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12.23.2008

Tommy (1975)… La madre de las Operas Rock en el Cine


No es muy fácil hablar de Tommy, la obra que su mismo director, Ken Russell, ha llamado “la única ópera rock de la historia del cine”. Cierto o no, la película es un manjar, un deleite audiovisual como pocos y señera en muchos sentidos, algo así como El Acorazado Potemkin de las óperas rock o de la generación del LSD, junto con el monumental documento musical y sensorial que es Woodstock.

Uniéndose a la andanada progresiva y conceptual de la época, los muchachos de The Who, liderados por el guitarrista Pete Townsend, se despacharon un discazo doble titulado Tommy en 1969, en el que a través de una serie de canciones pobladas por diversos personajes y situaciones, cuentan la historia de Tommy (la voz de Roger Daltrey), un muchacho que luego de presenciar el asesinato del amante de su madre en manos de su padre, se vuelve a si mismo ciego, sordo y mudo, convirtiendo su interior en un complejo mundo sensaciones y expresándose externamente sólo a través del pinball o flipper, como es más conocido por estos lares. Una serie de acontecimientos, lo llevan a recuperar milagrosamente sus sentidos y a convertirse en una especie de mesías seguido por miles de seres humanos que juran que el cerrarse al mundo exterior es la pomada de la nueva era.

Esa es la base del disco y de la película. Pero Russell hizo algunos cambios al momento de hacer el guión, para darle un giro más dramático a las acciones y por supuesto, acompañado por los muchachos de The Who, creó un mundo estrafalario y desbordante para rodear las avanzadas composiciones de la banda. Usando al mismo Daltrey como protagonista, el film sigue el camino de este muchacho que se niega a sentir, sus paseos por diferentes iglesias paganas en busca de una cura, la codicia de su madre y padrastro quienes descubren en su talento para el pinball una veta de oro; las alucinaciones de Nora Walker (Ann Margret), la madre de Tommy y la conversión del muchacho en una especie de profeta lisérgico y un gran final en donde la música, así como en toda la película, ocupa un lugar de privilegio, convirtiéndose en la varita mágica que da sentido y vida a la desbordante imaginería de Russell y de los chicos de The Who que, por esos años, estaban en la cima de su creatividad.

Entre los personajes, destaca Elton John como el Local Lad, rey del pinball antes de la llegada de Tommy; Oliver Reed como el aprovechador padrastro y Tina Turner como la Reina del Ácido, uno de los personajes que intenta sacar a Tommy de su mutismo. Entre las secuencias, el surgimiento de la iglesia de Tommy, la visita al seudo profeta (Eric Clapton) que propicia el culto a Marilyn Monroe y por supuesto, las volátiles secuencias de Tommy frente a los espejos, en los cuales parece reconocer su reflejo a pesar de la ceguera de desconocidas causas que lo afecta. No hay mucho que criticarle a Russell respecto de la adaptación que hizo del álbum. Si bien el orden original de las canciones es alterado para darle mayor dinamismo a la historia, no hay un diálogo o palabra que no sea cantado, respetando así el concepto original. Bueno, no sorprende tanto, considerando que gran parte de la filmografía de Russell está consagrada a grandes músicos (incluyendo la alocada Lisztomania, con Daltrey como protagonista y musicalizada por Rick Wakeman, el teclero más famoso de Yes), pero que quizás es más reconocido por los freakies del cine por haber dirigido la extravagante película de sci fi Estados Alterados, un alucinante viaje en reversa al original, instintivo y violento ser humano de comienzo de los tiempos.

Criticada y alabada por partes iguales, lo cierto es que Tommy es un ícono en la historia del cine y la música. Quizás las palabras de Russell que mencioné en el primer párrafo suenen soberbias, pero con la perspectiva de este tiempo, si no es la única sí tiene el honor de ser la primera ópera rock de la historia de cine, antecedente directo de The Wall y un hito para todos aquellos fanáticos del cine y la música por partes iguales.

No sería la única obra de The Who llevada al cine. Años después, sería el turno de Quadrophenia, aunque no con el éxito de Tommy, una de esas obras que marcaron con fuego la historia de la música rock y gracias al talento de Ken Russell en combinación con el de Townsend y compañía, también la historia del cine.

Me voy a ahorrar los datos del disco y de la película porque son enormes y cada edición de los discos en diversos formatos incluye o excluye temas, así es que si quieren saber detalles del disco pinchen acá y para la ficha técnica completa de la película, aquí.

Saludos a todos y Feliz Navidad y Año Nuevo!!!

LA PELICULA
Tommy
(Tommy)
1975
111 minutos
Dirigió Ken Russell
Escribieron Ken Rusell y Pete Townsend, basado en el disco homónimo de la banda The Who
Produjo Robert Spottiswoode Organization
Editó Stuart Baird
Música de Pete Townsend
Fotografía de Rick Bush y Ronnie Taylor
Actuaron Roger Daltrey, Ann Margret, Oliver Reed, Elton John, Tina Turner, Jack Nicholson, Eric Clapton, Pete Townsend, John Entwisttle, Keith Moon y un montón de extras en ácido...

6.09.2008

TARDES EN EL REX: La Naranja Mecánica (1972)


Comencé a ir al cine con frecuencia el año ‘87, simplemente porque había una chica que me atraía y ella tenía la costumbre de ver películas los jueves, cuando la entrada estaba rebajada. Yo, tratando de engrupir, quise aprovechar la instancia para estar cerca de ella y ver si saltaba la liebre, pero nunca pasó nada. Lo que sí le agradezco a esta chiquilla es que su belleza y mi calentura gatillaron este agradable vicio por el séptimo arte.

Claro está que en esa época yo era un niño de pecho y me interesaban más las comedias y las películas de acción. Como aprovechábamos todas las baratas que había en las tres salas que había en Antofagasta en aquella época, mis amigos y yo fuimos a parar al Cine Rex a disfrutar de sus famosos rotativos triples, esos que te dejaban con le poto acalambrado y los ojos cuadrados de tanto ver películas. Y fue en una de esas tardes mañosas que me encontré por primera vez en mi vida frente al hermético cine de Stanley Kubrick. Como muchos, fui víctima del síndrome Naranja Mecánica, desde aquel momento en que Malcom McDowell en el rol del perverso Alex DeLarge abre la cinta con la célebre frase “Estábamos yo, Alex y mis tres drogos, Pete, Georgia y Dim…”.

No sé si es la mejor película de Kubrick, pero sí la más efectiva, cruda y política. Para los doctos, 2001, Barry Lindon o Full Metal Jacket pueden ser las obras cumbre de este extraordinario realizador y en cierta medida, estoy de acuerdo, pero la Naranja tiene sus gracias y por supuesto, sus fans incondicionales, todo ello también en gran medida propiciado por el excelente libro de Anthony Burgess, que años después tuve la suerte de leer en inglés.

Los ingredientes son interesantes. Kubrick, que también fue el guionista, tuvo la facultad de traspasar el libro de Burgess a la pantalla sin dejar de lado el trasfondo político y la ácida crítica social, convirtiendo al pervertido y violento Alex en casi un ejemplo a seguir, un sucio delincuente adicto a la leche con drogas, violador, asaltante y ególatra maniaco que de todas maneras tiene la oportunidad de redimirse y más aún, al final, de convertir la violencia en una apología al ser humano común y corriente.

En el fondo, es inevitable sentirse atraído por la magnética figura de DeLarge, correctamente interpretado por McDowell. Un observador feroz de la realidad atroz que lo rodea, pero a diferencia del héroe del caso, Alex no quiere cambiar el mundo ni convertirlo en un lugar mejor. Despiadado y sin ningún control sobre sus actos, instintivo y feroz, se regocija en la misma mierda que ha heredado de la sociedad toda, transformándose en un producto concreto de sus tendencias amorales y del entorno, mutando en un ser escasamente redimido, abrumado y castigado por el mismo sistema que lo ha creado, cual moderno Frankenstein lanzado otra vez al frío exterior, esta vez armado con arrepentimiento y represión, con falsa modestia y la sin razón de ser una persona normal. Y es el mismo sistema el que otra vez lo redime, el que libera una vez la mariposa de su pupa, nuevamente bella y quizás hasta más despiadada y feroz que antes.
Un personaje brillante para un film brillante, plagado de secuencias antológicas, como la pelea de Alex y sus amigos en un teatro abandonado, contra una pandilla rival, violencia explícita y desaforada coreografiada por el bueno de Beethoven; la escena de sexo con dos chicas en la habitación de Alex, esta vez con el William Tell de Rossini acompañado el ritmo desenfrenado de una diminuta porno en cámara rápida; la desagradable golpiza al anciano bajo en un túnel, a contra luz… la humillación de Alex frente a policías y médicos luego de pavloviano tratamiento al que es sometido para “curarlo” y por supuesto, la genial secuencia de la violación en la casa kitsch del escritor, con McDowell dándole un sentido totalmente distinto y perverso a Singin’ in the Rain, canción que fue propuesta e improvisada por el mismo actor dado que era la única que se sabía de memoria…

A veces, hasta me parece una película educativa, una de esas que deberías mostrarle a los cabros chicos para que sepan lo que es violencia y sus consecuencias, aunque claro está, no habría que mostrarles el final… De todas maneras, un film legendario, iniciático, Kubrick en una faceta que quizás sólo repitió en Full Metal Jacket, esa mirada tan especial que tuvo para enfocar la violencia hasta lograr que de verdad nos provoque asco y no agrado como ocurre con la mayor parte de las pelis gringas. Se nota la mano del maestro y su gusto exquisito por la degradación humana, pero sobre todo, por atreverse a indagar dentro de la psiquis de la juventud de la época que perfectamente puede ser la juventud de la nuestra, esa enceguecida por el regatón, los programas de farándula, la pasta base, las zapatillas caras y la necesidad suplicante de una guía real y no de palabritas sacadas de la biblia. Una delicia para los verdaderos amantes del cine y un recuerdo más que grato de mis primeros encuentros con el cine de verdad, ese que aún me deja boquiabierto y hasta esperanzado…

Repítasela. La puede encontrar en DVD y hasta en el cable de repente. Un clásico con todas sus letras y de esos inolvidables…
FICHA TECNICA
La Naranja Mecánica
(Clockwork Orange)
1972
131 minutos
Dirigió, produjo y escribió Stanley Kubrick, sobre la novela homónima de Anthony Burgess
Fotografía de John Alcott
Editó Hill Butler
Música de Walter Carlos (bueno… ahora es Wendy Carlos)
Actuaron Malcom McDowell, Patrick Magee, John Marcus, Michael Tarn, Warren Clark, Adrienne Corri, Michael Bates, entre otros...

11.22.2007

Angustia de no tenerte tanto...

REQUIEM PARA UN SUEÑO (2000)

Como mi ánimo anda por los suelos, no se me ocurrió mejor idea que ver Réquiem para un Sueño. Mi pololo y mi hermano insistieron en que la viera, así es que martiricé mis ojitos con esta peli.

Réquiem para un Sueño, fue dirigida por Darren Aronofsky (último descubrimiento de la "Factoría Sundance") y protagonizada por Ellen Burstyn, Jared (mijito) Leto, Jennifer Connelly y Marlon Wayans. Densa y agobiante es esta peli, plasma esas atmósferas desde las imágenes dramáticamente. Arranca con una premisa deshilachada, con la que consume valiosos minutos sin que la historia se mueva para adelante. Y cuando por fin se define y concentra, lo hace para el lado de los quesos, con lo que termina mucho peor de lo que empezó. Debo destacar si, la magistral actuación de Ellen Burstyn, quien interpretó a la madre de Regan (Linda Blair en El Exorcista), pero con la diferencia que a Jared Leto no se le da vuelta la cabeza y no vomita frente a un cura, aunque de igual manera se encuentra diabólicamente poseído por las drogas (angustiante, no?). Bueno, lo diferente a las demás pelis de drogas, es el montaje rápido, la música de efecto, los planos detalle, los gráficos intercalados y las texturas múltiples que logran que la peli, de algún modo, aparezca sumida en un estado de narcotización similar al que acusan los protagonistas. Y eso le viene bien! Claro, el negro (Wayans) matándose por las drogas; los chiches visuales antes aludidos aligeran la experiencia. Mi opinión es que esta idea pobre es la que promueve la televisión hipócrita del mundo real, en forma de spots con los que las empresas y gobiernos simulan "ocuparse" de la juventud.

Lo curioso en la parafernalia visual y montajística de Aronofsky es perfectamente funcional a esta clase de mensajes sobre cuando se pone (¡y como se pone!) feísta y subrayadamente cruel, gratuitamente truculenta. La primera que paga el pato es Ellen Burstyn, llevada a asumir todas las poses, gestos y situaciones patéticas que puedan imaginar y la segunda soy yo, que salí más angustiada que la cresta y llamando a todos los dealers de esta fucking ciudad, para saciar de alguna manera mi sed de droga. Lo más rescatable de todo es el tema principal, que es de Clint Mansell e interpretado por el cuarteto de cuerdas Kronos Quartet, que al escucharla si andas depre te darán ganas de suicidarte jiijjiji...

Bueno hasta la próxima, nos vemos y saludos desde la Estrella de la Muerte.
C.-

Ficha Técnica:
Réquiem para un Sueño (Requiem for a Dream)
Año de Producción: 2000
Dirección: Darren Aronofsky
Guión: Darren Aronfsky y Hubert Selby Jr., basado en su novela homónima
Producción: Eric Watson y Palmer West
Fotografía: Matthew Libatique
Música: Clint Mansell y Kronos Quartet
Montaje: Jay Rabinowitz
Reparto: Ellen Burstyn, Jared Leto, Jennifer Connelly, Marlos Wayans, uno que otro actor conocido en roles secundarios y varios amigos de Aronofsky.