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4.01.2009

Deathwatch (2003)... Entre la guerra, la paranoia y buenas intenciones


Son escasas las películas que se arriesgan a hacer terror y suspenso fuera de los parámetros "normales" (por llamarlos de algún modo), establecidos, en especial, por la poderosa maquinaria gringa que nos bombardea con cintas de este tipo producidas en cadena, muchas de ellas, de poca calidad y destinadas al público adolescente y chillón de la galucha.

Deathwatch es uno de esos filmes que se sale de la norma. Aunque ni tanto. Proviene del Reino Unido y es una coproducción con Francia y Alemania, así es que por ahí va la mano. Todavía los que las llevan con buenas, interesantes y terroríficas ideas para hacer terror en estos momentos, son los japoneses. Pero las buenas ideas e intenciones también vienen de otras latitudes y hy que reconocer que en Europa, se han hecho experimentos criticables, pero al menos jugados e innovadores. Y Deathwatch es una de esas pruebas de fe, bastante digna por lo demás. Hay un par de actores conocidos por ahí. El protagonista es Jamie Bell, que luego de la entrañable Billy Elliot (2000), se metió en este proyecto del director y guionista Michael J. Basset, emplazado en medio de la Primera Guerra Mundial. Un grupo de soldados ingleses se halla a la deriva en medio del campo de batalla, entre neblina, humo, cadáveres y alambrados. Logran llegar a una trinchera laberíntica en donde se refugian. Descubren que es alemana y no tardan en percibir extraños sonidos y situaciones que desembocan en el hallazgo de un soldado germano con el que el joven soldado Charles Shakespeare (Bell) trata de comunicarse en francés. Durante la primera noche, la locura se desata. Los alambres de púas se convirten en brutales armas manejadas por una misteriosa fuerza, terminan con la vida de un tropa y a partir de agí, se genera la locura y la paranoia del destacamento inglés, partiendo por el desequilibrado comportamiento del Capitán Jennings (Laurence Fox), el salvajismo desatado del soldado Quinn (Andy Serkis, sí el mismísimo Gollum), la locura del soldado McNess y el extraño y atemorizante comportamiento del soldado Bradford (Hugh O'Connor), todo complementado por el comportamiento cada vez más errático del soldado alemán que tiene más injerencia en la histora de la que en un primer momento, sospechamos... Así, el espectador es testigo de la rápida degradación de los personajes de esta cinta, uno de cuyos mayores logros es justamente, la notable y putrefacta ambientación de la sucia trinchera alemana, asediada por la muerte, la lluvia sempiterna y despojos apenas reconocibles del mundo civilizado.

Ya lo dije, es un buen experimento, pero algo fallido. Hay influencias bastante notorias en su desarrollo y construcción. Por ahí hay algo de The Keep (1983), el notable y subvalorado debut de Michael Mann en el cine. Algo de Clive Barker también, en esa monstruosa animación vital de los alambrados; y algo también de la locura deforme de El Pelotón Perdido (1983, David A. Pryor). Un mix variopinto que se salva eso sí, por un par de elementos notables, la ya mencionada ambientación que logra con creces dotar cada minuto de una correcta sensación de claustrofobia y opresión, un delicado trabajo fotográfico que esboza el terror siempre oculto de la demoníaca trinchera y las actuaciones de la mayor parte del elenco, en especial del joven Bell, que logra traspasar al espectador el temor y la confusión de un personaje que no entiende mucho de lo que lo rodea, pero que intenta mantener sus convicciones en pie.

Y bueno, la segunda lectura es la de siempre: la guerra es una mierda, mata el cerebro, pone a hermanos contra hermano y toda esa sarta ética de film antibélico. Mejor es pensar en que, a pesar de sus defectos y varios hoyos en el guión, la peli se sostiene como un correcto film de terror y suspenso en un ambiente atípico, pero que de todas maneras, es en el que más horrores se ven...

LA PELICULA
Deathwatch
(Deathwatch)
2003
94 minutos
Dirigió y escribió Michael J. Basset
Produjeron Mike Downey, Frank Hübner y Sam Taylor
Fotografía de Hubert Taczanowski
Música de Curt Cress, Chris Weller y Robert Lane
Editó Anne Sopel
Actuaron Jamie Bell, Hugo Speer, Matthew Rhys, Andy Serkis, Rúaidhrí Conroy, Laurence Fox, Dean Lennox Kelly, Hugh O'Connor, Hans Matheson, Kris Marshall, Mike Downey y varios maniquíes envueltos en alambre de púas…

3.18.2009

Una Guerra de Película (2008)... Sí, los gringos también se ríen de Vietnam y de sus actores...


Me provocaba cierta desconfianza esta película. La cuestión es que la Cindy la eligió y bueno, la vimos. Y me reí como hace tiempo no lo hacía con una de estas comedias gringas que aún conservan la inteligente desfachatez de reírse de sus íconos, de sus dolores crónicos, de sus penas y fracasos pasados y hasta del mismo soporte sobre el cual trabajan.
Ben Stiller ha demostrado ser un tipo bastante inteligente al momento de hacer películas. El éxito generalmente lo ha favorecido, comenzando por Reality Bites (1994), un drama/comedia que reflejó de manera bastante sincera el sentir de la incongruente Generación X; la incomprendida y bastante oscura The Cable Guy (1996), que critica abiertamente el hipnotismo que produce la TV; y la desternilante Zoolander (2001) en donde se ríe abiertamente del mundo del modelaje, sin contar sus mútliples apariciones como guionista y poductor en otras tantas casi-rarezas del cine gringo y sus colaboraciones, amistad y locuras varias junto a sus panas Owen Wison, Jack Black, Will Ferrell, Danny De Vito, Vince Vaughn, Luke Wilson y Steve Carell. Hijo de comediantes y comediante por naturaleza, ha sabido compartir roles en filmes medianamente desechables con sus propias creaciones. Y una de ellas es esta, Una Guerra de Película, una cinta que parte riéndose de mucho filmes de guerra basados en el trauma de Vietnam, que también se burla de los actores famosillos que van en bajada, de los actores adictos al método Strasberg, de los raperos que incursionan en el mundo del cine, de los productores todopoderosos, de los agentes, de los actores neófitos, de los comediantes drogadictos... Una película llena de referencias a hechos y personajes recientes y hasta cercanos al mismo Stiller y que con bastante gracia y un guión inusualmente inteligente, sale muy bien parada luego de dos horas y varias secuencias más que divertidas.
Entre decenas de referencias a cintas de guerra, actores y momentos clásicos de la historia reciente del mainstream cinematográfico gringo, Stiller y compañía nos muestran el desastre en que se ha convertido la filmación de la cinta Tropic Thunder, basada en el libro homónimo del veterano de Vietnam John "Four Leaf" Tayback (Nick Nolte). El ego de sus actores ha retrasado la filmación en un mes, provocando la ira del coprolálico y pragmático productor Les Grossman (un irreconocible Tom Cruise, gordo, calvo y de brazos peludos) quien urge al inexperto director Damien Cockburn (Steve Coogan) a poner en línea a las conflictivas estrellas y terminar de una vez por todas la filmación.
¿Y quiénes son estas estrellas? En cada uno, encontramos caracterísiticas estereotipadas de varios famosillos de Hollywood. En primer lugar Tugg Speedman (Stiller), protagonista de masivas películas de acción que pretende levantar su carrera luego de desastrosas incursiones en películas dramáticas de escasa calidad. Kirk Lazarus (Robert Downey Jr.), multipremiado actor de carácter que se convierte en los personajes que interpreta, a tal punto de cambiar quirúrgicamente el color de su piel para interpretar el papel de un sargento de color en Tropic Thunder, que corresponde también al nombre de la falsa producción que están rodando. Alpa Chino (Brandon T. Jackson, con un nombre cuya referencia es más que obvia), un rapero sexualmente reprimido que hace su debut en el mundo del cine. Jeff Portnoy (Jack Black) un comediante que hace películas desechables (algo del cine de Eddie Murphy hay ahí), adicto a las drogas y con ganas de desencasillarse. Y el debutante Kevin Sandusky (Jay Baruchel), un desconocido secundario que realmente se ha tomado en serio la película al punto de ser el único que leyó el guión y el libro de Tayback.
Este es el elenco que a poco andar el film, será sometido a una situación de guerrilla casi real para terminar con sus salidas de madre y diferencias, sin imaginar que aquella aventura, terminará por enfrentarlos a sus propios vicios y temores y peor aún, a desalmados y muy reales productores de droga alojados en la selva vietnamita.
Parodiando sólidamente los patrones de los filmes de Vietnam y los estereotipos de algunas estrellitas hollywoodenses, Stiller y compañía desarrollan una serie de situaciones que echan por el suelo el heroísmo de esta película falsa que sólo sirve como excusa para abordar con cierta saña el despliegue de ego de sus protagonistas, atrapados en sus propios personajes, vicios y traumas con medidos toques de humor que si bien no alcanzan cotas desmedidamente creativas, funcionan a la perfección en el marco de una historia que aborda diversos temas sujetos a las más variadas críticas y sobr todo, burlas.
No sólo destaca el molesto rol interpretado por Robert Downey Jr., una pequeña joyita en su filmografía, si no que también las pocas, cortas pero cototas intervenciones de Nick Nolte y por supuesto el nada despreciable esfuerzo de Tom Cruise en el odioso rol de Les Grossman... un panqueque con harto manjar de un actor que en lo personal no me gusta, pero que aquí sale totalmente de sus clásicas interpretaciones para modelar un personaje a lo menos, detestable.
En fin, no son pocas las gracias de Una Guerra de Película, a estas alturas una comedia bastante digna, inteligente y recordable. No será un film que revolucione la historia del cine y menos el género, pero por lo menos se deja ver con agrado, invita a leer entre líneas y descubrir la infinidad de referencias que lujosamente despliega cada diez segundos. Y eso, a esta alturas del partido, es un logro que pocas comedias se pueden dar.

LA PELICULA

Una Guerra de Película

(Tropic Thunder)

2008

121 minutos

Dirigió Ben Stiller

Produjeron Stuart Cornfeld, Eric McLeod y Ben Stiller

Escribieron Ben Stiller, Justin Theroux y Etan Cohen

Fotografía de John Toll

Música de Theodore Shapiro

Actuaron Ben Stiller, Robert Downey Jr., Jack Black, Brandon T. Jackson, Jay Baruchel, Nick Nolte, Tom Cruise, Danny McBride, Steve Coogan, Matthew McConaughey, Bill Hader y un montos de orientales con cara de malos...

12.30.2008

Los Doce del Patíbulo (1967)… ¡Esas eran películas de guerra!


Aunque en una época un tanto snob de mi vida, desprecié y rechacé el cine de acción, el tiempo me hizo madurar y darme cuenta que hay películas buenas, excelentes y soberbias en cada género. Y Los Doce del Patíbulo es una de esas películas de acción, guerra y balazos que aún sorprende.

Pero vamos por partes. La maquinaria gringa ha sido la única capaz de convertir al género bélico en una apología que incluso, por muchos años, les sirvió como propaganda pro capitalista, por lo tanto, la mayor parte de sus productos, hasta promediar los 70, era de bastante baja y dudosa calidad con algunas honrosas excepciones. Los Doce del Patíbulo es una de esas excepciones, aunque no por los motivos por los que generalmente una película de guerra lo es, es decir, no es una cinta antibélica, muy por el contrario, en la época fue criticada por su extremada violencia. Tampoco se trata de una película que filosofe sobre los efectos sicológicos de un conflicto armado. No es una cinta que aborrezca a los comandantes, generales, presidentes que por intereses políticos sacrifican la vida de millones de personas y ni siquiera tiene el contenido sarcástico de aquella obra maestra que es Dr. Strangelove. No. Los Doce del Patíbulo se pasa por el trasero todas aquellas observaciones y se dedica exclusivamente a la acción, pero de la buena, bien dosificada, explosiva, emocionante, con algunos toques de humor negro, buenas actuaciones y una edición salvajemente bien concebida.

No extraña, en todo caso. Dirigió Robert Aldrich, un tipo que durante toda su carrera, entre los 50 y los 70, se especializó en cine de corte comercial, en películas de acción, algunos pololeos con el terror y unos pocos dramones. Entre sus logros destacan cintas como Apache (1954), El Último Atardecer (1961), la famosísima ¿Qué Pasó con Baby Jane? (1962) de la que fue director y productor, y la primera versión gringa de The Longest Yard (1971) que ha tenido una infinidad de remakes, la mayoría de ellos bastante indignos. Es en la cúspide de su carrera, que Aldrich toma la dirección de Los Doce del Patíbulo, centrándose en la figura del Mayor Reisman (Marvin), un tipo duro y fogueado, experto en guerrillas, al que se le encarga liderar un comando que tiene como fin una misión suicida en el corazón de un asentamiento nazi. Como la misión es suicida, se le ordena escoger para su escuadrón sólo soldados que por diferentes motivos disciplinarios están pagando algún tipo de condena en a cárcel militar: un tipo que fue miembro de la mafia, un ex oficial con problemas disciplinarios, una fanático religioso, un negro activista… en fin, un lote variopinto del que Reisman se convierte en comandante y mentor, rescatando lo mejor de las cualidades de cada uno de sus impetuosos subalternos y cuando él y la audiencia ya se han encariñado bastante con el dispar equipo, éstos deben partir a cumplir con su misión que, cosa rara en el cine mainstream, tendrá algunos giros bastante sorprendentes.

A pesar de su superficial sencillez, la película igual toca temas como el patriotismo, el racismo, el individualismo y la redención. Ya dije que no filosofa demasiado sobre estos tópicos, pero le da cierto peso al guión y contribuye a justificar la misión final y el tiroteo consecuente.

Hay que reconocer que esta maravilla de cinta bélica tuvo secuelas horribles, la primera de ellas de 1985 en la que, lamentablemente, Marvin fue otra vez protagonista. Mejor no hablar de ciertas cosas. Prefiero quedarme con el original, una película de guerra de aquellas, bien hecha, sin mayores pretensiones, ideal para ver a cualquier hora, cualquier día y que se ha convertido en toda una obra maestra del género, no sólo gracias a sus tres nominaciones al Oscar en esa época (Mejor Actor Secundario para Cassavetes, Mejor Edición y Mejor Sonido) y por un reparto que incluyó a los machos recios más cotizados de la época si no que, creo yo, por levantar la figura de Marvin como tipo rudo pero con corazoncito. Inolvidable.

LA PELICULA
Los Doce del Patíbulo
(The Dirty Dozen)
1967
145 minutos
Dirigió Robert Aldrich
Escribieron Nunally Jonson y Lukas Heller, basándose en la novela de E.M. Nathanson
Produjeron Raymond Anzarut y Kenneth Hyman
Editó Michael Luciano
Música de Frank De Vol
Fotografía de Edgard Scaife
Actuaron Lee Marvin, Charles Bronson, John Cassavetes, Telly Savalas, Donald Sutherland, Richard Jaeckel, Ernest Borgnine, Robert Ryan, George Kennedy, Trini López y una larga lista de extras con pinta de nazis...