extraño (por lo menos desde mi punto de vista) y quizás más bizarro para lo que conocemos de FFC junto a Jack (1996) y Peggy Sue, su Pasado la Espera (1986).

La temática de la peli está basada en hechos reales. Se centra en los años gloriosos de Preston Tucker (Jeff Bridges) un hombre inteligente, arriesgado, con una personalidad arrolladora, soñador como él solo y por supuesto, despilfarrador y con un ojo clínico para meterse en negocios sin futuro. Quizás es por eso que la peli parte con Tucker viviendo una vida un tanto lujosa, pero endeudado hasta el cuello, pero aún así con la idea de darle al pueblo gringo un automóvil de última generación, innovador, barato y lleno de adelantos tecnológicos. Con el apoyo de su esposa Vera (Joan Allen), Abe Karatz (Martin Landau), de su hijo mayor (Christian Slater) y de otros ingenieros y mecánicos tan locos como él, se embarca en el diseño y construcción del Tucker Torpedo a fines de los años 40 y por supuesto, se echa encima a senadores y a las poderosas industrias automotrices de la época que, el final, logran culparlo de apropiarse del dinero destinado a los carros y así, enjuiciarlo con el fin de evitar la producción del Torpedo.

No se desanimen. Ya sé que es una de estas típicas historias gringas de esfuerzo y sacrificio, donde el “sueño americano” es que el mejor sale parado, con un personaje que parece estereotipado y que quizás en las manos de cualquier peliento, se hubiera convertido en una película olvidable. Pero de la mano de Francis Ford Coppola se convierte en casi un testimonio de vida. En primer lugar, es quizás lo mejor que le he visto a Jeff Bridges como actor. En segundo lugar, es una película sobria, correctamente ambientada y filmada. En tercer lugar, hay que ponerse en los pantalones de Francis y comprender por qué hizo esta peli… En esa época, la bancarrota y tragedias familiares tenían a FFC en una delicada situación. Fue la década en la que comenzó a hacer pelis por encargo, la mayor parte de ellas de dudosa calidad, y parecía que no había por donde recrear el éxito artístico obtenido en los 70 con las dos primeras partes de El Padrino (1972 y 1974) y aquella obra maestra llamada La Conversación (1974). En fin, el asunto es que en los locos 70, Coppola había producido las primeras películas de muchos jóvenes realizadores que buscaban su espacio en Hollywood, entre ellos, George Lucas quien, como buen y agradecido alumno, le devolvió la mano a su mentor para hacer este y otros filmes y fue así como FFC aprovechó la oportunidad de convertir a Tucker en su reflejo; un hombre que lo tuvo todo y que en pos de un sueño, se queda sin nada, pero aún con la esperanza de haber producido algún cambio aunque sea en su círculo más cercano.

Así, la peli se desliza por la pantalla como una hazaña épica pero aún sencilla, con los clásicos dimes y diretes de este tipo de cintas, pero con secuencias y momentos entrañables, en especial el momento del estreno del Torpedo y la salida de la fábrica de los primeros y únicos 50 autos que Tucker alcanzó a construir. Bueno, esto me lleva a la trivia, pues tanto Lucas como Coppola son dueños de dos de los autos Tucker, perfectamente funcionales, así como otros 40 que andan por ahí que se han convertido en objeto de culto para sus dueños (actualmente tienen un costo de 3.000 a 4.000 dólares) y que se han agrupado en una sociedad para celebrar el genio talentoso de Preston Tucker pues muchas de las pioneras innovaciones que introdujo en el Torpedo, aún hoy son utilizadas por las grandes compañías automotrices del mundo.

No es una gran película, pero se nota que está hecha con cariño y su mensaje es capaz de sobreponerse a muchos discursos similares. Vale la pena echarle una mirada y descubrir algunas de las claves del mito Coppola a través de los ojos de Preston Tucker, uno de esos tantos personajes trágicos de la historia gringa que sólo a través de estos pequeños homenajes, podemos dimensionar…

FICHA TECNICA
Tucker, el Hombre y su Sueño
(Tucker, the Man and his Dream)
1988
110 minutos
Dirigió Francis Ford Coppola
Escribieron Arnold Schulman y David Seidler
Fotografía de Vittorio Storaro
Produjo George Lucas
Música de Joe Jackson
Actuaron Jeff Bridges, Joan Allen, Martin Landau, Frederic Forrest, Lloyd Bridges, Elias Koteas, Nina Siemaszko, Christian Slater y varias réplicas de los autos Tucker...

2.16.2008

Las Películas que Olvidamos: Plan Diabólico (1966)


O cómo descubrí que Rock Hudson también hizo películas freak...

Tiene que haber sido el año 2002 o 2003, cuando junto a Adriana Zuanic estábamos preparando la programación del segundo semestre del CineClub de la Universidad Santos Ossa. La cuestión es que le propuse a la Adriana hacer un programa más tirado al terror y al suspenso. Aceptó la idea y me puse en campaña para encontrar tres películas que hicieran atractivo el segmento. Una de las películas fue El Almuerzo Desnudo de David Cronenberg (1991); la otra fue la desenfrenada En la Boca de la Locura de John Carpenter (1995) y por último, la búsqueda de cosas raras y tenebrosas me llevo a Plan Diabólico o Plan Siniestro (1966), película dirigida por el notable artesano John Frankenheimer y protagonizada por... ¡Rock Hudson!...

No quería creerla, pero así era. El ídolo secretamente gay de las cincuentonas (partiendo por mi santa madre), protagonista de bombazos hollywoodenses como Gigante (1956) y Adiós a las Armas (1957) se había arriesgado a ser la estrella de una película B, freak, con un guión cargado a la paranoia, en el mejor estilo de Philip Dick, insólita y de bajo presupuesto. Pero antes creo que es necesario hacer una breve reseña de Frankenheimer, un artesano notable, se esos típicos directores por encargo que hacen de casi todo, aunque su fuerte era la acción. De todas maneras, entre sus logros destacan obras mayores como la entrañable El Hombre Pájaro de Alcatraz (1962) con Burt Lancaster, Días de Vino y Rosas (1958), la adrenalínica (por lo menos para la época) Grand Prix (1966), I Walk the Line (1970), y la interesantísima Ronin (1998), mientras que para televisión dirigió, entre otras, The Burning Season (1994) y George Wallace (1997) dos obras de gran factura. Realizador de pulso fuerte, trabajó con algunos de los más reconocidos productores y actores de las décadas del 50 y 60 y a diferencia de muchos directores contratados de la ápoca, JF se mantuvo siempre activo, atento a los nuevos tiempos y renovándose constantemente hasta su muerte, en junio de 2002, a la edad de 72 años.

Plan Diabólico corresponde a los que los críticos llaman su "trilogía paranoica", junto a The Manchurian Candidate (1962) y Seven Days in May (1964). En este film, nos encontramos con Arthur Hamilton (John Rudolph), un hombre de mediana edad que ha perdido su trabajo y su esposa. Al borde del suicidio, es contactado por un amigo que él creía muerto desde hace muchos años. Es así, como Hamilton se involucra con la "Compañía", que le ofrece un completo cambio de aspecto y de vida. Luego de cirugías plásticas y tratamiento sicológico, Hamilton se convierte en Tony Wilson (Rock Hudson), un "renacido" con nueva identidad, nuevos amigos, nueva casa, nueva fortuna... Todo parece perfecto. Vive en Malibú, inicia una relación sentimental con Nora (Salome Jens), y está rodeado de gente linda-linda, pero no se siente bien ni tranquilo. Algo sospecha de aquel mundo y comienza a creer que Tony Wilson ya existía y él lo ha reemplazado o que toda la gente que lo rodea también ha "renacido". Wilson se vuelve paranoico y cree que todo el mundo lo está vigilando y que es parte de un plan macabro. Viola las políticas de la "Compañía" y se contacta con su esposa, es decir, la esposa que tenía cuando era Hamilton. Además, se encuentra con Charlie (Murray Hamilton), otro renacido que también sospecha de los oscuros planes de la "Compañía" y en conjunto comenzarán a descubrir pistas que los llevarán a descubrir en lo que realmente se han metido al cambiar su personalidad.

La película tiene momentos alucinantes, como la fiesta-orgía en la piscina con sus nuevos vecinos (que en su época fue censurada. pero que en DVD se ve completita), y por supuesto la aterradora secuencia final, donde Wilson-Hudson descubre la trama oculta tras su cambio de personalidad. A eso se suma un más que atractivo trabajo en los tiros de cámara y la fotografía (para muestra, el trailer del film) y una más que aceptable actuación de Hudson, que logra traspasar al público esa sensación de angustia desbordante que domina sus acciones en su búsqueda de la verdad.

Obvio, no estamos frente a una obra trascendental de la historia del cine, pero sí ante una obra de suspenso atractiva, que te agarra desde el primer minuto, muy bien estructurada... Un clásico de la filmografía de Frankenheimer y quizás el antecedente más directo de todas esas cintas de sci fi que juegan con el asunto de la personalidad (casi todas ellas basadas en cuentos de P.K. Dick), como Sentencia Previa (2002), Impostor (2002) y Paycheck (2003) entre otras...

Bueno, chicos/as, si tienen suerte, pueden encontrar esta cinta en DVD. Se las recomiendo porque de verdad pone los pelos de punta y porque al fin y al cabo, nunca está demás deleitarse con un clásico, echar una miradita al pasado y darnos cuenta de dónde vienen realmente algunas de las "grandes ideas" de Hollywood para estos años aciagos en los que la creatividad y las ideas frescas son bastante escasas...

Ficha Técnica
Plan Diabólico o Plan Siniestro (Seconds)
1966
107 minutos
Dirigió John Frankenheimer
Produjeron JF y Edward Lewis
Escrita por Lewis John Carlino y David Ely, basado en su novela homónima
Fotografía de James Wong Howe
Música de Jerry Goldsmith
Actuaron Rock Hudson, Salome Jens, John Randolph, Jeff Corey, Murray Hamilton y un montón de actores "renacidos" con aire misterioso...

1.12.2008

Las Películas que Olvidamos: DE PASEO POR LA MUERTE (1990)



No sólo los italianos tienen gángsters bacanes…

Ahora que los hermanitos Coen otra vez se pusieron tan de moda con No Country For Old Men (2007), me dio por acordarme de una de sus obras mayores y que este mes van a transmitir por Film Zone, sí, el mismo canal de las películas subiditas de tono a la medianoche. Se trata de De Paseo por la Muerte, también conocida en otros lares de habla hispana como Muerte Entre las Flores y que se estrenó en 1990, cuando los Coen ya estaban catalogados como los nuevos geniecillos independientes de moda. La peli la vi un tiempo después de su estreno, en otra de esas gloriosas mañanas de cine en Liceo B-13, cuando tomaba el electivo de Cine y Literatura que dictaba Carlitos Vega.

El asunto es que de pronto me encontré frente a esta cinta que posee todos los elementos estéticos y temáticos tan comunes en la filmografía de los Coen: una historia un tanto intrincada, personajes derrotados, algunos balazos y un par de secuencias memorables, de esas que se te quedan grabadas para comentarlas en cualquier conversación con amigos relativa al cine. En De Paseo por la Muerte, nos trasladamos a una ciudad X de los Estados Unidos en 1929, para encontrarnos con la amargada figura de Tom (Gabriel Byrne), un gángster irlandés de bajo perfil, que siempre parece ocultar algo, de pocas palabras y muy mala suerte (de hecho, le sacan la cresta en casi toda la película). Tom es consejero y amigo fiel de un viejo capo llamado Leo (Albert Finney), un tipo bacán, inteligente, poderoso y con un extraño sentido de la ética que sin embargo, le tiene bastante afecto a su compadre, hasta que ambos caen en las redes de la femme fatale de turno, Verna Bernbaum (Marcia Gay Harden), lo que los convierte en enemigos acérrimos, mientras se aproxima una guerra de proporciones con la pandilla rival (ítaloamericana, por supuesto) liderada por Johnny Caspar (Jon Polito) y Eddie (J.E. Freeman).

Como en otras películas del género, no todo es lo que parece las acciones de cada uno de los personajes no llevan si no a un sorprendente final. Pero la gracia de la peli no está en estos giros inesperados y no siempre afortunados, si no que en las notables actuaciones de cada uno de los actores de los actores del elenco, especialmente Finney y Turturro, la ambientación siempre oscura y aquella sensación totalmente bien lograda de estar viendo una película que pareció ser filmada en los 40, debido a los manierismos de los personajes y a la historia misma. A eso, hay que sumar un par de secuencias memorables, como la caminata hacia el patíbulo en que Tom debe asesinar a un suplicante Bernie (John Turturro, en un papelazo) por el bosque o la emboscada de la pandilla rival en contra de Leo en su propia casa, con una Albert Finney frío como el acero manejando una de esas clásica ametralladoras gangsteriles de la época, por sólo mencionar dos de las secuencias que hacen de esta peli una de las mejores del género negro y de la filmografía de los Coen.

De verdad, vale la pena echarle una mirada a De Paseo por la Muerte. La suma de los elementos que la componen la convierten en uno de esos pequeños y extraños clásicos de los que te enamoras a la primera mirada, un film violento, oscuro y hasta medio metafísico, además de entretenido y encandilante. Bueno, no por nada los hermanitos Ethan y Joel aún siguen marcando pautas a su manera, con joyitas como esta, que muchas veces caen en el olvido, pero que una vez descubiertas son un deleite para todo buen paladar cinéfilo.

FICHA TECNICA
De Paseo por al Muerte o Muerte entre las Flores (Miller’s Crossing)
1990
109 minutos
Dirección: Joel Coen
Producción: Ethan Coen, Ben Barenholtz y Mark Silverman
Guión: Los hermanitos Coen
Fotografía: Barry Sonnenfeld
Edición: Michael R. Miller
Reparto: Gabriel Byrne, Albert Finney, Marcia Gay Harden, John Turturro, Jon Polito, J.E. Freeman, Steve Buscemi y varios extras con cara de pocos amigos.

12.11.2007

Las Películas que Olvidamos: TERROR A BORDO (1989)


El día que conocí a Nicole Kidman

Hace un par de días, mientras combatía mi insomnio crónico con el invariable e penintente zapping, me encontré con Terror a Bordo, una peli que había visto en el cine Gran Vía hace muchísimos años. En esa época me pareció un film de suspenso bastante entretenido, dado lo complicado que debe ser hacer un thriller de hora y media en medio del océano, con tres actores, un perro y locaciones en dos yates. Estos son algunos de los elementos de la historia que comienza con el viaje de placer a través del Pacífico de John y Rae Ingram (Sam Neill, siempre en el punto preciso, y Nicole Kidman). Todo muy paradisíaco y calenturiento (imagínense solos en el medio del océano, a bordo de un yate de lujo, junto a su pareja) hasta que se topan con un velero en muy malas condiciones. Sin saber muy bien qué ocurrió, embarcan con ellos al único sobreviviente del cuasi naufragio, Hugie (Billy Zane, para variar, sobreactuado), un tipo bastante encachado y simpático. Pero lo que podría haberse convertido en un excelente guión para una película porno, se convierte en un thriller cuando Hugie descubre su verdadera y sicopática personalidad, mientras John Ingram da con las claves de lo que realmente ocurrió en el velero siniestrado.

Como ya lo dije, la peli no es gran cosa. Sí es muy entretenida y logra traspasarte esa sensación de tensión y claustrofobia, meterte en el cuento de estar solo en medio del mar en compañía de un desquiciado que en cualquier minuto te puede asesinar, sin otro escenario que unos cuantos camarotes y la cubierta de las embarcaciones. Es más, sin dárselas de film inteligente, no recurre a fórmulas rebuscadas para resolver los nudos de la trama y aunque cerca del final el guión se desinfla un poco, aún así sus últimos minutos son bastante sorprendentes.

El asunto es que la protagonista, como ya lo mencioné, era Nicole Kidman. En esa época tenía una decena de papeles secundarios a su haber, estaba súper flaca, no tenía nada de glamorosa, usaba el pelo crespo y largo y lo tenía rojo-rojo. Quizás por efecto de la filmación en alta mar, tenía las mejillas coloraditas, como esas de las rechonchas mujeres bávaras. Buenas piernas, poca pechuga, cejas gruesas y mal depiladas. Una mina del montón, media desabrida y fome, con algunos atisbos de algún día convertirse en una actriz de regular calidad aunque aún carente de talento. Nada que llamara mucho la atención ni hiciera pensar en la estrella que se convertiría en sólo unos años y menos, daba para imaginarse que terminaría casada con Tom Cruise (con quien protagonizó en 1990 la repudiable Días de Trueno), que ganaría un premio Oscar por Las Horas (2002) o que trabajaría con Stanley Kubrick en Ojos Bien Cerrados (1999). Si no me creen, comparen estas fotitos de Nicole antes y ahora.

Tampoco es tan sorpresivo su éxito. De cuando en cuando, el cine australiano da batatazos de taquilla como Mad Max 2 (léanse el comentario de Rodrigo en este mismo blog), Cocodrilo Dundee o Los Dioses Deben Estar Locos. También es fuente de actores que se convierten en estrellas como Mel Gibson, Heath Ledger o Russell Crowe y hasta cantera de directores-artesanos por encargo como George Miller o Peter Weir. El asunto es que la Kidman saltó a Hollywood gracias a Terror a Bordo, dato nada despreciable considerando que es una peli de bajo presupuesto, poca difusión y que tuvo la suerte de ser vista por algún productor o encargado de casting con ese extraordinario y envidiable ojo de lince que tienen algunos y que les hizo ver el potencial comercial, sexual y, por qué no, actoral de esta chica.

Párrafo a parte merece Philip Noyce, el director de Terror a Bordo, regular artesano sometido indolentemente al mainstream hollywoodense. Tiene a su haber la dirección de filmes bastante decentes como Rabbit-Proof Fence, que marcó su regreso a Australia(2002), El Coleccionista de Huesos (1999) y Furia Ciega (1990), pero también se ha hecho cargo de pelis que realmente dejan bastante qué desear como Sliver (1993), Juego de Patriotas (1992) y El Santo (1997).

En fin, otra anécdota más dentro de esta tragicómica historia del cine contemporáneo y que vuelve a confirmar que los genios del mainstream inevitablemente recurren al cine B o hasta el Z para nutrir sus arcas reales y mantener viva, aunque sea artificialmente, la magia del cine.

Ficha Técnica
Terror a Bordo (Dead Calm)
Año: 1989
Dirección: Philip Noyce
Producción: Philip Noyce, George Miller y Vincent Monton
Guión: Terry Hayes, basado en la novela Dead Calm de Charles Williams
Edición: Richard Francis-Bruce
Música: Graeme Revell
Fotografía: Dean Semler
Reparto: Nicole Kidman, Sam Neill, Billy Zane y el perro Benji.