Luego de ver "Gravedad" (Alfonso Cuarón, 2013) esta tarde y coincidir con la crítica y buena parte del público en que es una de las mejores "películas espaciales" de los últimos tiempos, me di a la tarea de recordar que otros filmes, por distintos motivos, merecen estar en el panteón de las que al menos desde mi personal y siempre subjetivo punto de vista, son las mejores de este subgénero de la ciencia ficción.
El parámetro de elección es que se desarrollen en el espacio, probablemente en otro planeta o al interior de una nave. Es probable que de estas diez elegidas, más de una se me quede afuera. Claro, si es inevitable satisfacer todos los gustos y menos, dar con las diez correctas, pero aquí les dejo esta selección para que la comenten y por sobre todo, la disfruten. El orden es cronológico, quizás sólo con el humilde fin de aprovechar de hacer un recorrido histórico por estas joyas del cine.
1.- VIAJE A LA LUNA (Georges Méliès, 1902)
¿Qué no se ha escrito o dicho acerca de esta obra visionaria? Una mágica pieza que a los cinéfilos nos pone nostálgicos de aquella época en la que hacer películas era todo un descubrimiento y quién mejor que Méliès para invitarnos a mundo maravilloso, lleno de fantasía y trucos ingeniosos que ahora parecen de lo más infantiles, pero aún utilizados en tono de broma en la televisión.
Ya sé que es redundante repetir que el francés es un adelantado. Probablemente la puerilidad de la época le juega en contra a este clásico al momento de revisarlo, pero esa misma candidez la que también lo convierte en una joya necesaria de analizar en cualquier estudio posible del Séptimo Arte; una obra que exuda creatividad e ingenio y por sobre todo, esa magia que tanto se extraña muchas veces en el cine actual.
La versión original
2.- IKARIE XB-1 (Jindrich Polak, 1963)
Conocida por estos lares como "Viaje al Fin del Universo", es una del piezas maestras del género de las "películas espaciales". Proveniente de la antigua Checoslovaquia, la cinta está ambientada en el año 2163. Una nave, la "Ícaro XB-1" es enviada de la Tierra a un planeta habitable ubicado en Alfa Centauri para asentar una colonia que a la larga, pueda permitir que la raza humana perdure. En el viaje, que dura poco más de dos años, los tripulantes que proceden de distintos países deben aprender a convivir entre ellos, soportar al tipo que se desquicia en medio del viaje y hasta enfrentar una amenaza creada por el propio ser humano y encarnada en una terrorífica nave que vaga en el espacio desde el siglo XX.
A saber: no cabe duda que Stanley Kubrick le sacó el jugo a esta película para hacer la celebérrima "2001" y algo parecido hicieron los creativos de "La Nave de la Muerte", aunque en tono de sentido homenaje. Se trata de una cinta que es como "El Planeta Prohibido", pero hecha en serio, con efectos especiales que para la época, eran (y aún son) espectaculares. Claro, se nota la mano (especialmente en los diálogos) que está basada en la novela "La Nube Magallánica" de Stanislaw Lem, por el peso de las palabras y de las historias que comienzan a retorcerse y enredarse al interior de la nave, sin que por ello se pierda interés en una historia que, por lejos, es una de las más brillantes del sci-fi previo a "2001". Y ojo, que no son pocos los que le deben y hasta le rinden homenaje a este película hasta el día de hoy.
Ve aquí la película completa y con subtítulos.
3.- 2001: ODISEA DEL ESPACIO (Stanley Kubrick, 1968)
Para muchos, la madre de todas las películas modernas de sci fi, una marca que muy pocos le pueden quitar. Basándose en la novela de Arthur C. Clark "El Centinela", tanto el barbudo director como el mismo autor, se embarcaron en la confección de un guión a todas luces surrealista, lleno de guiños filosóficos en donde el paso de los minutos nos hace sentir cada vez más pequeños en un universo que nunca lograremos comprender totalmente.
Sin dejar de lado la poética en sus imágenes, quizás lo más extraordinario es la labor de Douglas Trumbull y Wally Veevers en cuanto a efectos especiales, quienes junto al mismo Kubrick lograron construir paisajes memorables y secuencias magníficamente orquestadas para lograr aquel efecto de ensoñación boquiabierta que aún fascina y sorprende; un verdadero deleite para todos los que buscan cine pensante y otra de esas cintas que todo cinéfilo debe ver necesariamente para entender buena parte de la historia del cine contemporáneo.
Aún y con pocas dudas, me atrevo a decir que es insuperable en el género y una de aquellas joyas que jamás pierden su brillo.
Notable la secuencia inicial que puede ver aquí
4.- SILENT RUNNING (Douglas Trumbull, 1972)
Y ya que estamos hablando del genial Douglas Trumbull, revisemos esta otra joya que nos dejó como herencia. En los países de habla hispana, esta peli fue conocida como "Naves Misteriosas", título menos que acertado para una cinta que debe ser una de las primeras ecologistas de los años 70.
Freeman Lowell (interpretado iluminadamente por Bruce Dern) es un botánico que está a cargo de una de las tres naves en donde la humanidad ha conservado toda la flora de la que aún dispone, en espera de recuperar el planeta que está convertido en un desastre. Una extraña orden (destruir todas las plantas y volver a la Tierra) hace que Lowell pierda la cordura y haga lo posible por salvar lo que llama "su" bosque, aunque eso signifique asesinar al resto de la tripulación.
Los mensajes de esta peli son más que claros, aunque lo que sobresale es el personaje de Dern que encarna los más altos ideales ecologistas pero al mismo tiempo, lo peor del ser humano. En medio de la locura que se desata allende Saturno, vale la pena destacar la aparición de los dos robots que Lowell reprograma y la inolvidable escena del juego de póker que, a la larga, se convierte en un devastador retrato de la rebeldía y la soledad.
Wikipedia aporta algunos datos interesantes sobre esta cinta: el guión fue hecho por Derick Washburn, el célebre Steven Bochco y el menospreciado Michael Cimino. Además, Trumbull trabajo junto al tremendo John Dykstra y a Richard Yuricich en los efectos especiales de la cinta mientras de manera paralela, hacían lo mismo para la película "La Amenaza de Andrómeda". Y por último, que Universal recicló las maquetas de las naves de "Silent Running" para la serie de TV "Battlestar Galactica" en 1978.
Ve aquí el trailer.
5.- SOLARIS (Andrei Tarkovsky, 1972)
Es otra de aquellas películas de las que ya se ha hablado en demasía y extensamente. El talento como realizador de Tarkovsky, el pulso envidiable y firme que tiene para hacer cine y esa tensión desesperante y feroz con la que disecta la historia (otra vez, basada en una novela de Stanislaw Lem) y a sus personajes quedan de manifiesto en una moderna fantasía cuyos escenarios remecen y ponen los pelos de punta, enmarcando una historia que nos lleva a mirar a los ojos a varios de nuestros miedos más íntimos: ¿Cómo nos enfrentamos a nosotros mismos? ¿Cómo nos relacionamos con los demás? ¿Cómo encaramos lo desconocido, lo incomprensible... lo inconmensurable?
Este primer coqueteo de Tarkovsky con el sci fi (más tarde haría la notable "Stalker") es un ejercicio lírico en donde la belleza de cada escena y acción es lentamente deglutida por la evolución del doctor Kris Kelvin (Donatas Banionis) mientras es poseído y hasta consumido por la extraordinaria presencia de Solaris, una figura metafísica que se comporta casi como un dios caprichoso concediendo miedos, placeres, culpas y deseos... Con esos elementos es que el ruso construye una de las obras sci fi más complejas hechas hasta la fecha.
Les dejo el trailer de regalo.
6.- ALIEN (Ridley Scott, 1979)
Con todas sus letras, es hasta hoy, la mejor película de terror espacial que he visto. Si nos ponemos a contar cuántas cintas han imitado, homenajeado y parodiado a esta película, necesitaremos otra columna totalmente distinta. Está claro que hay ciertos guiños a la legendaria "Dark Star" que guionizó el mismo Dan O'Bannon, pero en esta ocasión el escritor arranca por otra vertiente totalmente distinta y gracias al pulso de Mr. Scott, nos ubicamos en el espacio, abordo de la nave comercial "Nostromo", en un viaje sin retorno, presionados por una atmósfera opresiva y perseguidos por una bestia que por el sólo hecho de haber sido creada por H.R. Giger ya es aterradora; una tragedia griega en donde la cacería se desata sin posibilidad que las presas puedan huir y en donde la desesperación, la ansiedad y el horror de la muerte segura se enseñorean a lo largo de toda la cinta.
Sin dudas, la mejor de la saga. Quizás sólo comparable a la tercera entrega dirigida por David Fincher y en donde Ripley (Sigourney Weaver) va a parar a un planeta prisión plagado de reos fanáticos religiosos. Inolvidables secuencias llenan los minutos de "Alien": la persecución por los ductos de ventilación en donde Dallas (Tom Skerritt) se convierte de cazador en presa o una semidesnuda Ripley haciéndole frente a la bestia ya son parte del necesario imaginario del sci fi que nos dejó esta película que rompió los esquemas del subgénero de las "películas espaciales" y además, el de los monstruos de otro mundo...
No se alarmen, no se me olvidó la legendaria escena de la muerte de Kane... Disfruten...
7.- ATMÓSFERA 0 (Peter Hyams, 1981)
Una de la grandes películas de sci fi olvidadas y despreciadas, pero que bien vale la pena rescatar. Sean Connery hace aquí el papel de O'Neil, un buen hombre con todas sus letras, que debe hacer un año de servicio en Io, una de las lunas de Júpiter, a cargo de la seguridad de una colonia minera. El problema es que llega un momento en que decide enfrentar la corrupción que anida en el lugar, liderada por Sheppard (Peter Boyle), el gerente de la faena, quien permite que sus trabajadores se droguen con un peligroso suplemento que si bien aumenta la productividad, también puede provocar sicosis y hasta la muerte de quienes lo consumen. De ahí en adelante, la película se convierte en una seguidilla de escabrosas persecuciones en medio del juego del gato y el ratón, con un hombre que no sólo busca hacer justicia sino que además salir vivo de ahí para volver con su familia.
En el fondo, "Atmósfera 0" es un western ambientado en el espacio. Los duelos de O'Neil con los sicarios enviados a terminar con su cruzada son los que llaman la atención porque, si bien las recreaciones en el espacio exterior no son de los mejor, sí cumplen con creces en cuanto a generar nervio y ansiedad. A eso contribuye la construcción de dos personajes muy fuertes, cada uno de ellos buscando prevalecer por sobre el otro con sus propias ideas, lo que transforma la película en una lucha de titanes, en un duelo que en algún momento, terminará enfrentando a estos dos antagonistas.
No es la mejor película sci fi de todos los tiempos, pero tiene la gran ventaja de estar muy bien dosificada, haciéndose hasta creíble en la mayor parte de sus pasajes, y en donde se nota la confiable mano artesana de Hyams para crear un buen y entretenido filme con muy pocos recursos.
Aquí el trailer.
8.- SUNSHINE (Danny Boyle, 2007)
Debe ser una de las películas más subvaloradas de este director inglés, al menos de su época post-Trainspotting. Mi compadre Rodrigo Muñóz Cazaux ya la había comentado así es que no vale la pena acotar mucho en cuanto a la trama: un grupo de científicos lidera una segunda misión al sol, luego de un primer intento que resultó en fracaso, con el propósito de explotar una bomba que reactive a la estrella y así, poder mantener la vida en la Tierra.
Plagada de imágenes que impactan por su belleza, logrando aquel efecto de hacernos sentir pequeños ante un universo que nos aplasta, los viajeros sospechan desde un comienzo que se trata de un viaje sin retorno aunque pugnan por convencerse de lo contrario. Plagada de observaciones tránsfugas acerca de la vida y la muerte, el elemento de quiebre, además de los disímiles caracteres de los mismos protagonistas, lo pone el hallazgo de la nave de la primera misión (he aquí otro ejemplo de las influencias de "Ikarie XB-1") y una avalancha de condimentos mesiánicos que calzan a la perfección con una trama que, aunque está a punto de hacerlo, no cae en el sopor de las observaciones extremadamente filosóficas, sino que mantiene el nervio entre estas apreciaciones y el suspenso necesario en la claustrofobia de una nave que se dirige a su desaparición segura. Una cinta notable y recomendable para todo fanático del sci-fi.
El trailer extendido, aquí.
9.- WALL-E (Andrew Stanton, 2008)
Que una película para niños sea prácticamente sin diálogos y que aún así, mantenga el interés absorto de la audiencia que aún tiene costras en las rodillas, ya es un logro que me permite colocar esta cinta en mi selección. Que además su protagonista (una caja con ojos como dice mi amigo Muñóz Cazaux) provoque empatía hasta del corazón más duro, es otro punto a favor. Que se trate de una historia que logra conmover nuestra alma ecológica (sin dejar de lado algunos guiños a "Silent Ruinning") es otro poroto que se anota esta notable cinta de la factoría Pixar, en torno a una historia muy sencilla pero entrañable: un pequeño robot de limpieza pasa 700 años recogiendo y ordenando desperdicios, aunque increíblemente sus básicos circuitos logran concretar algo parecido al aprendizaje. La llegada de una robot más avanzada, EVA, rompe la rutinaria vida del pequeño WALL-E que se embarca en una aventura espacial que nos deja momentos memorables como el viaje del autómata hacia la nodriza "Axioma" o la caminata que ambos sintéticos hacen fuera de la nave, momentos que se tornan entrañables a más no poder. Todo eso, condimentado con una de las críticas más directas y divertidas al sedentarismo del ser humano y su dependencia exacerbada de la tecnología.
Un must have en cualquier listado sci fi que se haga de ahora en adelante.
10.- MOON (Duncan Jones, 2009)
Uno de los últimos clásicos que he sumado a mi listado de las mejores "películas espaciales" es esta oscura cinta británica protagonizada por Sam Rockwell en el papel de un minero que trabaja solo explotando un yacimiento lunar. Está a punto de terminar su contrato y regresar a la Tierra cuando sufre un accidente. Al despertar, se encuentra con él mismo, pero en una versión tres años más joven, lo que desencadena una serie de acciones que lo llevarán a descubrir el secreto que oculta la base.
Soledad, decadencia, la abrumadora falta de comunicación y la inquietante voz de Kevin Spacey (superando por lejos el temor que me provocaba HAL 9000 en "2001") son parte de una aventura que enerva y provoca crisis de pánico y ataques de ansiedad en la medida en que los secretos que oculta la base son develados en una obra redonda y que merece una y otra revisión para descubrir cada una de sus exquisitas maravillas.
Les dejo el trailer por si lo quieren ver y se tienten a echarle una mirada a esta extraña y atípica cinta que además, cuenta con una banda sonora de thriller regalo del señor Clint Mansell.
Bueno, ya les dije que varias se me deben haber quedado afuera, pero vengan sus aportes para hacer una segunda parte de las mejores "películas espaciales" de la historia del cine.
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12.31.2013
7.25.2009
Dr. Strangelove (1964)... A estas alturas, la bomba atómica vale hongo

Kubrick fue y es un maestro. Sí, algunos lo negarán, pero por lo menos a mí no me cabe duda que el viejo Stan tomó lo mejor de los grandes anteriores a él, le puso su cuota notoriamente personal, y de esa mezcla, logró por lo menos, un par de obras maestras.
Desde mi punto de vista, la peli que ahora comento no es una de las que los críticos catalogarán como la cúspide de Stan, pero tiene su gracia. El título original de esta peli es Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb. Largo y divertido, en una época oscura y conflictiva que en lo personal, comparo con el periodo de la Inquisicón. Y hasta fue peor. Si ustedes mal no recuerdan, en los años 50, el paranoico senador McCarthy encabezó un comité para descubrir a los "comunistas infitrados", en especial en el mundo del cine. El señor Kubrick, como venía de Inglaterra, rescató a varios de ellos para hacer sus películas. Y le fue rebien.
Hasta donde yo sé, esta es la única película en tono de comedia que ha hecho Stan. Y lo hizo bastante bien, con el apoyo de un guión sólido y las geniales interpretaciones de Peter Sellers. Sí, porque este compadre se manda tres papeles principales y en cada uno, luce irreconocible. Pero para eso, mejor contar un poquito de la historia.
Plena Guerra Fría. Cuertel gringo con general a la cabeza demasiado mesiánico, onda Bush (padre o hijo, da igual). Sterling Hayden es este personaje cuyo nombre ya es para la risa: Jack. D. Ripper. El tipo es un paranoico redomado que ante la más mínima alerta de ataque, desencadena una ofesiva en masa contra la Unión Soviética. Mientras los bombarderos vuelan, el pobre oficial Mandrake (Sellers) trata de volver a sus casillas al general, pero es casi imposible. En tanto, el Presidente de Estados Unidos, Merkin Muffley (otra vez Sellers) se reúne con el Alto Mando en una base subterránea en busca de una solución al conflicto que parece llegar de la mano del Doctor Strangelove (otra vez, Sellers), un científico de pasado nazi que hace de guardián consejero.
En tanto, los aviones atacantes son detenidos a excepción de uno cuyo sistema de radio fue jodido por un misil. Por lo tanto, sigue su fatídico rumbo cargando una bomba atómica en contra del enemigo imaginario...
Las tres historias paralelas se desarrollan con total aromonía. Sellers aquí, demuestra ser el tremendo actor tantas veces despreciado por los críticos, representando tres importantes y a la vez, diferentes roles, en especial el de Stragelove con su pasado nazi, brindando algunos de los momentos más hilarantes de esta peli. Pero también tenemos a Slim Pickens como el comandante del avión gringo perdido, el mismo gordito que muchos han visto montando la bomba "H" como un tejano arriba de un caballo encabritado... Otra de las escenas memorables que Kubrick nos dejó de esta peli.
Y hay más. El salón subterráneo en donde se reúne el presidente son sus colaboradores ha sido repetido e imitado hasta el hartazgo. El belicoso General Turgidson ha sido repetido y parodiado hasta el hartazgo debido a sus ansias destructivas y mínimamente éticas (APLAUSOS para George C. Scott por este rol), mientras el Doctor Strangelove lucha, en su silla de rudas, por no levantar su brazo en señal de saludo a Hitler...
En esta peli, Kubrick hizo maravillas para la época. Se despachó una peli antibélica cuando el mundo estaba al borde de una guerra. Se rió de todos los bandos en cuestión sin asco, pero sin faltar el respeto. Logró que un actorazo como Peter Sellers diera un paso más allá (o quizás varios). Se mandó un pedazo de película antibélica que hasta hoy, tiene un valor único...
LA PELICULA
Doctor Strangelove
(Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb)
Por ahí también se llama "¿Teléfono Rojo?... Volamos a Moscú"
1964
94 minutos
Dirigió y produjo Stanley Kubrick
Escribieron Stanley Kubrick y Terry Southern sobre la novela de Peter George
Fotografía de Gilbert Taylor
Editó Anthony Harvey
Música de Laurie Johnson
Actuaron, Peter Sellers, Peter Sellers, Peter Sellers, Sterling Hayden, Slim Pickens... y todos los demás...
Etiquetas:
bafta,
comedia,
guerra fría,
humor negro,
peter sellers,
slim pickens,
stanley kubrivk
6.09.2008
TARDES EN EL REX: La Naranja Mecánica (1972)

Comencé a ir al cine con frecuencia el año ‘87, simplemente porque había una chica que me atraía y ella tenía la costumbre de ver películas los jueves, cuando la entrada estaba rebajada. Yo, tratando de engrupir, quise aprovechar la instancia para estar cerca de ella y ver si saltaba la liebre, pero nunca pasó nada. Lo que sí le agradezco a esta chiquilla es que su belleza y mi calentura gatillaron este agradable vicio por el séptimo arte.
Claro está que en esa época yo era un niño de pecho y me interesaban más las comedias y las películas de acción. Como aprovechábamos todas las baratas que había en las tres salas que había en Antofagasta en aquella época, mis amigos y yo fuimos a parar al Cine Rex a disfrutar de sus famosos rotativos triples, esos que te dejaban con le poto acalambrado y los ojos cuadrados de tanto ver películas. Y fue en una de esas tardes mañosas que me encontré por primera vez en mi vida frente al hermético cine de Stanley Kubrick. Como muchos, fui víctima del síndrome Naranja Mecánica, desde aquel momento en que Malcom McDowell en el rol del perverso Alex DeLarge abre la cinta con la célebre frase “Estábamos yo, Alex y mis tres drogos, Pete, Georgia y Dim…”.
No sé si es la mejor película de Kubrick, pero sí la más efectiva, cruda y política. Para los doctos, 2001, Barry Lindon o Full Metal Jacket pueden ser las obras cumbre de este extraordinario realizador y en cierta medida, estoy de acuerdo, pero la Naranja tiene sus gracias y por supuesto, sus fans incondicionales, todo ello también en gran medida propiciado por el excelente libro de Anthony Burgess, que años después tuve la suerte de leer en inglés.
Los ingredientes son interesantes. Kubrick, que también fue el guionista, tuvo la facultad de traspasar el libro de Burgess a la pantalla sin dejar de lado el trasfondo político y la ácida crítica social, convirtiendo al pervertido y violento Alex en casi un ejemplo a seguir, un sucio delincuente adicto a la leche con drogas, violador, asaltante y ególatra maniaco que de todas maneras tiene la oportunidad de redimirse y más aún, al final, de convertir la violencia en una apología al ser humano común y corriente.
En el fondo, es inevitable sentirse atraído por la magnética figura de DeLarge, correctamente interpretado por McDowell. Un observador feroz de la realidad atroz que lo rodea, pero a diferencia del héroe del caso, Alex no quiere cambiar el mundo ni convertirlo en un lugar mejor. Despiadado y sin ningún control sobre sus actos, instintivo y feroz, se regocija en la misma mierda que ha heredado de la sociedad toda, transformándose en un producto concreto de sus tendencias amorales y del entorno, mutando en un ser escasamente redimido, abrumado y castigado por el mismo sistema que lo ha creado, cual moderno Frankenstein lanzado otra vez al frío exterior, esta vez armado con arrepentimiento y represión, con falsa modestia y la sin razón de ser una persona normal. Y es el mismo sistema el que otra vez lo redime, el que libera una vez la mariposa de su pupa, nuevamente bella y quizás hasta más despiadada y feroz que antes.
Un personaje brillante para un film brillante, plagado de secuencias antológicas, como la pelea de Alex y sus amigos en un teatro abandonado, contra una pandilla rival, violencia explícita y desaforada coreografiada por el bueno de Beethoven; la escena de sexo con dos chicas en la habitación de Alex, esta vez con el William Tell de Rossini acompañado el ritmo desenfrenado de una diminuta porno en cámara rápida; la desagradable golpiza al anciano bajo en un túnel, a contra luz… la humillación de Alex frente a policías y médicos luego de pavloviano tratamiento al que es sometido para “curarlo” y por supuesto, la genial secuencia de la violación en la casa kitsch del escritor, con McDowell dándole un sentido totalmente distinto y perverso a Singin’ in the Rain, canción que fue propuesta e improvisada por el mismo actor dado que era la única que se sabía de memoria…
A veces, hasta me parece una película educativa, una de esas que deberías mostrarle a los cabros chicos para que sepan lo que es violencia y sus consecuencias, aunque claro está, no habría que mostrarles el final… De todas maneras, un film legendario, iniciático, Kubrick en una faceta que quizás sólo repitió en Full Metal Jacket, esa mirada tan especial que tuvo para enfocar la violencia hasta lograr que de verdad nos provoque asco y no agrado como ocurre con la mayor parte de las pelis gringas. Se nota la mano del maestro y su gusto exquisito por la degradación humana, pero sobre todo, por atreverse a indagar dentro de la psiquis de la juventud de la época que perfectamente puede ser la juventud de la nuestra, esa enceguecida por el regatón, los programas de farándula, la pasta base, las zapatillas caras y la necesidad suplicante de una guía real y no de palabritas sacadas de la biblia. Una delicia para los verdaderos amantes del cine y un recuerdo más que grato de mis primeros encuentros con el cine de verdad, ese que aún me deja boquiabierto y hasta esperanzado…
Repítasela. La puede encontrar en DVD y hasta en el cable de repente. Un clásico con todas sus letras y de esos inolvidables…
FICHA TECNICA
La Naranja Mecánica
(Clockwork Orange)
1972
131 minutos
Dirigió, produjo y escribió Stanley Kubrick, sobre la novela homónima de Anthony Burgess
Fotografía de John Alcott
Editó Hill Butler
Música de Walter Carlos (bueno… ahora es Wendy Carlos)
Actuaron Malcom McDowell, Patrick Magee, John Marcus, Michael Tarn, Warren Clark, Adrienne Corri, Michael Bates, entre otros...
La Naranja Mecánica
(Clockwork Orange)
1972
131 minutos
Dirigió, produjo y escribió Stanley Kubrick, sobre la novela homónima de Anthony Burgess
Fotografía de John Alcott
Editó Hill Butler
Música de Walter Carlos (bueno… ahora es Wendy Carlos)
Actuaron Malcom McDowell, Patrick Magee, John Marcus, Michael Tarn, Warren Clark, Adrienne Corri, Michael Bates, entre otros...
Etiquetas:
cine culto,
cine y drogas,
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