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7.04.2009

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: El Rey de Nueva York (1990)

Para muchos, puede que Woody Allen sea el cineasta neoyorkino por excelencia. Quizás lo es, pero del lado de Manhattan, porque Ferrara es el cineasta neoyorkino por excelencia, pero del lado del Bronx.

Ferrara se ha convertido en un director de culto con el paso de los años y a pesar de sus altibajos, la verdad es que sus obras mayores son tan contundentes que uno se olvida fácilmente de sus fiascos, que generalmente han sido aquellos en los que ha contado con más presupuesto. Cuando hace de las suyas junto a su equipo regular (donde destaca el guionista Nicholas St. John) y con pocos dólares en el bolsillo, es cuando Ferrara la rompe.

Para eso, tenemos como ejemplo la turbia The Driller Killer (1979), su debut como largometrajista. Más adaelante, asombraría al contado público que disfruta de sus obras con monumentos como Ms. 45 (1981), China Girl (1987), Bad Lieutenant (1992), The Funeral (1996), New Rose Hotel (1998) y Go Go Tales (2007), además de otras joyitas por ahí y un par de programas de televisión, incluso en colaboración con Michael Mann, siempre acopañado por algunos de sus actores fetiche (Christopher Walken, Willam Dafoe, Forest Withaker y Matthew Modine, entre otros) y tocando los temas con los que se siente más cómodo. la mafia, el juego, la venganza, el poder del dinero, la traición, la lealtad, la redención y la muerte.

El Rey de Nueva York es el mejor y más logrado ejemplo de lo que pasa por la mente de Ferrara. Hasta hoy, aún de culto y alabada por la crítica y el público que se enamoró del cine del viejo Abel. Aquí, nos encontramos con Frankie White (Christopher Walken en una performance memorable), un mafioso que viene saliendo de la cana para rehacer su vida, incluso con intenciones de dejar atrás su pasado delictual y dedicarse a la política. Entre reencuentros con sus compinches, abogados y media docena de amantes, el bueno de Frankie esboza un plan para acabar con la competencia, hacerse unos buenos morlacos y convertirse en un hombre de bien, aunque eso requiera cometer una serie de violentos y brutales crímenes, al mismo tiempo que dos policías a los que les gusta jugar fuera de la ley (David Caruso y Wesley Snipes), le siguen muy de cerca cada paso.

No voy a ahondar más en la trama que, por supuesto, es más oscuro y turbia que la mente retorcida de Spiniak. Se trata de un film atrapante, muy cercano a los parámetros de los mejores films noir de la época dorada, con personajes brillantemente interpretados, entre otros, por Laurence Fishburne y Steve Buscemi. Una puesta en escena decadente que nos devela una ciudad tan grande como grotesca, siempre mal iluminada y en donde la traición está instalada en cada esquina. Walken se muestra perfecto como un mafioso que busca la redención de una manera bastante particular, pero redención al fin y al cabo, un camino del que conocemos el final desde los primeros minutos de la cinta, pero que esperamos ocurra algo que cambie el destino nefasto de un protagonista cruel, salvaje y calculador, pero aún así entrañable. Un film mayor que no hace concesiones con la pureza del alma ni con las buenas intenciones y que despliega una serie de personajes ambiguos, llenos de rabia y codicia, en medio de una atmósfera decadente y gélidamente infernal.

De verdad, una tremeda película que todo fanático del cine debe ver en algún momento de su vida. La obra cumbre de Abel Ferrara que lamentablemente, no es conocida por muchos. Por eso los invito a conseguírsela de alguna manera y disfrutar y sufrir de una de las mejores películas de mafia que puedan encontrar y por supuesto, de una de las mejores actuaciones del gran Christopher Walken que, en la secuencia final de El Rey de Nueva York, se luce al punto de sacar lágrimas... Un manjar...

LA PELICULA
El Rey de Nueva York
(King of New York)
1990
106 minutos
Dirigió Abel Ferrara
Produjeron Augusto Caminito y Mary Kane
Escribió Nicholas St. John
Fotografía de Bojan Bazelli
Editó Anthony Redman
Música de Joe Della
Actuaron (y cómo actuaron!) Christopher Walken, Victor Argo, Janet Julian, Laurence Fishburne, Steve Buscemi, David Caruso, Wesley Snipes, Paul Calderon, Harold Perrineau, Giancarlo Esposito, Theresa Randle, entre otros...

6.19.2009

Tiro de Gracia (1990)... Otra vez, los mafiosos irlandeses las llevan...


Hay ciertas películas que uno recuerda con bastante cariño y hasta respeto. En general, son pelis que pocos recuerdan, de esas que pasan casi inadvertidas pero que en ciertos grupillos llegan a ser de culto. El problema es que no son "cine arte", encasillamiento de algunos pretenciosos crearon para calificar películas de escaso gusto masivo. Tampoco le agradan mucho a los críticos que votan en los festivales. Y tampoco llegan a ser de gusto masivo. O sea, están casi condenadas al olvido y al fracaso, pero aún así, tienen un público fiel que a caso veinte años del estreno, aún siguen viéndola una y otra vez. Como yo.

En Chile, se le llamó equivocadamente, Tiro de Gracia. Me quedo con su traducción directa del inglés: Estado de Gracia. Es una película amarga de comienzo a fin, una especie de western mezclado con una historia de mafiosos. Es una película oscura en forma y contenido, donde la redención es el peor camino, donde el amor está condenado al fracaso, donde la lealtad es una condena de muerte. Un film cuyo final está prescrito desde los primeros quince minutos, cual tragedia griega, pero que aún así, se hace interesante de ver y descubrir, con el solo y masoquista fin de saber si el pobre de Terry Noonan (Sean Penn) le podrá torcer la mano al destino.

Y cómo no, si el pobre de Terry ha dejado atrás su pasado en la célebremente triste "Cocina del Infierno" y se ha convertido en un buen policía hasta que junto a su amigote Nick (John Tuturro) son enviados como agentes encubiertos, de vuelta al centro mismo de la mafia irlandesa. Terry es el indicado para infiltrarse. Cuando joven fue yunta de los hermanos Flannery, Frankie (Ed Harris) y Jackie (Gary Oldman). El primero, ahora convertido en el frío y calculador líder de la banda. El segundo, un soldado drogadicto e impulsivo. Con el dolor de su alma, Terry regresa, contando haber estado preso. Le creen. Lentamente, lo acogen como al hijo pródigo, mientras va generando una doble vida, una doble fidelidad que no durará para siempre pues debe decidir entre los chicos buenos o los chicos malos, además de recuperar a su viejo amor, Kathleen (Robin Wright), la hermana chica de los Flannery.

Así, vamos conociendo a estos personajes, sus fortalezas y debilidades. El malo de Frankie, dispuesto a vender el alma y hasta a su hermano por mantener su liderazgo y no ceder territorio a la mafia italiana. El bonachón de Jackie, desconectándose de la realidad mientras pasan los minutos, ajeno a la turbia trama que se cierne en torno a él. La incrédula Kathleen buscando amor en el lugar menos indicado. El indeciso de Terry tratando inútilmente de equilibrar una balanza que, más temprano que tarde, caerá a uno de los dos lados de su corazón herido, cavilante y resignado.

Y si a todo esto, sumamos un tiroteo final de antología, en ralenti, en medio del Día de San Patricio, tenemos una película de mafiosos de esas que dan envidia, absolutamente bien lograda, aunque no sea "cine arte", profunda, con monstruosas actuaciones que dejan al espectador boquiabierto. La mano de Phil Joanou (que un par de años antes había realizado U2: Rattle and Hum) no tiembla y eso se nota en cada plano y secuencia de este film que debe ser la envidia de todo fanático del cine negro, de acción y de mafia. Porque para lograr que uno se encariñe con todos los personajes, por muy malos que estos sean, hay que tener un guión contundente (y eso se le agradece a Dennis McIntyre) y una mano precisa para lograr que cada detalle visto en pantalla tenga un real valor. Y Joanou lo logra de sobra.

En suma, una de esas películas desconocidas imperdibles, plena, oscura, algo sanguinolenta, con giros que aunque esperados, son todavía sorprendentes y dolorosos. Actuaciones notables y un ritmo pausado pero alucinante. De todas maneras, un manjar para disfrutar de principio a fin.

LA PELICULA
Tiro de Gracia
(State of Grace)
1990
134 minutos
Dirigió Phil Joanou
Produjeron Ned Dowd, Randy Ostrow y Ron Rotholz
Escribió Dennis McIntyre
Fotografía de Jordan Cronenweth
Música de Ennio Morricone
Editó Claire Simpson
Actuaron Sean Penn, Ed Harris, Gary Oldman, Robin Wright (después de esta película, sería Wright-Penn), John Turturro, John C. Reilly, R.D. Call, Joe Viterelli y un montón de extras en el desfile de San Patricio...

3.30.2009

El Quinto Infierno (2000)... o el síndrome de los hermanos gatillo loco...


Fue mi queridísimo amigo Pepe Ossandón quien me recomendó esta peli, hace varios años ya. Aquí en Chile, había pasado inadvertida. No es raro. Ni la crítica ni el público acompañaron esta interesante cinta de vigilantes, asesinos, venganza, tradición católica, reencuentros... En fin, por lo menos a su director parece haberle tincado el tema porque se rumorea que está preparando una secuela. Hay que ver qué pasa.

No hay mucha info de Duffy desperdigada en la red. Es músico más que cineasta. Por ahí hizo un documental, por allá algunas cosas para TV. Nada del otro mundo. Y sinceramente, El Quinto Infierno o The Boondock Saints (un título original mucho más acertado que esa incorrecta versión en español), a simple vista no tiene muchas gracias. Hay que verla con un poquito de calma, algo de humor y estar preparado para encontrar muchas referencias y similitudes con otros filmes de mafia y acción. En primera, un estilo un tanto tarantinesco para narrar la historia. Los saltos temporales contribuyen a involucrarse en la historia, mostrando dos principales líneas paralelas: por un lado, la trama de dos hermanos gemelos, Conner y Murphy McManus (Sean Patrick Flanery y Norman Reedus), de ascendencia irlandesa y católicos fervientes. Trabajan en un carnicería de Boston y a los pocos minutos sabemos que su madre fue salvajemente asesinada hace algunos años. Los muchachos son buena gente y muy amigueros. Es durante la realización del Día de San Patricio que junto a otro piño de borrachos irlandeses, descrestan a un par de prepotentes mafiosos rusos quienes poco más tarde, buscarán venganza. Pero van por lana y salen trasquilados y luego de una interesante secuencia de acción (que incluye el lanzamiento dea taza de baño desde un sexto piso, para aplastarle la cabeza a uno de los rusos), los hermanitos McManus se ven envueltos en una serie de hechos que los llevan a decidir tomar la justicia en sus propias manos.

La otra historia: Las brutales muertes de los mafiosos rusos comienzan a ser investigadas por el agente especial del FBI, Paul Smecker (Willem Dafoe), un tipo amanerado, muy inteligente y bastante sarcástico. Él, junto a la policía de Boston comenzarán la búsqueda de los asesinos de los rusos. Nuevos crímenes se suceden, todos ellos involucrando la muerte de delincuentes de diversa calaña. Así, Smecker y compañía deducen que nada es coincidencia si no que todas aquellas muertes corresponden a un mismo asesino.

Además, se suma la aparición de Papa Joe Yakavetta (Carlo Rota), el capo mafioso de la ciudad que también hará lo posible por dar con el paradero de los misteriosos y casuales justicieros.

A través de una estructura narrativa basada en el media res, Duffy alterna pequeños saltos en el tiempo para dar mayor efectividad a la acción. En medio, algunas secuencias de antología, como el carrete en el departamento de Roc (David Della Roco), el amigo fiel de los McManus, luego de una espectacular matanza en el interior de un hotel, y por supuesto, el tiroteo en el que se enfrentan a un temible exterminador. Nada más. Tienen que ver el resto.

Sin ser una película descoyante, cumple con el siempre necesario objetivo de entretener, de sostenerse por casi dos horas en base a personajes queribles, interesantes secuencias de acción, algunos estrereotipos que no encajan mucho con la historia, pero que de todas maneras funcionan y aportan. Nada mal para un debut de bajo presupuesto, que se la juega por el tema de la justicia fuera y hasta en contra del sistema, atreviéndose a opinar (aunque tenuemente) en torno a la posibilidad y facultad que todo ser humano podría tener, de tomar el toro por las astas y dejar de esperar que jueces y policías funcionen de una buena vez. Y ahí, tenemos para discutir hasta que nos de hipo...

Ah! Y además, para los más freaks, un dato. En un papel secundario, como un mafioso y italiano con aspecto de proxeneta, nuestro querido y recordado actor porno Ron Jeremy... Un rareza de aquellas para una película que, a estas alturas, tendría bien merecido el rótulo de "de culto"...

LA PELICULA
El Quinto Infierno
(The Boondock Saints)
2000
110 minutos
Dirigió y escribió Troy Duffy
Produjeron Elie Samaha, Lloyd Segan, Robert Fried y Chris Brinker
Fotografía de Adam Kane
Editó Bill DeRonde
Música de Jeff Dana
Actuaron Sean Patrick Flanery, Norman Reedus, Willem Dafoe, Carlo Rota, BIlly Connolly, David Della Roco, David Ferry, Brian Mahoney, Bob Marley, Ron Jeremy y caleta de locos con cara de irish men...

12.12.2008

ESPECIAL ANIVERSARIO: Caracortada (1983)


25 años de balas, drogas y mal genio…

No son muchas las películas que tienen su celebración de aniversario, con ediciones especiales, fiestas, presentación festival en TV cerrada, notas de prensa y otras tantas minucias que conmemoran el estreno de uno de esos escasos filmes que marcan época, que se convierten en cine de culto, que se impregnan en retina y cerebro de los fanáticos; esas raras obras que por diversas razones merecen un espacio que las festeje, que recuerde su grandeza, sus secuencias eternas, sus actuaciones memorables… en fin, son excepciones, la mayor parte de ellas, provenientes de Hollywood. Era que no, si los gringos también aprovechan de mercadear con estas celebraciones y ponen a estos filmes en vitrina con ediciones remasterizadas, escenas nunca vistas, cortes del director, juegos de video, venta de tazones, poleras, cucharas, encendedores, loncheras, muñecos… lo que sea con tal de aprovecharse de las circunstancias y del fanatismo de los cinéfilos fundamentalistas.

Caracortada es una de esas escasas obras. Este mes celebra 25 años de su estreno y no han sido pocos los medios que han recordado, por una parte, la conflictiva imagen del matón y traficante cubano Tony Montana (Al Pacino), imagen aún vigente del nuevo mafioso pero que le cae en gracia al público a pesar de las brutalidades que comete para obtener sus nefastos objetivos. Y es en base a esto mismo que también se recuerda la soberbia actuación de Al Pacino, el icónico actor ítalo americano que se metió a estudiar teatro con Lee Strasberg para combatir la depresión. También se le recuerda por el impresionante tiroteo final y las famosas frases “say hello to my little friend” y “the world is yours” para representar en cuatro sencillas palabras las ansias de poder de Montana, y por la descarada utilización de la palabra “fuck” (y casi todas sus acepciones) más de doscientas veces en la cinta. Es decir, la depreciada “F word” es mencionada en promedio, más de una vez por minuto.

El auge y caída de Tony Montana en la pantalla grande sirvió y aún sirve para criticar la violencia excesiva en el cine. Es parte fundamental de la historia del celuloide y es uno de los platos obligados para cualquier fan de las películas de acción, de mafia, de las grandes actuaciones, de los momentos más épicos del Séptimo Arte. Si, de acuerdo, deja a los inmigrantes cubanos como chaleco de mono, la policía apenas forma parte de este mundo y es bastante corrupta; muchos personajes son infantiles caricaturas y no siempre la banda sonora acompaña bien la cinta. Pero qué importa si en el guión tienes a Oliver Stone haciendo sus primeras armas luego de Expreso de Medianoche, si como director está De Palma que, diablos, sabe jugar con los tiempos y el suspenso como pocos. Qué importan las críticas cartuchas y los pequeños detalles si casi no sientes las tres horas que dura la cinta, entre balazos, kilos de droga (notable la escena de Montana con la cara hundida en un cerro de coca), traiciones, celos, venganza… todos los ingredientes que bien manejados, pueden convertir una mierda de cinta en una obra maestra. Sí, porque en Caracortada nada es gratuito, cada splat, cada garabato, cada diálogo encaja de manera casi perfecta en el ascenso, decadencia y muerte de uno de los mafiosos inmortales de la historia del cine, eso sin contar con que por primera vez, se mostró a gran escala el submundo de las drogas manejadas por latinos, dejando de la lado la ya desteñida y de capa caída mafia ítalo americana…

No hay que olvidar que este Scarface se basó en la obra del mismo nombre realizada por Howard Hawks en 1932, otra obra maestra, protagonizada por Paul Muni en el rol del mafioso Tony Camonte, cinta también criticada por su violencia y por desprestigiar a los “honestos” hombres de negocios que llegaban en esa época, desde la vieja bota a Estados Unidos. Y aunque podríamos extender los paralelos entre ambas cintas, lo cierto es que Stone y De Palma se la jugaron por hacer una obra fresca, adaptada a los nuevos y violentos tiempos que los gringos vivían a comienzos de los 80, algo así como un Miami Vice pero mucho más cruel y hasta realista, sin desmerecer la serie de aquel geniecillo que es Michael Mann, pero hay que reconocer la desfachatez de De Palma y Stone para lazar en aquella época bastante conservadora (y con muchas trabas de por medio) una película del calibre de Caracortada, que bien merecida se tiene un celebración de bodas de plata a un cuarto de siglo de su estreno. Una peli imperdible por donde se le mire y muy necesaria para comprender y explicar la historia del Séptimo Arte. Nos guste o no…

LA PELICULA
Caracortada
(Scarface)
1983
170 minutos
Dirigió Brian De Palma
Escribió Oliver Stone
Produjeron Martin Bergman, Peter Saphier y Louis A. Stroller
Editaron Gerald B. Greenberg y David Ray
Música de Giorgio Moroder
Fotografía de John A. Alonzo
Actuaron Al Pacino, Michelle Pfeiffer, Robert Loggia, Mary Elizabeth Mastrantonio, Steven Bauer, F. Murray Abraham, Paul Shenar, Harris Yulin, Ángel Salazar, varios ítalo-gringos tratando de pasar por latino y uno que otro latino de verdad…