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12.04.2012

LAS PELÍCULAS QUE DETESTO: Rápido y Furioso (2001)

Recuerdo una época más gloriosa en el mundillo de las películas del subgénero de las tuercas y los motores. Por ahí me viene a la mente Calles de Fuego (1984), también la jocosa Cannonball (1981) y hasta las apocalípticas máquinas que nos heredó la siempre notable Mad Max (1979)... Llámenme nostálgico, pero la verdad es que Rápido y Furioso no tiene ningún elemento que me permita ver alguna de sus secuencias por más de tres minutos y menos, de sus secuelas.

No puedo negar que es un film hecho a medida y de total gusto de los fanáticos del tunning, porque más allá de su escasa trama, es un constante desfile de autos enchulados y secuelas de acción en donde lo único que destaca es el cuerpo y la mirada despectiva de Michelle Rodríguez, que aunque muy marimacha, todavía provoca escalofríos con cada aparición. Lo demás, es una trama simple a más no poder que sirve como excusa para un despliegue visual bien hecho, pero sumamente absurdo y aburrido: un joven policía llamado Brian O’Conner (Chris Walker) tiene como misión sumergirse en el mundo de Dominic Toretto (Vin Diesel, que sirve de gancho para que muchas féminas soporten la película), un ladrón profesional que participa de carreras ilegales a la vez que junto a un grupo de corredores bandidos, se dedica a los robos en carreteras y autopistas.

Con esa sencilla premisa, se desencadena una serie de competencias y persecuciones sin sentido, con un final más que predecible, en un film que sirvió de excusa para poner de moda el tuneo de vehículos... No sé ustedes, pero yo soy enchapado a la antigua, así es que creo que un auto no es más que medio de transporte y no una discoteque, al igual que los teléfonos sirven para hacer y recibir llamadas y nada más... Ahí, les aguanto cualquier crítica, porque en gustos no hay nada escrito, pero de ahí a comparar Rápido y Furioso con aquella gloriosa película de acción llamada Punto de Quiebre, hay un trecho largo, insalvable e imperdonable para quienes osen comparar ambas cintas.

RyF no es más que un producto en serie sin sabor, ni contenido, destinado a un público específico en esta y todos sus otros capítulos; un bodrio que en ocasiones más parece una larga secuencia del juego Need for Speed más que un film, plagado de frases cliché, actitudes machistas y "actrices" de adorno; un desperdicio de dinero que si bien es un gran distractor para el público ahíto de acción descerebrada, no es más que una suma de lo más selecto de lo pero del cine gringo reunido en 90 minutos de incoherencias que no suman ningún aporte al vapuleado séptimo arte del gran hermano del norte que cada vez, parece dar más pasos para atrás que para adelante al menos en cuanto a la gran industria de Los Ángeles se refiere... Eso, sin contar con una externalidad negativa al menos en Chilito: la aparición de centenares de "rápidos y jugosos" que malamente inspirados en la película han enchulado sus autitos de formas bastante tercermundistas... Horror de horrores...

LA PELÍCULA
The Fast and The Furious
Dirigió Rob Cohen
Escribieron (?) David Ayer, Eric Bergquist y Gary Scott Thompson
Fotografía de Ericson Core
Editó Peter Honess
Música de BT
Actuaron Mitsubishi Eclipse, Mazda RX-7, Nissan Skyline, Honda S2000, Volkswagen Jetta y algunos humanos como Vin Diesel, Chris Walker, Michelle Rodríguez, Jordana Brewster, Chad Lindberg y Johnny Strong...


6.26.2009

LAS PELICULAS QUE DETESTO: Avión Presidencial (1997)


Si hay algo de lo que pecan muchas megaproducciones gringas, es de chauvinismo. Uno sin límites, desenfadado y sin ninguna vergüenza. Por supuesto que no se debe meter a todos los filmes del hermano mayor del norte en este saco, pero ya es casi una insana costumbre de muchos productores autoensalzar su no tan funcional democracia representativa, sus símbolos de poder fáctico y las incansables y poco útiles cruzadas que implantan a cuanto país del tercer mundo se les ponga en la mira.

Avión Presidencial es uno de los mejores (?) ejemplos de esta autocomplacencia ciega. Y si bien estoy seguro que sus cototudas ganancias se debieron a las fanáticas de Harrison Ford y a los imbéciles que encuentran cualquier película de acción "buena", este bodrio, a mi humilde parecer, es menos que una película de matiné que ni el más insulso escritor de los años 50 se hubiese atrevido a narrar. La historia es patrioteramente absurda y nos vuelve a mostrar un presidente gringo ideal, bastante distante de los últimos 8 o 9 gobernantes estadounidenses... He ahí otra pista: quizás a través de estos productos de gran costo pero escaso contenido, mis pobres hemanos del norte buscan idealizar las imágenes poco dignas de algunos de sus más recientes presidentes, amigos ellos de decisiones más que erróneas, escándalos sexuales y vidas poco rectas en su juventud... En fin, el asunto es que nos encontramos frente a James Marshall (Harrison Ford, insufrible), el flamate presidente de USA que ha comenzado una nueva guerra contra el terrorismo, esta vez capturando al presidente de Kazajastán Iván Radek (Jürgen Prochnow, que por el bien de su carrera, aparece poco). Sin embargo, poco tiempo después, un grupo de terroristas nacionalistas de esa nación toma represalias y ayudados por Gibbs (Xander Berkeley), un agente del Servicio Secreto, se toman el avión presidencial, con la esposa de Marshall, su hija y un montón de asesores en su interior. Ayudado por sus guardaespaldas, Marshall está a punto de huir, pero se ilumina y por amor a la patria y a la familia, activa la cápsula de escape, pero se queda en el avión.

A pesar de este percance, el grupo, encabezado por Iván Korshunov (Gary Oldman, en uno de sus peores roles junto al de La Letra Escarlata), da a conocer de inmediato sus exigencias: intercambiar a sus rehenes por Radek. Al mismo tiempo, sus secuaces dirigen el avión presidencial hacia Kazajastán, mientras la Vicepresidenta Bennett (Glenn Close, sobreactuada) y el Secretario de Defensa Dean (Dean Stockwell) hacen lo posible desde tierra para resolver el impasse político, en tanto el valentón de Marshall comienza a hacerle la vida imposible a los rusos en el avión, tomando en cuenta que, oh, sorpresa, en su juventud fue miembro de la Fuerza Aérea, infante de marina y quizás qué más, por lo que sabe manejar armas y aviones... Qué conveniente, no? Porque si algo así le hubiera pasado a George W. Bush, de seguro no hubiera tenido la más mínima idea de qué hacer...

Me imagino que ya sabrán cómo termina. Claro, no hay mayores sorpresas en una trama bastante infantil, destinada a público masivo que gusta de la comida masticada antes de que entre a sus bocas. Llena de clichés, diálogos sacados de la peor película hecha durante la Guerra Fría y actuaciones por decir lo menos, exageradas, la cinta es una completa y total propaganda pro conservadora, que defiende los principios impuestos por Reagan y Bush padre y que refocila en su propio y vulgar chauvinismo.

Da lata ver el talento de un director como Wolfgang Petersen desperdiciado en una cinta de esta calaña, y más aún, el talento de actores como Glenn Close, Dean Stockwell, Gary Oldman, William H. Macy y Paul Guilfoyle, entre otros, tirado por la borda en una película fallida y desabrida... No menciono a Mr. Ford entre los actores de talento porque nunca lo ha tenido. Si se fijan bien, sus dos mejores roles (en Star Wars e Indiana Jones), son casi lo mismo. Probablemente sólo valga la pena rescatar su contenida interpretación de Deckard en Blade Runner, pero además de eso, no le recuerdo nada memorable...

Ya, me desahogué. Me hacía falta un poquito de crítica negra para desperezar los sentidos y prepaarame para los bodrios que se vienen en invierno en los cines, patriendo por Transformers 2, que deja bastante que desear. Pero eso es harina de otro costal. Usted, por el momento, evítese de ver o rever Avión Presidencial, una verdadera porquería propagandística sin sentido...

LA PELICULA
Avión Presidencial
(Air Force One)
1997
127 minutos
Dirigió Wolfgang Petersen
Produjeron Armyan Bernstein, Gail Katz, Wolfgang Petersen y Jonathan Schestack
Escribió Andrew W. Marlowe
Fotografía de Michael Ballhaus
Editó Richard Francis-Bruce
Música de Jerry Goldsmith
Actuaron (?) Harrison Ford, Gary Oldman, Glenn Close, Wendy Crewson, Liesel Matthews, Elya Baskin, Levan Ushaneishvili, William H. Macy, Dean Stockwell, Paul Guilfoyle, Xander Berkeley, Jürgen Prochnow y varios extras rusos con cara de terroristas...

4.30.2009

LAS PELICULAS QUE DETESTO: Día de la Independencia (1996)


Muchas veces he reconocido ser un fanático acérrimo de la ciencia ficción. Pero tengo mis limítes. Y Día de la Independencia supera con creces la barrera de lo que creo digno y decente en una buena cinta sci fi.

Hay que reconocer que la cinta es un espectáculo visual contundente, pero eso no sirve para ocultar las múltiples deficiencias de la peli, surgida de la mente de los mismos creadores de Stargate (1994), otra cinta de ciencia ficción relativamente interesante, que conectaba al antiguo Egipto con otras razas y mundos espaciales. El problema de I.D., es lo poco creíble de su trama, que bien podría haber sido jugosa y suculenta en la cartelera de los años 50. A estas alturas, resulta casi imposible creer que una invasión extraterrestre a gran escala no fuera detectada por la poderosa maquinaria militar gringa. Pero comom la peli recién está comenzando, uno lo pasa por alto. Donde comienzas a preguntarte por qué mierda estás perdiendo tiempo, es cuando comienza a desfilar por la pantalla una docena de personajes poseedores de todos los clichés y estereotipos imaginables: un presidente blanquito y bien peinado, veterano de la Guerra del Golfo, buenazo a primera vista; un judío experto en computación que, oh, sorpresa!, descubre el plan de ataque de los extraterrestres en un pestañeo (a estas alturas, la raza superior invasora se convierte en un montón de peleles que al parecer no tienen mucha idea de tecnología); un piloto de color, buenazo también, medio héroe para sus cosas. Su pareja es una toplera redimida que carga con un crío cuya existencia da lo mismo para la trama. A ellos se suman en padre del experto en computación, que también es judío, pero muy simpático y deslenguado (quizás el único personaje salvable de la cinta, interpretado por el siempre brillante Judd Hirsch); la ex esposa del computín que ahora trabaja con el Presidente y que desde un comienzo sabemos que terminará enyugada otra vez al nerd de su ex pareja; un Ministro de Defensa turbio y promotor de las armas nucleares, ex combatiente alcohólico que busca recuperar el respeto de sus hijos... Y así, suma y sigue...

Después viene lo peor. Un espectacular y explosivo ataque a escala mundial que deja millones de muertos y algunos sobrevivientes habitando una tierra desolada y post apocalíptica. La bailarina exótica, su hijo y su perro se salvan jabonados de morir abrasados por el fuego, una onda de calor impresionante, que es capaz de levantar autos por los aires pero que (mágicamente) no le mueve un pelo a la mujer, ni a su bebé ni al perro que logra esconderse aún con la explosión mordiéndole la cola. A estas alturas, ya todo está hediondo a heroísmo gringo, vulgar, patético y sin sentido. Luego, y como era de esperarse, los pilotos sobrevivientes abordan sus aviones y se enfrentan a los aliens que están todos protegidos por campos de fuerza, lo que los hace indestructibles. Sólo el bueno de Will Smith logra derribar uno y más encima, aturdir al alien de un solo cornete en el hocico. Raro, si después descubrimos que lo que golpea es un exoesqueleto, es decir, le das a la armadura y aún así, dejas inconciente al que la lleva puesta... Último de rasca... Después, los sobrevivientes llegan al Área 51 (cómo no) donde por fin dan con la clave para eliminar las defensas extraterrestres: inyectar un virus de PC en la nave nodriza alienígena. Los escogidos para la misión son el computín judío y el piloto de color (eso sí se agradece, pues al menos no apareció Arnie, Sly o algún blondo general para salvar al mundo), mientras que el alto mando del ejército organiza un contraataque a gran escala en 24 horas y usando sólo clave morse... Risible, por decir lo menos. Uno, porque resulta increíble que a ningún otro país se le haya ocurrido usar ese medio de comunicación y otra porque... bueno, después del tremendo quilombo, armar un ataque de esa magnitud en tan poco tiempo... es una burla al espectador medianamente inteligente.

Pero lo más patético y detestable está en el discurso del Presidente Withmore (Bill Pullman) que, arengando a sus tropas, declara a los cuatro vientos que desde ese momento, el 4 de julio será considerado el día de la independencia mundial... Noooooo!!! Ahí si que todo se va definitivamente al carajo. Y más aún cuando lo vemos aborar uno de los aviones con que se realiza la secuencia de acción final... El piloto y el computín viajan al espacio en una nave alienígena capturada hace 50 años que, milagrosamente, aún se mueve, y que puede ser manejada tal como un avión después de chifladas refacciones implementadas a lo largo de cinco décadas por científicos que reconocen en la misma cinta, que no tienen idea cómo funciona realmente el aparato. Llegan a la nave nodriza e injertan el virus. La raza invasora superior, nuevamente, parece ser una porquería porque es afectada por un vulgar virus de computadora. Al parecer, a pesar de su avanzada tecnología, no manejan el concepto de antivirus. Le encajan un nuke, arrancan, vuelven a la Tierra y son testigos de la destrucción masiva de los invasores...

Tengo mis limítes. En serio. Y Día de la Independencia los sobrepasa con creces. Un mal concpeto, un mal guión, muchos efectos especiales y un resultado aburrido, atractivo visualmente, pero casi sin ningún contenido rescatable... Al parecer, al público general le gusta eso, no por nada ganó más de 300 millones de dólares y para mí, se ha convertido en el epítome y el síntoma claro del estado del cine gringo: poco guión, muchas secuencias explosivas, harto "pan y circo"... Desechable y totalmente prescinidible...

LA PELICULA
Día de la Independencia
(Independence Day)
Dirigió Roland Emmerich
Produjo Dean Devlin
Escribieron Dean Devlin y Roland Emmerich
Fotografía de Karl Walter Lindeldaub
Editó David Brenner
Música de David Arnold
Actuaron Will Smith, Jeff Goldblum, Bill Pullman, Mary McDonnell, Judd Hirsch, Robert Loggia, Randy Quaid, Vivica A. Fox y un montón de aliens con pinta de insectos…

10.01.2008

LAS PELICULAS QUE DETESTO: La Vida es Bella (1997)


Lo sé. Me voy a echar un montón de gente encima, como cada vez que en conversaciones informales de cine se me ocurre mencionar que esta película no me gusta, que no le encuentro ninguna gracia a Benigni y que, en definitiva, este producto ganador del Oscar (lo que en general no representa mucho), no es más que uno de tantos otros sosos, lambiscones y febles proyectos cinematográficos destinados a emocionar a la galucha…

Claro está que es mi personal y no tan humilde opinión. A pesar de mis críticas, respeto a quienes encuentran este film una maravilla. Por lo mismo espero que los lectores respeten mi punto de vista, basado en varios visionados de este film, en diferentes épocas. Obvio. La primera impresión no es la que vale y muchas veces el revisionado de las películas te hace cambiar de opinión para bien o para mal. Sin embargo, desde el comienzo, La Vida es Bella me desagradó. Probablemente se deba a la hiperkinesia molesta de Benigni (qué controlado luce cuando trabaja con Jarmusch! Parece que fuera otra persona), o quizás sea la excesiva simpleza de la historia. A lo mejor se trata de una cuestión personal, pues nunca me han gustado mucho las películas del holocausto, salvo honorables excepciones. Quizás sea que desde el comienzo, el juego de Guido (Benigni) y su hijo Josué (Giorgio Cantarini) en medio de la guerra me pareció absolutamente no creíble. Está bien, los niños son inocentes, pero hay que ser un retrasado mental para no darse cuenta de lo que está ocurriendo en el ghetto.

En fin, esos detalles son los que me llevan a detestar esta película. Hay otros más. Tampoco me encaja la unión de las dos historias, lo que prácticamente obliga a dividir la película en dos partes: la primera, en que se cuenta la historia de amor de Guido y Dora (Nicoletta Braschi). La segunda, en cambio, se sumerge en la vida de la pareja cuando ya están casados y con su hijo, justo antes de empezar el holocausto en Italia. Ojo. Ese si es un hecho rescatable pues del genocidio europeo y a pesar de la gran cantidad de películas hechas, es poco lo que se ha mostrado de las aberraciones nazis en otros puntos de Europa a parte de Alemania y Polonia. En fin, el asunto es que a mi parecer, ambas partes no pegan ni juntan y perfectamente se podrían haber hecho dos películas por separado.

¿Por qué ganó tantos premios? Me late que se debe al gusto tierno de muchos críticos y jurados de festivales que ven cualquier película un tanto trágica, llena de buenas intenciones y medio cebollera, una mina de oro, un hit de taquilla. Por lo menos eso paso con la sobrevalorada Vida es Bella, una de esas cintas que deja bastante que desear porque, desde mi punto de vista, no aporta nada al género ni formal ni temáticamente. En general, son muchas las películas que no lo hacen (incluso muchas que yo mismo he comentado), pero creo que en este caso particular, se trata de una cinta alabada excesivamente, elogiada en sobremanera, aplaudida por un público que gusta de las cosas simples y el lagrimeo forzoso. Y eso, definitivamente, no la convierte en una buena película.

Por supuesto, si quiere llorar a raudales, si antes de verla realmente usted se cree el cuento de un niño que gracias al histrionismo paterno no es capaz de darse cuenta que está al borde de la muerte, si lo suyo son las películas del holocausto, donde el sufrimiento extendido por secuencias masoquistas es lo suyo, véala. Seguro se convertirá en una de sus favoritas. Yo prefiero ser honesto y decirle a usted, que no gusta de nada de lo mencionado anteriormente, que no se pierde de nada. Que Benigni no es buen actor, aunque sí es un tipo cuyos movimientos y gesticulación excesiva pueden cansar y volver loco a cualquiera en quince minutos. Prefiero decirle que el guión es menos que regular, que probablemente la foto y la música se salvan del desastre. Que si no le gustó la cursilería de Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988), menos le gustará esta mezcla nada refrescante y poco original de romance con tintes sociales, algunos retazos del género bélico, otros tantos elementos del género infantil, pero por sobre todo, una especie de apología que el mismo Benigni se hace y que alcanzó su mayor nivel de autoadmiración en aquel fracaso de taquilla que fue Pinocchio (2002).

Quizás si derechamente, Benigni se hubiese arriesgado a hacer una comedia del tema, las cosas hubiesen resultado mucho mejor, aunque dudo que hubiera obtenido el favor del público que si consiguió con esta mezcla fallidamente tragicómica que no se define, que no tienta, que no luce, que no calienta ni emociona por su facilismo, excesivas buenas intenciones, lucimiento exacerbado de su protagonista-guionista-director y porque, qué más da, no es el tipo de películas en que recomiendo perder tiempo, ojos y energía…

LA PELICULA
La Vida es Bella
(La Vita é Bella)
1997
117 minutos
Dirigió Roberto Benigni
Produjeron Elda Ferri y Gianluigi Braschi
Guión de Roberto Benigni, basado en la obra Un Testimonio del Holocausto de Vicenio Cerami
Editó Simona Paggi
Música de Incola Piovani
Fotografía de Tonino Delli Colli
Actuaron Roberto Benigni, Nicoletta Braschi, Marisa Paredes, Giorgio Cantarini y varios secundarios que no parecían nazis…

7.21.2008

LAS PELICULAS QUE DETESTO: Gladiador (2000)

La maldición de Ridley Scott
No entiendo a Ridley Scott. Ha realizado filmes mayores, de esos de culto y con una trascendencia difícil de lograr, y por otra parte ha hecho pelis detestables, carentes de alma, absurdamente aburridas… como si de verdad no fuera más que un buen artesano por encargo, mal que se ha esparcido por el mundo del cine comercial como una plaga de mal gusto y peores resultados.
Tampoco puedo comprar a Ridley con tipos como Brett Ratner o Jon Turtletaub. Por lo menos Scott ha demostrado con creces que tiene talento y que aunque le encarguen hacer una mierda, la mierda le quedará medianamente decente… Bueno, a excepción de G.I. Jane (1997) que no se salva por ninguna parte, ni siquiera pasándome rollos con la postura sexualmente ambigua de Demi Moore. Pero si hay una peli de Scott que detesto, es Gladiador y antes que me crucifiquen (o mejor dicho, me tiren a los leones), déjenme explicar por qué.
Me encantan las películas con tintes históricos, por lo mismo, he aprendido a obviar y olvidar esos detalles dramáticos que rompen absolutamente con lo que podríamos llamar la “historia oficial”. En eso, Gladiador no tiene ningún problema. Es más, siempre luce relativamente creíble, con correctas reconstrucciones de escena (obra y gracia de la tecnología) y vestuario, aunque a estas altura me suena cada vez más increíble y jocoso ver a un gladiador hablando en perfecto y correcto inglés considerando lo brutales e ignorantes que eran muchos de los generales romanos de la época, en especial los de extracción de regimiento, como parece ser Maximus, interpretado por un nada tragable Russell Crowe.
Se destaca la escasa pero siempre correcta participación de los veteranos Richard Harris y Oliver Reed, además de la presencia de secundarios bastante dignos como Djimon Hounsou y Ralf Moeller. Más que digna y potente es la aparición de Joaquin Phoenix como Comodus. Sin embargo, por otra parte tenemos a Derek Jacobi con los mismos manierismos de actor de teatro a los que nos tiene acostumbrados y la desabrida Connie Nielsen que no logra en momento alguno, darle algo de peso al importante personaje femenino de la trama.
Por otra parte, está la fotografía que al común de los mortales le puede parecer espectacular y magnífica, pero que a mí me molesta, quizás por esa tendencia al video clip tan inherente a tantos filmes gringos actuales. Mucho filtro, demasiado color retocado; demasiado efecto bombástico en la edición para darle mayor efecticismo a las secuencias de acción, demasiado discurso de baja estofa y frases que pretenden ser para el bronce. Demasiada sangre generada por computadora… bueno, esa crítica es por una cuestión romántica más que nada, pues prefiero la vieja salsa de tomates de las películas B.
Pero lo que menos me convence es la actuación de Crowe. Es una especie de maniquí con armadura, con el ceño fruncido como si sufriera estreñimiento. Me da la impresión que el Oscar se lo entregaron simplemente para saldar la deuda que tenían con él desde El Informante (Michael Mann, 1999), cuando realmente debieron premiarlo como Mejor Actor. La cosa es que comparado con Joaquin Phoenix, Crowe luce como un primerizo mamarracho de actor, más parecido a Clint Eastwood o a Steve McQueen en sus peores momentos. Es más, creo que aparte de las apariciones de Phoenix y los breves papeles secundarios de Oliver Reed y Richard Harris, no es mucho lo que rescato de esta cinta aburrida, predecible, hecha a la medida de lo que gusta y prende entre los críticos gringos que, desde mi perspectiva, se conforman con expectativas bastante bajas y rutinarias en lo que a películas de calidad se refiere, ateniéndose siempre a las mismas viejas y archiconocidas fórmulas formales y de contenido.
Es inevitable también comprarla con otros épicos históricos, como Espartaco de Stanley Kubrick (1960), la notable Quo Vadis (Mervyn LeRoy, 1961) o 300 (Zack Snyder, 2007) que, por último, adopta una estética definida y fantasea libremente sobre la batalla de las Termópilas, caricaturizando sin asco ni remordimiento a sus personajes. Quizás eso es lo que falla en Gladiador, la intención de hacer un épico trascendental y quedarse a medio camino, plagada de personajes estereotipados y secuencias grandilocuentes que fascinan a la platea, pero que son fácilmente olvidables.
No sé qué le pasa a Ridley Scott. A veces, es un tremendo director y otras, un vulgar realizador de esos de matiné, de mal gusto y escasa creatividad. Por lo menos su hermano Tony hace bodrios de películas sabiendo lo que hace, sin tratar de engañar a nadie. Gladiador en cambio, trata de pasar por película inteligente y seria, y no le alcanza ni para función de trasnoche. Y aunque esto también se debe a un mal guión (en este caso, entre tres cerebros no hacen uno), lo cierto es que lamentablemente la marca de la deshonra recae en el pobre tipo que debe poner su nombre al final de la frase “A film by”, en este caso el malogrado Ridley que se llevó aplausos, premios y nominaciones por una película que como tantas otras que se han hecho de la condenada estatuilla, pasará al olvido más temprano que tarde.

LA PELICULA
Gladiador
(Gladiator)
2000
150 minutos
Dirigió Ridley Scott
Produjeron David Franzoni, Branco Lustig, Laurie McDonald, Ferry Needham, Walter F. Parkes, Douglas Wick y Ridley Scott
Guión de David Franzoni, John Logan y William Nicholson
Música de Hasn Zimmer y Lisa Gerrard
Fotografía de John Mathieson
Actuaron Russell Crowe, Joaquin Phoenix, Connie Nielsen, Richard Harris, Oliver Reed, Derek Jacobi, Djimon Hounsou, Tommy Flanagan, Ralf Moeller, cientos de extras digitalizados en los palcos del Coliseo y otros tantos gladiadores que mueren como mosquitos...

4.28.2008

Las Películas que detesto: Corazón Valiente (1995)


El puritanismo ególatra de Mel Gibson

La primera vez que vi Corazón Valiente, casi lloro. En serio. Fui al Cine Gran Vía aquí en Antofa, con una polola de aquellos años mozos y chaucha, me corrían los mocos, pero mantuve la compostura. Me emocioné, en serio…

Pero el tiempo pasa, uno madura, comienza a mojarse con otras pelis y claro, luego de ver una y otra vez Corazón Valiente mil veces repetida en el cable, comienza a leer entre líneas, a fijarse en las horribles pifias de edición, a asquearse del mal aliento de Mel Gibson que ensalza en sobremanera a un personaje histórico que luego de decenas de retoque del guión, poco o nada de real tiene. Claro, no es culpa total de Gibson, pero el cine gringo ha adquirido la mala costumbre de mostrar personajes de la “vida real”, pero los manosea tanto que aquella pseudo biografía se convierte en una caricatura burda, muchas veces conservadora, hipócrita y hasta infantil del personaje de la vida real. En fin, ahora, cada vez que veo al señor Gibson con aquellas mala extensiones desgreñadas dándoselas de héroe en medio de batallas muy sangrientas (quizás una de las pocas cosas valorables de la peli), comprendo su catolicismo cínico y bastardo.

El William Wallace de la vida real no fue tan heroico, aunque sí hizo mucho por su patria. Los malos-malos de la peli no lo eran tanto. Eduardo Zanquilargo jamás confluyó con Wallace y la teoría del hijo bastardo es una estupidez. Los escoceses nunca fueron tan buenos-buenos y raramente se les ve bebiendo en pantalla. El grito final es una estupidez rimbombante, muy en la onda de endiosamiento que Gibson plasma en los personajes principales de sus películas, lo que por supuesto, debilita cualquier intento de tomarse la película en serio. Lejana a kilómteros de obras que considero mayores como el Espartaco de Kubrick (1960) o el militarismo crítico de Patton (Franklin J. Schaffner, 1970), o incluso de obras menores del género histórico-militar- sangriento como la sobrevalorada 300 (Zack Snyder, 2007).

Claro está que la primera vez, la peli te llega. Ataca tu fibra sensible y en eso hay que aplaudir a Gibson pues es un maestro al momento de enamorar a la platea. Pero entre hachas y espadas de goma (muy notorias en las batallas), desajustes históricos, descarados robos a Shakespeare, personajes maníqueos (a expeción de Patrick McGoohan que está soberbvio), uno se pregunta, quién diablos fue el verdadero Wallace y por qué Gibson lo acribilló de esa manera.

Extraño los tiempos en que el viejo Mel hizo Un Hombre Sin Rostro (1993), a la fecha, su film más sincero y realmente emocionante. No como con está porquería de Corazón Valiente, una película soberbia, pomposa entre tanta sangre y miembros mutilados, presuntuosa, hecha a la medida de la Academia, nada sincera y terriblemente sosa. Un desperdicio de tiempo y una historia aun magnífica que en manos de un tipo menos mesiánico, quizás hubieses sido una gran película.

FICHA TECNICA
Corazón Valiente
(Braveheart)
1995
177 minutos
Dirigió Mel Gibson
Escribió Randall Wallace (sólo coincidencia de nombre)
Fotografía de John Toll
Produjeron Mel Gibson, Bruce Davey, Alan Ladd Jr., Dean Lobata, Stephen McEveety, Elisabeth Robinson
Música de Jame Horner
Actuaron Mel Gibson, Sophie Marceau, Brendan Gleeson, Patrick McGoohan, Angus McFayden, Catherine McCormack, David O’Hara, Tommy Flanagan y un montón de pelados del ejército inglés disfrazados de cualquier cosa…

2.11.2008

Las Películas que Detesto: LOS PUENTES DE MADISON (1995)


Hablando de películas mamonas...

Sé que con este comentario me voy a echar encima a muchas mujeres (probablemente todas ellas de más de 35) y a varias de mis amigas, pero creo que Los Puentes de Madison es una de las peliculas románticas más malas y mamonas que he visto en mi larga vida y eso es bastante decir, considerando la gran cantidad de horas que he utilizado (y a veces, desperdiciado) a lo largo de 20 años viendo películas en el cine, en video/dvd, y en el cable...

Tremenda caída de Clint Eastwood, un artista más respetable como director que como actor, aunque sus caracterizaciones para Harry, el Sucio (1971) o El Bueno, el Malo y el Feo (1966) son memorables, me parece que más legendarios son sus trabajos detrás de las camáras para obras mayores como Honkytonk Man (1982), Cazador Blanco, Corazón Negro (1990), la gloriosa Los Imperdonables (1992), Un Mundo Perfecto (1993, quizás uno de los mejores personajes de Kevin Costner), Río Místico (2003), Million Dollar Baby (2004) y sus más recientes y poderosas (temática y visualmente) obras: Flags of Our Fathers y Letters from Iwo Jima (200&). Vaya currículum, no? Es entonces que uno se pregunta qué bicho le picó a Eastwood para pensar que se podía hacer una buena película basada en la novela de Robert J. Waller.

La peli comienza con los hijos de Francesca Johnson (Meryl Streep, durante el raconto) sufriendo por la muerte de su madre. Ellos ya son adultos y cada uno carga con sus propias penas y desilusiones amorosas. Es así que Caroline (Annie Corley) y Michael (Victor Slezak) llegan hasta el pequeño pueblo en donde vivía su santa madre para llevar a cabo sus último deseos, encontrándose con la poco grata sorpresa que ella ha decidido ser cremada que que sus cenizas se esparzan en un río del lugar. Asombrados y hasta encabronados, la descendencia de Francesca se debe dar a la labor de leer el diario de vida de la mujer para descubrir que vivió una hermosa y tórrida historia de amor durante un caluroso fin de semana en que el resto de la familia viaja por negocios. El galán de turno erea un fotógrafo de la BBC, de esos medio adelantado a su época, grupiento y artistoride, llamado Robert Kincaid (Clint Eastwood), que está de paso por el pueblo tomando fotos para un reportaje acerca de los míticos puentes techados del condado. Así, se irán adentrando en el corazón de su madre y se explicarán el por qué de su postrera voluntad, además de sanar sus propias heridas emocionales. Es extraño que un tipo duro como Eastwood haya visto potencial en el guión hecho en base a la novela homónima de Robert J. Waller. Una película sobrevalorada, lenta, aburrida, en donde no hay química alguna entre Clint y Meryl, ni a nivel romántico ni emocional y menos sexual. Es más, creo que a muchos la sola idea de ver a Eastwood y Streep en una situación amorosa no creo que sea muy atractiva, sí más bien pesadillesca, algo así como ver casualmente a tus papás teniendo relaciones. Si a eso sumamos un montón de frases cliché, situaciones cebolleras y una historia amorosa improbable que se hace risible, tenemos como resultado más de dos horas de lata amorosienta, vil y descaradamente comercial, destinada a corazones sensibleros aficionados a las telenovelas caribeñas tan dadas a explotar el lado más patético del corazón de las mujeres, especialmente, y de algunos pelotudos que se a la salida del cine se juraban fotógrafos de la BBC...

Ya lo dije, mis amiguis me van a matar... Pero debía hacer este comentario. Al fin y al cabo es quizás la única película de Eastwood que realmente detesto y una de esas "de romance" que de verdad me hincha las gónadas con sus acaramelamientos insulsos y sobre todo, porque todo el mundo (o la mayoría) quedó encantado con esta historia menor, desabrida e intrascendente. Bueno, a todas esas personas que tienen entre su top ten a Los Puentes de Madison está dedicada este humilde comentario que no pretende otra cosa que aportar mi humilde perspectiva acerca de este bodrio cebollístico...

FICHA TECNICA
Los Puentes de Madison (The Bridges of Madison County)
1995
135 minutos
Dirigió Clint Eatswood
Produjeron Eastwood y Kathleen Kennedy
Guión de Richard LaGravenese, basada en el libro homónimo de Robert James Waller
Fotografía de Jack King
Editó Joel Cox
Protagonizaron el mismo Eastwood, Meryl Streep, Annie Corley, Victor Slezak, Jim Haynie y otros poquitos actores con cara de pueblerinos abúlicos y reprimidos...

12.02.2007

Las Películas que Detesto: ARMAGEDDON

O cómo los gringos siempre salvan al mundo...

Debo reconocer que me gustan las películas de acción. Es una especie de vicio privado y culpable, pero qué diablos, hay películas de acción que son verdaderas obras maestras del género y hasta mejores que otras que se las tratan de dar de “artísticas” o “inteligentes”. Con la esperanza de encontrar una buena peli de acción es que hace varios años fui al cine a ver Armagedón. En aquella época, en Antofagasta (así como en casi todas las ciudades de Chile), todavía había “cines” y no “multisalas”. En fin, junto a la Pili, mi pareja por esos tiempos, nos armamos de valor y con la esperanza de divertirnos con una película decente, partimos al legendario Cine Gran Vía, que estaba ubicado en la Avenida Angamos y cuyo recinto hoy ocupa un canal de televisión antofagastino.

La peli comenzó y bueno, ahí estábamos, prestos a vivir la fantástica, increíble, risible y cuática aventura que empieza con el descubrimiento de un asteroide que está en rumbo de colisionar con la Tierra en sólo algunas semanas (Primer otrosí: ¿Cómo diablos es que con toda la tecnología de la NASA no detectaron el asteroide mucho tiempo antes?). Sin poder pensar en algo mejor, los cerebros de la NASA van en busca de un grupo de rudos perforadores de pozos petroleros encabezados por Harry Stamper (Bruce Willis) y A.J. (Ben Affleck) cuya misión será adiestrar a un lote de astronautas que viajarán en transbordadores hasta el asteroide para perforar su superficie, instalar un nuke y hacer volar la cosa esa, pero como suele suceder en este tipo de películas, son los mismos esforzados obreros los que terminan abordo de las dos naves espaciales rumbo al asteroide para realizar tan loable faena.

Segundo otrosí: ¿Cómo diablos es que en un par de semanas entrenas a un grupo de personas para viajar al espacio cuando un astronauta común necesita años de aprendizaje para recién dejar la atmósfera? Es así que desde esta infantil premisa, la peli se torna realmente inverosímil a poco andar. Es decir, ya estás preparado para una sandez hollywoodense con explosiones, frases para el bronce, soluciones absurdas de última hora y una extensa galería de personajes estereotipados. La cuestión es que lo mínimo que uno pide es cierta coherencia, algo de credibilidad y un poco de diversión. Pero Armagedón no cumple con ninguno de estos requisitos. La trama es tan inverosímil que a la media hora de peli ya estás cabreado y chato de tanto heroísmo pueril. Ni siquiera el reparto, bastante decente por lo demás, salva al guión que es derechamente pro estadounidense, absurdo, fofo y efecticista. Para que recordar que actores de cierto renombre sacrificaron parte de su status con esta porquería de película: Will Patton, Liv Tyler, el gran Steve Buscemi, Michael Clark Duncan, Owen Wilson, Peter Stormare y Billy Bob Thornton, quizás el único que se salva del desastre.

Al final, sales del cine preguntándote por qué no dejaron que el asteroide cayera no más en la Tierra y para acabar con esta peli y todo nuestro dolor. Pero en seguida recuerdas el heroísmo grotesco de Willis que sacrifica su vida por el futuro del planeta y de su hija en una secuencia que a mí me provoca más risa que tristeza o recogimiento.

No sé ustedes, pero a mí Armagedón me latea más que una sesión del Congreso. Con suerte funciona como película de matiné, pero aún así no les recomiendo flagelarse con este bodrio autocomplaciente, plagado de efectos especiales que deslumbran, pero cuya historia no es más que una sucesión de incoherencias que realzan esa mala costumbre que tienen los gringos de tocarse sus partes nobles y masturbarse con su propio orgullo y sus ínfulas de nación todopoderosa…

Ficha técnica
Armagedón (Armageddon)
Año: 1998
Dirección: Michael Bay
Guión: Jonathan Hensleigh y Robert Pool
Fotografía: John Schwartzman
Montaje: Mark Goldblatt, Glen Scantelbury y Chris Lebenzon
Reparto: Bruce Willis, Ben Affleck, Liv Tyler, Billy Bob Thornton, Steve Buscemi, Will Patton, Michael Clark Duncan, Peter Stormare, Owen Wilson, William Fichtner, uno que otro actor conocido en roles secundarios, varios boludos haciendo de genios de la NASA y el asteroide...

11.19.2007

Las Películas que Detesto: TITANIC


Hay Naufragios mucho más entretenidos...

Antes que todo, no me malentiendan. Tal como lo dice el título, se trata de observaciones y comentarios absolutamente personales. Si a usted le agrada Titanic, se identifica con los personajs, encontró que esta peli es una obra maestras e insuperable, que la Academia es ley absoluta al momento de escoger las mejores películas, actores, productores y quién sabe qué otras cosas, si usted es una de esas personas que lloró cuando Di Caprio se ahogó... pues entonces ahórrese un mal rato y no siga leyendo...

Este será mi espacio de desahogo. Es más, tenemos la poco sana costumbre de sobarnos el lomo y hablar sólo de lo que nos gusta y tratamos que al resto del mundo también le guste o por lo menos, le interese. Pero también creo que es muy necesario despojarnos de la verguenza y soltar las amarras para lanzarnos al poco agradable mundo del despecho y despotricar en contra de esos filmes que, la verdad, poco o nada me han dejado en la sesera. Titanic es uno de ellos. No es que sea una mala película, es más, su historia está muy bien construida y tiene todos los elementos que hacen delicias de la platea: un héroe taquillero, aventurero, romántico y... sin un peso en los bolsillos. Una heroína hermosa, con ganas de experimentar buen sexo alguna vez en su vida y por supuesto, muy conciente de las diferencias de clase y de las injusticias de comienzos del siglo XX. Y por supuesto, un antagonista caricaturesco, más malo que George W. Bush, abusador, soberbio, un cretino de pies a cabeza. Y además, el barco, el vehículo de una tragedia por todos conocida que no será más que el escenario del desenlace de una historia de amor maníquea, absurda y muy poco creíble.

Debo reconocer que James Cameron es un excelente artesano. Lo demostró plenamente en filmes como Terminator y The Abyss, dos películas de ciencia ficción de gran factura, inspiradas y muy bien logradas. Definitivamente, la épica histórico-romántica no es su fuerte y a pesar del despilfarro de dólares en construir una réplica del Titanic y una respetable recreación de época no son suficientes para armar una historia creíble. No está demás decir el exceso de caricaturización en los personajes (todos!), y también la ridiculización magnificada de las condiciones de viaje de las diferentes clases. Tampoco está demás acotar que Cameron hizo y deshizo como quiso con la historia real y los testimonios de los sobrevivientes de la época con el fin de dar mayor sentido a la historia y que a DiCaprio le faltaba pasar por la mano de Scorsese para aprender a actuar y convertirse en el tran prospecto que es en la actualidad.

En fin, de todas maneras la segunda mitad de la peli es bastante decente y hasta impactante y debo reconocer que la secuencia del hundimiento es un gran logro. Pero mezclar eso con balazos y persecuciones es, por decir lo menos, absurdo y hasta patético.

En fin, una película destinada a agradar a la platea y a algunos críticos gringos lambiscones. Un despilfarro de dinero injustificado para un talentoso director que al parecer, naufraga entre fardos de billetes sin saber muy bien qué hacer con tanta guita al momento de escribir una buena historia...

Ficha técnica
Titanic (1997)
Elenco: Leonardo Di Caprio, Kate Winslet, Billy Zane, Gloria Stuart, Bill Paxton, Frances Fisher, Kathy Bates, David Warner y un montón de extras digitalizados cayendo por la cubierta del barco (también digitalizado).
Dirección, guión y producción: James Cameron
Fotografía: Russell Carpenter
Edición: Conrad Buff, James Cameron, Richard Harris