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8.03.2009

El Milagro de P. Tinto (1998)... Las exquisitas rarezas españolas atacan de nuevo...


A fines de los 90, una amiga se me acercó y me preguntó si había visto El Milagro de P. Tinto. Le dije que no tenía idea de qué diablos me estaba hablando. Sólo se limitó a responderme que tenía que verla. Sonrió y me dejó con la duda. Así es que me puse en campaña y me la conseguí. Y vaya qué sorpresa que me llevé.

No soy muy asiduo al cine español que gana Goyas o se pasea por la alfombra de la Academia. Me refiero a Almodóvar y otros de la misma calaña. Pueden tener mucho valor, pero ese tipo de pelis no me llega. Ni me hace cosquillas. En cambio cuando me encuentro con pequeños tesoros como El Milagro de P. Tinto, de verdad gozo a rabiar. Claro, primero porque es una película que se adecua más a mis gustos. Segundo, porque desborda energía, creatividad, vanguardia, diálogos entretenidos y bien construidos. Exuda personajes adorables y memorables. Tercero, sin muchos recursos pero mucho ingenio y talento, plantea una historia muy freak que, sin embargo, se hace tan querible como una fábula infantil. Y cuarto, porque simplmente hace reír con una facilidad envidiable.

Desde pequeño, P. Tinto (Luis Ciges) ha soñado con tener una familia numerosa. En el colegio conoce a una chica ciega llamada Olivia (Silvia Casanova) con la que termina casándose. Pero la inocencia de ambos y uno que otro mal entendido, no les han permitido tener hijos. Hasta ahí, todo más o menos normal. Viven en un casita solitaria en donde la única atracción es el paso del tren cada 25 años, mientras luchan por mantener viva la fábrica de obleas familiar (cuya única función es hacer hostias), cuyo cierre inminente está en ciernes. Es en eso que aparecen dos extraterrestres (Javier Aller y Emilio Gavira), cuya nave (un Fiat 600!) sufre un desperfecto y va a parara a la casa de los Tinto. Olivia adopta a los enanos alienígenas como a sus hijos y estos se dejan querer mientras intentan arreglar su nave, pero P. Tinto tiene una epifanía al ver un comercial en TV y envía una carta solicitando adoptar un niño africano. Es aquí donde la historia de los Tinto se une a la de Pancho José (Pablo Pinedo), un gigante un tanto autista que ha tenido una infancia terrible, marcada por la muerte de su madre aplastada por un container de queso de tetilla. Pancho José encuentra la carta por casualidad (aunque en esta peli NADA es casual) y va a parar a la casa de los Tinto, acmpañado por una maleta y un bidón de gas. P. Tinto lo acoge como a su verdadero hijo, mientras contrata a Usillos (Janfri Topera) para que construya una habitación para el nuevo miembro de la familia. El problema es que Usillos, a parte de ser un maestro chasquilla ultranacionalista, es también un fanático de la ufología y comienza a espiar a Pancho José, convencido que éste es extraterrestre... Y esto es sólo el comienzo...

Los hermanos Fesser, Javier y Guillermo, ya habían sorprendido con sus cortometrajes antes de lanzarse en esta aventura de largo aliento, más que lograda desde mi humilde punto de vista. Además de un trabajo fotográfico impecable, el uso de intersantes tiros de cámara, la presentación de personajes adorables (en especial el genial Usillos) y las elegantes parodias al cine sci fi gringo, la gracia mayor de El Milagro de P. Tinto es construir una historia redonda, muy simple en el fondo, pero llena de superficiales complejidades que desde el primer momento, atraen la atención del público. Se trata de un producto completo en forma y contenido, aunque quizás sólo del gusto de cierto público más dispuesto a recibir una historia desfachatada en muchos momentos, con bastantes toques de humor y surrealismo, que usa delicadamente los efectos especiales y que no desea para nada congraciarse con el espectador que gusta de la simpleza estúpida del mainstream gringo... Sin ofender... Recuerden que también gusto de ese cine en algunos momentos, jejejejeje...

En fin, El Milagro de P. Tinto es una obra sumamente interesante, poderosa visualmente, llena de detalles asombrosos, muy divertida y recomendable para todos aquellos que buscan ver algo diferente de vez en cuando. Una propuesta arriesgada, pero muy atractiva que de seguro, muchos de ustedes van a disfrutar... Ojo, que de repente la pueden encontrar en el I-Sat (como siempre, a eso de las 3 de la mañana) y anda dando vueltas por algunos vidoeclubes... Por último, Javier Fesser este año estrenó su más reciente obra, después de la maravillosa Cándida. Se trata de Camino. Les dejo el trailer de P.Tinto y el de Camino para picarles el bichito por este interesantísimo director y guionista español que, de verdad, se las trae...

LA PELICULA
El Milagro de P. Tinto
1998
109 minutos
Dirigió Javier Fesser
Escribieron Javier y Guillermo Fesser
Produjeron Sogetel y Películas Pendelton
Fotografía de Javier Aguirresarobe
Editó Guillermo Represa
Música de Suso Saíz
Actuaron Luis Ciges, Silvia Casanova, Pablo Pinedo, Javier Aller, Emilio Gaviera, Janfri Topera, Germán Montaner, Carlos Soto y varios extras que igual hicieron bien la pega...

11.13.2008

LAS PELICULAS QUE OLVIDAMOS: Simón del Desierto (1964)


¡Buñuel nunca falla!

Hace un par de meses, mi compadre Erick Aeschlimann me recomendó ver esta película de Buñuel, que hasta ese momento, no conocía. Es más, su existencia me era absolutamente extraña e indiferente. Pero era Buñuel, el genio creador de Un Perro Andaluz (1928), La Edad de Oro (1930), Los Olvidados (1950), Viridiana (1961), El Ángel Exterminador (1962) y Bella de Día (1966), no podía desteñir con un film realizado en una de sus épocas más prolíficas, cuando luego del exilio obligado por el triunfo de Franco fue a para a Estados Unidos y luego, a México, en donde desarrolló gran parte de su carrera.

La conseguí. La vi. Simón es un tipo que ha escogido una vida anacoreta para acercarse a Dios y ser digno de Él. Durante seis años, seis meses y seis días ha estado de pie sobre una columna, orando, pegándose con la piedra en el pecho, haciendo milagros. Por eso es que cuando un devoto adinerado (al cual Simón ha curado de un “mal nefando”, es decir, una enfermedad sexual), le regala una nueva columna para continuar su penitencia, los feligreses acuden en masa para presenciar el acontecimiento.

Desde su nueva columna (algo de orgullo ya se dibuja en Simón con este acto), realiza un primer milagro que devolverle las manos a un pastor que ha sido mutilado por robo. Una vez realizado el milagro, una de las primeras cosas que hace el tipo es darle de cachuchazos a su hija. Moraleja buñuelesca: una buena acción no siempre genera otra buena acción. O bien: un milagro no hace otro milagro.

El diablo se le aparece en forme de mujer (Silvia Pinal). Simón predica y lucha contra el Malulo con oraciones, pero poco a poco su santidad se desvanece ante los ojos del espectador, mas no de sus fieles. En sus pensamientos, Simón desprecia al ser humano y quiere que de una vez por todas lo dejen tranquilo. Ese es su calvario. Varios cosas ocurren ocho metros más abajo. El Diablo sigue acosando a Simón de diversas maneras, hasta que se produce el enfrentamiento final y un desenlace sólo imaginable en la lúcida y disparatada mente de Buñuel.

Sarcástica y crítica de la religión, Simón del Desierto, sin ser una de las obras mayores del español, si se rescata por una armónica fotografía, ágiles diálogos, la desmitificación de la santidad y la revelación del doble discurso no sólo de los practicantes si no que de todos nosotros. Secuencias notables hay varias en tan pocos minutos: la aparición de la sexy Pinal mostrando las bragas y las pechugas bajo un pulcro vestido negro y la sarta de maldiciones que salen de su boquita; las calumnias del sacerdote Trifón que terminan en un diálogo memorable en que el cura poseído pelea a gritos con sus compuestos compañeros de orden y la aparición de un ataúd que se arrastra sólo por la tierra y que es el prólogo a las secuencias finales de la cinta.

Buñuel no da puntada sin hilo y Simón del Desierto no es la excepción. Trate de verla, es una rareza aún para nuestros tiempos, un mediometraje agradable, punzante, ácido y sin muchas concesiones, y hasta una especie de revisión de las clásicas películas religiosas. Es más, en un momento el Diablo le dice a Simón que se parecen, pues él que fue un ángel, tuvo la oportunidad de conocer a Dios… Pero que de su hijo mejor no va a hablar porque al parecer era tan débil como cualquier ser humano. Toda una declaración de principios mucho más cruda y menos poéticas que las expresadas por Kazantzakis en su Última Tentación de Cristo.

Ideal para una Semana Santa alternativa y olvidarse que la televisión nacional repite una y otra vez El Manto Sagrado y Jesús de Nazareth… Ahoa, trate de embalarse con ese rarísimo Simón y deje que Buñuel le de una buena revisión al otro lado del culto religioso occidental con sus (más) defectos que virtudes…

LA PELICULA
Simón del Desierto
(Simón del Desierto)
1964
43 minutos
Dirigió Luis Buñuel
Escrita por Luis Buñuel y Julio Alejandro, sobre una idea de Buñuel
Produjo Gustavo Alatriste
Editaron Carlos Savage y Luis Buñuel
Música de Raúl Lavista y Saetas y Tambores de la Semana Santa de Calanda
Fotografía de Gabriel Figueroa
Actuaron Claudio Brook, Hortensia Santoveña, Silvia Pinal, Jesús Fernández, Enrique Álvarez Félix, Enrique García Álvarez y varios bailarines a-go-go en ácido…

3.05.2008

Taxandria... o el canto del cisne del cine surrealista


No sabía mucho del artista belga Raoul Servais hasta que vi Taxandria, hace varios años ya, en Cinemax, cuando todavía era un canal de puro cine alternativo… Bueno, aún lo es, pero cada día se está llenando más de programación basura que le sobra al HBO. El asunto es que así fue como me encontré con Taxandria, film que data de 1994, cuando Servais ya tenía más de sesenta años y se había convertido en el ícono del cine de animación que es, apelativo que por lo demás se tiene más que merecido.

Taxandria es una película surrealista de pies a cabeza. Bella en todo sentido de la palabra, de guión y diálogos sencillos, pero con una fuerza visual envidiable. Aquí, Servais deja de lado los cortos de animación que caracterizaron su carrera y se arriesga con un largometraje que si bien está plagado de escenografías magníficas y fondos matte de gran factura, está protagonizado por personas de carne y hueso. Un chico que pasa las vacaciones con su familia en la costa, se hace amigo del cuidador del faro de la localidad quien le enseña un mundo nuevo, fantástico y desconocido que puede ver y vivir a través de la luz del faro. Se trata de Taxandria, un lugar de fantasía dominado por un oscuro primer ministro y la fuerza policial, quienes han sometido a todos los habitantes del lugar a vivir sin sentir el paso del tiempo, ajenos a toda otra influencia que no sea el orden y la disciplina representados por una monarquía cuyos reyes han muerto hace mucho tiempo. Es en este mundo que Jan (Richard Kattan) interviene, ayudado por Virgilius (Armin Mueller-Stahl) y la joven princesa Ailee (Katia Studt), para desatar los sueños y la alegría a través de la creación de un maravilloso invento.

Desde mi personal punto de vista, es una película exquisita, aunque quizás sólo para ciertos paladares. Su desbordante puesta en escena es un factor que desequilibra el film, convirtiendo a los personajes en caricaturas poco esbozadas y sin profundidad. Sin embargo, la belleza de cada toma y plano, sus decorados ambiciosos y la ambientación de ensueño y pesadilla está tan bien lograda, que a poco andar aquellos detalles negativos se olvidan y te dejas llevar por la asombrosa imaginería del film que tiene secuencias notables, como la de la policía despedazando ordenada y sincrónicamente el plano del invento.

No está demás tratar de conseguírsela por ahí. Es súper difícil, pero les aseguro que vale la pena. Todo amante y fanático del cine de ciencia ficción tiene el deber de disfrutar de esta maravillosa película que, si bien a veces parece para cabros chicos, la verdad es que entre líneas tiene mucho más que eso… un canto del cisne quizás, pero bastante hermoso e inspirador…
Ah! Taxandria es el nombre de un tipo de arbusto endémico de Australia... Si alguien se ilumina y me explica que tiene que ver eso con la pelí, se lo agradeceré...

Taxandria
1994
85 minutos
Dirigió Raoul Servais
Guión de Raoul Servais, Frank Daniel y Alain Robbe-Grillet
Música de Kim Bullard
Fotografía de Gilberto Azevedo y Walter Van der Ende
Actuaron Armin Mueller-Stahl, Richard Kattan, Elliot Spiers, Katjda Studt, Andrew Sachs, el chileno “más feo del mundo” Daniel Emilfork (en un papel cortito) y otros actores desconocidos, la mayoría de ellos vestidos de surrealistas oficiales de policía…