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12.06.2012

Ted (2012)... o la reafirmación del reinado cómico de Seth MacFarlane


Apenas supe que Seth MacFarlane estaba haciendo un largometraje, me dio algo de miedo. Y cómo no. Uno que ha seguido su carrera desde la primera temporada de Padre de Familia, que sufrió cuando la sacaron del aire, que se emocionó cuando regresó a la pantalla chica y que disfruta del plagio que hizo de sí mismo con American Dad y con el spin off Cleaveland Show, no podía sino esta preocupado porque no es lo mismo sostener ese particular, negro, desfachatado y abrasador humor por media hora que por más de una hora y media.

Pero MacFarlane, el “don” de la comedia por estos años, no defraudó. Junto a dos de sus socios en TV, Alec Sulkin y Wellesley Wild, logró armar un guión sencillo pero muy entretenido y ágil, que se sostiene en andanadas rápidas y constantes de humor más verbal que físico, muy inteligente en algunos momentos, coprolálico en otros, y hasta absurdo e irreverente en varios de los momentos más desternillantes de la historia de John Bennett (Mark Wahlberg), quien siendo niño pide tener como mejor amigo y para siempre, a su oso de peluche, Ted (voz de MacFarlane). Su deseo se cumple, pero el cuento de hadas de su infancia, con el paso de los años, se ha convertido en un lugar común que lo mantiene estancado en un trabajo poco exigente, pero con una novia espectacular a su lado, la bellísima Lori (Mila Kunis)... Y bueno, Ted aún es un ocho de peluche que apenas se encumbra a 60 centímetros del suelo, pero que carga ya más de dos décadas de vida en las que se ha convertido en un afelpado adulto lleno de vicios, humor displicente y sumamente despreocupado. Y si bien Lori está muy enamorada de John, ha llegado un momento en sus vidas en que el pasado debe ser dejado de lado para poder enfrentar juntos el futuro y para Lori, ese futuro, no incluye a Ted...

No me gusta como actúa Wahlberg, pero debo reconocer que da en el tono justo en este film, haciendo creíble no sólo su personaje, sino que también su relación con Ted. Cargado de tics ochenteros y noventeros, junto al oso protagonizan un par de secuencias inolvidables, entre ellas, el momento en que conocen a Sam Jones, el protagonista de la película Flash Gordon de la cual ambos son fanáticos, en una fiestoca de antología. Mila Kunis no lo hace nada de mal, siendo protagonista también de un par de momentos jocosos, mismos que van armando una seguidilla de secuencias llenas de detalles, en los que incluso, MacFarlane se ríe de si mismo y de sus personajes de televisión, además de burlarse de los judíos, negros, blancos, homosexuales, las tiendas de descuento, las grandes cadenas comerciales, la iglesia, el fútbol americano, la televisión y un largo etcétera, porque como bien sabemos sus seguidores, Seth y sus chicos no dejan títere con cabeza.

No me cabe duda que es la mejor comedia del 2012, no tanto por su originalidad, sino que porque MacFarlane y los suyos demuestran que la probada fórmula de sus series de TV sirve para la pantalla grande aplicando algunos sorpresivos giros y en especial, porque por la cantidad de gente que fue a ver la peli (la más taquillera de Universal este año y hasta la fecha), creo que son muchos más los fanáticos del bizarro humor de MacFarlane de lo que pensaba y eso espero que permita que podamos ver sus “obras de arte” por muchos años en las pantallas chicas y grandes...

Larga vida a Seth...

LA PELÍCULA
Ted
106 minutos
Dirigió Franco Copari
Escribieron Seth MacFarlane, Alec Sulkin y Wellesley Wild
Fotografía de Michael Barrett
Editó Jeff Freeman
Música de Lucas Scenna (aunque la banda sonora incluye a Norah Jones, Hootie & The Blowfish, Queen y el inefable Walter Murphy)
Actuaron Mark Wahlberg, Mila Kunis, Seth MacFarlane (voz), Giovanni Ribisi, Jessica Barth, Jessica Stroup, Joel McHale, Patrick Warburton y ojo, porque aparece una buena cantidad de conocidos haciendo de sí mismos...


7.25.2009

Dr. Strangelove (1964)... A estas alturas, la bomba atómica vale hongo


Kubrick fue y es un maestro. Sí, algunos lo negarán, pero por lo menos a mí no me cabe duda que el viejo Stan tomó lo mejor de los grandes anteriores a él, le puso su cuota notoriamente personal, y de esa mezcla, logró por lo menos, un par de obras maestras.

Desde mi punto de vista, la peli que ahora comento no es una de las que los críticos catalogarán como la cúspide de Stan, pero tiene su gracia. El título original de esta peli es Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb. Largo y divertido, en una época oscura y conflictiva que en lo personal, comparo con el periodo de la Inquisicón. Y hasta fue peor. Si ustedes mal no recuerdan, en los años 50, el paranoico senador McCarthy encabezó un comité para descubrir a los "comunistas infitrados", en especial en el mundo del cine. El señor Kubrick, como venía de Inglaterra, rescató a varios de ellos para hacer sus películas. Y le fue rebien.

Hasta donde yo sé, esta es la única película en tono de comedia que ha hecho Stan. Y lo hizo bastante bien, con el apoyo de un guión sólido y las geniales interpretaciones de Peter Sellers. Sí, porque este compadre se manda tres papeles principales y en cada uno, luce irreconocible. Pero para eso, mejor contar un poquito de la historia.

Plena Guerra Fría. Cuertel gringo con general a la cabeza demasiado mesiánico, onda Bush (padre o hijo, da igual). Sterling Hayden es este personaje cuyo nombre ya es para la risa: Jack. D. Ripper. El tipo es un paranoico redomado que ante la más mínima alerta de ataque, desencadena una ofesiva en masa contra la Unión Soviética. Mientras los bombarderos vuelan, el pobre oficial Mandrake (Sellers) trata de volver a sus casillas al general, pero es casi imposible. En tanto, el Presidente de Estados Unidos, Merkin Muffley (otra vez Sellers) se reúne con el Alto Mando en una base subterránea en busca de una solución al conflicto que parece llegar de la mano del Doctor Strangelove (otra vez, Sellers), un científico de pasado nazi que hace de guardián consejero.

En tanto, los aviones atacantes son detenidos a excepción de uno cuyo sistema de radio fue jodido por un misil. Por lo tanto, sigue su fatídico rumbo cargando una bomba atómica en contra del enemigo imaginario...

Las tres historias paralelas se desarrollan con total aromonía. Sellers aquí, demuestra ser el tremendo actor tantas veces despreciado por los críticos, representando tres importantes y a la vez, diferentes roles, en especial el de Stragelove con su pasado nazi, brindando algunos de los momentos más hilarantes de esta peli. Pero también tenemos a Slim Pickens como el comandante del avión gringo perdido, el mismo gordito que muchos han visto montando la bomba "H" como un tejano arriba de un caballo encabritado... Otra de las escenas memorables que Kubrick nos dejó de esta peli.

Y hay más. El salón subterráneo en donde se reúne el presidente son sus colaboradores ha sido repetido e imitado hasta el hartazgo. El belicoso General Turgidson ha sido repetido y parodiado hasta el hartazgo debido a sus ansias destructivas y mínimamente éticas (APLAUSOS para George C. Scott por este rol), mientras el Doctor Strangelove lucha, en su silla de rudas, por no levantar su brazo en señal de saludo a Hitler...

En esta peli, Kubrick hizo maravillas para la época. Se despachó una peli antibélica cuando el mundo estaba al borde de una guerra. Se rió de todos los bandos en cuestión sin asco, pero sin faltar el respeto. Logró que un actorazo como Peter Sellers diera un paso más allá (o quizás varios). Se mandó un pedazo de película antibélica que hasta hoy, tiene un valor único...

LA PELICULA
Doctor Strangelove
(Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb)
Por ahí también se llama "¿Teléfono Rojo?... Volamos a Moscú"
1964
94 minutos
Dirigió y produjo Stanley Kubrick
Escribieron Stanley Kubrick y Terry Southern sobre la novela de Peter George
Fotografía de Gilbert Taylor
Editó Anthony Harvey
Música de Laurie Johnson
Actuaron, Peter Sellers, Peter Sellers, Peter Sellers, Sterling Hayden, Slim Pickens... y todos los demás...

5.23.2009

Quémese Después de Leerse (2008)... Los Hermanos Coen no paran de sorprender...


Regularmente me pasa que debo darme un tiempo para comentar la mayor parte de las películas que veo. Me gusta pasarlas tres o cuatro veces, incluso con bastante tiempo entre uno y otro visionado, masticarlas, percibir si la primera impresión fue acertada o no. Hay películas que me han fascinado en la primera oportunidad, pero que después pierden la gracia. Otras que he detestado y que el tiempo me hace valorar en su justa medida. Otras son malas la primera, la segunda, la tercera, la cuarta vez... no tienen vuelta ni arreglo. Y otras, son buenas siempre, desde el minuto inicial, sin importar la cantidad de veces que las vea, sin importar el paso de los años...

Quizás le estoy poniendo mucho, pero por lo menos con Quémese Después de Leerse me pasó que luego ya de varios meses y habiéndola visto con suma detención, aún me fascina. Claro, es otra de las joyitas de los hermanos Joel y Ethan Coen y aunque no está al nivel de sus obras mayores como No Country for Old Men, Miller's Crossing, Fargo o Big Lebowsky, se deja ver con innegable agrado, retomando los temas, tonos, tics y modos a los que tan acostumbrados nos tienen cuando hacen comedias negras y que habían sido un tanto olvidados luego de la alucinante Sin Lugar para los Débiles.

Ozzie Cox (John Malkovich) es un agente de la CIA recientemente despedido que, para matar el tiempo libre, comienza a escribir sus memorias. Está casado con Katie (Tilda Swinton), una mujer fría, frívola y muy bitch que lo engaña con un agente del FBI, Harry Pfarrer (George Clooney), que aunque galán y simpático, sufre de serios trastornos obsesivos. Cuando Katie decide separarse, obedece la recomendación de sua bogado y extrae en un CD toda la información de la cuentas bancarias de Ozzie, partes de su autobiografía y quizás cuánta información más. Lamentablemente, pierde el disco en el gimnasio al que acude regularmente y en el que trabaja Linda Litzke (Frances McDormand), una mujer madura y decidida a obtener el dinero suficiente para hacerse una cirugía estética, y que aprovecha la ocasión para intentar chantajear a Ozzie, apoyada por Chad Feldheimer (Brad Pitt), un atolondrado instructor de gimnasia.

De ahí en adelante, es cosa de dejarse llevar a un nuevo y siempre intrincado mundo creado por la mano firme de los hermanos Coen, esta vez con elementos que rozan con el espionaje y la burda burocracia de los servicios de inteligencia, y en el que abundan los diálogos ágiles y precisos, mismos que van construyendo la historia de todos estos personajes con claridad y solidez. A eso se suma el humor negro que navega con constante fluidez no sólo en las exageradas caracterizaciones de cada pieza de este casual ajedrez, si no que también en notables secuencias encabezadas por las correctas interpretaciones de todo el elenco, pero especialmente de un desquiciado Malkovich, una afectada McDormand, el light y atolondrado Pitt, la gélida Swinton y Clooney, en un rol que le calza a la perfección.

Y aunque tengo ganas, decir más sería quitarles la imperdible oportunidad de disfrutar de este film, un intenso relato de malentendidos, imperfecciones, ansias de cambio y desilusiones que logra convencer y hacer reír con toques no muy sanos de humor... No se la pierdan...

LA PELICULA
Quémese Después de Leerse
(Burn After Reading)
2008
96 minutos
Dirigieron y escribieron Joel y Ethan Coen
Produjo Jess Gonchor
Fotografía de Emmanuel Lubezki
Editó Roderick Jaynes (seudónimo de los Coen Bros.)
Música de Carter Burwell
Actuaron John Malkovich, Frances McDormand, George Clooney, Tilda Swinton, Brad Pitt, Richard Jenkins, JK Simmons y varios extras en fiestas nice o como oficinistas del FBI...

3.24.2009

Beetlejuice (1988)... o cómo me convertí en un fanático de Tim Burton


Hoy desperté con bajón de Tim Burton. Como el fin de semana con Cindy vimos Sweeney Todd, The Demon Barber of Fleet Street (2007), me quedé pegado con la casi siempre maravillosa cinematografía del viejo Tim, su humor negro, sus (casi) siempre deliciosas andanzas como director, guionista y/o productor que han concretado algunos de los momentos más memorables del séptimo arte en las últimas décadas.

Creo que aún Burton es por sobre todo, un adulto con alma de niño. Se nota en los temas que trata, la forma de mirarlos, de esbozarlos, de proyectarlos a la audiencia. Incluso en un film tan "serio" como Big Fish (2003) se nota esa mirada inocentona y cándida. Traspasar a la pantalla grande aquellos sueños, deseos y pesadillas infantiles tratando de mantener la misma percepción de la pubertad más insigne es una tarea que Burton ha sabido llevar con claridad, tino y mucho oficio.

Entre trazos oscuros, toques góticos, personajes insanos y homenajes varios, el viejo Tim ha convertido su filmografía en la filmografía de muchos fanáticos del cine que jamás han tomado una cámara, esa legión de freaks colgados de mucho cine bastardo, de baja estofa, escasa calidad, pero muy buenas ideas. Burton sembró su semilla en esas páramos medios lóbregos y transformó sus cintas, o nosostros la transformamos, en himnos y metraje de culto para una legión de nostálgicos esbirros del cine de trasnoche.

Una vez que su arte fue rentable, después de algunos cortos y la freakiada Pee Wee's Big Adventure (1985), Burton se despachó esta joyita del humor negro, inolvidable y signada por uno de los personajes más desfachatados y desenfrenados de los últimos tiempos. La historia es trastornada desde el comienzo. Barbara y Adam Maitland (Geena Davis y Alec Baldwin) se trasladan a una solariega casita de Nueva Inglaterra. Ambos fallecen en un accidente y sus almas se quedan penando en el lugar. El asumir el fantasmazgo obligado, el vivir en el limbo, se ve interrumpido por la aparición de la familia Deetze, burgueses extravagantes que rompen la paz en la que los Maitland pretenden pasar sus años de espectralidad. Al poco tiempo, establecen amistad con Lidia (Wynona Ryder), la hija de la pareja, una chica gótica y con tendencias suicidas. Hasta ahí, los problemas no son tan graves, pero en busca de fórmulas para echar a los Deetze de la casa, los Maitland se topan con Bethelgeuse (Michael Keaton), un bioexorcista descarado y neurótico que se enamorará de Lidia, convirtiendo sus acciones en una bomba de tiempo...

Beetlejuice es una cinta extremadamente divertida, morbosamente insana, llena de momentos notables y frases para el bronce. Juega con los elementos más básicos y atractivos del añejo cine de terror "B" que tanto le gusta a Burton. Y juega bien, encandilando con una historia ágil, plagada de guiños, sin pausas ni concesiones. El personaje de Beetlejuice es una tromba apestosa que encanta y provoca rechazo por partes iguales. Su acelerada coprolalia y rápidas intervenciones congelan al espectador en un rictus casi catártico constante. Un personaje sólido que deambula entre la oscuridad difusa del limbo, ls emociones sin control y fraseos cáusticos que no hacen si no provocar una constante sonrisa.

Una cinta memorable. Un film casi redondo, bien concebido y bien hechito, sin tanta ínfula ni presupuesto millonario. Una peli hecha con amor y convencimiento, apoyada en un guión sólido, complementada por una cinamatografía acabada, excelentes escenarios y decentes actuaciones. Un casi-debut espectacular para un director que posteriormente no hizo si no confirmar los pergaminos que se le otorgaron luego del estreno de esta memorable comedia de fantasmas...

LA PELICULA
Beetlejuice
(Beetlejuice)
1988
92 minutos
Dirigió Tim Burton
Produjeron David Geffen, Larry Wilson, Michael Bender y Richard Hashimoto
Escribieron Michael MacDowell y Warren Skaaren, sobre la historia de Michael McDowell y Larry Wilson
Fotografía de Thomas E. Ackerman
Editó Jane Kurson
Música de Danny Elfman
Actuaron Michael Keaton, Geena Davis, Alec Baldwin, Wynona Ryder, Catherine O'Hara, Jeffrey Jones, Sylvia Sidney, Glen Shadix y uno que otro fanstasma trágicamente fallecido...

11.13.2008

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: Simón del Desierto (1964)


¡Buñuel nunca falla!

Hace un par de meses, mi compadre Erick Aeschlimann me recomendó ver esta película de Buñuel, que hasta ese momento, no conocía. Es más, su existencia me era absolutamente extraña e indiferente. Pero era Buñuel, el genio creador de Un Perro Andaluz (1928), La Edad de Oro (1930), Los Olvidados (1950), Viridiana (1961), El Ángel Exterminador (1962) y Bella de Día (1966), no podía desteñir con un film realizado en una de sus épocas más prolíficas, cuando luego del exilio obligado por el triunfo de Franco fue a para a Estados Unidos y luego, a México, en donde desarrolló gran parte de su carrera.

La conseguí. La vi. Simón es un tipo que ha escogido una vida anacoreta para acercarse a Dios y ser digno de Él. Durante seis años, seis meses y seis días ha estado de pie sobre una columna, orando, pegándose con la piedra en el pecho, haciendo milagros. Por eso es que cuando un devoto adinerado (al cual Simón ha curado de un “mal nefando”, es decir, una enfermedad sexual), le regala una nueva columna para continuar su penitencia, los feligreses acuden en masa para presenciar el acontecimiento.

Desde su nueva columna (algo de orgullo ya se dibuja en Simón con este acto), realiza un primer milagro que devolverle las manos a un pastor que ha sido mutilado por robo. Una vez realizado el milagro, una de las primeras cosas que hace el tipo es darle de cachuchazos a su hija. Moraleja buñuelesca: una buena acción no siempre genera otra buena acción. O bien: un milagro no hace otro milagro.

El diablo se le aparece en forme de mujer (Silvia Pinal). Simón predica y lucha contra el Malulo con oraciones, pero poco a poco su santidad se desvanece ante los ojos del espectador, mas no de sus fieles. En sus pensamientos, Simón desprecia al ser humano y quiere que de una vez por todas lo dejen tranquilo. Ese es su calvario. Varios cosas ocurren ocho metros más abajo. El Diablo sigue acosando a Simón de diversas maneras, hasta que se produce el enfrentamiento final y un desenlace sólo imaginable en la lúcida y disparatada mente de Buñuel.

Sarcástica y crítica de la religión, Simón del Desierto, sin ser una de las obras mayores del español, si se rescata por una armónica fotografía, ágiles diálogos, la desmitificación de la santidad y la revelación del doble discurso no sólo de los practicantes si no que de todos nosotros. Secuencias notables hay varias en tan pocos minutos: la aparición de la sexy Pinal mostrando las bragas y las pechugas bajo un pulcro vestido negro y la sarta de maldiciones que salen de su boquita; las calumnias del sacerdote Trifón que terminan en un diálogo memorable en que el cura poseído pelea a gritos con sus compuestos compañeros de orden y la aparición de un ataúd que se arrastra sólo por la tierra y que es el prólogo a las secuencias finales de la cinta.

Buñuel no da puntada sin hilo y Simón del Desierto no es la excepción. Trate de verla, es una rareza aún para nuestros tiempos, un mediometraje agradable, punzante, ácido y sin muchas concesiones, y hasta una especie de revisión de las clásicas películas religiosas. Es más, en un momento el Diablo le dice a Simón que se parecen, pues él que fue un ángel, tuvo la oportunidad de conocer a Dios… Pero que de su hijo mejor no va a hablar porque al parecer era tan débil como cualquier ser humano. Toda una declaración de principios mucho más cruda y menos poéticas que las expresadas por Kazantzakis en su Última Tentación de Cristo.

Ideal para una Semana Santa alternativa y olvidarse que la televisión nacional repite una y otra vez El Manto Sagrado y Jesús de Nazareth… Ahoa, trate de embalarse con ese rarísimo Simón y deje que Buñuel le de una buena revisión al otro lado del culto religioso occidental con sus (más) defectos que virtudes…

LA PELICULA
Simón del Desierto
(Simón del Desierto)
1964
43 minutos
Dirigió Luis Buñuel
Escrita por Luis Buñuel y Julio Alejandro, sobre una idea de Buñuel
Produjo Gustavo Alatriste
Editaron Carlos Savage y Luis Buñuel
Música de Raúl Lavista y Saetas y Tambores de la Semana Santa de Calanda
Fotografía de Gabriel Figueroa
Actuaron Claudio Brook, Hortensia Santoveña, Silvia Pinal, Jesús Fernández, Enrique Álvarez Félix, Enrique García Álvarez y varios bailarines a-go-go en ácido…