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10.05.2009

El Bosque (2009)... Pánico y Locura en Argentina...


Dentro de algunas de las sorpresas que presentó el Festival Internacional de Cine del Norte de Chile, realizado el pasado agosto en Antofagasta, destacó la presencia del film que a la larga, sería el ganador del Premio del Público, el film argentino El Bosque, dirigido por dos jóvenes talentos, Pablo Siciliano y Eugenio Lasserre, con quienes tuve la posiblidad de compartir en tan cinéfila ocasión.

Siciliano y Lasserre son dos tipos bien simpáticos, buenos para la talla. Pablo, mucho más extrovertido, Eugenio, piola pero de palabras justas. Los dos, sin embargo, muy contestatarios y críticos de la realidad del negocio del cine en el Tercer Mundo. Es por eso que durante la semana del festival, nos ensalzamos en entretenidas dicusiones en torno al mentado tema. Y esas críticas y visión del cine se devela, en parte, en El Bosque, una película que si bien no resalta por sobre el común de los filmes, tiene varias gracias.

Dannemberg (Oscar Pérez) es un viejo que vive solo en una casa en medio de un bosque. Durante los primeros minutos de la cinta vemos su diario, rutinario y silencioso vivir, que incluye cacería, recolección de flores para pintar en lienzos hechos de cuero, el típico matecito y la visita a las tumbas de dos personas, una de ellas, la que imaginamos es su esposa. Hasta ahí, un film casi naturalista que retrata la soledad y el visulamente atractivo territorio agreste. La llegada de Martín (Martín Markotic) y Ariadna (Paula Brasca) es marcada por el repentino funcionamiento de un reloj y por la certeza que el viejo siente que algo va a ocurrir. Algo que él sabe desde el inicio debe pasar, cual tragedia griega.

Y no es menor el dato de que la película comienza con un trozo de aquel maravilloso cuento de JL Borges, "La Casa de Asterión", pues el film exuda por todos lados las influencias del escritor agrentino. Es por eso que en base a tres personajes, un destino escrito e irrevocable, un paisaje que poco a poco se torna más oscuro y opresivo, el descubrimiento de alarmantes secretos y algunos toques de suspenso, la sencillez de El Bosque convence y hasta por momentos, sobrecoge. Ya dije que no es una gran película, pero la sencillez con que está hecha y la falta de pretensiones, la convierten en una cinta que a pesar de sus ripios (no muy convincentes actuaciones de Markotic y Brasca, secuencias demasiado largas, etc), se deja ver con agrado y cierta tensión contenida que explota en los minutos finales, cuando todos los cabos sueltos se unen en torno a un círculo inevitable de destrucción.

En fin, una buena película que rompe los esquemas de lo que tradicionalemente estamos acostumbrados a ver y más aún, de lo que en general llega de más allá de la cordillera. Vale la pena echarle una mirada y dejarse llevar por este thriller naturalista, enchapado a la antigua, homenaje directo a Borges y sus oscuros cuentos... Trate de verla si tiene suerte, por si en una de esas se estrena en un festival de cine cerca de su hogar o si Cinemax la compra más adelante para tirarla por el cable porque de otra manera, va a ser muy difícil que la vea...

LA PELICULA
El Bosque
2009
105 minutos
Dirigieron y editaron Pablo Siciliano y Eugenio Lasserre
Escribieron Pablo Siciliano y Gastón Markotic
Produjo Gastón Markotic
Fotografía de Pablo Yanielli
Música de Daniel Soruco
Actuaron Oscar Perez, Martín Markotic, Paula Brasca y un conejo.

5.19.2009

Ciudad Oscura (1998)... Cuando Alex Proyas aprendió a caminar...


Ante el inminente estreno de Cuenta Regresiva (Knowing), su más reciente cinta, no me queda otra que recordar la que quizás es la más lograda película del realizador australiano Alex Proyas, de quien además disfrutamos de cintas como Yo, Robot (2004) y El Cuervo (1994).

No es que su filmografía sea un asco, pero desde una perspectiva muy personal, me parece que Ciudad Oscura es un digno producto de ciencia ficción, a pesar de su bajo presupuesto (no más de 30 millones de dólares, una porquería). Tampoco es posible comprarlo con sus otras obras, aunque si quizás valga la pena hacer referencia la influencia estética de La Ciudad de los Niños Perdidos (Jean Pierre Jeunet), aparecida un año antes, pero anterior a la sobrevalorada Matrix (Hermanos Wachosky, 1999) que seguramente algo sustrajo de la iconografía propuesta por Proyas en esta cinta que se desarrolla a oscuras, siguiendo los pasos del atribulado John Murdoch (Rufus Sewell) que, una noche, despierta junto a un cadáver salvajemente mutilado. Al parecer, es una asesino en serie, pero él no está muy convencido de eso. Tan perdido como el espectador durante los primeros minutos de la cinta, se lanza en la búsqueda de la verdad, seguido por un aburrido detective (William Hurt), ayudado por su esposa (Jennifer Connelly, regia y estupenda como de costumbre) y por el doctor Schreber (Kiefer Sutherland en plan de científico loco y tullido) que le irá explicando con cuentagotas que toda la ciudad no es más que un complejo terrario experimental a través del cual los misteriosos Extraños buscan conocer el alma y la mente humana. Son estos Extraños los que persiguen a Murdoch a lo largo de toda la película pues al parecer él es el único que posee similares poderes psicokinéticos y por lo tanto, el que está destinado a joderles el plan.

La gracia de Proyas es que no se hace zancadillas. Con un guión sencillo pero sólido, sin vueltas de tuerca innecesarias, logra que el espectador se haga cómplice del calvario y la búsqueda de Murdoch en una ciudad que vive a oscuras, en donde los humanos-conejillos-de-indias no tienen idea de lo que ocurre ni se preguntan jamás por la ausencia del sol. Quizás por eso, los aterradores descubrimientos que Murdoch va haciendo se hacen tan sorpresivos y terribles tanto para él como para el observador.

Mención aparte merece la sólida puesta en escena de Proyas y las monumentales transformaciones de la ciudad insomne, en secuencias que no dejan de recordar a la legendaria Metrópolis de Fritz Lang. En medio de este paisaje y al límite de la paranoia, nuestro personaje principal huye, se esconde y busca las claves del misterio que lo rodea, desembocando en un final épico y de proporciones dantescas.

Ya lo dije e insisto: se agradece la simpleza sólida del guión, caractéristica primordial en el cine de Proyas. Lo repito porque a veces me aburren los escritores que se las dan de inteligentes y en medio de profundas, absurdas e innecesarias observaciones metafísicas y filosóficas, terminan matando con su pretensión las mejores ideas. Por lo menos Proyas se da el lujo de escribir y dirigir una historia que si bien no quedará en los anales del cine, es efectiva y logra su cometido...

Traten de verla antes de arriesgarse con Cuenta Regresiva. Si bien no tienen nada que ver, es bueno echarle una mirada a este interesante realizador que hasta ahora, no me ha desilusionado... Y espero que esta no sea la ocasión...

LA PELICULA
Ciudad Oscura
(Dark City)
Dirigió Alex Proyas
Produjeron Alex Proyas, Andrew Mason, Michael De Luca y Brian Witten
Escribieron Alex Proyas, David S. Goyer y Lem Dobbs, basados en una historia original de Proyas
Fotografía de Dariusz Wolski
Editó Dov Hoenig
Música de Trevor Jones
Actuaron Rufus Sewell, Jennifer Connelly, Kiefer Sutherland, William Hurt, Richard O'Brien y un montón de secundarios narcolépticos...

4.13.2009

Chrysalis (2007)… El cine francés aún tiene algunas sorpresitas…


Es difícil aún para mí concebir que los franceses, tan buenos para hacer cine cabezón, metafísico y seriote, se estén poniendo las pilas y “vendiéndose” al mainstream. Claro, siempre en su particular estilo, con comedias que aunque comerciales, no dejan de ser inteligentes, filmes de acción y artes marciales como El Pacto de los Lobos (Christophe Gans, 2001) y hasta algunos experimentos de terror y ciencia ficción, siempre con el sello artístico de los galos que se caracterizan en general por historias bien contadas, guiños a sus maestros de décadas pasadas, brillantes bandas sonoras, una fotografía más que trabajada y temáticas un tanto complejas. Claro, todo esto mezclado con las enseñanzas del mercado hollywoodense que ellos toman, meten en una batidora junto a su propia historia en 35 mm. y que luego destilan para obtener resultados sorprendentes.

Chrysalis no escapa de esta nueva fórmula. Que si quieren vender o venderse o arrendarse al sistema, es cosa de ellos. Yo, en lo personal, alabo estos intentos de llegar a una mayor cantidad de público sin dejar de lado las particularidades de la propia historia, de la propia idiosincrasia. Y el señor Leclercq algo logra con su ópera prima, una cinta de ciencia ficción. Estamos en el año 2025. Un policía con oscuro pasado llamado David Hoffman (Albert Dupontel, que pueden ubicarlo en Irreversible y Un Romance Eterno), sigue el rastro de de Manon (Mélanie Thierry), una chica que aparentemente había muerto hace algunos años, pero que parece viva y coleando, pero con unas extrañas marcas en el párpado izquierdo. Unido a la fuerza a otra policía (Marie Guillard) comienza a investigar el caso, que al poco rato, se ve enraizado al criminal Dimitri Nicolov, quien probablemente es también el asesino de la esposa de Hoffman. Las pistas los llevan a una clínica de cirugía plástica dirigida por la doctora Brügen (Marthe Keller) en la que se están realizando oscuros experimentos no sólo para extender la vida física, si no que también para preservar la memoria y los recuerdos. Es así que Hoffman descubre que parte o toda su existencia anterior ha sido borrada y cambiada por falsos recuerdos, mientras prosigue, con tozudez espartana, la búsqueda del secreto oculto detrás de Manon que, por cierto, también es el suyo…

Con esta premisa, Chrysalis avanza entre secuencias de acción muy bien medidas, diálogos un tanto estereotipados, actuaciones dignas y por supuesto, una banda sonora perfecta y un trabajo de fotografía abrumador, opresivo y asfixiante, capaz de sumergir al espectador en la oprobiosa realidad del año 2025 en colores opacos que ahondan la exhaustiva y terrible búsqueda de Hoffman. Y aunque en la cinta podemos encontrar incontables similitudes con otras películas del género, lo cierto es que se deja con ver agrado y que la hora y media que dura se pasa volando.

Además, se agradece el talento del director para evitar a toda costa las secuencias tipo Matrix a las que la galucha juvenil (bueno, ahora ya no tanto, jejejeje) se había acostumbrado. Con sobriedad y estilo, nos presenta interesantes secuencias de acción en las que el trabajo de cámara supera toda expectativa, convirtiendo estas secciones en piezas delicadas y correctamente tratadas.

Se las recomiendo. Un cine que aunque con su carga de influencias anteriores, todavía es interesante y aporta lo suyo a un género que de tanto en tanto, luce de capa caída, pero que gracias a estos singulares experimentos, logra volver a flotar en la superficie…

LA PELICULA
Chrysalis
(Chrysalis)
Dirigió Julien Leclercq
Produjo Franck Chorot
Escribieron Julien Leclercq, Nicolas Peufaillit, Franck Philippon y Aude Py
Fotografía de Thomas Hardmeier
Editó Thierry Hoss
Música de Jean-Jacques Hertz y François Roy
Actuaron Albert Dupontel, Estelle Lefébure, Marie Guillard, Marthe Keller, Mélanie Thierry, Alain Figlarz y otros tantos franchutes en roles secundarios…

4.01.2009

Deathwatch (2003)... Entre la guerra, la paranoia y buenas intenciones


Son escasas las películas que se arriesgan a hacer terror y suspenso fuera de los parámetros "normales" (por llamarlos de algún modo), establecidos, en especial, por la poderosa maquinaria gringa que nos bombardea con cintas de este tipo producidas en cadena, muchas de ellas, de poca calidad y destinadas al público adolescente y chillón de la galucha.

Deathwatch es uno de esos filmes que se sale de la norma. Aunque ni tanto. Proviene del Reino Unido y es una coproducción con Francia y Alemania, así es que por ahí va la mano. Todavía los que las llevan con buenas, interesantes y terroríficas ideas para hacer terror en estos momentos, son los japoneses. Pero las buenas ideas e intenciones también vienen de otras latitudes y hy que reconocer que en Europa, se han hecho experimentos criticables, pero al menos jugados e innovadores. Y Deathwatch es una de esas pruebas de fe, bastante digna por lo demás. Hay un par de actores conocidos por ahí. El protagonista es Jamie Bell, que luego de la entrañable Billy Elliot (2000), se metió en este proyecto del director y guionista Michael J. Basset, emplazado en medio de la Primera Guerra Mundial. Un grupo de soldados ingleses se halla a la deriva en medio del campo de batalla, entre neblina, humo, cadáveres y alambrados. Logran llegar a una trinchera laberíntica en donde se refugian. Descubren que es alemana y no tardan en percibir extraños sonidos y situaciones que desembocan en el hallazgo de un soldado germano con el que el joven soldado Charles Shakespeare (Bell) trata de comunicarse en francés. Durante la primera noche, la locura se desata. Los alambres de púas se convirten en brutales armas manejadas por una misteriosa fuerza, terminan con la vida de un tropa y a partir de agí, se genera la locura y la paranoia del destacamento inglés, partiendo por el desequilibrado comportamiento del Capitán Jennings (Laurence Fox), el salvajismo desatado del soldado Quinn (Andy Serkis, sí el mismísimo Gollum), la locura del soldado McNess y el extraño y atemorizante comportamiento del soldado Bradford (Hugh O'Connor), todo complementado por el comportamiento cada vez más errático del soldado alemán que tiene más injerencia en la histora de la que en un primer momento, sospechamos... Así, el espectador es testigo de la rápida degradación de los personajes de esta cinta, uno de cuyos mayores logros es justamente, la notable y putrefacta ambientación de la sucia trinchera alemana, asediada por la muerte, la lluvia sempiterna y despojos apenas reconocibles del mundo civilizado.

Ya lo dije, es un buen experimento, pero algo fallido. Hay influencias bastante notorias en su desarrollo y construcción. Por ahí hay algo de The Keep (1983), el notable y subvalorado debut de Michael Mann en el cine. Algo de Clive Barker también, en esa monstruosa animación vital de los alambrados; y algo también de la locura deforme de El Pelotón Perdido (1983, David A. Pryor). Un mix variopinto que se salva eso sí, por un par de elementos notables, la ya mencionada ambientación que logra con creces dotar cada minuto de una correcta sensación de claustrofobia y opresión, un delicado trabajo fotográfico que esboza el terror siempre oculto de la demoníaca trinchera y las actuaciones de la mayor parte del elenco, en especial del joven Bell, que logra traspasar al espectador el temor y la confusión de un personaje que no entiende mucho de lo que lo rodea, pero que intenta mantener sus convicciones en pie.

Y bueno, la segunda lectura es la de siempre: la guerra es una mierda, mata el cerebro, pone a hermanos contra hermano y toda esa sarta ética de film antibélico. Mejor es pensar en que, a pesar de sus defectos y varios hoyos en el guión, la peli se sostiene como un correcto film de terror y suspenso en un ambiente atípico, pero que de todas maneras, es en el que más horrores se ven...

LA PELICULA
Deathwatch
(Deathwatch)
2003
94 minutos
Dirigió y escribió Michael J. Basset
Produjeron Mike Downey, Frank Hübner y Sam Taylor
Fotografía de Hubert Taczanowski
Música de Curt Cress, Chris Weller y Robert Lane
Editó Anne Sopel
Actuaron Jamie Bell, Hugo Speer, Matthew Rhys, Andy Serkis, Rúaidhrí Conroy, Laurence Fox, Dean Lennox Kelly, Hugh O'Connor, Hans Matheson, Kris Marshall, Mike Downey y varios maniquíes envueltos en alambre de púas…

3.15.2009

Soy Leyenda (2007)... Revisando el mito del último hombre sobre la Tierra...


Debo comezar reconociendo que Soy Leyenda superó mis expectativas. Claro, a estas alturas no son muchas las cosas que lo sorprenden a uno en el cine ni en TV, pero esta peli, a pesar de sus ripios y lugares comunes, realmente me dejó un gustillo más que dulce.

Es más, no fui al cine a verla. Pensé, "loco, otra vez Will Smith salvando al mundo, tratando de demostrar que es un actor serio... Loco, otra peli de ciencia ficción que va a dejar por el piso una buena novela y al género"... Pero por suerte, estaba equivocado. No es que sea un film fundamental en el sci fi de todos los tiempos, pero si logra convencer y traspasar el delirio, la desazón, la tristeza terminal del "último hombre sobre la tierra", un mito muchas veces manoseado pero que sale muy bien parado en esta obra del realizador Francis Lawrence (Constantine) que, con justeza, mucho amor, un gran presupuesto y correcto pulso, hace de Soy Leyenda, un pequeño manjar.

Es el año 2012. El planeta ha sido devastado por un incurable virus nacido de una potencial cura contra el cáncer. Casi toda la población del planeta se ha convertido en una raza primitiva, carnívora e instintiva, corroida por este virus que además, les impide exponerse al sol, por lo que sus correrías son sólo nocturnas. Esto representa una gran ventaja para el doctor y teniente coronel Robert Neville (Smith) quien se ha fortificado en una casa de Washington Square, junto a su perra Samantha. No ha visto a ningún otro ser humano normal en tres años y sólo a través de casi pesadillescos flashbacks sabemos que tuvo una esposa y una hija, y conocemos la histeria colectiva producida por la expansión del virus. Lo demás, son sus paseos diarios por un desolado Manhattan que realmente luce aterrador, y en los que comprendemos la solitaria rutina de Neville, la búsqueda de una cura para la enfermedad, sus conversaciones con maniquíes que ha instalado estratégicamente en los lugares de la ciudad que visita y con los que intenta mantener conversaciones que le ayuden a conservar la cordura. Pero también están los Darkseekers, los infectados que sólo se toman la ciudad de noche, en una salvaje y atemorizante búsqueda de alimentos y sobrevivencia. La captura de una hembra de esta apocalíptica raza, con la que Neville experimentará nuevos sueros, será el factor que desencadenará la trama posterior de la película.

Soy Leyenda tiene muchas gracias a su favor. Si bien coincide en muchos puntos con la brillante novela de Richard Matheson, también vuela con alas propias y profundiza en la horrible soledad obligada en la que vive Neville, llenando cada secuencia con una mezcla de angustia y esperanza difícil de ignorar. A más de diez años de iniciado el proceso creativo del film y luego de haber pasado por las manos de varias productoras, directores y actores, uno agradece que haya caído en las manos de este equipo, que logró conjugar emociones íntimas y elementales con grandiosos y solitarios escenarios que invocan uno de los mayores temores de cada no de nosotros, que algún día se haga realidad eso de "el último hombre sobre la tierra estaba sentado en un habitación. De pronto, alguien golpea la puerta..."

Antes de cerrar, alo de trivia: los efectosd vocales de los Darkseekers fueron hechos por Mike Patton... Sí, el mismo, ustedes lo conocen: Faith No More, Fantomas, Mr. Bungle... Para el rol de Neville, se consideró a actores como Mel Gibson, Arnold Schwarzenegger, Michael Douglas y Nicoas Cage y entre los diectores que casi se hacen cargo del proyecto estuvieron Rob Bowman, Ridley Scott y Michael Bay.

Totalmente recomendable. Una de esas pequeñas pero brillantes joyitas bien logradas que si bien no son grandes clásicos de la historia del cine, por lo menos si me hacen tener fe en la sincera creatividad de algunos sujetos que andan por ahí y que saben sacarle provecho a todos los recursos de los que disponen. Y en Soy Leyenda, esa humilde gracia, se nota. Y mucho...

LA PELICULA
Soy Leyenda
(I Am Legend)
2007
100 minutos
Dirigió Francis Lawrence
Produjeron Akiva Goldsman, David Heyman, James Lassiter y Neal . Moritz
Escribieron Akiva Goldsman y Mark Protosevich, de la novela homónima de Richard Matheson
Fotografía de Andrew Lesnie
Editó Wayne Wahrman
Actuaron Will Smith, Alice Braga, Salli Richardson, Willow Smith, Charlie Tahan, Emma Thompson, Dash Mihok, Joanna Numata y la demoniaca voz de Mike Patton para los Darkseekers...

1.19.2009

Los Crímenes de Oxford (2008)… Un buen experimento… pero fallido...


Cuando la película terminó, Cindy y yo nos quedamos mirando sin saber muy bien qué decir, pero ambos, con un gusto muy amargo en el paladar. A ella no le gustó. Yo esperaba más… mucho más. Es que es Álex de la Iglesia, un ícono del cine B, maestro y creador de algunas de las cintas más originales y alucinantes de las últimas décadas. Y cuando un director de esa calaña se pega un tropezón, el fanático promedio lo odia, aunque el tropezón no sea tan grande ni grave.

No es una mala película. Tiene nervio, tiene ritmo, algo le queda del humor negro clásico de de la Iglesia, algo tiene de misterio y algunas secuencias muy atractivas. El problema es el desenlace, es tanta acumulación de pistas y posibles sospechosos en las que el guión se entrampa, en un intento por homenajear el cine negro de los 50 y los clásicos Agatha Christie. Algo hay en los actores que no convence. Quizás si Santiago Segura o Álex Angulo hubieran tenido una breve aparición, todo se hubiera hecho más familiar e identificable. Porque con esta película a de la Iglesia le pasa lo que a los jugadores que se identifican por mucho tiempo con la misma camiseta y después se cambian de equipo. Juegan mal, no mojan la sudadera, se ponen fomes… Algo así como el “síndrome Barticcioto”, aunque en este caso ese desafío se traduce en un film más bien frío, tosco, plagado de lugares comunes y lleno de discutibles sorpresas que buscan hacerlo impredecible hasta llegar a un desenlace que se desmorona en soluciones un tanto sencillas y que tienen poco que ver con la poderosa hipótesis original que se plantea al inicio de la película y patentada por Wittgenstein: ¿Podemos conocer la verdad?.

Martin (Elijah Wood, desabrido como siempre) es un joven estudiante gringo que llega a Oxford con el objeto de conseguir que el profesor Arthur Seldom (John Hurt, brillante como siempre) guíe su tesis. Aloja en la casona de la Señora Eagleton (Anna Massey) y su hija Beth (Julie Cox), una cellista que desde un comienzo luce como sospechosa. Más adelante, conocerá a Lorna (Leonor Waitling), una enfermera bastante calentona y a su compañero de estudios, un ruso de apellido Podorov (Burn Gorman), un tipo que por su aspecto también parece sospechoso… de lo que sea, pero sospechoso. En la trama, todos saben más de lo que pretenden, y se van descubriendo retazos de pecados pasados que comienzan a surgir luego de la misteriosa muerte de la Señora Eagleton. Martin y Seldom son quienes descubren el cadáver y comienzan una investigación que tiene muchos elementos de matemática, lógica y filosofía, debido a que el asesino vuelve a atacar, dejando mensajes que tienen mucho de estos elementos y las discusiones en torno a los crímenes que comienzan a sucederse, terminan por convertirse en pequeños tratados acerca de la comprobación de la verdad.

Es aquí que el guión se pierde. No he leído la novela en que se basó la historia, escrita por el argentino Guillermo Martínez y que en Internet tiene muy buenas críticas, pero lamentablemente, me da la impresión que la película se convirtió en una versión menor y más desprolija de El Código Da Vinci (Ron Howard, 2006) aunque son dos cintas con marcadas diferencias. Mientras la película de Howard estaba basada en un superventas y apostó por la persecución policial, de la Iglesia se queda a medio camino entre la observación intelectual (brillante en filmes como El Nombre de la Rosa, 1986, de Jean Jacques Annaud), la investigación policial, elementos clásicos del cine negro y el thriller. Y aunque sus casi dos horas de duración no resultan aburridas, la dispersión de sus elementos, que se hace consistente con el paso de los minutos, es la que desinfla el desenlace que por lo demás, es tan rebuscado y a la vez sencillo, que no deja satisfecho a nadie.

Me duele por de la Iglesia, uno de mis directores y guionistas preferidos. Pero en fin, nadie es perfecto. Quizás lo único positivo es que fracaso de esta cinta conmine al viejo Álex a volver a sus raíces y deleitarnos con lo que sabe hacer, uno de aquellos filmes extremos, oscuros, llenos de humor negro y personajes extravagantes… elementos que en Los Crímenes de Oxford no están por ninguna parte…

LA PELICULA
Los Crímenes de Oxford
(The Oxford Murders)
2008
110 minutos
Dirigió Álex de la Iglesia
Produjeron Mariela Besuievski, Gerardo Herrero y Álex de la Iglesia
Escribieron Jorge Guerricaecheverría y Álex de la Iglesia
Editaron Alejandro Lázaro y Cristina Pastor
Música de Roque Baños
Fotografía de Kilo de la Rica
Actuaron Elijah Word, John Hurt, Leonor Watling, Julie Cox, Anna Massey, Jim Carter, Dominique Pinon, Burn Gorman, Alex Cox y varios secundarios ingleses muy flemáticos…

11.10.2008

La Marca de la Pantera (1982)… o los ardientes animales incestuosos de los 80…


A comienzos de los 90, junto a mis compadres Pupo y Capitán Parra, ya éramos unos cinéfilos redomados. Además de ir a todos (los 3) cines de la ciudad todas las semanas, los domingos, para combatir la caña, arrendábamos cualquier película que encontráramos medianamente interesante y aunque eso abarcaba desde cine Z a soft porn, de repente nos enganchábamos con alguna que otra película sorprendente y develadora. Eso nos pasó con La Marca de la Pantera, que partimos arrendando porque la Natassja Kinski es más rica que sánguche de potito y existía la certera posibilidad de verla en pelotas y ojalá en una escena subida de tono.

La peli fue dirigida por Paul Schrader que como director ha tenido pocos aciertos (entre ellos, la notable Mishima y Affliction) mientras que sus fracasos son monumentales como Patty Hearst (1988) y la aburridísima Dominion: The Exorcist Prequel (2005), por sólo nombrar algunas de las cintas que ha dirigido con escaso éxito. Pero por otra parte, tenemos en Schrader un excelente guionista que ha sido capaz de crear obras poderosas e inmortales para el Séptimo Arte tales como Taxi Driver (1976), Raging Bull (1980), Mosquito Coast (1986) y The Last Temptation of Christ (1988). Es decir, este tipo es un gran escritor, pero un mediocre director… No por eso La Marca de la Pantera es una mala película, muy por el contrario, es un decente remake de la original de 1942, que lleva la historia de la “gente gato” a la actualidad, con frescura, momentos de suspenso bien logrados, correctas dosis de sangre y mucha tensión sexual entre sus protagonistas.

La historia comienza con la joven Irena Gallier (la hermosísima Kinski) arribando al sur profundo de los Estados Unidos, en donde conocerá a su hermano Paul (Malcolm McDowell, que con su rostro desquiciado ya lo dice todo). Se presentan, se cuentan algunas cosas, la chica trata de aclimatarse al lugar y paf!, el hermano desaparece misteriosamente. Al poco tiempo, una pantera ataca a una prostituta y luego, es capturada, yendo a parar al zoológico del lugar en donde Irena conoce a Oliver, un veterinario por el cual se siente atraída, eso hasta que la pantera escapa y coincidentemente, su hermano vuelve a aparecer, para contarle su origen y explicar aquellos deseos y emociones que la chica no comprende y que apenas puede controlar. Ambos, son herederos directos de una antigua raza que se mezcló con las panteras creando un híbrido único y poderoso. El problema es que la raza se ha mantenido así y debe seguir manteniéndose de una manera muy particular: sólo pueden procrear entre hermanos. A pesar que Irena exuda sexualidad por todas partes, no es tan caliente como para encamarse con su hermano y decide luchar contra el destino que la condena.

La peli tiene secuencias notables. Los recuerdos nebulosos de Paul de sus antepasados son terriblemente poéticos, mientras que ciertas secuencias gore también tienen un encanto único, como cuando Paul, convertido en pantera, le arranca un brazo a uno de los guardias, o cuando Irena se convierte en pantera mientras hace el amor con Oliver. Y si bien en algunas ocasiones, parece un tanto inconexa y que hay que reconocer que ninguno de los actores parece creerse mucho el cuento, la historia es entretenida y ágil, si es que no se le pide mucho… En fin, estamos hablando de ficción y terror, no de Fellini, así es que si la ve, olvídese un poquito de la formalidad y quédese con esta trama sencilla, aunque un tanto pervertida, la hermosa Natassja en todo su esplendor brindando un par de escenas de sexo muy-muy calentonas, un par de saltos en el sillón y la imperdible cara de McDowell haciendo lo que mejor sabe hacer, fruncir las cejas y mirar casi en picado, con esa expresión de demente sexual que tan bien le calza y que lo hace totalmente creíble en muchos momentos de la cinta.

No es una mala película. Tampoco es una lumbrera, pero es ideal para una noche de sábado, para pasar un buen rato y unos buenos sustos aderezados con varios borbotones se sangre…

LA PELICULA
La Marca de la Pantera
(Cat People)
1982
118 minutos
Dirigió Paul Schrader
Escrita por DeWitt Bodeen y Alan Ormsby
Produjo Charles Fries y el todopoderoso Jerry Bruckheimer
Editó Jacqueline Cambas
Música de Giorgio Moroder
Fotografía de John Bailey
Actuaron Nattasja Kinski, Malcom McDowell, John Heard, Annette O’Toole, Ruby Dee, Ed Begley Jr., y varias panteras bien amaestradas...

10.22.2008

CINEMA INFERNO: El Cubo


Una pequeña gran película.

Título Original: Cube
Año: 1997
Director: Vincenzo Natali
Escrita por: André Bijelic, Vincenzo Natali y Graeme Manson
Reparto: 7 locos que nunca más vi 

Para empezar a hablar de "El Cubo" hay que hablar del cine canadiense. Es muy probable que poco se conozca de este cine, porque como hablan inglés, la mayoría de las veces producen con actores gringos para gringolandia, es casi imposible diferenciar una película canadiense de una gringa pero, hay autores como Atom Egoyan, que enarbolan la bandera de su país en el cine. Canadá desde más o menos los 80, ha comenzado a tratar de crear una nueva cinematografía, mas auténtica y es por eso que le ha abierto las puertas a muchos realizadores independientes norteamericanos, ingleses y franceses para que vayan a hacer sus primeras armas, todo eso apoyado por una altísima calidad técnica de equipos, laboratorios (por años las copias de muchas películas chilenas en 35mm se han hecho en Canadá) y recursos humanos y un notable apoyo del gobierno local.
Esta película no es la excepción, a pesar de haber sido hecha en un solo set de 14x14 metros y en la cual solo actúan 7 personajes, costó mas o menos 200 mil dólares, muy superior a la gran mayoría de las películas chilenas pero, a todas luces y de acuerdo al estandar internacional, una película de muy bajo presupuesto. Fue concebida como una peliculita chica que iba a salir directo al video para recuperar la inversión luego y así potenciar a Toronto como una buena ciudad en donde producir cine, adscrita en un inicio como un thriller de ciencia ficción, luego se agarró de la bandera del cine fantástico y con su presencia y variados premios, en los grandes festivales de cine fantástico del mundo ( Gerardmer, Toronto, Puchon, Sitges, Fantasporto, etc), comenzó a agarrar peso específico y pasó del video a la pantalla grande, siendo un exitazo, comparativo a sus solo 200 mil dolares de presupuesto. Siguiendo la lógica chilena, sería una buena película, porque cuenta con apoyo del gobierno y más encima tiene premios en festivales, que parece que es lo único que le interesa a nuestros realizadores locales, de todas formas acá llego al video, porque no tenía ningún actor famoso, sin bombos ni platillos, sin críticas rimbombantes, sin nada de nada, así que es muy probable que muchos jamás hayan oído hablar de esta película o de su decente pero de todas formas prescindible secuela Hipercubo. Lo bueno de la secuela es que no es una mala película por sí, de hecho yo vi primero esta película y no me pareció para nada mala, luego busqué y encontré El Cubo. Lo malo es que las dos películas son prácticamente iguales, solo cambia el tipo de cubo, así que lo mejor es quedarse con la original.

La historia nuevamente es lo más simple, 7 tipos están encerrados en una prisión que es una especie de cubo Rubick gigante que cada cierto tiempo cambia de ubicación las celdas que están intercomunicadas entre ellas. Ninguno de los internos sabe como llegó ahí, tampoco saben por qué, pero como todos, quieren salir de cualquier forma. Hay un ladrón, uno que muere al primer minuto de la película, un policía, una estudiante de matemáticas, una doctora, un arquitecto y un autista, todos con nombres de prisiones del mundo (dato freak encontrado por la red) y aparte de irse ubicando al ir pasando de celda en celda, tienen que lidiar con las trampas que el cubo tiene y con el consabido síndrome de encierro que hace aflorar lo peor de cada persona. Interesantemente construida en base a diálogos simples y fáciles de comprender, sin tratar de lanzar perlas de sabiduría con cada palabra, se puede dar una no muy optimista visión de la naturaleza humana. La película mantiene el suspenso y la tensión y los personajes, a pesar de ser muy estereotipados, logran generar empatía con el espectador, ya sea positiva o negativa y el misterio de que cresta es el cubo se mantiene por toda la película en un segundo plano, claro, lo más importante es escapar.

En suma, una película simple pero inteligente que los mantendrá atentos los 90 minutos que dura. La pueden encontrar en cualquier video club decente o buscarla por ahí en su operador de cable local.
En nuestro próximo capítulo nos refocilaremos con un clásico de clásicos, la multi secuelada, rehecha y reinventada, Halloween, de John Carpenter

9.04.2008

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: La Fortaleza (1983)


La ópera inconclusa de Michael Mann

Esta película si es una rareza, uno de esos filmes regulares o menos que eso, pero que con el tiempo toman un valor y una fuerza enorme, al punto de convertirse en piezas de culto… Quizás es así sólo porque el director es Michael Mann, el mismo tipo que creo Miami Vice o que logró reunir a Al Pacino y Robert De Niro en una misma escena. Sólo así se explica que La Fortaleza tenga tantos adeptos y seguidores fieles. No muchos, pero muy ortodoxos y comprometidos tanto con el film como con el historial de Mann como realizador.

A ojos cerrados, puedo decir que es una de las películas menores de este director que también nos ha brindado obras magistrales como Manhunter (1986), Heat (1995), Ali (2001) o Last of the Mohicans (1992), el mismo que comenzó escribiendo guiones para Starsky & Hutch, que dirigió una chorrera de películas y series de TV y que se consagró con la crítica y el público con The Insider (1999), protagonizada por Pacino y Russell Crowe, cuando nadie creía que el australiano fuese buen actor… En fin, su segundo intento como largometrajista, luego de la medianamente exitosa Thief (1981) fue The Keep o La Fortaleza (la verdad, en todos los países de Latinoamérica le dieron un nombre diferente) que no tuve la oportunidad de ver en su época, pero que en los primeros años del cable, era de exhibición segura promediando las 2 o 3 de la mañana.

La historia comienza con un grupo de soldados nazis en retirada que llegan a un pueblo casi abandonado en las montañas de Rumania. Ahí se encuentran con una misteriosa ciudadela en la que vive un temible demonio llamado Molasar, que es liberado por dos pelados en busca de algún tesoro que robar. Otras muertes ocurren entre medio, hasta que el Padre Fonescu (Robert Prosky) convence a los alemanes de solicitar ayuda al anciano Profesor Cuza (Ian McKellen) y su hija Eva (Alberta Watson). Más hechos extraños, frases enigmáticas y el enfrentamiento entre el Capitán Woerman (Jürgen Prochnow) y el oficial de la SS Kaempffer (Gabriel Byrne) ocurren hasta que aparece un misterioso personaje llamado Glaeken Trismegistus (Scott Glenn) que suponemos, será el tipo que terminará con los nazis malos y el demonio, volviendo a poner a los Cuza en orden luego que éstos cedieran a las tentaciones del misterioso, pétreo y silencioso Molasar.

Estoy muy de acuerdo con las críticas que apuntan hacia un guión débil y mal construido. Sin embargo, cabe recordar que de las tres horas y media de film que tenía Mann originalmente, la Paramount redujo el metraje a menos de la mitad, lo que por supuesto, es una burla. Sin embargo, lo más rescatable es el tratamiento visual del film que, con escenas bastante gore, se desenvuelve entre sombras y tinieblas, con algunos efectos de iluminación un tanto deslucidos para esta época, pero aún efectivos y atractivos. De todas maneras, ya se puede apreciar en este film el gusto de Mann por las secuencias bien planificadas y explicativas, por los diálogos justos y necesarios, por aquel sostenido placer doloroso de excavar en la suciedad del alma humana, por descubrir nuevos recursos dramáticos en base a elementos simples como la música, la edición y la construcción milimétrica de escenas que hasta en sus más mínimos detalles, signifiquen algo para el espectador.

De todas formas, es un film que hará agua el paladar de los fanáticos del cine B, con mucha neblina, frases para el bronce, mezcla indiscriminada de géneros (desde el bélico al suspenso y el terror) y un enfrentamiento final de aquellos que te paran los pelos… de todas partes del cuerpo.

Insisto, no una de las mejores de Michael Mann, pero sí una de las más raras, alucinógenas, extrañas y desconcertantes creadas por su talento. Algo leí por ahí acerca de una nueva edición en DVD de este film, con el ya famoso logo de “corte del director”. Ojalá así sea, porque cuando un film queda cojo porque le quitan dos horas de metraje, creo que vale la pena verlo completo para comprobar que realmente era una mierda o bien, si nos perdimos una verdadera obra maestra.

Mención a parte merece la música del film, hecha por Tangerine Dream, una de mis bandas favoritas y ciertamente inspiradores y pioneros en la creación de la música electrónica. La banda, liderada por Edgar Froese, se formó a fines de los 60 y desde esa época han sido catalogados como kraut, electrónicos y hasta new age. A mí me parece que los TD no caben en ningún concepto, aunque por ahí pueden tener influencias de todo. Sus composiciones, mayoritariamente, son de largo aliento, sin vocales, basadas en la constante progresión de secuenciadores que sirven como base a los arreglos, solos e intervenciones sucesivas que van generando notables atmósferas que llevan al auditor de un lado al otro del planeta y del universo.

Tangerine Dream produjo álbumes notables en los 70, su época más fructífera, de mano de la alineación más estable y quizás, la más creativa y rupturista, formada además de Froese por Christopher Franke y Peter Baumann. Aunque el grupo ha seguido produciendo (la suma total de sus obras es superior a 100), la verdad es que la calidad de sus obras en esa época es insuperable y en ella destacan los discos Phaedra (1974), Ricochet (1975), Stratosfear (1976), Force Majeure (1979) y Tangram (1980). Es quizás la genialidad de estas obras la que convocó a realizadores a llamarlos para aportar con la banda sonora completa o con partes de ella para diversas películas. No es una mala elección. Tangerine Dream posee un sonido único, pulsante, ambientalmente oscuro y sobrecogedor que va bien con una gran cantidad de películas… y es aquí donde vuelvo a The Keep, pues la banda sonora, formada por tres piezas de estos chicos alemanes, es de una exquisitez redonda y casi perfecta. Así también destacan sus aportes a The Park is Mine (1984), Canyon Dreams (1987), Legend (1985), Three O’Clock High (1987) y la notable Great Wall of China (1999).

Ya, perdí el hilo... Partí hablando de una película regular y terminé hablando de una tremenda banda sonora… Así son las cosas con The Keep, esta rareza freak del cine que, a pesar de sus puntos bajos, es totalmente recomendable para todos los fanáticos de buenas dosis de sangre, películas de guerra, el suspenso y los personajes tránsfugos…

LA PELICULA
La Fortaleza
(The Keep)
1983
96 minutos
Dirigió Michael Mann
Produjo Glen Kirkwood y Howard W. Koch
Guión de Michael Mann basado en la novela homónima de F. Paul Wilson
Editó Dov Hoenig
Música de Tangerine Dream
Fotografía de Alex Thompson
Actuaron Scott Glenn, Alberta Watson, Jürgen Prochnow, Gabriel Byrne, Ian McKellen, Robert Prosky y varios tipos haciendo de soldados nazis o guerrilleros rumanos...

8.04.2008

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: Doble de Cuerpo (1984)


Desde que comencé a navegar por el fantástico mundo del Séptimo Arte, creo que he conocido pocos directores tan alabados y al mismo tiempo vapuleados como Brian De Palma. Alabado y odiado por partes iguales y dependiendo de la película que haga, no cabe duda que el tipo maneja las películas de suspenso como pocos, aunque ha tenido sus caídas de vez en cuando. Sin embargo, es innegable que es un artesano capaz y arriesgado, artífice de algunas de los mejores thrillers de las últimas décadas, aunque criticado muchas veces por meterse en las patas de los caballos por tocar temas un tanto complicados parta la industria, incluyendo la violencia, la pornografía y la misoginia.

Dentro de sus highlights destacan las inolvidables Scarface (1983), Phantom of the Paradise (1974, una revisión bastante ácida de El Fantasma de la Ópera), Carrie (1977), Dressed to Kill (1980), Casualties of War (1989) y Carlito’s Way (1993). Entre sus desastres, me atrevería a nombrar las rara vez bien ponderadas Fury (1978), Blow Out (1981), The Bonfire of Vanities (1990, basada en el libro de Tom Wolfe), Raising Cain (1992) y la inexplicable e intrascendente Mission to Mars (2000) que motivó su partida a Francia en donde ha seguido produciendo. En fin, entre estas cintas y al año siguiente de Scarface, De Palma se mandó una de esas películas de factura barata, pero poseedora de todos los encantos, gracias y maravillas de una decente película de suspenso. Se trata de Body Double o Doble de Cuerpo, un film que es derechamente un homenaje al maestro Alfred Hitchcock, y que a diferencia de otros riesgosos experimentos similares, sale bastante bien parada tanto como apología al rey del suspenso y también como un digno film de suspenso por si mismo.

El actor Jake Scully (Craig Wasson) no lo ha pasado bien últimamente. Su esposa lo engaña con otro y en plena búsqueda de una nuevo lugar donde vivir, acepta el trato que le ofrece su amigo Sam Bouchard (Gregg Henry) y se queda cuidando su mansión con vista al valle. Es aquí que, para matar el aburrimiento, Scully utiliza un telescopio para espiar a los vecinos, en una obvia referencia a Hitchcock. Así, será testigo de la erótica forma de acostarse que tiene Gloria (Deborah Shelton), una de sus vecinas a la que terminará conociendo y hasta enamorándose. Pero esto es sólo el inicio de las tribulaciones de Scully que también será testigo de la muerte de la chica en manos de un desconocido de rostro desfigurado, convirtiéndolo a él en sospechoso y a la vez en investigador del caso, pues no tarda en descubrir que ha sido engañado y que la chica que veía bailar no era Gloria, si no que una doble de cuerpo famosa en la industria porno conocida como Holly Body (Melanie Griffith) quien también lo ayudará a desentrañar el misterio de la muerte de Gloria.

Con las clásicas vueltas de tuerca que caracterizan el estilo de De Palma, la película agrega al suspenso y la intriga directamente influidos por Hitchcock, sólidas dosis de erotismo y perversión, secuencias memorables generadas por la claustrofobia de Scully (en especial la de la persecución en la playa) y el juego tantas veces manoseado pero pocas veces bien logrado de no saber a ciencia cierta si no hasta el final, qué es lo que realmente está ocurriendo y que nada ocurre por azar. Y más aún, quizás un guiño a si mismo y al cine B que tantas alegrías nos ha dado, a través de la visión de un actor venido menos, la pornografía y los mismos homenajes que plagan la cinta.

La primera vez que vi esta película fue en VHS, hace una chorrera de años. Después la han repetido de tanto en tanto en el cable y aún es posible hallarla en Blockbuster. Si ya la vio, repítasela porque vale le pena y si no la ha visto, tómese la molestia de echarle una mirada porque se llevara varia sorpresas. Definitivamente una de las mejores de De Palma, precisa, bien contada, con un manejo notable de los tiempos, los tiros de cámara y el nervio. Y por supuesto, para lo que gustan de Melanie Griffith, de regalo, un espectacular bailecito erótico que los dejará boquiabiertos…

Ultimo detalle para completar esta nota: De Palma está a punto de estrenar una precuela de The Untouchables titulada Capone Raising… Veremos cómo se defiende de Palma en esta ocasión en un campo que de por sí, no es muy exitoso y creativo…

LA PELICULA
Doble de Cuerpo
(Body Double)
1984
114 minutos
Dirigió Brian De Palma
Produjeron Brian De Palma y Howard Gottfried
Guión de Brian De Palma y Robert Averech
Música de Pino Donaggio
Fotografía de Stephen H. Burum
Editaron Kristina Boden, Jerry Greenberg y Bill Pankow
Actuaron Craig Wasson, Melanie Griffith, Gregg Henry, Deborah Shelton, Dennis Franz y varios dobles de cuerpo.

6.25.2008

CINEMA INFERNO: Trauma


De como el Giallo llega a norteamérica.

Título Original: Trauma
Director: Darío Argento
Escrita por: Franco Ferrini, Gianni Romoli y Darío Argento
Reparto: Asia Argento, Piper Laurie, Brad Douriff y un lolito poco recordable...

Si dentro de los lectores hay algún fan acérrimo de Argento de seguro le hierve la sangre porque esta es una de sus películas menos exitosas en cuanto a crítica y público, además es su debut dirigiendo en inglés después de un notable currículum en Italia, pero la verdad a mi me importa poco porque es una de las primeras películas que vi en la novedosa novedad que era por los inicios de los 90, el llamado Cable.
Corría 1994 y yo estaba en 4to medio y pasaba la casualidad que yo vivía más o menos lejos de mi colegio y la mayoría de mis compañeros de colegio vivían más cerca así que cuando se organizaba un carrete o algo por el estilo yo iba pero en vez de atravesar medio Santiago para volver a mi casa a altas horas de la noche, prefería quedarme en la casa de mis abuelos que vivían muy cerca de mi colegio. Y bueno, como mi abuelo tenía cable y yo no, y la casa era grande y no molestaba a nadie, me quedaba en la galería de la casa , sentado en el comodísimo sillón de mi abuelo, al lado de una salamandra (antecesora de fierro forjado de las actuales estufas de doble combustión) ya que normalmente los carretes escolares son en invierno, así que tiraba un leño, prendía la tele y me quedaba tooda la noche viendo algo.
Una noche de particular frío agarré esta película y al minuto ya estaba de cabeza metido en la historia, de por si muy retorcida y sangrienta, con unos espectaculares usos de cámara que no había visto antes y que pocas veces vi después. Como toda película de Argento, la trama es bastante enredada, un lolito ayuda a una chica suicida, la lleva a la casa y justo cuando llegan la madre de esta estaba haciendo una sesión de espiritismo y zuácatela, terminan todos decapitados. De pronto empiezan a morir enfermeras, doctores y similares miembros del cuerpo médico, todos decapitados y todos de alguna forma relacionados con un incidente del pasado. Se repite la fórmula que Argento patentó, crímenes visualmente grotescos, tramas enredadísimas, una fotografía muy inusual plagada de colores básicos y ajenos a lo usualmente usados en la fotografía tradicional y una sangre demasiado roja. De más está decir que la trama se llena de muchos giros golpes de guión...l escena imprescindible, cuando la pareja protagónica entra a departamento de una enfermera y llegan justo cuando la cabeza decapitada con solo los borbotones de sangre que quedan en la garganta dice las últimas sílabas del nombre de su asesino...operáticamente notable.
Bueno, a veces en esas frías noches de cine, el insomnio vencía a mi abuelo y me acompañaba a ver alguna película, claro que yo le dejaba el sillón y me sentaba en una silla a su lado, la verdad no hablábamos mucho, nunca lo hicimos, era un viejo parco, enchapado a la antigua, en donde la mejor forma de criar a un hijo o un nieto era demostrar entereza y una coraza impenetrable peor, yo disfrutaba muchos esas noches de insomnio cinematográfico. Ojo, en un post anterior hablé de mi abuelo y Rocky IV, bueno, éste es el otro, pero entre los dos forjaron mi amor por el cine.
El dato freak, se prepara un remake de Suspiria, una de las mejores de Argento, para el 2010

6.21.2008

Kontroll (2003)... o cómo conocí las oscuras estaciones del metro de Budapest


Hay películas que te quedan dando vueltas por algun tiempo, que regresan a tu memoria prendidas por pequeños hechos de la vida diaria. Una de esas es, para mí, Kontroll, una oscura película húngara que tuve la suerte de ver hace algunos años, gracias a la extensión del Cine Europeo en Antofa.

Kontroll no es una obra maestra, aunque sí es una muy buena película, un híbrido que mezcla instantes de profunda introspección, acción, asesinatos en serie, personajes freak, algunos casi lynchianos, y una puesta en escena, por decir lo menos, atractiva y seductora.

La historia se desarrolla completamente en las venas de cemento que corren bajo la ciudad de Budapest. Se trata de uno de los trenes subterráneos más viejos del mundo, un mundo fantástico e independiente que se rige por sus propias reglas y con sus particulares códigos de honor. Es aquí donde el espectador encuentra a Bulcsú (Sándor Csányi), un joven cobrador de boletos con un pasado oscuro que le ha obligado a pasar su vida en el metro, sin jamás querer o atreverse a salir a la superficie. Bulcsú es un tipo extraño, aunque no más que sus compañeros, todos ellos parias, que sólo se sienten a gusto en las profundidades. Así, vamos conociendo no sólo a Bulcsú, que recorre compulsivamente túneles y pasillos y que duerme en estaciones frías y silencionsas, si no que a toda la fauna que lo rodea y con la que convive: sus jefes, grupos de cobradores rivales, un misterioso asesino en serie que empuja pasajeros hacia los rieles y por supuesto, la sorpresiva y cálida aparición de Sofi (Eszter Balla) una joven de carácter fuerte, que al igual que Bulcsú, recorre el metro de Budapest, aunque ella se protege tras un disfraz de oso rosado, mientras acompaña a su padre en los recorridos que hace a lo largo y ancho del subterráneo como chofer de una de las máquinas.

Todas estas historias son perfectamente unidas por la oscura pero bella puesta en escena a cargo del director Nimrod Antal, que luego de esta película fue tentado por Hollywood para realizar Habitación sin Salida (2007) con Luke Wilson y Kate Beckinsale, una regular película de suspenso en la que no salió muy bien parado. Por eso quizás es aún más recomendable darle una mirada a Kontroll y descubrir una película hecha con creatividad, que mantiene al espectador pegado a la butaca aunque todo el film se desarrolla entre estaciones, rieles y pasillos; una peli interesante desde todo punto de vista, muy bien construida en torno a sus personajes (el amigo narcoléptico es brillante) y a la desilusionada vida de Bulcsú que, sin embargo, llegando el final encuentra algo de redención.

Trate de verla. La mezcla de géneros que recorre la hora y cuarenta de la peli es bastante atractiva y le aseguro que no se aburrirá. Al contrario, pasará un muy buen rato y le apuesto que así como a mí, le pasará que no podrá olvidarla tan fácilmente.

FICHA TECNICA
Kontroll
(Kontroll)
2003
105 minutos
Dirigió y escribió Nimród Antal
Produjo Tamás Hutlassa
Música de Neo
Fotografía de Gyula Pados
Editó István Király
Actuaron Sándor Csányi, Sándor Badár, Csaba Pindroch, Eszter Balla, Zoltán Mucsi, Zsolt Nagy, György Cserhalmi, Enikö Eszenyi, Lajos Kovács y muchos extras húngaros

2.16.2008

Las Películas que Olvidamos: Plan Diabólico (1966)


O cómo descubrí que Rock Hudson también hizo películas freak...

Tiene que haber sido el año 2002 o 2003, cuando junto a Adriana Zuanic estábamos preparando la programación del segundo semestre del CineClub de la Universidad Santos Ossa. La cuestión es que le propuse a la Adriana hacer un programa más tirado al terror y al suspenso. Aceptó la idea y me puse en campaña para encontrar tres películas que hicieran atractivo el segmento. Una de las películas fue El Almuerzo Desnudo de David Cronenberg (1991); la otra fue la desenfrenada En la Boca de la Locura de John Carpenter (1995) y por último, la búsqueda de cosas raras y tenebrosas me llevo a Plan Diabólico o Plan Siniestro (1966), película dirigida por el notable artesano John Frankenheimer y protagonizada por... ¡Rock Hudson!...

No quería creerla, pero así era. El ídolo secretamente gay de las cincuentonas (partiendo por mi santa madre), protagonista de bombazos hollywoodenses como Gigante (1956) y Adiós a las Armas (1957) se había arriesgado a ser la estrella de una película B, freak, con un guión cargado a la paranoia, en el mejor estilo de Philip Dick, insólita y de bajo presupuesto. Pero antes creo que es necesario hacer una breve reseña de Frankenheimer, un artesano notable, se esos típicos directores por encargo que hacen de casi todo, aunque su fuerte era la acción. De todas maneras, entre sus logros destacan obras mayores como la entrañable El Hombre Pájaro de Alcatraz (1962) con Burt Lancaster, Días de Vino y Rosas (1958), la adrenalínica (por lo menos para la época) Grand Prix (1966), I Walk the Line (1970), y la interesantísima Ronin (1998), mientras que para televisión dirigió, entre otras, The Burning Season (1994) y George Wallace (1997) dos obras de gran factura. Realizador de pulso fuerte, trabajó con algunos de los más reconocidos productores y actores de las décadas del 50 y 60 y a diferencia de muchos directores contratados de la ápoca, JF se mantuvo siempre activo, atento a los nuevos tiempos y renovándose constantemente hasta su muerte, en junio de 2002, a la edad de 72 años.

Plan Diabólico corresponde a los que los críticos llaman su "trilogía paranoica", junto a The Manchurian Candidate (1962) y Seven Days in May (1964). En este film, nos encontramos con Arthur Hamilton (John Rudolph), un hombre de mediana edad que ha perdido su trabajo y su esposa. Al borde del suicidio, es contactado por un amigo que él creía muerto desde hace muchos años. Es así, como Hamilton se involucra con la "Compañía", que le ofrece un completo cambio de aspecto y de vida. Luego de cirugías plásticas y tratamiento sicológico, Hamilton se convierte en Tony Wilson (Rock Hudson), un "renacido" con nueva identidad, nuevos amigos, nueva casa, nueva fortuna... Todo parece perfecto. Vive en Malibú, inicia una relación sentimental con Nora (Salome Jens), y está rodeado de gente linda-linda, pero no se siente bien ni tranquilo. Algo sospecha de aquel mundo y comienza a creer que Tony Wilson ya existía y él lo ha reemplazado o que toda la gente que lo rodea también ha "renacido". Wilson se vuelve paranoico y cree que todo el mundo lo está vigilando y que es parte de un plan macabro. Viola las políticas de la "Compañía" y se contacta con su esposa, es decir, la esposa que tenía cuando era Hamilton. Además, se encuentra con Charlie (Murray Hamilton), otro renacido que también sospecha de los oscuros planes de la "Compañía" y en conjunto comenzarán a descubrir pistas que los llevarán a descubrir en lo que realmente se han metido al cambiar su personalidad.

La película tiene momentos alucinantes, como la fiesta-orgía en la piscina con sus nuevos vecinos (que en su época fue censurada. pero que en DVD se ve completita), y por supuesto la aterradora secuencia final, donde Wilson-Hudson descubre la trama oculta tras su cambio de personalidad. A eso se suma un más que atractivo trabajo en los tiros de cámara y la fotografía (para muestra, el trailer del film) y una más que aceptable actuación de Hudson, que logra traspasar al público esa sensación de angustia desbordante que domina sus acciones en su búsqueda de la verdad.

Obvio, no estamos frente a una obra trascendental de la historia del cine, pero sí ante una obra de suspenso atractiva, que te agarra desde el primer minuto, muy bien estructurada... Un clásico de la filmografía de Frankenheimer y quizás el antecedente más directo de todas esas cintas de sci fi que juegan con el asunto de la personalidad (casi todas ellas basadas en cuentos de P.K. Dick), como Sentencia Previa (2002), Impostor (2002) y Paycheck (2003) entre otras...

Bueno, chicos/as, si tienen suerte, pueden encontrar esta cinta en DVD. Se las recomiendo porque de verdad pone los pelos de punta y porque al fin y al cabo, nunca está demás deleitarse con un clásico, echar una miradita al pasado y darnos cuenta de dónde vienen realmente algunas de las "grandes ideas" de Hollywood para estos años aciagos en los que la creatividad y las ideas frescas son bastante escasas...

Ficha Técnica
Plan Diabólico o Plan Siniestro (Seconds)
1966
107 minutos
Dirigió John Frankenheimer
Produjeron JF y Edward Lewis
Escrita por Lewis John Carlino y David Ely, basado en su novela homónima
Fotografía de James Wong Howe
Música de Jerry Goldsmith
Actuaron Rock Hudson, Salome Jens, John Randolph, Jeff Corey, Murray Hamilton y un montón de actores "renacidos" con aire misterioso...

12.11.2007

Las Películas que Olvidamos: TERROR A BORDO (1989)


El día que conocí a Nicole Kidman

Hace un par de días, mientras combatía mi insomnio crónico con el invariable e penintente zapping, me encontré con Terror a Bordo, una peli que había visto en el cine Gran Vía hace muchísimos años. En esa época me pareció un film de suspenso bastante entretenido, dado lo complicado que debe ser hacer un thriller de hora y media en medio del océano, con tres actores, un perro y locaciones en dos yates. Estos son algunos de los elementos de la historia que comienza con el viaje de placer a través del Pacífico de John y Rae Ingram (Sam Neill, siempre en el punto preciso, y Nicole Kidman). Todo muy paradisíaco y calenturiento (imagínense solos en el medio del océano, a bordo de un yate de lujo, junto a su pareja) hasta que se topan con un velero en muy malas condiciones. Sin saber muy bien qué ocurrió, embarcan con ellos al único sobreviviente del cuasi naufragio, Hugie (Billy Zane, para variar, sobreactuado), un tipo bastante encachado y simpático. Pero lo que podría haberse convertido en un excelente guión para una película porno, se convierte en un thriller cuando Hugie descubre su verdadera y sicopática personalidad, mientras John Ingram da con las claves de lo que realmente ocurrió en el velero siniestrado.

Como ya lo dije, la peli no es gran cosa. Sí es muy entretenida y logra traspasarte esa sensación de tensión y claustrofobia, meterte en el cuento de estar solo en medio del mar en compañía de un desquiciado que en cualquier minuto te puede asesinar, sin otro escenario que unos cuantos camarotes y la cubierta de las embarcaciones. Es más, sin dárselas de film inteligente, no recurre a fórmulas rebuscadas para resolver los nudos de la trama y aunque cerca del final el guión se desinfla un poco, aún así sus últimos minutos son bastante sorprendentes.

El asunto es que la protagonista, como ya lo mencioné, era Nicole Kidman. En esa época tenía una decena de papeles secundarios a su haber, estaba súper flaca, no tenía nada de glamorosa, usaba el pelo crespo y largo y lo tenía rojo-rojo. Quizás por efecto de la filmación en alta mar, tenía las mejillas coloraditas, como esas de las rechonchas mujeres bávaras. Buenas piernas, poca pechuga, cejas gruesas y mal depiladas. Una mina del montón, media desabrida y fome, con algunos atisbos de algún día convertirse en una actriz de regular calidad aunque aún carente de talento. Nada que llamara mucho la atención ni hiciera pensar en la estrella que se convertiría en sólo unos años y menos, daba para imaginarse que terminaría casada con Tom Cruise (con quien protagonizó en 1990 la repudiable Días de Trueno), que ganaría un premio Oscar por Las Horas (2002) o que trabajaría con Stanley Kubrick en Ojos Bien Cerrados (1999). Si no me creen, comparen estas fotitos de Nicole antes y ahora.

Tampoco es tan sorpresivo su éxito. De cuando en cuando, el cine australiano da batatazos de taquilla como Mad Max 2 (léanse el comentario de Rodrigo en este mismo blog), Cocodrilo Dundee o Los Dioses Deben Estar Locos. También es fuente de actores que se convierten en estrellas como Mel Gibson, Heath Ledger o Russell Crowe y hasta cantera de directores-artesanos por encargo como George Miller o Peter Weir. El asunto es que la Kidman saltó a Hollywood gracias a Terror a Bordo, dato nada despreciable considerando que es una peli de bajo presupuesto, poca difusión y que tuvo la suerte de ser vista por algún productor o encargado de casting con ese extraordinario y envidiable ojo de lince que tienen algunos y que les hizo ver el potencial comercial, sexual y, por qué no, actoral de esta chica.

Párrafo a parte merece Philip Noyce, el director de Terror a Bordo, regular artesano sometido indolentemente al mainstream hollywoodense. Tiene a su haber la dirección de filmes bastante decentes como Rabbit-Proof Fence, que marcó su regreso a Australia(2002), El Coleccionista de Huesos (1999) y Furia Ciega (1990), pero también se ha hecho cargo de pelis que realmente dejan bastante qué desear como Sliver (1993), Juego de Patriotas (1992) y El Santo (1997).

En fin, otra anécdota más dentro de esta tragicómica historia del cine contemporáneo y que vuelve a confirmar que los genios del mainstream inevitablemente recurren al cine B o hasta el Z para nutrir sus arcas reales y mantener viva, aunque sea artificialmente, la magia del cine.

Ficha Técnica
Terror a Bordo (Dead Calm)
Año: 1989
Dirección: Philip Noyce
Producción: Philip Noyce, George Miller y Vincent Monton
Guión: Terry Hayes, basado en la novela Dead Calm de Charles Williams
Edición: Richard Francis-Bruce
Música: Graeme Revell
Fotografía: Dean Semler
Reparto: Nicole Kidman, Sam Neill, Billy Zane y el perro Benji.